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2.4 Current Trends in Control Chart Pattern Recognition Research

2.4.2 Artificial Intelligence (AI) Based CCPR

La inmigración de individuos altamente cualificados en la EU tiene su boom duran- te los años 90. El número de extranjeros que trabajan en áreas tales como las finanzas, bancos, seguros y empresas multinacionales ha aumentado de forma importante durante los últimos años desde finales del año pasado. Los principales beneficiarios de estos flu- jos migratorios han sido los centros financieros del continente. Franceses, italianos, ale- manes, holandeses, españoles y suecos suman una parte importante de los trabajadores de la City de Londres. Los bancos y las compañías de seguros de Francfort cuentan cada día con más personal europeo no alemán. Y tendencias similares podemos observar en París, Berlín, Madrid, Copenhague o Estocolmo. Las empresas multinacionales, especialmente aquellas cercanas a centros urbanos muy poblados, tienden a contratar trabajadores

extranjeros. Las multinacionales ubicadas en el aeropuerto Schiphol de Holanda se están convirtiendo en verdaderos centros multinacionales por el perfil de sus trabajadores. Lo mismo ocurre en aquellas empresas situadas en el pasillo Londres-Bristol, o en las afue- ras de París. Pero los beneficios de disponer de trabajadores altamente cualificados y con movilidad por Europa se está expandiendo en otros sectores tradicionalmente más reacios a estas prácticas. La industria de la moda de Milán contrata cada vez más trabajadores europeos, si no de otros países. Las universidades y los centros de investigación del Reino Unido, Irlanda, Holanda y Escandinavia están asistiendo a un notable incremento de profesores e investigadores franceses, alemanes, italianos o españoles. Los que fueran rígidos sistemas de las universidades y centros de investigación públicos de estos países empujan a muchos de sus profesores e investigadores a salir al extranjero. Sin embargo, el sistema está cambiando también en otra dirección. La ligera apertura de los sistemas universitarios en países como Francia, Alemania o España está comenzando a motivar a muchos investigadores a viajar a estos países. E incluso el último bastión en el mercado laboral nacional, la función pública se está abriendo de facto en ciertos países de la UE, siendo destacable el caso del Reino Unido.

La chispa que disparó el aumento de la movilidad de estos trabajadores europeos cua- lificados fue la creación del Mercado Único. La aplicación del principio de movilidad de las personas ha simplificado el tráfico entre las fronteras de la UE. Aunque permanecen las barreras culturales y lingüísticas, los ciudadanos de la UE ya no necesitan permisos de trabajo o residencia para trabajar en otro país de la UE. Sin embargo, la simplificación de los trámites burocráticos juega sólo un papel relativamente menor entre los factores que han sido la causa del incremento en el movimiento de trabajadores cualificados. El reconocimiento mutuo de las cualificaciones recogido en el Tratado de Maastricht ha simplificado la movilidad de personas con titulación universitaria. Aunque el reconoci- miento de los títulos permanece todavía en algunos países en proceso burocrático, espe- cialmente en el sector público, en otros países con mercados laborales más flexibles o en el sector privado, el reconocimiento de las titulaciones es casi auténtico. Además, la liber- tad de movimiento en la UE ha llegado en un momento en el que las generaciones más jóvenes están mejor preparadas y viajan más que nunca. El número de jóvenes europeos que, no sólo tienen titulación universitaria, sino que también hablan otros idiomas o que han estudiado en el extranjero, es mucho mayor que entre las generaciones anteriores.

La simplificación de los aspectos burocráticos de movilidad y la preparación y la dis- posición a moverse de las generaciones jóvenes de europeos se han combinado con los procesos de globalización y la integración europea. La globalización de la economía mundial y la mayor competencia unida a ella y al proceso de integración europea empu- jan a las empresas a reestructurarse para sobrevivir y ser más competitivas. Este proceso

tuvo su inicio en los últimos cinco años del siglo pasado. Y esta reestructuración orienta- da a la competitividad está obligando a las empresas, así como a las universidades, cen- tros de investigación y sectores públicos, a conseguir los mejores trabajadores, sin impor- tar su país de origen. Por lo tanto, la contratación ya no es local o nacional, de una natu- raleza más europea y global. Las empresas anuncian sus ofertas de trabajo en varios paí- ses o en Internet esperando lograr candidatos de diferentes partes del mundo. Los euro- peos jóvenes y preparados están aprovechando estas oportunidades. Esto ha tenido como resultado un cambio radical en el perfil del emigrante europeo. En contraste con los tra- bajadores poco cualificados del sur de Europa, Irlanda o Finlandia de los años 60 e ini- cios de los 90, el emigrante europeo de los noventa e inicio del siglo XXI es un profe- sional joven cualificado. Ningún país se está beneficiando tanto de este cambio en el per- fil de la inmigración como el Reino Unido, donde en 1990, el 33 por ciento de los traba- jadores varones de la UE (no de Irlanda) eran profesionales y directores (Salt y Ford, 1993).

Sin embargo, el cambio en la inmigración no se para dentro de las fronteras europe- as. Tras aprender del éxito cosechado por Estados Unidos al atraer inmigrantes cualifica- dos y su impacto sobre la economía de ese país, los países europeos están adoptando nor- mas más permisivas para emigrantes cualificados de fuera de la UE. Incluyen permisos de trabajo menos restrictivos para trabajadores cualificados que ha supuesto la llegada de americanos y japoneses a los servicios financieros (Salt y Ford, 1993) y medidas para vincular la inversión extranjera con una legislación de permisos de trabajo en prácticas en varios Estados miembros de la UE.