La fundación del Convento de Nuestra Señora del Rosario, en el primer tercio del siglo XVI, en Oviedo, encuentra la oposición del cabildo, que se niega a aceptar tal fundación, así como la negativa de los benedictinos de San Vicente302, por el temor a la pérdida de su preeminencia espiritual en la diócesis, por la reforma en la vida religiosa que pretendía introducir la nueva congregación, pero también por la competencia a nivel económico. No podemos olvidar que a los monasterios y conventos afluían donaciones e ingresos de diverso tipo obtenidos por su función espiritual. Cuantos más monasterios
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y conventos hubiese en un mismo lugar, eran más a repartir. En este sentido el caso de Oviedo es paradigmático, pues era un reducido espacio y con una cantidad notable de monasterios y conventos. La aprobación del obispo y la ayuda de los marqueses de Villena fue fundamental para acabar con la oposición del cabildo. Las capitulaciones de la fundación se firmaron el día 23 de junio de 1518. El obispo se comprometió a ceder parte de los bienes de la mesa episcopal y el cabildo de la capitular (medida que lesionaba claramente los intereses del clero catedralicio) para mantener al convento, y a cambio los dominicos se comprometen a predicar y a dedicarse a la tarea formativa. Pese haber conseguido asentarse en la ciudad las tensiones con los benedictinos de San Vicente continuarán. Así, por ejemplo, la oposición de los benedictinos hará que los dominicos, que habitaron durante tres años una casa en la calle de la Noceda, deban trasladarse303.
En la fundación del Colegio de San Matías, de la Compañía de Jesús, en Oviedo y en ese mismo siglo, la oposición que ofrecerán los canónigos ovetenses al asentamiento será muy fuerte. Respecto a la ubicación del colegio, los primeros religiosos se asientan en la ciudad en agosto de 1578 en el número 9 de la calle de la Platería. En septiembre del año 1579 se tratará la cuestión del establecimiento definitivo de la Compañía en la ciudad, lo que contará con la negativa del cabildo catedralicio, que se niega a aceptar que la Compañía se establezca definitivamente dentro de las murallas de la ciudad. Llegado 1580 los trámites no avanzan y el provincial de los jesuitas se persona en el Ayuntamiento, el 13 de agosto, para tratar sobre la ubicación. Las obstrucciones continúan y llegado septiembre de 1582 el provincial de los jesuitas de Castilla se persona, de nuevo, en Oviedo. A partir de ese año comienza la construcción del Colegio de San Matías. Los problemas serán continuos, pues surgirán tensiones
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respecto a los permisos para la extracción de piedra para la construcción, derechos de paso, la traída de aguas, etc.304 Observamos nuevamente cómo la mayor oposición a su asentamiento viene del cabildo que ve peligrar sus intereses. No se trataba de cuestiones espirituales, sino de cuestiones evidentemente mundanas.
En el siglo XVII, la fundación del Convento y Colegio de San Juan de Capistrano, en Villaviciosa, perteneciente a la Orden de San Francisco, apenas tiene oposición a su establecimiento debido a una serie de condicionantes. Los orígenes de esta fundación se motivan por la formación del clero regional, con fama de escaso nivel cultural, con lo que se ve con buenos ojos esta fundación, a lo que habría que sumar el empeño que pusieron los franciscanos de la región por interceder por la nueva fundación ante Carlos II y el Consejo de Castilla. Este interés de los franciscanos se debía a que en la comarca donde se asentaría la nueva fundación había un vacío de frailes de la orden, con lo que esta nueva fundación no entraría en colisión con los intereses de otros religiosos. Por otro lado, la fundación contará (además, del beneplácito de la orden) con el apoyo de la nobleza de la zona y con el vecindario, que verán como un símbolo de prestigio contar con un convento. Todo este amplio consenso facilitará el asentamiento de los franciscanos, pese al Decreto Real que prohibía las nuevas fundaciones a nivel del reino, obteniendo el permiso para la fundación en 1692305. Todo esto parece apuntar a que la normativa real no era un gran impedimento si había un consenso general que motivase la fundación. Con todo, una de las principales tensiones en este proceso surgirá con la oposición de los miembros del Real Consejo, que tenían que dar su aprobación a la nueva fundación y que hasta el último momento no dieron su brazo a torcer para permitirla306.
304
GARCÍA SÁNCHEZ: op. cit., pp. 51-80.
305
ALONSO ÁLVAREZ: op. cit., pp. 137-138.
306
La fundación del Convento de Nuestra Señora de la Encarnación, en Cangas de Tineo, como indicamos, fue obra de don Juan Queipo de Llano, obispo de Pamplona y Jaén, natural de este municipio. Como ya señalamos, su hermano don Diego será el encargado de hacer los trámites inherentes a la fundación (compra de un solar, solicitud de permisos, etc). Una vez promovido al obispado de Jaén muere en el año 1647 y su hermano continúa con el proyecto de erección del nuevo convento, según el deseo de su hermano. En cuanto a los permisos que necesita para proceder a la apertura del convento, no tuvo problema en obtener ninguno de ellos. Obtuvo el permiso del Ayuntamiento de Cangas y el del obispo de Oviedo y en abril del año 1650 recibió el visto bueno de Felipe IV. Debido a su muerte, los últimos pasos de la fundación los deberá dar su esposa, pero lo fundamental es observar que en este caso no hubo oposición de ninguna de las tres instancias que podían oponerse307. Uno de los motivos que pudo facilitar la situación es el hecho de que en la ciudad hacía falta un convento de religiosas, y al no haber una gran concentración monástica y conventual en la villa, los sectores implicados no tuvieron ningún inconveniente en aceptarla. Es sintomático, en este sentido, que el Ayuntamiento de la villa no sólo diese la licencia (9 de marzo de 1649) para la fundación, sino que además dio las gracias a las religiosas por el mucho bien y beneficios que traerían a la villa y que procediesen a la fundación a la mayor brevedad posible308. Conviene recordar que el poseer un centro monástico o conventual daba prestigio a una villa, acrecentando su categoría y su fama, además de disponer de un centro donde las familias destacadas poder destinar a sus hijas.
La fundación del Convento de la Purísima Concepción, de las clarisas, de Villaviciosa está acompañada de una serie de problemáticas de índole eminentemente económica. La fundación contó con el permiso previo de la villa y del obispado,
307
FERNÁNDEZ MARTÍNEZ: Madres dominicas: Cangas…, pp. 11-13.
308
permiso que fue obtenido sin que, al parecer, mediasen tensiones. La primitiva comunidad, que se funda en el año 1694, está sostenida por el empeño de los frailes franciscanos de San Juan de Capistrano en fundar un centro para damas nobles y pobres bajo el espíritu de San Francisco y Santa Clara de vida en la pobreza. A este apoyo inicial sólo se suma don Francisco de Peón, que sufragaba la casa donde se alojaba la primitiva comunidad de religiosas. Inicialmente la comunidad no tenía ningún ingreso. El mayor inconveniente de esta fundación será la falta de apoyo económico por parte del Ayuntamiento o del obispado, que se traducía en la necesidad de vivir de la limosna309.
La fundación del Convento del Santísimo Sacramento y Purísima Concepción de Nuestra Señora, de agustinas recoletas, en Gijón, se debe a la iniciativa de la madre María de Santo Tomé. Aunque el interés de las autoridades y de los vecinos de la villa por fundar este convento era muy importante, por el prestigio que aportaría a la villa que carecía de ninguna fundación, los principales problemas que surgirán en el proceso del establecimiento de las religiosas agustinas recoletas en Gijón vendrán de la propia villa. Aunque el deseo del asentamiento de las religiosas era real, ofreciendo a las religiosas los recursos económicos suficientes para costear la construcción del convento, la puesta en marcha de las obras generó muchos problemas. La elección de lugar idóneo para el establecimiento del convento, tarea nada fácil, la necesidad de comprar a los propietarios las parcelas donde se ubicaría la construcción, el malestar de los mismos por tener que vender esas parcelas y que en algunos casos suponía tener que derribar sus viviendas, fueron algunos de los principales inconvenientes en el proceso fundacional310. Con todo, consideramos que no pueden interpretarse como tensiones emanadas de la negativa del municipio a la llegada de la nueva comunidad, sino como
309
PÉREZ RODRÍGUEZ: op. cit., pp. 77-84.
310
conflictos derivados del proceso inherente a la fundación del convento que generaron una serie de problemas de índole práctica (necesidad de dinero, de espacio, etc), que debieron solventarse.
Por último, tenemos que referirnos a las tensiones en torno a la fundación del Convento de Nuestra Señora de la Encarnación, en Llanes. Los primeros años serán duros, pues la fundadora se encontrará con la oposición declarada del obispo don Diego Riquelme de Quirós (1662-1665), que pretendía trasladarlas a Oviedo por varios motivos. En primer lugar, el mejor sostenimiento que tendría la comunidad en Oviedo, con un mayor vecindario y que podría dar mayor cantidad de recursos a las religiosas. En segundo lugar, la fama de la priora de la comunidad de mujer piadosa que podría influir con su ejemplo en una mayor cantidad de fieles. Con este deseo de trasladar a la comunidad el obispo elevó la dote mínima necesaria para entrar en el monasterio y tomar el hábito, como una forma de presionar a la comunidad. Aunque ello podría suponer una mejor economía para el convento, también llevaba de la mano que la comunidad no se afianzase, al haber pocas mujeres con el poder económico suficiente como para poder profesar. Esto fue un gran lastre para el monasterio. Con todo, el obispo accedió en ocasiones a admitir dotes de menor cuantía. Finalmente, María de Santo Tomé consiguió que el convento se mantuviese en Llanes y que el reticente obispo financiase la construcción del nuevo convento311.
Después de haber visto todos los casos concretos de las tensiones a nivel de las fundaciones de los nuevos centros religiosos en Asturias podemos concluir, tal y como se ve en la panorámica a nivel nacional, que las tensiones y enfrentamientos se debieron a que un convento o monasterio no era sólo un centro de vida religiosa. Eran núcleos insertos en la vida local, con múltiples facetas, puesto que eran centros que trababan
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relaciones sociales con su entorno y eran centros de poder social y económico. Es por ello que podían ser vistos con temor o preocupación por ciertos sectores sociales y que otros vieron en estas casas religiosas la posibilidad de conseguir apoyo a causas políticas particulares. En suma, no sólo fueron los motivos de índole económica los que pudieron generar enfrentamientos en el origen de estas nuevas fundaciones. Por otro lado, en cuanto a las tensiones de índole religiosa o espiritual una nueva fundación interfería en el poder espiritual “copado” por otras instancias religiosas tales como el cabildo catedralicio, otras comunidades religiosas ya asentadas en el territorio y también podía influir e intervenir en el poder político local, de manera soslayada312.
Tabla 86. Conflictos en las nuevas fundaciones religiosas en la Asturias de la Edad Moderna
Fundación Orden Siglo Conflicto Convento de Nuestra
Señora del Rosario, de Oviedo
Santo Domingo
XVI
Tensión con el cabildo catedralicio y la comunidad
benedictina de San Vicente Colegio de San Matías, de
Oviedo
Jesuitas XVI Tensión con el cabildo catedralicio Convento y Colegio de San
Juan de Capistrano, de Villaviciosa
San
Francisco XVII
Tensión con el Real Consejo para obtener el
permiso fundacional Convento de Nuestra
Señora de la Encarnación, de Cangas del Narcea
Santo
Domingo XVII Ninguna tensión reseñable
Convento de la Purísima Concepción, de Villaviciosa San Francisco (Clarisas) XVII
Tensión por la falta de apoyo económico por parte
del Ayuntamiento y el obispado Convento de Nuestra
Señora de la Encarnación, de Llanes
San Agustín XVII Tensión con el obispo de Oviedo
Convento del Santísimo Sacramento y Purísima
Concepción, de Gijón
San Agustín XVII
Tensiones de índole económica con el
Ayuntamiento Fuentes: Información contenida en el epígrafe 5.2.
312
Según la tabla 86, que concreta el principal problema o tensión existente para cada fundación, puede concluirse que destacan las tensiones con el clero de la región.