• No results found

Buttons and Indicators

In document Installation, Programming, and Use (Page 159-166)

Esta definición no solo reitera el papel la E.A como un acto político para la transformación de las colectividades en búsqueda del desarrollo sostenible sino que,

49 además, la declara una necesidad social frente a los múltiples problemas socioambientales cuya génesis se encuentra en las condiciones inequidad e injusticia que han caracterizado las relaciones entre los seres humanos, de éstos con otros seres vivos y con el medio ambiente.

En el Tratado de Educación Ambiental hacia Sociedades Sostenibles y Responsabilidad Global (1992), se explicita que “Las causas primarias de problemas como el aumento de la pobreza, la degradación humana y ambiental y la violencia, pueden ser identificadas en el modelo de civilización dominante, que hacen parte de la superproducción y el consumo excesivo”. Las consideraciones que complementan esta afirmación mencionan que la ausencia de valores básicos y la indiferencia tanto de los individuos como de las comunidades hacen parte de la crisis ambiental, señalan la necesidad de realizar cambios en el actual modelo de crecimiento y desarrollo socioeconómico.

En la misma línea, García (2004) define la E.A. como un acto político para la transformación social que rechaza el modelo de civilización actual basado en la sobreproducción y sobreconsumo. Esta nueva definición refiere la necesidad de una E.A que propicie una transformación humana y social, adjudicando dos características a las sociedades que se requieren: socialmente justas y ecológicamente equilibradas.

Por su parte González (1996) asegura que no se trata solo de una responsabilidad individual sino también colectiva, de la construcción de un pensamiento crítico e innovador a partir de una visión compleja de las interacciones hombre-sociedad- naturaleza, y en consecuencia una nueva ética ambiental. La autora señala que la E.A:

50 «"no es “neutra" sino ideológica. Es un acto político, basado en valores para la transformación social». (González, 1996. P. 27)

Vega y Álvarez (2005) interpretando las ideas de Vásquez dan una mayor relevancia a la E.A expresando que:

“Antes que una posibilidad educativa, es una necesidad social pues responde a la necesidad de contar con personas comprometidas en los problemas colectivos de los seres humanos en un mundo globalizado. Si la educación, como instrumento de socialización, debe responder en cada época a los problemas económicos, políticos y socioculturales, asumiéndolos como un reto que requiere respuestas, la EA es una herramienta indispensable en la construcción de una cultura alternativa que afronte los conflictos planetarios generados por la pobreza, la injusticia y la desigualdad de manera crítica y activa”. (p. 12)

En esta definición se da un sentido profundo a la E.A, expresa que su propósito no se reduce a educar para crear conciencia en los individuos o cambiar su conducta frente a la naturaleza; supone realizar informar y sensibilizar frente a las características de modelo socioeconómico que ha determinado la actual situación de deterioro ambiental, desarrollar las competencias necesarias para ejercer una ciudadanía responsable frente a un sistema globalizado y complejo.

Vega y Álvarez (2005), señalan la E.A tiene una nueva tarea y es “capacitar para la acción”, y para especificar lo que esto significa citan la definición de Jensen &Schnack:

51

“Desarrollar capacitación para la acción se convierte en el ideal formativo desde una perspectiva democrática. "Capacitación" se asocia a "ser capaz de" -y desear- ser un participante cualificado. Y "acción" debería interpretarse con todo el complejo de diferenciaciones que conciernen al comportamiento, actividades, actos, hábitos y acciones, pero, en cualquier caso, las caracteriza el hecho de que son realizadas conscientemente y han sido consideradas y perseguidas como objetivos”. (p 10)

En otras palabras detrás de las acciones hay unos motivos y razones que se constituyen en el motor de las mismas, es decir, que están determinadas por la voluntad de los individuos para llevarlas a cabo.

Lo que se busca entonces es que las sociedades actúen de manera distinta, que tengan nuevas intenciones y motivaciones para rechazar las condiciones imperantes que han determinado las problemáticas socioambientales; para esto es importante que la E.A influya de tal manera que los individuos construyan nuevas ideas, ya que detrás de las actuaciones están los pensamientos y las concepciones de quienes las ejecutan (García, 2004).

Este autor plantea que para que los individuos tenga actuaciones distintas a las que han contribuido al deterioro de las relaciones entre los seres humanos y de estos con otros seres vivos y el entorno, es necesario que se dé un cambio en el sistema de ideas de los individuos, desde una cosmovisión propia del pensamiento simplificador a una cosmovisión alternativa que se caracteriza por un pensamiento complejo y ecológico. Según García (2004):

52

El término cosmovisión se refiere aquí no a un sistema de ideas homogéneo y perfectamente coherente, sino a un conjunto de concepciones, teorías, hábitos, normas, perspectivas que configuran una determinada manera de comprender y de actuar en el mundo, de entender y dar forma a las experiencias propias y ajenas. (p. 33)

En este orden de ideas, podemos afirmar que dependiendo de su cosmovisión los individuos optarán por seguir aceptando y actuando en coherencia con los esquemas actualmente dominantes (sobre explotación de los recursos, injusticia, consumismo, etc), o eligiendo de acuerdo con criterios propios de una forma de vida sustentable y ecológica.

Entonces podemos decir que como acto político, a la E.A le corresponde cuestionar las concepciones, hábitos y comportamientos propios de una cosmovisión que alimenta la crisis ambiental y social, realizar un análisis crítico de la actual sociedad del bienestar y del consumo, que actúa en respuesta a la creación constante de nuevas necesidades determinadas por el sistema de producción; y estimular la construcción de una cosmovisión caracterizada por el pensamiento complejo, la racionalidad ecológica, un nueva ética ambiental, la sustentabilidad, es decir, una cosmovisión alternativa que ponga en crisis el mantenimiento del sistema socioeconómico dominante e impulse a los ciudadanos a realizar un cambio radical en su estilo de vida que se refleje en una sociedad responsable y comprometida con el futuro del sistema global (García, 2004). Es un reto para la E.A, asumir su capacidad para impulsar los cambios que se requieren en la sociedad globalizada del siglo XXI (Vega y Álvarez, 2005).

53

2.1.5 La Educación Ambiental como un proyecto de transformación del sistema

In document Installation, Programming, and Use (Page 159-166)

Related documents