√ Object Registration
2.2.6 CONNECTED VEHICLE SYSTEMS: HARDWARE AND SOFTWARE
2.2.6.1 BIG DATA
La tarea de representar la dinámica de la formación de conciencia en el movimiento pentecostal debiera comenzar despertando el “recuerdo subversivo” de las radicales consecuencias sociales que mostró la historia del movimiento pentecostal. Desde su nacimiento a principios del siglo XX el movimiento pentecostal ha tenido un carácter profé tico y revolucionario. Con raíces en la espiritualidad negra y el movi miento de sanidad del siglo XIX, el movimiento pentecostal nació como respuesta frente al abandono por parte de la iglesia histórica de la espiritualidad auténtica y de los problemas de las masas. Ya en 1906, el movimiento de despertar de Los Angeles dejó en claro que su principal preocupación era la dinámica de la formación de concien cia.296 Aquí negros, blancos, hombres, mujeres, hispanos y asiáticos
eran todos iguales. El movimiento pentecostal adoptó del movimiento de sanidad la importancia de la sanidad. La iglesia debía ser un puente que traía a la tierra las características del Reino de Dios. De la espiri tualidad negra el movimiento pentecostal heredó la importancia de la liturgia oral y continua, una máxima participación del cuerpo y la li bertad de incorporar cosas como visiones y sueños.
La activa presencia del Espíritu Santo daba poder por igual a negros y blancos, mujeres y hombres, pobres y ricos. La glosolalia servía como una radical crítica social por el hecho de difundir que el recono cimiento de Dios es un regalo que reciben todos los seres humanos. “Hablar en lenguas” permitía hasta a los más incultos hablar el idioma del cielo, y servía como testimonio para los cultos y educados que también ellos son incapaces de hablar en la presencia de Dios.297 Por
lo mismo no fue sorpresivo que el despertar pentecostal fuera un
296 W. Hollenweger, After Twenty Years Research on Pentecostalism, en:
International Review of Missions, 75/1986, P. 3-12.
297 Una examinación detallada con muchos conocimientos de los efectos
radicales litúrgicos y sociales de la Glosolalia se encuentran en F. D. Macchia, Sighs Too Deep for Words: Toward a Theology of Glossolalia, en: Journal of Pentecostal Theology, 1 (Octubre)1992, P. 47-73.
escándalo. Efectivamente, para los participantes ponía de cabeza el sistema social conocido.
De esta forma el movimiento pentecostal se constituyó como una oposición al orden dominante de su tiempo. Era un movimiento sub versivo y revolucionario, que no se basaba en una ideología filosófica ni tampoco exclusivamente en la reflexión crítica. Era un movimiento que experimentaba la liberación divina mediante el Espíritu Santo de Dios.
Desde la Segunda Guerra Mundial, el movimiento pentecostal euro peo y norteamericano perdió mayormente su afán profético. Luego de la tipología iglesia – secta, el movimiento pentecostal perdió muchas de sus características “sectarias”. En el Tercer Mundo, donde el mo vimiento pentecostal florece, se encuentran muchas características re volucionarias que fueron típicas del movimiento inicial. Pero aún allí hay intentos para “domesticar el movimiento” en el interés de un control político o ideológico.
A pesar de estos cambios y desafíos, en el movimiento pentecostal existe una “memoria comunitaria” de sus raíces revolucionarias. Una de las tareas del movimiento, especialmente de aquellos preocupados del trabajo de formación teológica, es examinar críticamente su propia “historia” y exponerse a la presencia radicalizante del Espíritu de Dios. Por lo tanto el movimiento pentecostal requiere una formación de conciencia que encienda lo que Walter Brueggemann llama “la fantasía profética”. Su tarea es “regresar a los recuerdos más profun dos... de memoria y activar los símbolos que siempre fueron la base para la oposición frente al orden dominante”.298 La formación de con
ciencia no significaría unirse a una nueva ideología, sino la inclusión de lo que Brueggemann llama “la dimensión fundamental de todo re cuerdo” de la comunidad pentecostal.
La tarea de la formación de conciencia es una tarea profética. Es la tarea de ofrecer símbolos de la esperanza, para que los seres humanos podamos hacer historia. Brueggemann describe este proceso:
“Cuando el profeta ofrece símbolos, tiene dos tareas. La primera consiste en traer a la luz los recuerdos de este pueblo y educarlo para
298 W. Brueggemann,The Prophetic Imagination, Philadelpia 1978, PA, For
reconocer las herramientas de la esperanza. La otra consiste en reco nocer especialmente cómo las palabras, el discurso, la lengua y forma de expresarse marcan la conciencia y definen la realidad. El profeta es uno que mediante el uso de estas herramientas de la esperanza contra dice el supuesto mundo de los reyes, al mostrar que este supuesto mundo no coincide con los hechos, que se nos contó una mentira y la creímos, porque la gente con el hardware y la impresora nos dijo que era así. Ofrecer símbolos no es el asunto de un funcionario eclesiástico que simplemente reparte componentes, sino el asunto de personas que conocen otra cosa y reconocen desde su propio dolor y sorpresa que es falso el mundo cerrado en sí mismo de la realidad administrada. La fantasía profética sabe que el mundo real es aquel cuyo comienzo y dinámica se encuentran en la prometedora palabra de Dios, y que eso incluso es verdad en un mundo donde los reyes intentan callar todos discursos excepto el propio.”299
Si se siguen las reflexiones de Brueggemann, se puede llegar a la conclusión de que la dinámica de la formación de conciencia en el movimiento pentecostal comienza con la “palabra de Dios”, incluso el “hablar en lenguas”. Este “hablar” ocurre por la presencia del Espíritu Santo, que hace realidad el Reino de Dios entre las personas que co nocen otra cosa y están dispuestas, desde su dolor y sorpresa, a poner en evidencia la falsedad del mundo cerrado en sí mismo de la realidad administrada, y a hacer la historia de Dios en la tierra.