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5.2.1 Standards and Guidelines

En 1888 fue publicada en la Imprenta de Silvestre y compañía una interesantísima biografía sobre este benémérito sacerdote. Un folleto de 77 páginas debido a la autorizada pluma del maestro de la juventud don José María Restrepo Maya. De allí se han tomado muy importantes datos.

Dice el biógrafo aludido que el Padre Henao nació el 21 de diciembre de 1782. La partida de bautismo, asentada el 26, no da fecha de nacimiento. Nació en el paraje de la Leona, entonces jurisdicción de Rionegro y hoy dentro del distrito del Retiro. Tuvo quince hermanos, entre ellos el general Braulio Henao. Estudió sus primeras letras con don Francisco Zorrilla, español que tenía en Rionegro una escuela particular. Luego, con miras a seguir el sacerdocio, estuvo bajo la dirección de los Padres Franciscanos y fue discípulo de Fray Rafael de la Serna.

Ya con su nombramiento como Cura propio de Sonsón , hubo de viajar a Popayán a recibir la ordenación y, como era muy pobre, fue eficazmente ayudado por su primo el Dr. don José María Montoya Duque, quien le ofreció dos mil pesos para sus gastos de ordenación. Al llegar a Popayán se encontró con que la Sede vacante por muerte por Sr. Velarde y Bustamante. Bogotá también estaba vacante. Cruzando el páramo de Guanacas descendió a Neiva donde se embarcó en un champán río Magdalena abajo hasta lograr llegar a Santa Marta y allí recibió la unción sacerdotal de manos del Obispo Illmo. Sr. Zerrudo el 23 de diciembre (1809). El mismo Prelado, en vista de la documentación que llevaba, lo confirmó como Cura de Sonsón. Navegando el Magdalena hasta Nare, regresó a la Provincia de Antioquia. Se internó por el viejo camino que de Puerto Nare conducía a Canoas y luego a Rionegro. Según su biógrafo Restrepo Maya, cantó su primera Misa en su ciudad natal, rionegro, el 6 de mayo de 1810, pero otros dan como fecha el 10.

Sonsón se preparó para recibir a su primer Cura propio. Se conoce un interesantísimo Auto o decreto del Juez Poblador que, limpio de todos sus errores viene a quedar así: “Iten: Mando y ordeno que al Sr. Cura D. Josef tomás de Henao se le atienda mucho y se le respete, por ser un ciudadano de sabiduría y

educación, y que todos salgan a toparlo, bajo la multa y pena de cuatro reales a favor de la fábrica de la iglesia”.

“Iten. Ordeno que los que no contribuyan con los cuatro reales para el pago de la música y los voladores y el alumbrado que se traigan de la ciudad de rionegro, no salgan a las fiestas, bajo pena de arresto en la cárcel real y tres días de trabajo en la fábrica de la Iglesia a mi arbitrio”.

Dicen algunos que se posesionó el 20 de mayo. Otros que el primero de julio. Consultados los libros, no aparece en ninguno de ellos acta de posesión o cosa parecida. De modo que queda difícil dar un dato preciso. Lo que sí podemos asegurar es que en julio (1810) principia a firmar las partidas.

Una de las principales obras a que atendió fue la construcción del Cementerio. En 1812 hizo la solicitud y el vicario Pbro. Dr. Lucio de villa concedió la autorización el 5 de noviembre de 1813 por Auto dictado en la Curia de Aná. El Padre Henao, de cuerdo con los principales vecinos, escogió como lugar más apropiado el paraje llamado Llano Grande “lugar propio para ese fin por hallarse libre de vientos emanaciones que perjudiquen a este poblado”, decía él en informe rendido a las autoridades de Rionegro el 26 de julio de 1814.

Mostró un solícito cuidado por la educación. Abrió el primer colegio que hubo en Sonsón. Fue el creador de las escuelas rurales en Antioquia y cuantas tuvo en su parroquia eran sostenidas con fondos parroquiales. Su caridad no conoció límites. Jamás se enriqueció.

La iglesia no era suficiente para aquella población que continuaba creciendo constantemente. Por eso en el año de 1819 se inició la construcción de una nueva en la que se gastaron dos años. Un templo de tapias y techo de teja y con buena amplitud. El historiador Pbro. Gonzalo Uribe Villegas dice que fue inaugurado en 1821 pero Restrepo Maya, en el folleto ya mencionado asegura que fue en 1822, que duraron las fiestas ocho días y que los gastos de esas fiestas corrieron por cuenta del señor Januario Henao Benjumea. Pero esta nueva Casa de Dios bien pronto se vio estrecha y hubo necesidad de una más amplia. El 14 de febrero de 1826 el Obispo de Popayán Ilsmo. Sr. Salvador Jiménez de Enciso Cobos y Padilla dio la autorización para la demolición de la existente y construcción de la nueva. En ésta se invirtieron largos años.

El 12 de febrero de 1829 llegó a Sonsón el primer Obispo en Visita Pastoral. Fue el Ilsmo. Sr. Mariano Garnica y Dorjuela, primer Obispo de Antioquia. Recibió grandes demostraciones de cariño de parte de los feligreses. Concedió “derecho perpetuo de altar privilegiado” al altar mayor. A instancias del Cura y de don Januario Henao, estableció las Cuarenta Horas y dispuso que ellas se celebraran los días 27, 28 y 29 de diciembre de cada año y decretó como “Patrón perpetuo de la Parroquia al Señor San José”. En su Auto de Visita dejó observaciones de mucho interés como éstas: “Que en la Iglesia no se permitía otro canto fuera de las Preces sagrdas, para que cese el abuso lamentable de cantar en la casa de Dios versos o canciones en escrito profano y en idioma vulgar”. “Que en lo sucesivo quedan permitidos los matrimonios entre esclavos y libres sin otro requisito que el consentimiento mutuo…”.

Fue el Padre Henao quien introdujo el cultivo del trigo en Sonsón y puede decirse que fue el Cura de los campesinos.

Por un inventario del año de 1833, hecho por el Mayordomo de Fábrica señor Jacinto Alvarez, se ve que en la iglesia no existía por entonces ninguna joya de algún valor.

No existe fecha precisa, o al menos no se conoce, de cuándo se colocó la primera piedra y cuándo se inició la construcción de la nueva iglesia. Por una carta dirigida al señor Gobernador en 1838, nos damos cuenta que para entonces apenas sí se comenzaban los trabajos. Veamos su texto: “Al Señor gobernador. Sonsón julio 15 de 1838. El estado deplorable en que se hallaba la iglesia de esta Parroquia y la próxima ruina que amenazaba peligro, no sólo a los útiles sino también a los habitantes y otras circunstancias indispensables obligaron al pueblo en general con anuencia de la Junta a empeñarse en su reedificación para que quedase más cómoda y de más solidez y mejor arquitectura: se ha derribado parte de la vieja y se ha dado principio a la construcción de la nueva, con tanto fervor de los habitantes que son admirables sus progresos; hasta la fecha se han proyectado los mejores medios de economía para no tiranizar al pueblo contribuyendo voluntariamente unos con limosnas en numerario, otros con peones y bestias y otros con materiales que aún están preparados para su construcción llegando el caso de haber servido todos voluntarios y conforme a sus proporciones; ya es necesario recorrer de nuevo a todos los que han servido y hemos convenido en que se haga en peones, bestias, materiales y demás por repartimiento fijo para contar con seguridad con los trabajos y adelantamientos de la obra, y para ello se hace indispensable contar con Us. El modo y forma con que deba verificarse para caminar en la materia con la seguridad debida. Por tanto, esperamos de la bondad del gobierno se digne comunicarnos su resolución a la mayor brevedad. Dios

guarde a Us. ms. as. (muchos años) José Tomás enao – Pablo Londoño”. (Pablo Londoño era entonces el alcalde).

El 2 de febrero de 1837 llegó en Visita Pastoral el Ilsmo. Sr. Juan de la Cruz Gómez Plata. El 6 de dicho mes dispuso que el Cementerio fuera ensanchado y cercado de tapias. En la segunda visita de este Prelado que tuvo lugar pocos años después, ordenó que la fiesta de Nuestra Señora de Chiquinquirá, Patrona de la Parroquia, se celebrara el 17 de diciembre de cada año. El cuadro de la Virgen de Chiquinquirá había sido obsequiado por don Gregorio Buitrago. Por decreto de 4 de julio de 1842 el Sr. Gómez Plata creó nuevamente la vicaría de Sonsón que duró hasta 1863 en que fue trasladada a Abejorral.

Por decreto del 9 de mayo de 1843 el Presidente de la República general Pedro Alcántara Herrán designó al Padre Henao como Canónigo de la Catedral de Antioquia, pero el humilde sacerdote rechazó esa dignidad pues no se creyó capaz de separarse de sus feligreses.

Para el año de 1847 la iglesia iba bastante adelante. En el informe que el Jefe Político del Cantón de Salamina (capital Sonsón) Braulio Henao rindió al Gobernador de la Provincia ese año decía:”…”La Iglesia parroquial, de esta Villa, está construída de calicanto, tapias y tejas; su dimensión es de 79 varas de largo y de 24 de ancho: la mitad está concluida; se opina que luego que se concluya toda queda con la capacidad suficiente para el vecindario: en el presente año y el anterior se ha levantado desde sus cimientos…se calcula que puede gastarse $ 7.000 en su conclusión”…”Se está construyendo la mitad de la Iglesia, como se ha dicho en el número anterior el importe del gasto que hasta ahora se ha hecho en ella, se calcula sea de diez y siete mil pesos…” “El ciudadano Pablo Londoño ya finado, y el Jefe ploítico respectivo han sido los que han corrido con la dirección y los gastos…”

Pero la obra con tanto cariño llevada a cabo por el Padre Henao, no habría de verla concluída. Sólo faltaban los últinos detalles cuando ocurrió su deceso. El Pbro. Daniel Florencio Sánchez en sus “Memorias” nos la descirbe en la siguiente forma:”…era este templo de tapias y techo de teja; constaba de tres naves divididas por veintiseis pilares; tenía tres altares de estuco y algunos de madera, un sencillo bautisterio de madera hecho por el carpintero Gregorio Cardona, el coro ocupaba todo el ancho del templo y tenía escalera de caracol. Su frontis era de ladrillo, piedra y madera, dicho frontis se desplomó poco después y como amenazara peligro fue mandado derribar por el Prefecto de aquel tiempo General Braulio Henao”.

Cuarenta y dos años llevaba de Cura de Sonsón el Padre Henao cuando el 29 de enero de 1852 se extinguió su meritoria vida. Su entierro fue la demostración del afecto que se le profesaba.

“Era el Padre Henao de estatura mediana, delgado, de cuerpo recto y de fisonomía dulce: sus ojos vivos y penetrantes, daban mucha animación a su rostro; su nariz algo gruesa y sus cejas espesas y pendientes le daban a veces un aire grave e imponente, en particular cuando celebraba los oficios divinos o trataba algún asunto serio…”. (José Ma. Restrepo Maya, obra citada).

Fue el Padre Henao un verdadero patriota en lo difíciles años de la Independencia. Durante el Régimen del Terror hubo de pagar su amor a la libertad con una fuerte multa. Cuando en el año de 1820 se pidió al clero de la Provincia contribuyera con dinero para la guerra, el Cura de Sonsón contestó: “He recibido la orden que U. me comunica acerca de la donación que deben hacer los Curas de sus Novenos beneficiales, y siendo para mí esto un sacrificio grato, lo hago de los míos todo el tiempo que dure la guerra contra nuestros actuales opresores, con lo que contestó a la citada de 22 del presente. Dios guarde a U. muchos años. Sonsón abril 22 de 1820 José Tomás Enao”. (Archivo Histórico del Departamento, Sección “Independencia”).