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A COLONIA

Pocos datos históricos se conocen de la época de la colonia en la región de Frontino. El historiador Roberto Luis Jaramillo, comentando la obra de Manuel Uribe Ángel titulada "Geografía General del Estado de Antioquia en Colombia", publicada por la Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia en 1985, afirma que:

"Ignoro de donde provenga el nombre (de Frontino), pero desde finales del siglo XVIII se habla de El Frontino. De las gobernaciones de Popayán y Antioquia salieron muchas expediciones a la conquista del Chocó y al sometimiento o evangelización de los indios. Particularmente para Santafé de Antioquia eran peligrosos los indios chocoes y por ello se dieron tie- rras a los conquistadores más experimentados como a los capitanes Fran-

Chocó, se hizo por parte de vecinos de Cartagena, Antioquia y Popayán y fracasaron casi siempre los primeros, por ser los indios Cuna-cuna muy rebeldes a los españoles y amigos de los ingleses. Los de Antioquia siem- pre andaban buscando el tesoro de Dabaibe. El capitán Francisco de Arce salió de Buriticá a Nogobá (¿El actual Nobogá?) por 1660; su sobrino el clérigo don Antonio de Guzmán y Lezcano hizo una entrada hasta el Atrato, saliendo de Antioquia, pasando por Noque y Urrao en Murrí en 1702 y el licenciado Gregorio de Salazar Santillana se fue a evangelizar a ese sitio; un hijastro bastardo del clérigo Guzmán, don Antonio Varela Jaramillo fundó los pueblos de Chaquenodá y Fuemia en 1725 (según estudios inéditos de la historiadora Beatriz Patiño Millán). Hoy Fuemia, Chaquenodá, Murrí y Musinga son caseríos de Frontino".

Entre 1575 y 1650 figuran encomenderos y encomiendas con los indios Carautos en la región que hoy ocupa Frontino y se cita a los encomenderos Manuel López (entre 1575 y 1600), Manuel López Bravo Jr. (Entre 1601 y 1625) y el señor Juan Jaramillo (entre1625 y 1650), como explotadores de mineral en la zona.

Dice la obra "Nuestra Antioquia - Región de Occidente", publicada por el departamento de Antioquia, bajo la dirección de la doctora Ivonne Suárez Pinzón de Álvarez que, "Erróneamente se ha dicho que la fundación de la ciudad de Antioquia en el barrio Manguruma es la fundación real de Frontino. En realidad, si bien los españoles recorrieron la zona desde el siglo XVI e intentaron establecerse en ella fundando una ciudad, los in- tentos fracasaron por la aguerrida resistencia a la dominación que ofrecie- ron, durante más de 150 años, los grupos catíos. Los Carautas, súbditos de Nutibara, derrotaron a los españoles y quemaron a Santa Cruz de Antioquia fundada en el valle de Norí".

En el año de 1669 el capitán Domingo Rodríguez de Manzanos un hijodal- go de reconocidísima nobleza, casado con Jerónima de Vivancos, fue en- viado por el gobernador Luís Francisco de Berrío y Guzmán al Chocó, al

descubrimiento de las minas de Frontino y el Penderisco. Por el descubri- miento de tan ricos minerales recibió en Madrid, título de Encomendero de San Antonio de Buriticá.

El capitán Rodríguez de Manzanos llegó a ser uno de los más grandes propietarios de la época y casó a sus hijas con ricos vecinos de Santafé de Antioquia, presentes en todas las esferas de actividad económica y de poder de la región en el transcurso del siglo XVII. Fueron yernos de Rodríguez de Manzanos, el gobernador Juan Bueso de Valdés, Vicente de Salazar Beltrán, Bartolomé de Borja, Francisco de Castañeda y Este- ban Jaramillo de Andrada.

Hacia 1671, Juan de Guzmán, hijo, y Domingo Rodríguez de Manzanos ubicaron sus cuadrillas de esclavos en esta zona e iniciaron la explotación de sus minerales, labor que siguió durante todo el resto del siglo, a pesar de las dificultades para someter a los indígenas de la región.

Claramente se observa en el registro de fundidores de Antioquia la apari- ción de oro en Frontino entre los años de 1651 y 1675. Se tiene relación de la existencia de cuadrillas explotando oro en Frontino en el año de 1671, concretamente las cuadrillas de Juan de Guzmán jr. y de Domingo Rodríguez de Manzanos.

También se tiene conocimiento que las explotaciones mineras de Frontino entre 1675 y 1690 produjeron, con otras explotaciones en distintos luga- res del departamento de Antioquia, un aumento considerable en la extrac- ción de oro. Este aumento generó la presencia de cuadrillas numerosas, con la inclusión ya de personas de raza negra y la acumulación de gran- des capitales y riqueza, en los afortunados dueños de las minas.

En el año de 1711 el gobernador don José López de Carvajal, quien había llegado a Santafé de Antioquia el 21 de enero de 1707, hizo un recorrido por el occidente de Antioquia con el interés renovado de buscar el legen- dario tesoro del Dabaibe y llegó hasta el río Murrí, donde redujo y pobló un caserío con más de 140 indios, levantó una iglesia y puso en ella un

nes sobre el lugar y para la explotación minera. Este intento de aprove- char los recursos de minerales y población también fracasó porque, tres años más tarde, los indios volvieron a su antiguo retiro de la selva. Las explotaciones siguieron su curso normal especialmente en el valle de Nore, a pesar de no contar con la ayuda de los indígenas. Podemos decir, sin lugar a equivocarnos, que la fundación del caserío en Murrí, fue la primera municipalidad que existió en esta región.

En 1723, algunos vecinos de Antioquia tenían sus cuadrillas de esclavos trabajando en las quebradas y amagamientos del lugar y en 1724, "a raíz de la noticia que el 5 de abril del mismo año recibió el gobernador Facun- do Guerra Calderón del párroco doctrinero de San Antonio de Buriticá, presbítero señor Luis Francisco del Pino, en la que manifestaba que su hermano el sargento mayor José Pablo del Pino, le comunicaba desde Murrí, que en aquel sitio había llegado un indígena de nombre Mariguera con las nuevas de que los ingleses estaban en el Citará (Chocó), y que había corrido ya sangre. Como era de esperar, el Gobernador se alarmó y con él todos los vecinos, por cuanto las incursiones piráticas en el mar del norte eran frecuentes con todo su cortejo de matanza y destrucción y con- sideraban que de unirse tales invasores a los indígenas Cunacunas en la región del Citará, siempre dispuestos a la rebelión y que por lo demás se habían mostrado remisos con respecto aún a las mismas enseñanzas reli- giosas, los resultados se podrían calcular de proporciones catastróficas. Por consiguiente el gobernador procedió con la mayor actividad en el sentido de la defensa oportuna y resuelta. Con ese fin despachó observa- dores al mando de don José Bravo y en dirección a Urrao..." ("Historia de Antioquia". Francisco Duque Betancur). Lo cierto fue que la informa- ción resultó falsa y a pesar de la presencia del gobierno departamental en la región, los trabajos mineros en la zona no lograron generar el estable- cimiento de una ciudad española en Frontino, ya que por entonces esta- ban en crisis tanto la minería de cuadrilla, como la institución esclavista, que en el siglo anterior dieron su auge a otras localidades.