• No results found

5.5 Quality of Role Models’ Impacts

5.5.1 Application

En esta investigación se consideran las construcciones intersubjetivas, individuales y grupales, su articulación a partir de la identidad, la apertura de la moral tomando en consideración la estructuración de las normas en la vida cotidiana —eticidad—, desde las formas culturales que van a estar presentes en la generación de los conflictos, hasta las que prevalecen en los movimientos sociales; con respecto a las articulaciones semánticas que se

59

van a retomar, es a partir de la manera en que construyen los discursos los dominados y dominantes, retomando los planteamientos de James C. Scott (2004).

La coyuntura local que dio forma a los conflictos sobre el agua, como un proceso en el cual participaron actores individuales y colectivos que hicieron posible una interacción intercultural, en donde estuvieron presentes las desigualdades, asimetrías de poder y prestigio. Tal acción intercultural propició la construcción de una identidad política, la cual se considera fue elaborada a partir de las interacciones en torno al vital líquido, teniendo como propósito la municipalización de Tatahuicapan, el componente inicial estuvo constituido por los elementos internos propios de los individuos y grupos, tales como la cultura a partir de la pertenencia territorial. Posteriormente, tuvieron injerencia los factores políticos, algunos de ellos sí eran externos como lo plantea Hobsbawn, al referirse a las identidades políticas.

Los elementos culturales que actúan en la sociedad impiden que sea visto como una unidad homogénea e integrada a ciertos sectores, grupos o clases sociales, más bien se le considera como una serie heterogénea y desarticulada de valores, actitudes y acciones, con base en la que los actores sociales construyen percepciones sobre las relaciones de poder y sustentan su acción política, por tanto, para adentrarse en su estudio es necesario considerar lo político, sus modos de adquisición, permanencia, cambio y ejercicio. Sus construcciones propician la territorialización de la política, la producción de identidades para la acción colectiva; los procesos de decisión e interacción entre gobernantes y gobernados forman parte de aquellos elementos que se expresan en los símbolos de los rituales empleados para contestar y afirmar autoridad.

La fragmentación de la cultura, no impide identificar una cultura nacional que se encuentra vinculada a la construcción del proyecto nación, Tejeda Gaona considera que hay tres vertientes: aquella que surge por oposición a los Estados Unidos, en la que está presente un sentimiento nacionalista en América Latina que se fortalece en la historia de liberación del colonialismo norteamericano, hay una resistencia a la integración económica y cultural y se apoya el fortalecimiento económico a partir del desarrollo interno; la segunda vertiente es la de la conveniencia, la cual se relaciona con la necesidad de fortalecer o debilitar una organización o partido político, más allá de las decisiones de la población; y la tercera vertiente existe cuando el ciudadano hace referencia al derecho de

60

los distintos grupos sociales a tener una capacidad de respuesta al control que establece el Estado, frecuentemente desarrollada por grupos organizados y desde la perspectiva del autor tiene un corto alcance.

Claudio Lomnitz Adler (1995) para analizar las construcciones de poder expone el concepto de cultura regional y hegemónica. La primera se refiere a construcciones internamente diferenciadas y segmentadas, que se producen a través de las interacciones humanas en una economía política de un área específica, implican la construcción de marcos de comunicación dentro y entre los grupos de identidad, que a su vez ocupan espacios, es decir, hace énfasis en la interacción simbólica de los significados y en las especificidades de cada lugar. El último concepto se refiere a una construcción cultural que permite la expansión del modo de producción dominante, pero también conlleva la construcción de ideologías institucionales mediadoras entre los intereses de las diversas élites y de los grupos nacionales de poder. Esta doble perspectiva de la cultura política se va a considerar en este trabajo, por una parte las características propias de los ámbitos locales y regionales, y la articulación que establecen con una hegemónica dominante.

Las diversidades culturales generan una fragmentación; sin embargo, esto no impide identificar una cultura nacional que genera una identidad mayor y que está articulada a la construcción del proyecto nación, que propicia un sentimiento de identidad más amplio que abarca a todos los que habitan en un país; en su formación los elementos culturales de los grupos étnicos fueron dejados de lado; por tanto, para analizar las construcciones de poder estas se deben de estudiar dentro del espacio regional, analizar las interacciones humanas en una economía política de un área específica, lo cual propicia la construcción de marcos de comunicación dentro y entre los grupos de identidad, que a su vez ocupan espacios, es decir, hace énfasis en la interacción simbólica de los significados y en las especificidades de cada lugar.

En las estrategias para resolver los problemas públicos se encuentran insertos elementos de la cultura popular, tienen características distintas en las regiones y sub-áreas debido a que los elementos culturales que actúan en una sociedad son heterogéneos; aun cuando guardan cierta similitud en un territorio porque comparten procesos históricos semejantes, lo que se refleja en las identidades, son un fundamento a partir del cual los

61

actores sociales construyen sus percepciones sobre las relaciones de poder, la acción política y los procesos de decisión e interacción entre gobernantes y gobernados

El concepto de cultura popular generalmente se maneja de manera oposicional porque ha sobrevivido a la colonización y de manera permanente está integrando nuevos elementos, por tanto, en algunos casos se ha convertido en fundamento de los movimientos de liberación, al propiciar los elementos identitarios. En esa circunstancia se encontraron algunas revueltas campesinas desarrolladas antes de la Independencia, posterior a ella y durante la Revolución; y que en el Istmo Veracruzano tuvieron características específicas; por tanto, al igual que la cultura nacional forma parte de la cultura política, porque en ésta se encuentran los intereses del Estado a través de los funcionarios, pero también las objetivaciones que la población construye con respecto al poder.

En sociedades altamente estratificadas el concepto de cultura popular se opone al de cultura nacional, sin embargo, para Rodolfo Stavenhagen (2002:22) ésta última también es resultado de una dinámica histórica y de un voluntarismo político, además que en ella hay mucho de los elementos identitarios propios de los sectores populares, lo que hace difícil el establecer límites analíticos, sin embargo, es visible que las clases dominantes en cuanto a la economía y los aparatos ideológicos del Estado promueven y difunden sus modelos y valores culturales y a las culturas populares tratan de vaciarles sus significantes para que de manera estática y plana puedan servir a sus intereses, tal es el caso, de lo folklórico.

La diversidad cultural da forma a la cultura popular, en su interior hay elementos culturales de varios sectores sociales, por tanto, los estudios regionales propician la posibilidad de acceder a las diversas significaciones culturales y el establecer la ubicación que tienen dentro del sistema económico y político; además de los procesos históricos que han vivido los grupos que la están reproduciendo a través de sus actuaciones, en el caso específico de esta investigación de sus representaciones políticas.

La cultura popular del Istmo Veracruzano, además del son jarocho tiene múltiples manifestaciones, tal como lo destaca Eduardo Galeano (2002:98) está presente: “un complejo sistemas de símbolos de identidad que el pueblo preserva y crea”; y aquello que destaca Adolfo Colombres (2002): “la realidad social con todas sus contradicciones” y en ésta se van a proyectar las contradicciones de intereses, en diversos momentos se convierte en una expresión de rebeldía, en un elemento que va a sustentar luchas y acciones sociales.

62

James C Scott (2004) sostiene que los campesinos, siervos, esclavos, negros, prisioneros y demás grupos que ocupan los escaños más bajos de la escala social, no pueden tomar el riesgo que implica un desafío abierto y frontal al sistema, por tanto, lo manifiestan a través de la construcción de un lenguaje sutil y a veces no tanto, un ejemplo de esto son las décimas en los fandangos.

El discurso es una construcción de intersubjetividad que está presente en el conflicto, forma parte de la identidad y de la cultura popular, en este se encuentran los sentimientos, el sufrimiento y la ubicación que ocupa la persona en la estructura social, aspectos también presentes en la segunda donde son ritualizados y manejados de manera contestataria, James C. Scott (2004) analiza la manera en que éste se desarrolla en público; y en los ámbitos privados. En el primero el poder pretende una conducta hegemónica, sin embargo, en este espacio los dominados frente al poder se expresan de una forma más estereotipada, en tanto, que en los espacios subrepticios hay una conducta fuera de escena en donde prevalecen los patrones culturales de la dominación y subordinación, este se produce entre un público diferente y en unas circunstancias de poder distinto.

En el discurso público está presente una elaborada preparación de las creencias y prácticas culturales que forman parte de una cultura marginal. La manera en que se desarrolla esta forma discursiva en la vida cotidiana, es a partir de la intersubjetidad del conflicto, en la que están presentes patrones culturales en el Sur de Veracruz, como en otras partes del país y forman parte de la cultura popular que en la sierra de Santa Marta y en el Corredor Industrial adquiere características específicas.

El discurso oculto colectivo se vuelve relevante gracias a su posición de clase, común a un grupo a sus lazos sociales, plantea James C. Scott, su propuesta en situaciones de subordinación total, como es la esclavitud o en la época contemporánea, espacios como las cárceles, esto no es la circunstancia del área estudiada, sin embargo, está presente una iniquidad a partir de la economía y cultura que se institucionaliza en las estructuras sociales al interior de la Sierra de Santa Marta y el Corredor Industrial; y que también se reproduce entre ambas áreas geográficas que en la cultura popular se desarrollan de manera contestataria, a través de chistes, refranes y décimas que forman parte de la vida cotidiana.

James C. Scott, plantea que no solamente se desarrolla a través del lenguaje sino también en una extensa gamas de prácticas, que puede incluir privilegios secretos, el uso

63

clandestino de asesinos a sueldo, el soborno, la falsificación de los títulos de propiedad. En el caso presentado muchas estas prácticas son las que desarrollan los caciques agentes que son puentes entre el poder estatal y los grupos campesinos o ganaderos, las prebendas que le concede el gobierno son ajenas al discurso público, es un secreto un conflicto incesante entre las elites del poder y la ciudadanía en general.

En los discursos públicos para James C. Scott, hay una exigencia teatral, en la cual el dominador no controla totalmente la escena, pero logra imponer sus deseos, en tanto que el subordinado actúa de manera más o menos verosímil, usando los parlamentos y haciendo gestos que él sabe, se espera que haga, salvo en casos de crisis el discurso público es sistemáticamente desviado hacia el libreto, el discursos, representado por los dominadores. En este espacio las relaciones de poder se manifiestan con mayor claridad. Esta parte de la propuesta de Scott será considerada para el análisis del movimiento social desarrollado en 1994 en Tatahuicapan de Juárez para obtener su municipalización.

Las elites dominantes, plantea James C. Scott crean formas de poder basadas en la pretensión de una inherente superioridad, que parece depender de la pompa las leyes suntuarias, parafernalia, insignias y la ceremonia pública de homenaje o tributo; así cuando se genera la municipalización de Tatahuicapan en 1997, el Estado busca a través del ritual del 21 de marzo, fecha en que se conmemora el natalicio de Benito Juárez, establecer el control y trata de borrar los conflictos que se gestaron entre éste y los habitantes de este lugar.

Los discursos, forman parte de la identidad la cual se encuentra de manera subyacente en la búsqueda del reconocimiento, lo cual también está presente en la movilización de recursos, según Alberto Melucci hay un proceso de producción por parte del actor; mientras que en el primer caso, las expectativas se construyen y comparan con una realidad —con la realización, pero también con la estructura de oportunidad— sólo sobre la base de una definición negociada de la constitución interna del actor y del ámbito de su acción. Que un actor elabore expectativas y evalúe las posibilidades y límites de su acción implica una capacidad para definirse a sí mismos y a su ambiente, a este proceso de construcción de un sistema de acción lo denomina el autor como identidad colectiva.

En esta investigación la conceptualización de identidad fue abordada desde una perspectiva que hizo posible la interacción entre las tendencias que buscan su

64

individualización y universalización, teniendo presente las influencias del entorno global, su circunscripción dentro del estado nación mexicano y obviamente las particularidades propias de la región y de los grupos culturales, se desarrolló la investigación en El Corredor Industrial —Coatzacoalcos y Minatitlán— y Santa Marta —Tatahuicapan de Juárez—, por eso se enuncian varias identidades, que se construyen en una coyuntura, en la cual está presente una lucha política por el derecho a definir una postura y una ruptura a partir de los conflictos generados por el manejo del agua, básicamente las acciones colectivas de 1994.