En el siglo XVII contamos con más fundaciones que en el XVI. En concreto contamos con 5 fundaciones conventuales auspiciadas por las congregaciones religiosas y por las oligarquías locales, ya sea de manera autónoma o en estrecha cooperación.
En primer lugar tenemos la fundación del Convento y Colegio de San Juan de Capistrano, en Villaviciosa, perteneciente a religiosos franciscanos. Los orígenes de esta fundación masculina en Villaviciosa están determinados por varias circunstancias fundamentales. Por un lado la predicación realizada por fray Francisco Salmerón, del Colegio de Sahagún. La predicación conmovió tanto a los vecinos que solicitarán el establecimiento de los franciscanos en la villa. A esto se suma la necesidad de formación del clero de la región. La nueva fundación debió de chocar con el Real Decreto que prohibía realizar nuevas fundaciones, pero el permiso definitivo se concederá en 1692. La decisión gubernativa debió basarse en la falta de frailes de la orden en la comarca. Los conventos de Oviedo y Avilés atendían la zona central, el de Tineo la occidental, pero la zona oriental quedaba descuidada285. La fundación debió contar con el visto bueno y los informes positivos del general de la orden, el obispo de Oviedo, el rey y las ciudades con voto en Cortes286. El colegio fue fundado por el padre franciscano fray Francisco Salmerón, a instancias de esta necesidad observada en la región y ante la demanda por parte del poder local. Una Real Cédula de Carlos II, fechada en Madrid, autoriza el 18 de julio de 1692 la fundación del Colegio de Misioneros Franciscanos de Villaviciosa. Los fundadores se instalan provisionalmente en el Hospital de Sancti Spiritus de Villaviciosa. La construcción del nuevo convento concluirá en 1699, siendo obispo de Oviedo el dominico fray Tomás Reluz, quien abrió
285
ALONSO ÁLVAREZ: op. cit., pp. 137-138.
286
la casa con 12 religiosos, con la condición de que la casa fuera siempre para instituto de misiones287. Por otro lado, en 1698 Carlos II lo recibió bajo su protección y en el año 1737 la Casa Real le concederá 223 ducados de plata para la construcción de un nuevo colegio en terreno más adecuado288.
En segundo lugar, hay que señalar la fundación del Convento de Nuestra Señora de la Encarnación, de religiosas dominicas, en Cangas de Tineo. Don Juan Queipo de Llano fue el fundador289. Fue uno de los hijos más ilustres del municipio. Desempeñó el cargo de oídor de la Chancillería de Valladolid y fue obispo y capitán general de Pamplona, así como obispo de Jaén. Su hermano Diego realizará los trámites para la creación del mismo, tras la autorización del rey Felipe IV en abril de 1650290. Diego Queipo de Llano muere en Madrid en 1657 y en su testamento encomienda a su mujer, Juana Álvarez de Murias, la conclusión del proyecto de fundación del monasterio. La viuda ajustó capitulaciones con fray Juan Escudero, provincial de los dominicos, y determinó que se hiciera cargo de la fundación el procurador provincial, fray Francisco Rodríguez. Tuvieron que pasar diez años para que el cenobio se hiciera realidad. Las primeras religiosas que llegan al monasterio abandonan el convento de San Cibrián de Mazote en Valladolid y entran al convento el día 18 de agosto de 1658291. Puede observarse que esta es una fundación del obispo Juan Queipo de Llano donde pesan sus intereses personales. Promueve esta fundación ligada a su persona y como forma de enaltecer su prestigio y el de su familia en su lugar natal, en tanto que es su hermano al
287
HEVIA BALLINA, A.: “Franciscanismo en Asturias”, en La Nueva España, 26 de enero del 2010.
288
A.H.N., Cámara de Castilla, Códice 1195 (B). Libro de Patronato Real Eclesiástico o relación de todos los arzobispados, obispados, iglesias, etc., cuya provisión pertenece a los reyes de España. Años 1613-1614, f. 184.
289
ATIENZA LÓPEZ, A.: “Nuevas consideraciones sobre la geografía y la presencia conventual en la España moderna: otras facetas más allá de la concentración urbana”, en Hispania Sacra, 123 (2009), p. 68.
290
ÁLVAREZ GARCÍA, M. A.: “Esposas de Dios y poseídas por el Demonio: el caso de las monjas endemoniadas de Cangas del Narcea (Asturias)”, en I Congreso Virtual sobre Historia de las Mujeres, Jaén, 2009,pp. 1-4.
291
que encomienda que ejecute los trámites para la fundación. Esta actitud no es de extrañar pues se constata a nivel del reino, en la Edad Moderna, la tendencia de las élites eclesiásticas a mantener una relación muy estrecha con sus familias sirviendo de aglutinadores de las aspiraciones de poder y prestigio de las mismas. Aunque no todos los prelados pudieron permanecer en la memoria histórica como fundadores de un convento o un monasterio, lo cierto es que aquellos que pudieron hacerlo no dudaron en convertir esa fundación en un canal de desarrollo de estrategias familiares292.
En tercer lugar, contamos con la fundación del Convento de la Purísima Concepción, de las clarisas, de Villaviciosa. Estará en estrecha conexión con el Colegio y el Convento de San Juan de Capistrano. Puede afirmarse que las clarisas de Villaviciosa surgen como una consecuencia del espíritu de los hijos de San Francisco en aquellas tierras293. La relación de las clarisas con la primera orden, dentro de la denominada familia franciscana, solidificó en la Edad Media a la altura del año 1298. A partir de entonces la supervisión de las comunidades de clarisas que se fuesen fundando van a estar bajo la supervisión espiritual y temporal del ministro provincial de la O.F.M. Es así como en el caso asturiano la comunidad de clarisas de Villaviciosa dependerá de la comunidad masculina de San Juan de Capistrano294. En este sentido, debemos tener presentes que dos de los padres fundadores de San Juan de Capistrano (fray Francisco de Castro y fray Domingo de San José), junto con fray Bernabé de Uzeda, alentarán a un grupo de muchachas de la villa para que se retiren a una casa a vivir conforme a los preceptos franciscanos. Estas muchachas deberían estar sujetas al ministro general y provincial de la observancia295. El convento será fundado en 1694296. El primer edificio
292
ATIENZA LÓPEZ: Tiempos de Conventos…, pp. 364-365.
293
HEVIA BALLINA: “Franciscanismo en…”.
294
RODRÍGUEZ NÚÑEZ, C. C.: “El conventualismo femenino: las Clarisas”, en DE LA IGLESIA DUARTE, J. I. - GARCÍA TURZA, J. - GARCÍA DE CORTÁZAR, J. A. (coords.): VI Semana de Estudios Medievales, Nájera, 1996, pp. 90-93.
295
conventual se levantó sobre un terreno donado por don Francisco de Peón, con la aportación de don Pedro Álvarez de Santianes y doña Juana de Cienfuegos del concejo de Grado. La construcción conventual se debió a las aportaciones de don Francisco Rodríguez, vecino del concejo de Piloña. La iglesia conventual se levantará con el capital aportado por don Juan Rodríguez Busmayor, indiano de la parroquia de Trelles, en el concejo de Castropol. Se observa cómo el proyecto de la fundación era compartido por varios sectores de la sociedad asturiana y que no faltó la contribución del capital indiano297.
El Convento del Santísimo Sacramento y Purísima Concepción de Nuestra Señora fue fundado en la segunda mitad del siglo XVII, por iniciativa de la madre María de Santo Tomé (1600-1669), después de haber fundado un convento en Llanes. La villa de Gijón tenía como particularidad que carecía de monasterio o convento alguno. Por parte de los regidores de la ciudad había un notable interés en la instalación de las agustinas, pues querían ofrecer una mejor atención espiritual a su villa, que sólo contaba con una iglesia parroquial, y que había experimentado un notable aumento de la población de la ciudad, que en 1669 contaba con 756 habitantes en su diminuto recinto urbano, ceñido a la península de Cimadevilla. Paralelamente a los preparativos de María de Santo Tomé, se dan una serie de intentos infructuosos de los franciscanos, los mercedarios y los carmelitas descalzos y los benedictinos. María de Santo Tomé retoma las negociaciones con el municipio en el mes de julio de 1666 y alcanza un acuerdo definitivo con los regidores de la ciudad. El acuerdo suponía que el Ayuntamiento donaría 4.000 ducados para construir el convento, una parcela para su ubicación y el pago de los gastos administrativos de tales gestiones. A cambio el convento aceptaría el
296
HEVIA BALLINA: “Franciscanismo en Asturias”.
297
MARTÍNEZ VEGA, A.: “Clarisas de Villaviciosa: la huella del franciscanismo asturiano”, en La Nueva España, 14 de julio del 2009.
patronato de la ciudad sobre la capilla mayor de la iglesia del convento298. Con todo, habrá nuevos retrasos299 y será el 20 de julio de 1668 cuando se obtenga la facultad real que autoriza a fundar el convento agustino recoleto. En este caso tenemos una fundación a instancias del poder local, dado que aunque efectivamente es una religiosa agustina quien viene a Gijón a establecer el convento lo hace a instancias del Ayuntamiento, que es quien tiene la autoridad para dar el permiso para la creación de ese convento en su territorio y, en este caso, sufraga la construcción del edificio claustral. El motivo que lleva al Ayuntamiento a solicitar esta fundación es el aumento de la población de la villa que precisa de mejor atención espiritual, a lo que habría que añadir los tintes de operación política de esa actuación en tanto que lo normal era que las villas de cierta entidad con oligarquías que habían ido creciendo en poder contemplaran albergar un monasterio y convento en sus territorios, como un símbolo de prestigio y reputación para la localidad. El hecho de que una villa de cierta importancia no tuviera convento o monasterio se veía como una circunstancia que le restaba consideración a su prestigio300.
Por último, contamos con la fundación del Convento de Nuestra Señora de la Encarnación, en Llanes. Este convento de monjas agustinas recoletas tiene su origen en el año 1662, por la madre María de Santo Tomé. Aunque ella había nacido en Villalón (Valladolid) el 21 de diciembre de 1600, sus padres eran naturales de Llanes. Cuando su padre enviudó, retornó a Llanes. Con el paso del tiempo María de Santo Tomé se propuso fundar un monasterio en la villa de sus padres, pidiendo ayuda a sus familiares asturianos, quienes hicieron las gestiones para facilitar la llegada y el establecimiento de las agustinas recoletas. El día 23 de julio de 1662 llegó María de Santo Tomé con la comitiva que compondría el monasterio: 1 subpriora, 1 tornera, 1 sacristana, 2 hermanas
298
MADRID ÁLVAREZ: op. cit.,pp. 32-38.
299
Sobre los trámites de la priora para el traslado a Gijón véase A.H.N., Consejos, leg. 25.858, exp. 11.
300
de obediencia y 9 doncellas que iban a profesar en Llanes301. En esta fundación observamos una diferencia con la del convento de Gijón, fundado por la misma religiosa. Aunque está fundación forma parte de la política de expansión de las agustinas recoletas por el territorio español, no cabe duda de que en este caso había un claro peso de los intereses personales y familiares, pues suponía fundar un convento en el lugar de procedencia de sus padres como un modo de fomentar el prestigio y la gloria familiar. Esto se evidencia al ver cómo se apoyó en sus familiares para desarrollar el proyecto de establecimiento de la nueva comunidad. Esta fundación recuerda, un poco, a la del Convento de Nuestra Señora de la Encarnación, en Cangas de Tineo.
5.1.4. Siglo XVIII
El siglo XVIII carece de fundaciones, pero lo mencionamos para evidenciar esta realidad. En este siglo asistimos al mantenimiento de las fundaciones que perviven desde siglos anteriores y se inicia la desaparición paulatina de algunos centros religiosos, tendencia que se acrecienta notablemente en el siglo XIX.
5.1.5. Conclusiones
Observamos una evolución global tendente a la reducción de las fundaciones monásticas y conventuales a partir del siglo XVII (tabla 85). El estancamiento de las fundaciones monásticas y conventuales en el siglo XVIII coincide con un período de aumento paulatino del control del poder real sobre el clero, que tiene su máximo exponente en los reinados de Carlos III y Carlos IV. No sólo no hay nuevas fundaciones, sino que además desaparecen dos centros religiosos en la región. Este estancamiento en las nuevas fundaciones y la desaparición de varios centros monásticos y conventuales, va acompañado de la paulatina reducción del contingente poblacional del clero regular asturiano a partir del siglo XVIII.
301
En cuanto a las fundaciones del siglo XVI, auspiciadas por el poder episcopal, se observa como tónica general que el empeño inicial del obispo, el cual percibe la necesidad de fundar una nueva comunidad para satisfacer la formación cultural y espiritual de la población asturiana o de su clero, cuenta con el apoyo o bien de una orden religiosa o de un particular, que son quienes impulsan la fundación con el beneplácito del obispado.
En cuanto a fundaciones del siglo XVII, se observa el apoyo y simbiosis entre las órdenes religiosas que pretenden asentarse en el territorio asturiano, que buscan contactos en la zona que les faciliten su llegada con aquellos poderes locales o familias destacadas con poder económico, que unen sus esfuerzos para sacar adelante las nuevas fundaciones. En el caso de las fundaciones que son apoyadas por los poderes locales la demanda de una fundación se debe a su interés en poseer un centro espiritual de tales características que atraiga prestigio y poder a la villa o pueblo, además de que supone un centro de atracción económica y de formación espiritual y cultural de primera índole. Por otro lado, cuando las fundaciones son auspiciadas por una familia destacada, se diferencian del caso anterior en que se conciben como parte de una política de prestigio y desarrollo familiar, que lleva a crear un centro de estas características en el lugar de nacimiento del personaje ilustre que la promueve, sirviendo de memoria viva de su legado familiar, como es el caso de la comunidad de agustinas de Llanes o la comunidad de dominicas de Cangas de Tineo.
Por último, observamos que en la mayoría de los casos en la fundación no interviene un único actor, sino que lo hacen varias instituciones o personas, ya sea el poder local (como expresión de la demanda de los vecinos de la villa), el poder real, el obispo, las congregaciones religiosas o las oligarquías locales, cuyos intereses finales pueden ser distintos, pero que confluyen en su deseo de fundar un nuevo monasterio y
convento (para incrementar el prestigio del concejo, para fomentar la religiosidad de su convecinos, para la instrucción del clero, para tener una fundación ligada a una familia o linaje donde poder ingresar miembros de la familia, etc.).
Tabla 85. Fundaciones monásticas y conventuales en Asturias (siglos XVI-XIX) Siglo Número de fundaciones
XVI 2
XVII 5
XVIII 0
XIX 0
Fuente: Información contenida en los epígrafes 5.1.2 y 5.1.3.