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Chapter 3: Institutional Details

3.1 ASX Market Structure

Asegurémonos de sacar de cada experiencia solamente la sabiduría que contiene.

RobbyRogers.., fue mi primer amor. Además de magnífico tipo era correcto, inteligente y considerado. De hecho, mientras más pienso en él más razones encuentro para haberlo querido como lo quise. Llevábamos un año de novios y, como todo el mundo sabe, eso es una eternidad en la vida de un adolescente.

No recuerdo por qué no asistí a la fiesta de Nancy ese sábado por la noche, pero sí que Robby y yo quedamos en encontrarnos después de la fiesta. Acordamos que él vendría a casa a eso de las diez y media. Robby era hombre de palabra y muy puntual, de modo que a las once y media comencé a sentirme enferma. Presentí que algo andaba mal.

El domingo por la mañana me despertó el repique del teléfono. Era Robby "Necesito hablarte. ¿Puedo pasar por tu casa?".

Quise decirle, "¡No!, no puedes pasar por aquí a contarme que algo anda mal". Pero me limité a contestar, "Desde luego", y colgué el teléfono con un nudo en el estómago.

Tenía razón. "Anoche, en la fiesta, estuve con Susan Roth", me informó Robby "Nos pusimos de novio". Siguieron las usuales frases de cajón. "Estoy confundido. Yo no haría nada que le fuera a causar daño. Siempre te querré"-

Me imagino que me puse blanca como una sábana pues sentí que la sangre se me iba a los pies. No era lo que esperaba; mí propia reacción me sorprendió. Sentí una ira tal que ni siquiera pude redondear una frase. Me embargó una pena tal que todo, salvo el dolor, parecía moverse en cámara lenta.

"Por favor Diana, no seas así. ¿No podríamos seguir siendo buenos amigos?".

Ésas son las palabras más crueles que se le pueden decir a una persona a quien se ¡a está descartando como zapato viejo. Yo lo quería profundamente, y le había confiado cada una de mis debilidades y puntos vulnerables, además de dedicarle cuatro horas diarias durante el pasado año, sin tener en cuenta nuestras conversaciones telefó nicas. Quería golpearlo una y otra vez, hasta que se sintiera tan terriblemente mal como yo. Así que le dije que se fuera, y lo despedí con una frase sarcástica; "Creo que Susan te está esperando".

Sentada sobre la cama, lloré por horas enteras. La pena era tan grande que nada podía sosegarme. Hasta intenté comerme un galón entero de helado. Toqué nuestras canciones preferidas una y otra vez, torturándome con los recuerdos de los buenos tiempos y las tiernas palabras pronunciadas en el pasado.

Después de sentir tanta lástima por mi, tomé un decisión: me vengaría.

Éste fue el camino que tomó mi raciocinio: Susan Roth es —era— una de mis amigas íntimas. Las buenas amigas no se dedican a conquistar a tu novio cuando tú no estás. Obviamente ella debe pagar su afrenta.

El fin de semana siguiente compré dos docenas de huevos y me encaminé hacia la casa de Susan con un par de amigos. Comencé por descargar algo de la ira que me carcomía, pero se me salió de las manos. De modo que cuando alguien descubrió que una de las ventanas del sótano estaba abierta, arrojamos en el interior los huevos que nos quedaban. Pero eso no fue lo peor. ¡Resulta que los Roth iban a estar fuera de la ciudad durante tres días!

Esa noche, ya acostada, comencé a pensar en lo que habíamos hecho- Daniela, esto es grave... esto es verdaderamente grave.

El cuento se regó como pólvora por el colegio, Susan y Robby estaban de novios, alguien había bombardeado la casa de ella con huevos durante su ausencia, y el olor era de tales proporciones que los padres habían tenido que contratar a alguien para eliminarlo.

Tan pronto como llegué a casa encontré a mi madre esperándome para conversar. "Diana, el teléfono no ha dejado de sonar en todo el día, y francamente no tengo respuesta para la pregunta que todo el mundo me está haciendo. Por favor, dime, ¿lo hiciste tú?

"No mamá. No lo hice". Me sentí muy mal mintiéndole a mamá. Mi madre estaba realmente furiosa cuando llamó a la señora Roth. "Habla Helen. Le agradecería que dejara de acusar a mi hija de haber lanzado huevos dentro de su casa". A estas alturas de la conversación mi madre le gritaba a la mamá de Susan, y su voz se volvía cada vez más chillona. "Diana jamás haría semejante cosa- ¡Exijo que deje de insinuar a diestra y siniestra que fue ella". En este punto mi madre tenía el acelerador en el piso. "Es más, ¡exijo que nos pida disculpas, a mi hija y a mí!".

Yo me sentía súper bien viendo el apoyo que mi madre me estaba brindando, pero

malísimamente frente a la dura realidad. Los sentimientos encontrados me estaban indigestando, y en ese momento sentí que tenía que decirte la verdad. Le hice una señal

para que colgara el auricular.

Colgó, se apoyó sobre la mesa y tomó asiento. Ya sabía. Me puse a llorar y le pedí excusas. Ella también comenzó a llorar. Yo hubiese preferido enfrentar su cólera, pero ésa ya se había agotado en el oído de la señora Roth.

Me comuniqué con la señora Roth para decirle que le daría hasta el último centavo de mis ahorros para cubrir el costo de los daños que le había ocasionado. Aceptó, pero me comunicó que no fuera hasta que ella estuviera lista para perdonarme.

Mamá y yo nos quedamos conversando y llorando hasta altas horas de la noche. Me contó que una vez, un novio que ella tenia la había dejado para ponerse de novio con su hermana- Le pregunté si había bombardeado con huevos su propia casa, y para mi sorpresa se rió. Me dijo que a pesar de mis reprochables andanzas le daba ira cada vez que pensaba en las cosas que la señora Roth había dicho durante el curso de la conversación telefónica. "Después de todo", dijo mi madre, "su hijita es una ladrona de novios".

Después me contó lo difícil que era ser madre, pues en muchas ocasiones deseaba gritarles a todos los que le causaban dolor a sus hijos, pero eso no era posible. A los padres les toca tomar distancia y dejar que ellos aprendan las lecciones de la vida por sí mismos.

Le confesé lo increíblemente bien que me había sentido al escucharla defenderme en esa forma. Y al amanecer le dije lo especial que era compartir estas horas con ella. Me dio un abrazo y dijo: "Pues para mí también. Pasare mos el próximo sábado por la noche juntas, y el siguiente también. ¿Acaso se me olvidó decirte que tienes prohibidas las salidas durante quince días?"-

KimberlyKirberger