La aparición de espacios naturales protegidos, como ya hemos visto con anterioridad, nace con la declaración de los primeros parques nacionales en EE.UU. y su expansión al resto del mundo. Todos los parques presentaban varias características comunes. Entre ellas están que la creación fue por iniciativa gubernamental, que eran zonas extensas y con entornos naturales y que estaban a disposición de todo el mundo, por lo que la creación de los parques nacionales está basada en la posibilidad de su visita y el turismo (Eagles, et al., 2002).
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Los espacios naturales protegidos siempre han tenido una función social, siendo uno de los objetivos de su protección que la población los disfrutara, siendo la de mayor desarrollo la actividad turística (Bengoechea, 2010).
En la actualidad el turismo en zonas rurales relacionadas con los espacios naturales se ha consolidado y está siendo promocionado en todas las regiones, no con ánimo de competir con el turismo de sol y playa, pero sí con el ánimo de convertirse en un complemento perfecto al mismo (Campón, 2014).
En los últimos años hay que destacar el crecimiento de las principales magnitudes del turismo rural, sobre todo con el número de alojamiento con un crecimiento del 160% en la primera década del siglo XXI. Ese crecimiento se ha producido de manera general en todo el país, pero en regiones como Andalucía, Castilla La Manca, Castilla y León, la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Extremadura el mismo ha sido en más del doble (Pulido y Cárdenas, 2011).
La puesta en valor de un espacio turístico rural viene determinada por la existencia de un medio natural atractivo y con calidad ambiental que no se puede encontrar en las ciudades (Millán, 2001). Estas áreas protegidas se han convertido en un atractivo turístico como consecuencia de la riqueza del patrimonio natural y cultural, la biodiversidad y su estado de conservación. También ha influido la mejora de los accesos, cercanía de núcleos de población, la oferta o la promoción turística, que han provocado que espacios naturales protegidos más conocidos o mejor conservados no hayan sido los más visitados (Muñoz, 2008). Sin embargo, aunque se han realizado esfuerzos promocionales de los destinos rurales, estos han sido de una manera poco centradas en productos concretos o específicos (Blanco, 2006). En cualquier caso, hay que tener presente que las posibilidades turísticas de un espacio natural protegido vienten altamente condicionado por la categoría de protección ostente y sus planes de uso público (Roca, 2005).
Gran parte de los beneficios que se han obtenido por el sector turístico ha sido gracias al incremento a finales del siglo XX de turismo relacionado con los espacios naturales (Alló et al., 2010). La demanda de recreación en los espacios abiertos ha crecido desde los años setenta en todos los países desarrollados, convirtiendo a los
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parques en los destinos preferentes de poblaciones urbanas (Muñoz, 2008) y no ha parado de crecer en las últimas décadas (Muñoz y Benayas, 2006). Las campañas de comunicación y promoción por parte de los gestores de los espacios naturales protegidos, así como el número creciente de publicaciones especializadas y la repercusión en los medios de comunicación del turismo rural también ha contribuido a crear esta tendencia creciente de los visitantes a los espacios naturales protegidos (Pulido, 2005).
Por el contrario, hay que tener en cuenta que las empresas de turismo relacionadas con los espacios naturales protegidos son cada vez más profesionales, pero sufren una fuerte atomización y la oferta no ha terminado de integrarse en paquetes turísticos relacionados con el destino (Blanco, 2006). En los últimos años se ha producido un indudable incremento de la oferta turística en todos los ámbitos, que ha posibilitado la aparición de nuevos productos turísticos y la conversión de recursos territoriales y patrimoniales en importantes elementos puestos en valor al servicio del consumidor (Mondéjar et al., 2009).
Este incremento de la demanda viene provocado porque vivimos en una sociedad que está tomando conciencia ambiental, provocando un incremento en la misma de los últimos años con respecto a ocio, formación y conservación (Cobo y Aparicio, 2014)
También hay que tener en cuenta que el turismo rural en España ha tenido un crecimiento significativo durante las últimas décadas debido a los cambios en las motivaciones de los visitantes, la oposición a las zonas masificadas del litoral, el diseño de viajes más personalizados, el mayor interés por la naturaleza y el interés por la cultura local (Mangano, 2006; Pulido y Cárdenas, 2011).
El “turismo de naturaleza” sigue siendo, en los últimos años un sector en alza. La OMT estima su crecimiento entre un 15% y un 20% anual (EUROPARC-España, 2007a). El creciente número de visitantes a los espacios naturales protegidos se traduce en una mayor demanda de servicios que los administradores de los parques han de proveer para poder ofrecer experiencias de calidad a los visitantes minimizando los impactos de dichas visitas (Muñoz y Benayas, 2012).
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La tendencia de una mayor demanda viene provocada por varios factores relevantes (Eagles, et al., 2002):
- El mayor nivel educativo está vinculado de una manera directa con la demanda de actividades de esparcimiento al aire libre cambiando patrones de ocio de turismo, por lo que el incremento del nivel de educación favorece estas prácticas turísticas. Este mayor nivel educativo hace que se demanden viajes que enriquezcan a la persona.
- El incremento de la esperanza de vida en el mundo provoca que las personas puedan vivir más tiempo con unas capacidades de vida saludable y físicamente activa, provocando un desplazamiento de su demanda turística con el incremento de su edad, creciendo su interés por actividades como caminar, estudiar la naturaleza, pesca o la contemplación de la naturaleza. - El mayor protagonismo de la mujer en el ámbito laboral hace que se
incremente la demanda por actividades más contemplativas que las demandadas por los hombres, como el estudio de la naturaleza, la cultura o el ecoturismo.
- Existen cambios en la distribución del tiempo de ocio que provocan que cada vez se realicen viajes más cercanos y de una duración más corta, a la vez que son más frecuentes. Estos cambios generan un volumen muy importante a los parques de todo el mundo.
- Cada vez más se demandan para el ocio unos estándares de mayor calidad, asemejándolos a los que las personas reciben durante su vida fuera del tiempo de ocio, por lo que es un reto para el turismo en espacios protegidos ofrecer servicios de calidad a los visitantes.
- Las nuevas tecnologías permiten a los visitantes tener nueva información sobre los espacios protegidos, lo cual puede facilitar el conocimiento la interacción y la creación de unas expectativas que atraigan a visitantes de todo el mundo.
- Cabe esperar que el tiempo de ocio se vea incrementado en los países con crecimiento económico como consecuencia de la mayor esperanza de vida
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y periodos anticipados de jubilaciones, elevando el turismo orientado a actividades de recreo en áreas protegidas.
- El incremento de los viajes internacionales ha aumentado de manera importante durante las últimas décadas y siguen existiendo expectativas de crecimiento para los próximos años. Este incremento de viajes de larga distancia ha provocado que se incrementen las personas que desean conocer lugares patrimonio mundial, parques nacionales y otras áreas protegidas. - Otro factor importante que marca la tendencia del sector turístico es el de la
seguridad personal. Cualquier acto terrorista, guerra, rebeliones dentro de un país, así como la sensación de seguridad ante robos o delitos violentos, seguridad e higiene provoca una disminución importante te la demanda turística.
- Algunos turistas, cada vez más, tienden a centrar sus actividades en estilos de ida basados en la buena reputación de los destinos.
- La globalización de la economía provoca que las decisiones del destino estén condicionadas por las condiciones de otros lugares. La situación política o económica de un país emisor puede afectar a la viabilidad de un área protegida sobre el cual se tenga alta dependencia.
Como consecuencia del crecimiento en dicha demanda, el turismo rural ha vivido un crecimiento exponencial de la oferta (Ver gráfico 8) como alternativa para la dinamización de determinadas zonas rurales (IET, 2004).
Gráfico 8. Plazas en alojamientos rurales
Fuente: INE (2016b) 4300051010 5988471488 8391695906 103313114766 126222130882137761 142209 139266 0 20000 40000 60000 80000 100000 120000 140000 160000 180000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013
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Todos estos impactos que hemos analizado vienen provocados por el número de visitantes y la demanda que los mismos realizan. En España, las cifras del turismo respecto a los espacios naturales son bastante significativas con cincuenta millones de visitantes (Muñoz y Benayas, 2006). Según la OMT los ingresos que genera en España superan los 2.000 millones de euros anuales (EUROPARC- España, 2007a).
Para Pulido (2009), España vive un momento de relevante crecimiento de la demanda de uso turístico y recreativo de los parques nacionales y naturales. En la actualidad, la tendencia de los turistas es buscar turismo más individual y flexible que el de sol y playa, mostrando un creciente interés por el contacto con la naturaleza (García, 2005). En cualquier caso, y pese al indiscutible atractivo de los espacios naturales españoles, los mismos no forman parte de la oferta turística como tal. Suelen ser un complemento al litoral o de los alojamientos rurales. Los turistas internacionales son minoritarios y en la actualidad son áreas de recreación destinadas al turismo doméstico (Muñoz, 2001).
Los expertos reconocen un segmento del turismo denominado turismo de naturaleza que es el que corresponde por definición al de las áreas protegidas, que sigue siendo uno de los que más crecimiento está experimentando en las últimas décadas, de ahí que se ha hecho necesario la creación de infraestructuras y servicios de atención a los visitantes (Muñoz, 2008).
Con la entrada de España en la Unión Europa, la Comisión emite un dictamen sobre la Acción comunitaria en el Sector del turismo en 1986, en la cual ya se encuentran algunas líneas de mejora para la distribución temporal y geográfica del turismo en España, entre las que se mencionan el turismo rural, cultural o social (Roca, 2005).
El debate sobre el turismo y el medio ambiente no es nuevo ya que ha existido en las últimas tres décadas (Newsome et al., 2012) aunque hay autores que consideran que el turismo puede contribuir tanto al desarrollo economico como a la conservacion de los espacios naturales (Cobo y Aparicio, 2014). Las tendencias existentes dentro del sector turístico indican que la calidad ambiental y la autenticidad del destino son cada vez más valoradas por los turistas. Esta tendencia ha sido entendida por los actores
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llamados a intervenir dentro del turismo entendiendo que el turismo de calidad estimula a las economías locales, crea empleo y mejora las infraestructuras de la zona (Martínez y Blanco, 2013)
De hecho, existen apoyos a favor del turismo rural por parte de las instituciones, sobre todo ante las nuevas funciones recreativas del medio rural tras abandonar unas funciones más productivas (Blanco, 2006).