level 7 Enforce small schedule coefficients and constants Sched ules with coefficients for loop iterators larger than 2 are excluded The
3.8 data layout optimizations
3.8.1 New ExaSlang 4 Features
mental o astral de la física y que, sirviéndote sólo de la mente, viajas de un lugar a otro. Tienes que recordar, sin embargo, que como en cualquier otro trabajo que desarrollas en el plano inmaterial, también en estas ocasiones debes protegerte adecuadamente. Además, al contrario de lo que puedas haber leído en algunos libros de ficción, tu cuerpo físico no corre el riesgo de quedar ocupado o poseído por las «fuerzas del mal» mientras deambulas por ahí, y tampoco estarás a merced alguna interrupción, como que alguien entre en la habitación o que empiece a sonar el teléfono. Te sentirás, eso sí, ligeramente desorientada durante un momento. No temas perderte en el astral porque la mayoría de la gente asegura que sus formas física y mental están unidas por una línea o cuerda de luz y, aunque no todos puedan verla, sí que son conscientes de la fuerte unión. Muchos consideran que es más fácil cuando te esfuerzas en no fijarte en tu yo inmaterial. Algunos describen el instante de la separación como una especie de brusca transformación, existen unos cuantos que, al darse cuenta de lo que han logrado, regresan automáticamente a su cuerpo físico. No te preocupes, es algo muy habitual durante los primeros intentos, pero debes perseverar.
Las primeras veces trata de trasladarte de una habitación a otra dentro de tu casa. Al principio te resultará más sencillo visualizar el viaje entre dos sitios como lo harías en la realidad. De modo que si estuvieras trabajando en una sala, lo que tendrías que hacer es enviar tu yo mental al otro extremo de la misma, hasta el pasillo, bajando las escaleras y metiéndose en otra estancia distinta.
PRÁCTICA 4.
Prepárate como lo harías si estuvieras a punto de acudir al templo astral. Visualízate levantándote de tu cuerpo físico, de forma que flotes por encima de él. Mira hacia abajo y observa en qué postura yaces o estás sentada, fíjate en las cosas que están a tu alrededor y disfruta de la sensación de ser tan ligera como una pluma. Ahora trasládate a otro lugar de la casa, rememorando los pasos y el camino como si anduvieras hasta allí físicamente. Si puedes, escoge una habitación en la que haya estado otra persona después de ti, esto te ayudará a comprobar si ha movido algo. Una vez hecho, regresa por el mismo camino y desciende con suavidad hasta volver a meterte en tu cuerpo. Cuando estés preparada, abre los ojos y, o bien te frotas los brazos y las piernas, o comes y bebes algo para conectar
con la tierra. Al terminar, vete a la habitación que visitaste en tu viaje astral y comprueba si está como la has visto.
Este ejercicio es mucho más fácil de hacer si puedes confiar en una compañera bruja y trabajar con ella. Pídele que cambie las cosas de lugar o visitaos mutuamente. SI has creado un Círculo protector alrededor del sitio en el que te encuentras o de la casa, tendrás que abrir temporalmente una entrada para permitirle acceder (puedes cerrarla después). Cuando eres tú quien recibe la visita, relájate con los ojos cerrados y comprueba si puedes detectar la presencia de quien ha ido a verte. Os puede ayudar apuntar la experiencia y luego intercambiar los apuntes para completároslos mutuamente.
De vez en cuando notarás que mientras trabajas o viajas por el astral, tus pies no tocan el suelo o que te deslizas hacia abajo o arriba en lugar de subir peldaño a peldaño una escalera. Comprobarás también que eres capaz de atravesar las paredes, los suelos, los techos, etc. Ninguna de estas cosas te supondrá una barrera en el plano inmaterial. Cuando te hayas acostumbrado a ello, podrás tomar atajos traspasando los obstáculos físicos. De hecho, después de practicar un poco, verás que puedes llegar a tu destino con solo pensarlo.
Es posible que veas sombras a tu alrededor durante tus viajes. Es mejor que no curiosees. Al cabo de cierto tiempo podrás reconocer e identificar algunas de estas cosas y, si te sientes preparada, podrás interactuar con ellas. Te he dicho en otras ocasiones que allí puedes encontrarte con muchas y muy variopintas entidades. A continuación te hablaré de las habituales.
Energías residuales: Lo normal es que en el plano astral te tropieces con energías en lugar de con seres o entidades concretos. Suelen ser los rescoldos de los actos mágicos que no se han terminado por completo o limpiado adecuadamente. Ésta es una de las razones que explica la importancia de que te deshagas de todo aquello que hayas utilizado mágicamente, que destierres a los que invocaste, etc, porque pueden llegar a convertirse en fuertes emociones. No tienen consciencia ni tampoco personalidad propia y, por lo general, se acaban disipando con el tiempo. A veces se pegan a alguien que está trabajando en el astral y podrías incluso percibirlas de vuelta en el mundo físico. No te preocupes, como en el caso de las demás energías no deseadas, lo peor son sus efectos y no sus manifestaciones. Además, es relativamente sencillo deshacerse de ellas. Te explicaré cómo hacerlo en el último capítulo del libro.
Otras personas: Si pasas mucho tiempo en el astral te encontrarás, de vez en cuando, con que notas la presencia de aquellos que también están trabajando allí. Aunque lo habitual es percatarse de que han estado, en vez de toparte con ellos directamente. Te recomiendo que no interactúes a menos que lo hayáis acordado
antes, porque esto te apartaría de tus propósitos y pueden no ser quienes o lo que tú crees.
Espíritus: Algunas personas cran formas espirituales como parte de sus labores mágicas. Son entidades sin voluntad propia pero que deben cumplir un objetivo antes de desaparecer. A veces sus objetivos son negativos. Unos cuantos están concebidos para drenar la energía de aquellos que los que se encuentran, por eso debes hacer todo lo posible por evitarlos. En ocasiones su propósito es el de proteger a un individuo, lugar o cosa, en cuyo caso podrían reaccionar violentamente si decides interferir con lo que sea que están salvaguardando. Si te ves incapaz de entrar o de dirigirte hacia un sitio determinado, puedes haberte cruzado en el camino con uno de estos guardianes. En este caso, te recomiendo que regrese a casa y que pruebes otro día o, si realmente lo necesitas, que intentes llegar siguiendo otra ruta. De vez en cuando a estos espíritus se los percibe como a una presencia física; en otros momentos son sus efectos los que te harán darte cuenta de su existencia.
Oirás también hablar de los «espíritus guía». Ciertas personas creen que en el astral hay seres que o bien están predestinados o los puedes convencer para que te guíen por el plano espiritual. Por lo general son los espiritistas y los médiums los que acuden a ellos para abrir canales entre el mundo de los vivos y el de los muertos. No obstante, como en la brujería no invocamos o llamamos a los espíritus de aquellos que han fallecido, las brujas, salvo casos muy excepcionales, no empleamos los servicios de los espíritus guía. Pero los percibirás de manera ocasional en el plano astral. Éstos no son lo mismo que los animales totémicos, que te pueden acompañar hasta allí y que te ayudarán y protegerán.
Y siguiendo con el mismo tema, creo que debo hacer hincapié en lo desaconsejable que es que juegues con la ouija. Ésta suele ser un tablero o una tela con letras y números. Un vaso o puntero les sirve a los espíritus para comunicarse con aquellos que la utilizan. Puede ser muy peligroso porque haber una puerta a su mundo y alientas a lo que sea que haya al otro lado a que la cruce. Por no decir que los espíritus que quieren entrar en el nuestro no suelen ser los más recomendables.
Algunas veces, aunque pocas, los planos astrales o psíquicos se cuelan en nuestro subconsciente a través de los sueños. Así predecimos ciertos acontecimientos o averiguamos cosas que no sabíamos. No obstante, y por lo general, la mayoría de nuestros sueños están relacionados con la vida diaria. Muchos aseguran que nos sirven para asimilar las experiencias que hemos vivido a lo largo del día, y si lo piensas bien, lo más probable es que encuentres una explicación bastante mundana para aquellos que parecen auspiciar grandes
acontecimiento. Por ejemplo: el tótem de mi marido es una urraca, y otra noche soñé con dos de ellas. ¿Era quizá un símbolo de buen augurio? Puede ser, ¡pero tengo la sospecha de que tenía que ver con un anuncio que vi en televisión y en el que aparecían dos de estas aves! De modo que, aunque merece la pena averiguar cuál es el significado de los sueños, también tenemos que recordar que muy pocos serán otra cosa que un reflejo de nuestra actividad cotidiana.
Otra manera de hacer viajes astrales es cambiando de forma, es decir, mediante la habilidad de transformarse en un pájaro u otro animal. No tiene nada que ver con los hombres lobo o con los efectos especiales de las películas en las que una persona se convierte literalmente en un animal, perdiendo su personalidad humana y volviéndose un «monstruo» en el proceso. Se trata más bien de poner una parte de nuestra mente dentro del animal en cuestión, pero sin desplazar la suya. Las brujas ancianas lo llaman «cabalgar», aunque Terry Pratchett ha acuñado un término más preciso: «préstamo». Se hace para experimentar el mundo a través de los ojos de esta criatura, para conocer otros puntos de vista y ganar perspectiva. Puede parecerte, además, bastante interesante ver las cosas con la mirada de tu tótem. Resulta muchísimo más fácil de hacer con una mascota o, incluso mejor, con tu familiar. Si empiezas con un animal con el que mantengas un vínculo fuerte, te será menos complicado. Más adelante, cuando ya vayas dominando la técnica, puedes hacerlo con otros.
Creo que éste es un buen momento para decirte cuáles son las diferencias ente una mascota y un familiar. En primer lugar, e independientemente de lo mucho que lo quieras y lo importante que sea en tu vida, debo decir que no todos los animales de compañía son o puede ser familiares. Y, por ende, no todos los familiares son mascotas. Los de compañía son aquellos con los que compartes tu existencia, de los que te preocupas de sus necesidades físicas y emotivas a cambio de su amor incondicional, que, desde mi punto de vista, es algo en lo que salimos ganando inmensamente. Con el familiar compartes la vida espiritual y mágica. Puede ser un animal doméstico o uno que sólo exista en el astral. En algunos casos, las mascotas más queridas se convierten en familiares, pero no siempre ocurre, y no es justo obligarlas a asumir esa responsabilidad si no está en su naturaleza. Lo habitual además es que sólo se conviertan en familiares cuando son adultos o a una edad avanzada. Si notas la presencia de tu mascota en el plano astral es que también es tu familiar. Pero puedes guiarte por otras señales, como que sienta un interés por la labor mágica que realizas en el plano físico, ¡y esto no significa que aparezca justo cuando huele a comida! Un auténtico familiar acudirá voluntariamente cuando empieces a trabajar, pero no te interrumpirá, ni se pondrá en medio, ni tampoco saldrá huyendo con tu varita. Asimismo, se quedará a tu lado cuando medites y cuando leas o estudies brujería.
Tienes que recordar, en cualquier caso, que estos animales tienen sus propias vidas y que no debes interferir en sus ritmos naturales. Al cabalgar en su mente, su seguridad dependerá de que puedan servirse de sus instintos y habilidades básicos. Aunque les puedes sugerir qué dirección tomar o adónde dirigirse, tendrás que tener cuidado de no llevarlos a sitios peligrosos o de exponerlos a los depredadores u otras amenazas. Así, por ejemplo, no obligue a un gato a cruzar una calle concurrida o a que atraviese un jardín en el que haya un perro grande. Estarás en su mente porque trabajarás desde el astral, pero su cuerpo sigue en el físico. Por todas estas razones te conviene hacerte a la idea, por lo menos al principio, de que eres como un viajero pasivo, hasta que te acostumbres al mundo visto desde su perspectiva.
Una de las mejores maneras de abordar el cambio de forma es que cojas a tu mascota en el regazo o que se tumbe a tu lado en la cama y que la acaricies hasta que las dos estéis muy relajadas. Mientras te centras en el animal, permite que tu espíritu perciba sus pensamientos, que posiblemente tendrán mucho que ver con el contacto entre vosotros dos. Si tu mascota se marcha o te parece que se siente incómoda, déjalo inmediatamente y prueba en otro momento. Después de unos cuantos intentos verás que comienzas a apreciar lo que te rodea desde su punto de vista., Recuerda, además, que los gatos y los perros tienen un oído y un olfato bastante más agudos que los de los seres humanos. Los perros, de hecho, distinguen el olor de una manera completamente diferente, similar a unas auras de colores muy brillantes, mientras que su percepción del color físico es casi inexistente.
Poco a poco te será más fácil sintonizar con tu mascota y podrás sumergirte en su mente en distintos momentos. Lo siguiente que puedes hacer es meterte en ella cuando se esté alimentando o realizando alguna actividad diaria. Y, más adelante, si ambas os sentís cómodas, prueba a salir al exterior. Cuando ya lleves mucho practicando y estéis muy acostumbradas la una a la otra, empieza a sugerirle hacia dónde ir. A estas alturas ya te harás dado cuenta de que, sobre todo por razones sociales, los gatos son mejores para esto; un felino puede vagar tranquilamente por ahí, mientras que un perro no es buena idea soltarlo para que vaya allí donde le plazca o te apetezca a ti. Debes tomarte las cosas con calma porque en cuanto el animal se sienta a disgusto, querrá expulsarte de su mente a toda costa y te será imposible volver a entrar en algún tiempo. Dedica al menos un mes para cada etapa del proceso; primero acariciándolo y relajados, luego moviéndoos por la casa, después por el exterior y finalmente indicándole el camino y lo que debe hacer. Por regla general, te llevará aproximadamente un año que un animal te permita voluntariamente que cabalgues con él cuando tú quieras.
porque tendrás que enviar a tu parte astral en busca de un animal que se preste a que cabalgues en su mente. Te será de ayuda alimentar regularmente a las criaturas y aves que habiten en tu vecindario. Con esto no te quiero decir que debas cogerlos y domesticarlos, sino que acabarán acostumbrándose a tu forma astral si la física cuida de ellos a menudo. En este caso, en lugar de intentar meterte directamente en sus mentes, lo que tendrás que hacer es proyectar tu espíritu a su entorno. Una vez más la clave está en dedicar mucho tiempo y en no tratar de acelerar el proceso. Te puede llevar muchos meses que una criatura salvaje se acostumbre a tu presencia astral y más aún que te permita cabalgar con ella.
Todas las técnicas de trabajo astral requieren que practiques y que perseveres continuamente. Por lo general, la gente tiene que dedicarse a ello de forma regular y durante varios meses, a veces incluso años, antes de que las cosas empiecen a funcionar bien. Pero merece la pena porque esto va a impulsar tu magia, literal y metafóricamente, hasta otro nivel. Después de practicar con frecuencia los ejercicios a través de la visualización, algunas personas se percatan de que no han notado la transición desde el plano físico al astral hasta que están de regreso.