PRIMERO: Desde el primer colegio establecido en sonsón hasta el año de 1860.
En el año de 1825 llegó a sonsón, como Coadjutor el Pbro. Joaquín Restrepo Uribe. El Señor Cura aprovechó los servicios de este sacerdote que tenía grandes dotes como educador, para fundar el primer Colegio que se conoció en la ciudad. Se llamó “Casa de Educación Secundaria”. El sueldo devengado por el director era cubierto por el Señor Cura con fondos parroquiales. A su vez el Cura daba algunas clases en forma gratuita. Pero este establecimiento solamente duró algo más de un año, porque al ser transladado su director a otra parroquia, hubo de cerrarse.
Este pbro. Joaquín Restrepo había nacido en Rionegro el 5 de mayo de 1795, no en 1792 como han escrito todos sus biógrafos y fue bautizado el 10 del mismo mes. Hijo de Felipe Restrepo y doña Francisca Uribe. Ingresó a la Orden Franciscana y fue ordenado en cartagena por el Ilsmo. Sr. José Rodríguez de Carrillo el 31 de enero de 1819. Se retiró de la Orden con autorización del Papa León XII, para poder atender a su madre viuda y muy pobre. Hay divergencias respecto al teimpo en que dirigió el Colegio en
sonsón, pues Julio césar García asegura que solamente estuvo un año, en tanto que el historiador Pbro. Gonzalo Uribe Villegas sostiene que lo fue desde 1825 hasta 1830. Fue Cura interino de Abejorral; Canónigo de la Catedral de Antioquia; Coadjutor en Abejorral; Cura de Belén, de La Ceja y de Entrerríos. Pasó sus últimos años en Medellín donde murió el 2 de agosto de 1876. Asistió varias veces a la Legislatura de Antioquia.
Dice el historiador Dr. Julio César García en su obra HISTORIA DE LA INSTRUCCIÓN PUBLICA EN ANTIOQUIA que el doctor José Félix de Restrepo había prometido incorporar aquel establecimiento a la Universidad Nacional, en vista del adelanto de los alumnos.
Don Alejo Escobar, quien más tarde se ordenó, tuvo en 1836 una escuela nocturna donde daba además clases de latín. Pero duró muy poco.
Llegamos al año de 1846 y nos encontramos con la historia del Colegio Santo Tomás, centro docente de primer orden en aquel tiempo en la Provincia de Antioquia. Fue su fundador y sostenedor el Padre Henao. Ese año se encargó de la dirección el doctor José María Pardo, hasta mediados de 1848 en que entró a regentarlo el Pbro. Dr. José Cosme Zuleta, Coadjutor entonces en la parroquia. Pero corrió con mala suerte el Rector. Si no, leamos el siguiente informe del Jefe Político del Cantón, señor Lorenzo Jaramillo, al Gobernador de la Provincia y que tiene fecha 19 de octubre de 1848: “Tengo el sentimiento de informar a U. que ha sido suspendida la enseñanza en el Colegio que con el nombre de Santo Tomás se había planteado en esta cabecera bajo la dirección del Pbro. Dr. Zuleta por haberse destornillado éste de la cabeza con ideas de loco; pues los padres de familia están dispuestos a buscar con la mayor diligencia un director que se encargue de la enseñanaza, para lo cual desearía esta Jefatura que U. tomara parte”. Era subdirector del mencionado plantel el Dr. José J. Hoyos. El 24 de octubre contestó el Gobernador lamentando lo acaecido al Dr. Zuleta y preguntando por el sueldo que él tenía. Pero para reemplazar al Dr. Zuleta llegó otro ilustre levita que lo fue el Pbro. José María Gomez Angel. Este lo tuvo bajo su tutela por algún tiempo. El 2 de marzo de 1850 informaba el Jefe Político así: “…Los principales vecinos de este lugar tan amantes de la educación, no se cansan, Señor, para promover la difusión de las luces: en el año pasado se instaló un Colegio, y no pudo continuar por las enfermedades del Sr. Dr. Zuleta, Director, lo cual fue generalmente sensible, pues que en dos meses se palpaba ya el adelantamiento de los jóvenes; y prometían halagüeñas esperanzas; sin embargo de esto por las repetidas súplicas hechas al Ilsmo. Sr. Obispo hemos conseguido que el Sr. Pbro. José María Gómez A., se encargue de la educación. En efecto el mes próximo pasado
principió a dictar el curso de idioma patrio, latino y francés”. …”Este Sr. ha regentado las cátedras de latinidad, filosofía y teología en el Seminario de Antioquia, y ha desempeñado los destinos de pasante y Vicerrector en el mismo establecimiento. Sabe bien los métodos de enseñanza y tiene las principales cualidades para enseñar, moderación y afecto a los jóvenes que enseña”.
En 1851 correspondió al Pbro. Luciano Díaz tomar el timón del Colegio. El 7 de enero de tal año informaba el Jefe Político al Gobernador de la Provincia de Córdoba: “En cumplimiento de las atribuciones legales conferidas a los miembros del Instituto de Educación de este Cantón, los que suscribimos tenemos el honor de comunicar a Ud. la instalación de dos nuevos planteles de instrucción pública en esta Villa. La inauguración de estos establecimientos tuvo lugar el día 1°. del corriente en la Iglesia parroquial en donde hubo un numeroso concurso de gente: los preceptores del Colegio S. S. Doctores Pbro. Luciano Díaz y Heliodoro Jaramillo son pagados por el tesoro provincial con la suma de cuatro mil reales; estos individuos prestaron ya el juramento prometiendo desempeñar fielmente las obligaciones de su destino y tienen hasta hoy 16 jóvenes recibiendo lecciones…”. Pero a mdiados del año estalló la guerra civil encabezada en Antioquia por el general Eusebio Borrero. El plantel fue cerrado. Reapareció en 1852 para ser clausurado poco después. Esta fue la primera etapa del Colegio Santo Tomás.
El Pbro. Ramón Hoyos fue un infatigable apóstol de la educación, continuando la labor de su antecesor. Por aquel entonces se hallaba en el puerto de Honda el súbdito francés Alfredo Callón. Era un hombre de muy extensos conocimientos. Sabedor el Padre Hoyos de las cualidades que a dicho señor adornaban, lo hizo venir a Sonsón y juntos convinieron la apertura de un Colegio que se denominaría Santo Tomás. En diciembre de 1854 Callón publicó el programa que se proponía desarrollar. A quienes deseen detalles al respecto les recomendamos la obra HISTORIA DE LA INSTRUCCCION PUBLICA EN ANTIOQUIA del Dr. Julio César García. En alguna parte del programa de Callón se lee este párrafo: “El Precio de la enseñanza será de $ 4 mensuales por cada alumno externo y de $ 16 para los internos que recibirán del establecimiento alojamiento, asistencia en las enfermedades ligeras; cada uno de estos deberá traer al colegio las piezas de vestido, camas u útiles para su servicio, y reponerlas cuando se destruyan, quedando también a su cargo el lavabo y aplanchado de la ropa, y el costo de médico y botica en las enfermedades algo graves. Este precio se pagará para los internos por trimestres adelantados y para los externos al principio de cada mes”.
Y en marzo de 1855 dio comienzo a sus labores el nuevo Colegio de Santo Tomás. Dice la obra del Dr. García, ya mencionada, que se iniciaron las clases el 2 de enero con 17 alumnos. Tal vez este dato puede
estar errado, porque el informe al respecto dice que inició albores el 8 de marzo con 15 alumnos. En efecto al alcalde de ese año señor Lucio Jaramillo, con fecha 21 de marzo decía: “…”El 8 de los corrientes se abrió en este distrito un colegio con el nombre de Santo Tomás. Su Director el Señor Alfredo Callón. Cuenta 15 alumnos. Las materias que actualmente se enseñan son: Moral y Religión por el Sr. Pbro. Ramón Hoyos (Cura) Idioma patrio por el Sr. Dr. Sebastián Henao: Algebra e Idioma francés por el director. Los cursos de las otras materias irán principiando ya que los alumnos están en estado de seguirlos. El director se entiende particularmente con los contribuyentes para el pago de su sueldo que es de $ 60 de 8/10 por mes”.
Así se iniciaba la segunda etapa de este centro docente del que la ciudad podía sentirse orgullosa. Entre esos quince alumnos se encontraban jóvenes que más tarde habrían de destacarse como Pascual Bravo, quien fue Presidente del Estado: Juan Pablo Gómez, el célebre “Marinillo”, más tarde general; el que luego fuera el doctor Luis María Botero. Los exámenes de aquel año que se efectuaron en el templo parroquial, fueron todo un suceso. Actuaron como calificadores el poeta Gregorio Gutiérrez González, Presidente del Cabildo; don Lino de J. Acevedo, Norberto de Ossa y el Dr. José J. Hoyos.
En 1856 continuó el Santo Tomás su ascenso. El número de alumnos creció notoriamente. De varios distritos llegaron algunos estudiantes. Se nombró un Subdirector para que ayudara al señor Callón y se aumentó el profesorado. Se creó, además, una sección llamada Primaria para servirle de preparatoria. A ella asistían los siguientes alumnos: Aquilino Jaramillo, Jesús María Jaramillo, Jerónimo Jaramillo, José Miguel Naranjo, Simón Naranjo, Libardo Ramírez, Nepomuceno Amaya, Valentiniano Flórez, Hipólito Herrera, José María Alvarez, Antonio María Aristizábal.
Según el informe del alcalde de 1856, señor Braulio Henao, más tarde general, ese año asistían a las clases superiores éstos: Leopoldo Domínguez, José Ignacio Bernal, José Joaquín Mejía, Blas María Gaviria (de Aguadas), Jesús M. Uribe, Juan Bautista Angel (Pácora), Agustín Escobar (Salamina), Nicomedes Cardona, Francisco Jaramillo, Manuel Antonio Botero, Félix Isaza, Manuel María Cadavid, Rafael Londoño, Juan Crisóstomo Jaramillo, Juan Pablo Gómez (“El Marinillo”, de Nueva Caramanta), Jesús María Arteaga, Juan Nepomuceno Mejía, Dionisio Uribe (Medellín), Manuel Antonio Correa (Rionegro), José María Martínez, Juan Antonio Henao, Valentín Cardona, Francisco Londoño, Miguel Restrepo, Ricardo Botero, Lisandro Castillo, Luis María Botero, Ricardo Angel (Pácora), Francisco M. Pérez (Abejorral), Eulogio Reyes C. (Nóvita), Víctor Domínguez, Juan Nepomuceno Robledo, Aureliano Alvarez, Félix María Henao, Enrique Botero, Ramón Alvarez, Nazario Restrepo (más tarde sacerdote), Jesús Londoño, Antonio Buitrago.
No aparece ya el joven Pascual Bravo.
Todo marchaba a las mil maravillas y el director cumplía cuanto había prometido. Pero un suceso desgraciado vino a dar el traste con tan bella realidad. En la noche del primero de noviembre de este año (1856), que cayó sábado, los alumnos Leopoldo Domínguez y Juan Nepomuceno Mejía, pusieron fin a sus días. Las circunstancias que rodearon aquel suicidio conjunto fueron tales que, el director, hombre de arraigadas ideas cristianas, herido en lo más hondo de sus sentimientos religiosos, tuvo que adelantar los exámenes que deberían celebrarse a mediados de diciembre y clausuró el Colegio Santo Tomás. Se retiró a Rionegro para tomar un ligero descanso. En aquella ciudad fundó también un Colegio que duró tres años (1857 a 1859). Al terminar las labores docentes en Rionegro en 1859, volvió a Sonsón a descansar y allí murió repentinamente el 3 de enero (no el 4 como asegura el notable historiador) de 1860.
En la pinacoteca de la Casa de la Convención en Rionegro se guarda un retrato al óleo del señor Callón. Se notan en él claramente las señales de una vejez prematura. El dolor de aquella tragedia ocurrida a dos de sus discípulos lo había envejecido en forma increíble.
Muy triste fin tuvo el Colegio Santo Tomás en ésta su segunda etapa.
SEGUNDO: Colegios que funcionaron desde 1865 hasta el año de 1900.
Parece que la sombra fatídica de los dos jóvenes suicidas hubiera infundido desánimo en la juventud estudiosa de Sonsón, porque solamente diez años más tarde vino a abrirse un nuevo colegio. En efecto, en 1865 el Padre Hoyos, siempre preocupado por la buena marcha de la educación en su parroquia, se puso de acuerdo con el notable educador don José María Restrepo Maya, quien a la sazón dirigía la escuela. Revivieron el Colegio Santo Tomás que comenzó labores el 6 de enero del año 66. El señor Lorenzo Jaramillo, alcalde ese año informaba al Gobernador del Estado, Dr. Pedro justo Berrío: “Número 11 – Estados Unidos de Colombia. Estado Soberano de Antioquia – Jefatura municipal de Sonsón. Enero 6. Ciudadano Gobernador del Estado. Tócame la honra de daros a vos, como Director general de la instrucción pública, noticia de un acontecimiento grato para los amigos de la civilización. El 6 de los corrientes se ha abierto en este distrito una casa de enseñanza secundaria, con el nombre de Colegio Santo Tomás”, y bajo la acertada dirección del modesto e inteligente joven José María Restrepo M. Cuenta ya el establecimiento con
más de 30 educandos, y su número crecerá rápidamente, según el entusiasmo general con que ha sido saludada esta empresa desde su nacimiento”. “En la fecha de hoy se ha abierto también una escuela para enseñar a hacer sombreros de iraca, costeada con las rentas del distrito, y bajo la dirección de dos entendidos profesores…” El 12 de enero contestó el Dr. Berrío por medio de su Secretario señor Néstor Castro, agradeciendo y manifestando sus deseos de que las dos empresas progresaran.
Duró el Colegio Santo Tomás esta vez hasta el año de 1869 cuando su dierctor, por diversas circunstancias, se vió obligado a cerrarlo. Lo abrió nuevamente en 1874. En 1875 tuvo 31 alumnos que pagaban una cuota mensual de dos pesos. Fuer cerrado ya bastante avanzado el año 1867, debido a la guerra civil. Se transladó el Sr. Restrepo Maya a Manizales y allí continuó con el Colegio Santo Tomás. Retornó a Sonsón en 1889 y ayudado por don Rosendo J. Gómez y don Joaquín Antonio Uribe, dio nueva vida al Colegio. En 1890 el plantel contaba con 107 estudianetes que recibían enseñanza gratutita pues tenía una subvención nacional de $ 2.500 anuales y una departamental, también anual de $ 1.260. El Rector devengaba $ 100 pesos mensuales y el Vicerrector $ 70. En 1893 el Colegio Santo Tomás se cerró definitivamente. Fue, a no dudarlo, uno de los planteles más importantes con que contó Sonsón.
Por terminar la historia del Santo Tomás, interrumpimos el orden cronológico en este relato. Volvamos a él:
En los años 1869, 70 y 71 existió el Colegio “San Luis Gonzaga” que dirigió el doctor Pedro María de la Serna, jurisconsulto notable que fue por muchos años Juez en Sonsón. El establecimiento se acabó debido a la muerte de su fundador.
Un nuevo luchador en pro de la educación de la juventud apareció en 1870. Fue el doctor José Joaquín Jaramillo, cuyo amor a la clase pobre no conoció límites. Abrió lo que él dio en llamar “Mi Colegio”. Se cerró a los dos años. Lo reabrió en 1874 y esta vez alcanzó dos años y medio de vida porque debido a la guerra civil lo tuvo que clausurar a mediados de 1876. Volvió con él en 1880, pero esta vez, como en las anteriores, duró también dos años.
Por el mismo tiempo en que el Dr. Jaramillo abría su colegio (1870), inició su labor educativa el señor Januario Henao, otro de los educadores de que pueda ufanarse la ciudad. Parece que este plantel no tuvo nombre. El prefecto del departamento del sur, señor Marco Aurelio Arango decía en informe al Gobernador
del Estado con fecha 21 de junio de 1871: “Hay en este distrito dos colegios presididos el uno por el Dr. José Joaquín Jaramillo con 16 alumnos y el otro por el Señor José Januario Henao con 40 alumnos. Estos establecimientos son de carácter privado y los padres de familia pagan cuotas convencionales por la asistencia de sus hijos a quienes se enseña inglés, filosofía, gramática castellana…” Pero, precisamente en ese junio del 71 el señor Henao fue nombrado director de la escuela oficial y el colegio desapareció.
Don Epifanio Botero no quiso quedarse atrás y en 1874 abrió un colegio en el que, además de las materias comunes a este género de establecimientos, se enseñaba con especial ciudado la caligrafía. Pero la vida de este plantel fue muy corta.
En 1880 fue don Joaquín Antonio Uribe quien abrió un Colegio con el nombre de Santo Tomás de Aquino. Fue de vida efímera. Igual cosa podría decirse del Colegio que en 1882 abrió don José M. Jaramillo y en el que fue ayudado por sus hijos Jorge y Germán. Ese mismo año 82 don Rosendo J. Gómez fundó el Colegio de San Luis, de vida tan corta como las anteriores. Volvió en 1899 pero en esta vez su vida fue igual a la anterior aunque tuvo la colbaroación de los señores Crisanto Gómez y Alejandro Hurtado, y llegó a contar con 74 alumnos.
Un nuevo plantel de secundaria se abrió en 1893. Se llamó “Instituto Caldas” y se cerró al finalizar el año de 1894. Estuvo bajo el cuidado de don Patricio Cadavid.
En el año de 1895 un grupo muy notable de caballeros, encabezado por el alcalde señor Camilo Jaramillo, pensó en el establecimiento de un plantel de enseñanza secundaria que remediara de una vez por toda las necesidades que en ella experimentaba la ciudad. Se quería algo que, con una vida prolongada, garantizara la buena formación de la juventud sonsoneña. Se constituyó un Junta y se hicieron todas las gestiones. El primero de enero de 1896 abrió sus puertas el “Colegio Torres” bajo la dirección de don Félix A. Calle, con don Rosendo J. Gómez como subdirector y pasantes los señores Crisanto Gómez y Pedro Luis Arias. El Colegio tuvo un auxilio por el concejo Municipal y estuvo bajo su patrocinio. Don Buenaventura Pérez fue por varios años secretario y pasante en él. El Dr. Manuel Antonio Botero fue su director durante algún tiempo. Por Acuerdo N°. 11 del 17 de noviembre de 1898 el Concejo reglamentó su funcionamiento. En 1899 figuraba con 86 alumnos y el siguiente profesorado: Rector, Félix A. Calle; seccionales, Germán Jaramillo y Buenaventura Pérez. Se cerró en 1900 a causa de la guerra civil para reaparecer en 1901 y
terminar definitivamente en el año de 1904, sin que nadie después hubiera intentado revivirlo. De modo que los deseos de sus fundadores no se cumplieron.
TERCERO: Los Hermanos de las Escuelas Cristianas y el Colegio de San José – Colegio de “Sonsón” – El Liceo Departamental.
Ya desde 1892 se había pensado en traer a los Hermanos de las Escuelas Cristianas a la ciudad para confiarles un colegio. La fama de estos educadores había llegado a Sonsón. La vida efímera de tantos colegios convenció a muchos de que era imprescindible entregar la educación masculina a una comunidad religiosa. En esa forma podrían tener algo estable. En ese año destacados ciudadanos se dirigieron a la Honorable Asamblea Departamental con la siguiente petición:
“Honorables Diputados: Los suscritos, vecinos de Sonsón, tenemos el honor de deciros lo siguiente: Siempre ha sido asunto de grande importancia la educación de la juventud y mucho más hoy que las iedeas morales se falsean con tan decidido empeño. En esta virtud deseamos para este Distrito un establecimiento de educación, sólido, respetable y que dé garantías de moralidad y duración. Dentro de pocos días estará concluído un local aparente, por sus dimensiones, para este objeto; y en cuanto al personal, ninguno mejor que el de los hermanos Cristianos, establecidos en Francia, porque ellos enseñan desde las primeras letras hasta poner al alumno en estado de seguir una carrera profesional. Anticipadamente hemos contado con la benevolencia vuestra, y hemos pedido a Francia de cinco a seis Hermanos, cuyos gastos de viaje es necesario pagar; pero para conseguir este objeto bastará que vosotros dispongáis de la subvención destinada para un Colegio en este Municipio. Esta suma debe destinarse desde ahora, y no para después, porque los gastos urgen. Y aguardamos de vuestra generosidad, que no sea esto sólo, sino algún auxilio más para los gastos de conducción hasta ésta; en la seguridad de que al enseñar los Hermanos desde las primeras letras, tendrá el Tesoro un ahorro en lo sucesivo, y el Gobierno un grande elemento de moralidad y