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Summary of Contributions

Conclusions

6.1. Summary of Contributions

Para caracterizar el “lugar” en los términos que arriba señalamos tenemos en cuenta que el FPDS es una organización social y política cuyo origen se remonta al año 2001, momento en que se abren camino dentro del espacio social nuevas y novedosas formas

de configuración política. Principalmente hablamos de diversas organizaciones pique- teras que articulan prácticas concretas dentro del espacio de asambleas barriales y de base, articulaciones que luego pasan a consolidarse en un marco de relaciones más estables y dan lugar a la conformación de un Frente político y social con proyección nacional.

El FPDS se autodenomina multisectorial y autónomo. Está conformado por corrien-

tes de distinto perfil ideológico pero que mantienen acuerdo en autodefinirse como: anti- imperialista, anticapitalista y antipatriarcal a favor de la construcción de poder popular y en la necesidad de transitar un proceso de unidad basado en el desarrollo de prácticas

comunes y reflexión compartida.

Nuestro trabajo se focaliza en una de las organizaciones que conforman este Frente: El FPDS Córdoba. Se trata de un movimiento territorial que tiene presencia en varios barrios populares y villas de la ciudad de Córdoba (barrios Pilar-Villa Pigüé-Villa El Cha- parral-Villa Las Cañitas-Villa La Tablita-Ciudad Evita-Oña- Villa los 40 Guasos-Villa El Trencito).

Los movimientos territoriales y la implementación de la Ley

Audiovisual El Frente Popular Darío Santillán

2- Sobre este proceso entre 2001

y 2009, ver en este libro el capítulo

“Sociedad civil y democratización de las comunicaciones en Córdo-

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Parte 2

Esta organización propone la necesidad de llevar a cabo acciones políticas orien- tadas a generar un cambio social apoyado en el protagonismo de los sectores popula- res. Propone desarrollar acciones reivindicativas desde la territorialidad por un lado, al tiempo que plantea el impulso de una política integral en varios frentes. En este sentido -como veremos más adelante- formar parte del sistema comunicacional es también par- te del discurso de esta organización.

Con la aprobación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en Argentina, cambian las reglas del juego comunicacional (Segura, 2011). Se limita el alcance de las corporaciones mediáticas concentradas mediante un tope de licencias de radiodifusión

y se le da un mayor protagonismo a las entidades sin fines de lucro y de la sociedad civil

(anteriormente sin reconocimiento legal); se establecen pautas que protegen a las pro- ducciones audiovisuales nacionales, entre otras cosas. En ese contexto, el FPDS-Cór- doba, al igual que muchas otras organizaciones locales, vieron la oportunidad de llevar a cabo acciones tendientes a ocupar una posición relativa más ventajosa con respecto a la estructura de medios dentro de la ciudad de Córdoba. De esta forma, en 2010 surge la iniciativa de desarrollar un proyecto de radio comunitaria -Radio de Frente- junto con las demás tareas que la organización venía implementando en su territorio.

Uno de los mayores avances que se registraron localmente fue la apertura en 2010 de una instancia de coordinación entre organizaciones que venían llevando a cabo prác- ticas de comunicación –principalmente radiales- en la ciudad Córdoba. Si bien se trató de grupos que anteriormente venían coordinando acciones políticas comunes y movili- zaciones, fue la primera vez –luego de la aprobación de la LSCA- que distintos colecti- vos abrieron un espacio destinado exclusivamente a coordinar actividades de comuni-

cación. Dentro de la Coordinadora de Radios confluyeron grupos ligados a movimientos

sociales territoriales que ya venían llevando a cabo una militancia activa en comunica- ción –como el colectivo Indymedia Córdoba3 que impulsa radio Zumba la Turba- pero

también organizaciones que vieron la posibilidad desarrollar nuevas experiencias de radiodifusión en el nuevo panorama comunicacional que se había abierto. Entre estas últimas encontramos: Radio Rebelde que surge desde la experiencia del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR) en barrio Müller, radio comunitaria La Quinta Pata que se gestó alrededor de la Biblioteca Popular Julio Cortázar en barrio San Vicente, Radio de Frente que nace a partir del Frente Popular Darío Santillán Córdoba en barrio Oña, el colectivo de comunicación Malaprendidxs, y por último una radio que se formó dentro del Centro Cultural y Biblioteca Popular de Villa Adela.

En este sentido, muchas de aquellas prácticas -principalmente radiofónicas- ope- raron en el sentido de democratizar de las comunicaciones. Siguiendo lo expuesto por Roncagliolo (1982) entendemos la democratización de las comunicaciones como un proceso mediante el cual “el individuo pasa a ser un elemento activo, aumenta constan- temente la variedad de los mensajes y aumenta el grado y la calidad de la representa- ción social” (Roncagliolo, 1982: 9).

Las prácticas de estos grupos, ¿pueden ser leídas como democratizadoras de la

comunicación? La respuesta sería afirmativa, principalmente porque se trata de organi-

3- Sobre Indymedia-Brasil, ver en este libro el capítulo “ ‘¿Odeia a mídia? ¡Seja a mídia!’ Problemati-

zações sobre o Centro de Mídia In- dependente do Brasil” de Anderson

David Gomes dos Santos.

Los movimientos territoriales y la implementación de la Ley

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Parte 2

zaciones que cuentan con un fuerte arraigo territorial y que –desde ese lugar, desde la sociedad civil- buscan llevar a cabo acciones orientadas primero a reconocerse como sujetos capaces de producir un discurso dentro de los medios y luego a generar una mayor diversidad de propuestas que van a contrapelo de la concepción de la comuni- cación como una mercancía, orientadas a públicos diferenciados, es decir: “A concebir a su público no como una masa indiferenciada, infantilizada y consumista a la que hay

que alimentar día y noche con el mismo homogeneizado, sino configurando una pirámi- de socio cultural con estamentos y necesidades distintos” (Pasquali, 1991: 14). Se trata de iniciativas que permiten establecer enlaces entre periferias y periferias, es decir, que conforman vínculos entre experiencias territoriales diversas y que permiten reconocerse entre sí (Pasquali, 1991).

La experiencia concreta de estos colectivos está orientada, en primer lugar, a con- siderarse como sujetos que reconocen su posición relativa dentro del espacio social, el campo comunicativo y –en consecuencia- a llevar a cabo acciones proponiendo una alternativa distinta a -por ejemplo- las empresas privadas comerciales de comunicación, no entendiendo esta práctica como alternativa en los términos de competencia sino más bien en los de diversidad. Apoyada sobre todo en experiencias comunitarias de orga- nización barrial, territorial asentadas a través del tiempo con una trayectoria particular, estas experiencias buscaron la democratización de la comunicación teniendo en cuenta las posibilidades de acceso y producción de productos comunicacionales y la genera- ción de nuevas formas de participación y gestión social.

En particular, las prácticas de comunicación que desarrolló el FPDS-Córdoba tam- bién dieron lugar a disputas políticas en torno a distintas concepciones sobre la realidad social y sus posibilidades de ser transformadas. Debates que asimismo fueron traslada- dos hacia el interior de la Coordinadora como una forma de acercar una posición común respecto de, por ejemplo, la coyuntura local, formas de gestión de las actividades, ca- racterización de distintos “jugadores” en el mapa de medios local, etc. La comunicación, como un frente más de lucha, es entendida más como una herramienta antes que como

un fin en sí mismo para propiciar un cambio social y político transformador.