Para analizar las prácticas y caracterizar las producidas por esta organización, par- tiremos de las nociones planteadas por Costa y Mozejko (2002). Desde el enfoque de estos autores, las prácticas se comprenden y explican en relación con sus condiciones de producción y el sujeto (individual o colectivo) que las produce.
Para comprender las prácticas es fundamental considerar el lugar desde donde se
producen, es decir, el “conjunto de propiedades eficientes que definen la competencia
relativa de un sujeto social dentro de un sistema de relaciones en un momento/espacio dado, en el marco de la trayectoria” (Costa y Mozejko, 2002: 19). Hablamos entonces de la capacidad de relación a partir de la cual se constituye el sujeto social o -lo que es lo
mismo- se define su identidad social. En este sentido, entendemos que es fundamental
abordar la posición relativa de poder de quienes producen los discursos (prácticas) y luchan por imponerlos.
La organización a la que aludimos se encuentra inserta, tal como lo planteamos an- teriormente, en una provincia donde es alta la concentración de medios y las dependen-
Política y comunicación. Las prácticas de la organización Casita Cultural
3- Además de los proyectos men- cionados, en la organización tienen lugar: una editorial, un espacio de arte que trabaja con los chicos y chicas del barrio, talleres de apoyo
escolar y de oficios.
4- La radio es caracterizada como uno de los medios sin fines de lucro de la provincia en el capítulo “¿Otro país? Democratización de las co-
municaciones en San Luis” de Ve-
rónica Longo. 5- Septiembre 2013.
6- Resulta interesante revisar el
seguimiento realizado en el caso
de los habitantes de la Ex Cerámi-
ca San José de la Ciudad de San Luis, predio donde residían 23 fa- milias que, además de vivir en muy malas condiciones socio ambienta- les, sufrieron una serie de violen- tos allanamientos por parte de las
fuerzas policiales. Ver http://casi- tacultural.com.ar/blog/2014/03/28/ r e p r e s i o n - a - l x s - h a b i t a n - tes-de-la-ex-ceramica-san-jose/.
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Parte 3
cias generadas entre éstos y el Estado. En este marco, casi no existen medios alterna- tivos ni comunitarios. Tampoco se caracteriza por una multiplicidad de organizaciones sociales de base que militen en los diferentes territorios y que promuevan “prácticas que contribuyan a que puedan hacerse presentes en el espacio público actores invisi-
bilizados, silenciados o ‘despreciados’ (cuya voz se considera no autorizada)” (Fraser,
1997 en Segura, 2010: 120). De hecho, resulta muy complicado “que las modalidades de expresión legítima y las formas de propiedad de los medios se tornen accesibles a la mayoría y que se incluyan nuevos temas en la agenda pública” (Segura, 2010: 120). En este sistema de relaciones, las prácticas de la organización social estudiada son reconocidas positivamente por un sector de la comunidad que las entiende como especialmente pertinentes en el contexto. En términos teóricos, pueden ser entendi- das como acciones de “ciudadanía comunicativa ejercida” en tanto suscitan la “mo- vilización social, política y cultural en torno a esa dimensión de la vida en sociedad” (Mata, 2006).
En la misma dirección, nos atrevemos a pensar que la probabilidad de que las prác- ticas discursivas de la organización generen efectos sociales obedece mayormente al lugar desde donde son formuladas: un colectivo organizado que trabaja territorial- mente y cuya opinión supone un juicio elaborado mediante el debate de ideas en el
marco de la reflexión-acción. En este sentido actúa como contrapunto, aunque de manera acotada, a la lógica imperante donde “la figura del individuo -con necesidades
e intereses subjetivamente vividos- ocupa el centro de la escena democrática, desdi- bujando la trama constituida por intereses y vivencias socializadas y la existencia de
proyectos ideológicos más o menos afines o antagónicos” (Mata, 2002: 69). Siguiendo
a esta autora decimos que se esquiva “el hegemónico recurso a los individuos como informantes” (Mata, 2002: 70).
Si consideramos lo anteriormente descripto podemos suponer que los enunciados de la organización en general, y de sus medios en particular, se fundan en una posi- ción epistémica, axiológica y política diferenciada, por oposición a los emanados por el Estado. Partiendo de la premisa de que la organización entiende que todas las voces tienen que ser escuchadas y que es necesario generar posibilidades ciertas y reales de expresión de las demandas; mientras que el Estado lleva una historia en la que, sistemáticamente, ha “obturado la polifonía de voces que una comunicación y una sociedad democrática requieren” (Mata, 2002: 67).
Ahora bien, nos interesa preguntarnos por los alcances y límites de esta experien- cia en términos de su pretensión de reforma de las reglas de juego del sistema comu- nicacional global. Radio La Bulla pertenece a la Red Nacional de Medios Alternativos7
y encara, desde allí, una militancia más general en términos políticos y legislativos8.
Sin embargo, el eje del trabajo a nivel comunicativo se orienta a la transformación en la organización y los medios que encara. En este sentido, su mayor desafío es tran- sitar y construir, a nivel local, una experiencia que dé cuenta de la existencia de otra comunicación, lo que implica también construir otra política. Abordaremos entonces estas relaciones y dimensiones.
Política y comunicación. Las prácticas de la organización Casita Cultural
7- La Red Nacional de Medios Al-
terativos (RNMA) nació en 2004
como fruto de la necesidad de crear un espacio que sea parte de la lucha de los sectores populares. Es un espacio político amplio de articulación, organización, debate y acción donde coinciden distin- tas experiencias de comunicación alternativa, comunitaria y popular. Desde su origen y hasta la actua- lidad lleva adelante diversas acti- vidades dentro de las cuales están los encuentros nacionales anuales que se han realizado en diferentes provincias de nuestro país.
8- Ver en este libro el capítulo “Mo- vimientos territoriales y la imple-
mentación de la Ley Audiovisual. El Frente Popular Darío Santillán” de Joaquín Urioste, en el que destaca el papel de la RNMA respecto a la
formación e intercambio entre di- versas organizaciones del país.