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De la visualización antes de practicar la magia pasamos a la que empleamos para hacer hechizos. Hace mucho tiempo, en una vida pasada (es decir, cuando todavía no escribía libros), solía enseñar a vendedores cómo tenían que vender. La empresa para la que trabajaba entonces seguía métodos muy formales, entre ellos, uno muy habitual era pedirle a los alumnos que «visualizaran la venta». Esto implicaba que la persona debía pensar en todos los pasos, desde su llegada al aparcamiento de la empresa hasta el apretón de manos que confirmaba el trato. Cada etapa debía imaginarse con tanto detalle como fuera posible y con datos tales como cuál sería el mobiliario de la oficina donde se encontrarían con el cliente, la conversación que mantendrían, etc. Nosotras, tú y yo, sabemos que esto no es más que una manera de hacer hechizos, ¡algo que, sin duda alguna, los hubiera escandalizado!

realmente estamos haciendo es pensar en todos los pasos dentro del Espacio Sagrado que habremos creado físicamente o que estará en el plano psíquico. Nos servimos también de las energías y del equilibrio de los elementos para conseguir que el cambio acontezca. Por esa razón conviene pensar en las etapas que hay entre «cómo son las cosas” y “Cómo te gustaría que fueran». Pongamos un ejemplo: si lo que deseas es que tu hechizo cure una infección, puedes imaginar el proceso curativo en el que las células blancas se reúnen para luchar contra los microbios hasta que solucionan el problema. Si lo que quieres es encontrar un alma gemela, lo que puedes hacer es visualizarte preparándote para salir por ahí, conociendo luego a alguien con quien te llevas muy bien, etc. La clave está en el detalle, cuanto más veas, tanto mejor saldrá el hechizo. Un ejemplo al que recurro mucho es encontrar una plaza de aparcamiento; en efecto, cuanto más claramente puedas visualizar dónde está ese sitio libre e incluso ver cómo el ocupante anterior lo abandona, tanto mejor funcionará la magia. Esto no significa que tengas que conocer todos los procesos relacionados con los hechizos que tienen pensado hacer, sino que cuanta más información y experiencia tengas al respecto, más sencillo te resultará obtener el resultado deseado

Muchas brujas se dan cuenta de que el proceso de diseñar un hechizo a menudo inicia la magia antes de lo que ellas tenían previsto. Yo misma he vivido esta situación; ocurre, de hecho, cuando preparo encantamientos o rituales para nuestros covens. El esfuerzo de concentración que debo hacer para pasar todas las ideas a papel (porque ésta es la mejor manera de que todos los miembros sepan lo que tienen que hacer) suele bastar para poner la magia en movimiento. A pesar de esto, yo siempre recomiendo ejecutar el acto mágico, porque proporciona un mayor impulso al hechizo.

El hecho de que la preparación de un encantamiento sirva para ponerlo todo en marcha es una razón más que suficiente para que reflexiones a fondo sobre lo que tienes pensado hacer. Podría ocurrir que empezaras cosas que quisieras cambiar a mitad de camino. A veces me preguntan si es posible hacer hechizos sin desearlo, sólo porque uno sienta una emoción particularmente fuero, o si es posible embrujar a alguien por accidente. Pues, técnicamente, sí, aunque no sucede a menudo. La razón es que para hacer magia tienes que estar equilibrada, lo que por supuesto no pasa si sientes rabia o ira. Te aconsejo que mantengas siempre tu magia separada de las emociones desbocadas y que estés muy atenta en las ocasiones en las que te apetecería hacer algo que luego podrías lamentar. Hay un refrán que dice que el que enfada a una bruja no sale bien parado; supongo que esto se debe en parte a esos actos de magia inadvertida, o quizá sea sencillamente la manera en la que la brujería cuida de los suyos.

sencillo hacerlo con los ojos cerrados, pero a medida que bayas practicando, verás que serás capaz de hacerlo con ellos abiertos. Pese a que esto no es fundamental, resulta muy útil en hechizos como el del aparcamiento. Visualizar con los ojos abiertos es, para la mayoría, como ver una película proyectada en una pantalla transparente. La imagen está ahí, pero disimulada y superpuesta. Esto no te impide ser plenamente consciente de lo que te rodea, aunque en cierta manera estés presente en dos realidades distintas al mismo tiempo. Solemos referirnos a esta condición como «caminar en los dos mundos». Si consideras, no obstante, que las visualizaciones te distraen, por favor, no las hagas cuando estés conduciendo o en cualquier otra circunstancia de riesgo.

Estarás acostumbrada a algo parecido a lo que te describo si has trabajado previamente con algún grupo. Serás capaz, por ejemplo, de visualizar el pentagrama que dibujáis cuando invocáis a los elementos. Con el tiempo, estas imágenes que al principio sólo tienes en tu mente, las ven también otras personas. Si puedes trabajar con otra bruja, tal vez os apetezca probar lo que viene a continuación.

PRÁCTICA 7.

Una persona abandona la habitación, la otra invoca a uno de los elementos (Aire, Fuego, Agua o Tierra) y dibuja su pentagrama en el aire. Podéis hacerlo en silencio porque el subconsciente recoge incluso las palabras pronunciadas en un suspiro apenas audible. La primera regresa y debe detectar o ver qué elemento invocó la segunda. La prueba se puede simplificar colocando el pentagrama en su cuarto y/o en su color correspondiente, aunque también se puede complicar obviando estos detalles. ¡No olvides desterrar al elemento después de cada parte del ejercicio!

Puedes, desde luego, hacer esta prueba con otras imágenes, pero considero que los cuatro elementos son un buen punto de partida.

Una de las grandes ventajas de utilizar la visualización como una técnica mágica es que la puedes llevar a cabo en cualquier lugar y sin que nadie a tu alrededor se dé cuenta. Esto implica, lógicamente, que puedes hacer magia en cuento te veas en la necesidad. Serás capaz de emplearla en hechizos difíciles,

como por ejemplo uno que te permitiera proteger tu casa a pesar de que linde con otras propiedades. Si visualizas, puedes atravesar las paredes y deambular por las casa de otras personas sin que nadie te vea.

Los hechizos de visualización se corresponden con el 50% de la magia que realizan muchas brujas. Ya sabes que para hacer cualquier acto mágico tenemos que equilibrar los elementos, pero no hace falta estar en casa para conseguirlo, basta con que utilicemos esta técnica. Mientras la aprendes, tendrás que visualizarte haciendo las mismas cosas y diciendo las palabras que sueles decir, pero, como ya comenté en el Capítulo I, con el transcurso del tiempo no te hará falta más que concentrar tus pensamientos brevemente en el elemento que quieres invocar para lograrlo. Si todavía no estás segura de poder hacerlo, practica un poco más antes de pasar al siguiente ritual.