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In document OMB No Expiration Date: 4/30/2014 (Page 47-50)

El sistema fraternal, debido a las implicaciones psicológicas que tiene ocupar una posición determinada en la fratría, constituye otro concepto clave en la Teoría de Bowen. A este respecto, Bowen asumió completamente las tesis planteadas por Walter Toman en su libro Family Constellation (1961). Toman desarrolla en este libro su teoría sobre la influencia en las relaciones familiares de la posición en la fratría de hermanos, estableciendo diez perfiles fraternos básicos de los que se pueden extraer las características de cada posición. Toman, amigo personal de Bowen, pasó a ser su colaborador más directo en el desarrollo de este punto de su Teoría.

Para Bowen, nacer en una posición concreta en la fratría implicaba una mayor probabilidad de desarrollar unos determinados rasgos psicológicos. De alguna forma, este hecho, muy claro para él a través de la observación clínica de cientos de fami- lias, era una expresión de una «posición funcional» dentro de la familia como sistema. Cada persona cumple ciertas funciones en el sistema al que pertenece, de manera que se da una reciprocidad: que un individuo realice unas funciones en un siste- ma implica que otros no las realizarán, y viceversa. Las reglas emocionales del sis- tema potencian que individuos que ocupan determinadas posiciones funcionen de modos concretos, lo que va moldeando su carácter, dado que esto se produce en el seno de la familia y desde el nacimiento. Así, por ejemplo, Kerr (2003, p. 37) indica que «hijos mayores tienden a gravitar a posiciones de liderazgo y los hijos menores a menudo prefieren ser los seguidores. […] A los hijos menores les podrá gustar estar al mando, pero su estilo de liderazgo típicamente difiere del estilo de un hijo mayor».

Además, este fenómeno tiene relación con otros conceptos de la Teoría, pues para Bowen en estos «papeles» familiares vuelven a tener influencia las generaciones previas, lo que nos hablaría también de la influencia multigeneracional.

Ahora bien, para Kerr y Bowen (1988) la posición fraternal solo da cuenta de una parte de las características psicológicas de un individuo. Más aún, la repercusión de una determinada posición en la fratría puede sufrir ciertas variaciones de una familia a otra, por lo que para hacer una valoración más segura será conveniente considerar la configuración global de cada familia en particular y los procesos emocionales y relacionales que se evidencian en ella.

Así mismo, Bowen plantea la universalidad de ciertas tendencias. En este sen- tido, por ejemplo, señala que algo que puede acentuar ciertos rasgos psicológicos es tener o no la experiencia de cuidado de los hermanos. A este respecto, es un hecho que son los hijos mayores los que pueden cuidar de sus hermanos pequeños, independientemente de la cultura, porque la diferencia objetiva de edad y madurez lo posibilitan. Bowen señala que esta tendencia del cuidado de los hermanos mayores sobre los pequeños se ha podido observar incluso en los primates, lo que le ratifica en su hipótesis de universalidad. Katheleen Kerr (coordinadora de investigación del

Bowen Center de Washington D. C. hasta 2011) ha realizado importantes trabajos de

investigación del comportamiento de los chimpancés para encontrar similitudes con el funcionamiento familiar de los seres humanos, llegando a conclusiones muy inte- resantes.24 No obstante, la hipótesis de la universalidad de estos patrones requiere

todavía de investigación que la fundamente.

De acuerdo con Bowen y Toman, la posición entre hermanos puede darnos, ade- más, cierta información sobre cómo será probablemente el ajuste emocional de una pareja. En su investigación con cientos de parejas, Toman (1961) encontró que el lugar que ocupa cada cónyuge en su fratría era un factor significativo en la predic- ción del divorcio. Sería interesante realizar nuevas investigaciones al respecto, para ver si los cambios culturales que se han producido en estas décadas en cuanto a la concepción del matrimonio han modificado el peso predictivo de esta variable. Aun- que todas las combinaciones tienen sus puntos fuertes y débiles, Toman y Bowen plantean que, en general, las parejas formadas por personas complementarias en las posiciones en sus respectivas fratrías, tendrán un mejor ajuste que cuando no es así.

Por ejemplo, una hermana mayor con un varón menor, cuando ambos han teni- do hermanos del otro sexo, tienen posiciones complementarias y esto es un factor pronóstico positivo. En el sentido contrario estaría, por ejemplo, la pareja formada por dos hermanos mayores que solamente han tenido hermanos del mismo sexo. En este segundo caso no hay complementariedad en la posición, y ninguno cuenta con la experiencia de convivencia con hermanos del sexo contrario.

24 En colaboración con diferentes etólogos, Kathleen Kerr ha realizado una investigación en Tanzania para estudiar las relaciones madre-hijo de los chimpancés. Sus observaciones indican que las dife- rencias en la intensidad del vínculo que la madre establece con la prole generan grandes variaciones en el funcionamiento de esta, de modo similar a como sucede en los seres humanos. Así mismo, pudo identificar patrones comportamentales similares a los que Bowen describió en humanos, para describir la alta y baja Diferenciación del Self. Para conocer en profundidad sus conclusiones es posible ponerse en contacto con Mrs. Kerr a través de [email protected].

Otras de las predicciones de Toman, corroboradas por Bowen en su Teoría, serían, por ejemplo, que en una pareja en la que uno de los miembros es el mayor de varios hermanos y el otro el más pequeño de sus hermanos, el primero habitualmente se sentirá más cómodo en la posición de responsabilidad, tomando decisiones y hacién- dose cargo de diferentes aspectos de la vida en común. También tenderá a pensar que sabe «lo que es mejor» y a transmitírselo a la pareja. El más joven, por su parte, mostrará tendencia a ser recíproco a esta postura, potenciándola activamente a tra- vés de su comportamiento. Por otra parte, en un matrimonio formado por dos perso- nas que han sido los más pequeños en sus fratrías, existirá una dificultad mayor para decidir «quién toma el control». Por esta razón es más probable que vivan la asunción de responsabilidades con mayor dificultad.

La posición entre hermanos es un factor que se ve afectado, nuevamente, por el grado de Diferenciación del Self de los miembros del sistema familiar y, también, por el grado de ansiedad crónica presente en el mismo. Ambas variables pueden modular la intensidad del proceso de proyección familiar y la frecuencia de la triangulación de los hijos, factores que, si aumentan, pueden potenciar enorme- mente los roles de cada posición en la fratría. Estos mecanismos podrán producir también, en sentido paradójico, una alteración en las tendencias propias de cada posición en la fratría, de modo que, por ejemplo, el hijo mayor, objeto principal del proceso de proyección familiar, acabe asumiendo posiciones más típicamen- te asociadas al menor de la familia. O, al revés, un hermano menor que pase a adquirir roles más propios de hermano mayor. Así, como indica Kerr (2003, p. 38): «En lugar de estar cómodo con la responsabilidad y el liderazgo, un hijo mayor en el que se enfocaron con mucha ansiedad puede crecer siendo marcadamente indeciso y altamente reactivo a las expectativas […]; su hermano menor puede convertirse en el ‘mayor funcional’, llenando un vacío en el sistema familiar». Esto explica por qué, en un grupo de personas que tengan la misma posición en su fratría, podemos observar, sin lugar a dudas, diferencias importantes en su funcionamiento.

Por último, indicar que la propia posición entre hermanos de los padres de una persona también es un factor a considerar, por su relevancia en los aprendizajes que un hijo hace al respecto de las reglas de funcionamiento familiar.

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