CHAPTER 8 APPENDICES
8.2 Appendix 2: Internation Hip Outcome Tool (i-HOT 33)
La República Argentina ha mantenido una labor pionera en cuanto a la investigación y ocupación efectiva del Continente Antártico, heredera de las actividades hispanas en las islas y archipiélagos subantárticos durante el
249 SÁNCHEZ, Rodolfo A: Ob. cit., pág. 194. Similares conceptos fueron vertidos por el
autor en la Jornada “La Antártida: Actualidad y perspectivas”, organizada por el Departamento de Derecho I nternacional del I nstituto de Relaciones I nternacionales de la Universidad Nacional de La Plata y la Asociación Argentina de Derecho I nternacional, realizada el día 18 de abril de 2011 en la ciudad de La Plata.
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período colonial. Todas estas actividades se convierten en títulos legítimos para aspirar al reconocimiento que las mismas otorgan conforme a las distintas teorías elaboradas por el Derecho I nternacional para la adquisición de territorios. La participación en el “Año Geofísico I nternacional”, la Conferencia de Washington y el Sistema del Tratado Antártico, fue una actitud realista ante la situación internacional del momento y la mejor forma de resguardar estos derechos soberanos, de acuerdo a lo establecido en el artículo cuarto del Tratado. Finalmente, la designación de Buenos Aires como sede de la Secretaría del Tratado Antártico constituye indudablemente un reconocimiento internacional de la actividad científica y logística argentina en la Antártida, desde la denominada etapa heroica hasta nuestros días y su participación permanente e ininterrumpida en el Sistema del Tratado Antártico.
Dijimos al analizar el Sistema Antártico que el Tratado constituyó una especie de “consorcio de administración, de característica reversible”, del Continente Antártico, por lo que no podemos hablar seriamente de internacionalización o de la aparición de un nuevo organismo internacional, como podría dar a pensar el hecho de la creación de una Secretaría del Tratado. Precisamente, los Estados Partes Contratantes se han preocupado de despojar a esta Secretaría de todo tipo de poder y la misma tiene solamente funciones administrativas y de coordinación.
Nos encontramos ante un tratado internacional típico en que los Estados se relacionan entre sí y si han creado órganos administrativos en las distintas Convenciones surge de los textos respectivos que éstos son órganos con funciones restringidas a su objeto específico y que no son órganos del Tratado Antártico.
Asimismo, la presencia de varios Estados Partes Contratantes que integran el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas es una garantía -para los Estados reclamantes de soberanía- que todo intento de internacionalización por intermedio de la Asamblea General está destinado al fracaso.
Hace diecisiete años -cuando publiqué mi primer estudio sobre el Sistema Antártico- consideraba que el mismo había llegado para quedarse y que a la República Argentina solo le restaba la posibilidad de continuar siendo un miembro muy activo del sistema como única forma de defender -aunque sea en forma residual- los derechos que legítimamente le corresponden sobre el sector por ella reclamado, constituyendo al Sistema Antártico en un foro permanente de la presencia argentina en la región. Era la época en que se hablaba de crear una “Secretaría General”, infraestructura permanente que según sus promotores fortalecería el sistema al promover una mayor centralización de las actividades y que para los especialistas conduciría a una mayor internacionalización o al menos a convertir al Tratado Antártico en un organismo internacional. Estos vaticinios no se han cumplido, y al contrario, los fenómenos del cambio climático como consecuencia del calentamiento global, junto con el fin de la “guerra fría” y la escasez de recursos naturales en los territorios de los países de alto desarrollo económico hacen ahora temer un proceso inverso.
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También criticaba en ese entonces que durante el período 1983-1989 se produjera una atenuación de las campañas antárticas argentinas, en parte por comprobarse que la relación esfuerzo-resultado no había sido el esperado, en parte por que la coyuntura económica obligó a hacer recortes a ciertas cuentas del presupuesto nacional, pero fundamentalmente porque las autoridades de entonces tenían la convicción que la soberanía tenía ahora un contenido nuevo que no descansaría en la soberanía territorial, al decir del entonces Director Nacional del Antártico, Sr. Juan Vicente Sola: “no debemos insistir en el concepto de soberanía territorial, sino hablar de derechos soberanos, que no significa ejercicio ilimitado de la soberanía territorial, sino derecho a ciertas cosas, no a todas”…“insertarse nuevamente en el sistema significa impulsar una política de prestigio. Tenemos conciencia que la Argentina no es un país central”250. En base a esa línea argumental la administración de ese entonces organizó un programa de actividades científicas sustitutivas de los asentamientos con la participación de argentinos y extranjeros.
Posteriormente, con la asunción de la Dirección Nacional del Antártico del General Jorge Edgard Leal, quien comandara la primera expedición argentina en llegar al Polo Sur por medio terrestre en 1965, esta política comenzó a revertirse, sin descuidar la continuidad de algunos aspectos positivos de la misma.251 Durante su gestión impulsó la implementación de la Política Nacional Antártica argentina (Decreto 2316/ 90) y la creación de la Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL), que constituye un foro regional que congrega a las seis naciones del subcontinente con presencia en la Antártida.
Si bien es cierto que por las características del Continente Antártico resulta prácticamente imposible la ocupación efectiva, debemos tener en cuenta la diferenciación hecha por Von de Heydte entre “efectividad natural” y “efectividad molecular”. Esta última no exige ya la ocupación de toda la extensión del territorio sino algunas partes con la aptitud para extender las competencias del Estado a las partes restantes. De ello podemos deducir que es importante disponer en la Antártida de un rosario de bases a partir de las cuales el Estado Nacional pueda extender sus competencias hacia el resto del sector reclamado.
La República Argentina tiene importantes bases en la Antártida -tal el caso de “Vicecomodoro Marambio”- pero hay países como los Estados Unidos de América que han desarrollado grandes complejos, como “Mac Murdo”, que tiene una población estable de 3.000 habitantes y hasta una línea de trasporte público interno para el desplazamiento de su personal. En la actualidad, China,
250 Entrevista del autor al entonces Director Nacional del Antártico, Sr. Juan Vicente Sola,
el 13 de agosto de 1987, durante el I X Congreso de la Asociación Argentina de Derecho I nternacional, realizado en la ciudad de San Miguel de Tucumán.
251 La famosa “Operación 90” convirtió al general Jorge Edgard Leal en el primer jefe de
expedición argentino y latinoamericano en alcanzar el Polo Sur por vía terrestre, siendo además el fundador y primer jefe de la base antártica argentina Esperanza, en 1953, habiendo estado a cargo también de las bases San Martín y Belgrano. Se había desempeñado previamente como Director Nacional del Antártico durante el período 1970-1972.
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Rusia y Corea se encuentran a la vanguardia de un proceso internacional de incremento de instalaciones en la Antártida, incluso este último país colocó el 14 de febrero de 2008 una bandera rusa de titanio en el lecho marino del Polo Sur magnético.252
Es indudable que esta “demostración de soberanía”, pese a contradecir la letra del Tratado Antártico de 1959, es todo un símbolo del cambio de las condiciones que precedieron a la Conferencia de Washington y coadyuvaron al éxito del Tratado durante sus cincuenta años de vigencia. ¿Cuál será el futuro de la Convención para la Reglamentación de las Actividades sobre Recursos Minerales Antárticosde 1988 y en consecuencia del Protocolo al Tratado Antártico sobre la Protección del Medio Ambiente de 1991? Si tomamos como precedente la actual disputa por los hidrocarburos y minerales estratégicos en el Polo Norte, surgida también como consecuencia del deshielo provocado por el cambio climático, consideramos que todo dependerá de la profundidad del cambio del ecosistema antártico y de la futura accesibilidad de estos recursos.
Debemos recordar -en este sentido- que el Reino Unido ha impugnado la presentación argentina ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la CONVEMAR de 2009, que incluye el reclamo del reconocimiento de la soberanía sobre un sector del lecho marino en el ámbito del Tratado Antártico, argumentando que se trata de posesiones de ultramar del Reino Unido incorporadas a la Unión Europea junto con los archipiélagos de las I slas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y aceptadas por el tratado de Lisboa.
Hasta la fecha, solamente la República Argentina y Chile se han reconocido mutuamente derechos de soberanía sobre una porción del cuadrante antártico Sudamericano. Sin embargo, el fenómeno de continentalización que ya ha prosperado en Europa se va consolidando también en la América del Sur, al punto que ya podemos considerar al MERCOSUR un camino sin retorno que precederá en algún momento a la unidad del subcontinente, lo que nos hace pensar que en el caso de la Antártida, es necesario también concebir nuestra política en forma global, imaginando primero, proyectando después, y articulando finalmente una estrategia sudamericana que oponga una posición regional a las ambiciones de otros Estados, replicando en alguna medida lo realizado por el Reino Unido en la Unión Europea. Pensamos que la Antártida Sudamericana puede constituirse en una las ideas fuerza aglutinante del
252 La base china “Gran Muralla” supera los 3.000 metros cuadrados de construcción y en
ella existe un edificio destinado a los laboratorios científicos que es el más alto de la península antártica (tres pisos), un gran gimnasio y el primer hospital antártico. Su constructor, Sun Yunlong, declaró en 2008 al periodista Gustavo Serra, enviado especial del Diario “Clarín” de la ciudad de Buenos Aires: “Tenemos enorme interés en la Antártida y queremos estar preparados para lo que viene”. Por su parte, Hong Jong Kuk, jefe de la base antártica coreana, opinó en el mismo sentido: “Todos los países están en una expansión en la Antártida. Nadie quiere quedar afuera de lo que vendrá, más allá que no se sabe qué es lo que viene. Pero los países ex comunistas como Rusia y China están a la vanguardia. Nosotros somos un país pequeño solo podemos tener presencia, pero ellos quieren jugar un rol importante en el futuro antártico” (Clarín. Buenos Aires, 3 de marzo de 2008. Págs. 30/ 31).
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proceso de integración regional. La creación de la Reunión de Administradores Antárticos Latinoamericanos es un progreso en este sentido.
En forma simultánea, la República Argentina debe defender la vigencia del Sistema del Tratado Antártico con las actuales características, que es el lugar en que en este momento histórico puede mantener a resguardo sus intereses nacionales ya que la ruptura del sistema solo beneficiaría a los países de mayor capacidad económica, política y militar relativa, pero debe estar preparada para la posibilidad que esto ocurra y para ello debe articular todos sus esfuerzos para mantener su presencia activa en la Antártida.
CAPI TULO VI I