5.7 Selected Coding Examples: C 4 (500)
5.7.1 C 4 (500) : Artifact-type Papers
1.4.2 El pulso entre estadounidenses y latinoamericanos: la Carta de
Punta del Este
Antes del encuentro en Punta del Este, donde las delegaciones latinoamericanas y los EE.UU firmaron la Declaración de los Pueblos y acordaron los contenidos de la Alianza para el Progreso, el único referente de lo que finalmente fue la Alianza fueron los diez puntos expuestos por el presidente Kennedy, el 13 de marzo de 1961 ante los diplomáticos latinoamericanos. Estos puntos dieron forma a varias características de la Alianza : un plan de
69 Agudelo Villa, Hernando. La revolución del desarrollo: origen y evolución de la Alianza para el Progreso. 1966.
Editorial Roble. México, p. 123.
70 En la carta de Punta del Este, se consignó que los 20.000 millones se obtendrían de fondos públicos
norteamericanos y administrados por sus respectivas agencias de ayuda, las agencias multilaterales de ayuda (BID y algunas instituciones del Bretton Woods) y el sector privado (Fundación panamericana del desarrollo).
71 ―Los EE.UU. están listos a colaborar, por medio del otorgamiento de asistencia técnica y financiera a favor de
aquellos países latinoamericanos cuyas medidas de ayuda propia, política económica y programas, estén de acuerdo con los principios y objetivos de la Alianza para el Progreso, en la forma en que aquella se define en el presente convenio y en el Acta de Bogotá. La ayuda en mención se destinará tanto al desarrollo económico como al social‖ Fragmento del capítulo V de la propuesta norteamericana citado por Agudelo Villa, Hernando. Op cit., p. 118
72 Al segundo día la invasión en Bahía Cochinos, Castro declaró sus simpatías con los regímenes comunistas,
con la intención de encontrar algún tipo de apoyo de la Unión Soviética, aunque es sólo hasta el 2 de diciembre que Castro señala el carácter marxista-leninista de la Revolución Cubana. Paradójicamente, el cercamiento militar de los Estados Unidos, aceleró la conversión del régimen cubano en comunista. Posterior a las reacciones oficiales, en el encuentro en Punta del Este, Uruguay, el Che Guevara le escribió una nota a Kennedy a t ravés de Richard N. Goodwin, secretario de la Casa Blanca, que decía: Gracias. Playa Girón. Antes de la invasión, la revolución estaba débil. Ahora es más fuerte que nunca‖ Anderson, Jon Lee. Che Guevara: A revolutionary life. 1997. Grove Press. New York City, p. 510.
10 años para las Américas, revisión permanente de los Planes de Desarrollo para cada país por parte de Consejo Interamericano y Social, ofrecimiento de 500 millones de dólares, promoción de la integración económica y la concurrencia de capitales a América Latina, colaboración norteamericana en la estabilidad de los precios de las mercancías exportadas por las naciones latinoamericanas, aceleración del programa de ―Alimentos por la Paz‖, acuerdos para el crecimiento de la enseñanza técnica, la colaboración científica y los intercambios de profesionales y expertos, y el fortalecimiento de los sistemas de seguridad de la OEA contra cualquier amenaza73.
Durante el encuentro en Punta del Este, la presentación de la propuesta norteamericana se impuso como documento base del encuentro y punto de inicio para el debate. Esta propuesta tenía cuatro secciones: objetivos de la alianza, desarrollo económico y social, integración económica para América Latina y aumento en las exportaciones de productos básicos y materias primas en general. La delegación norteamericana amplió su propuesta e hizo hincapié en el capítulo III (Medidas de acción inmediata y a corto plazo), para destacar la centralidad de la movilización de recursos internos y la ayuda propia. La finalización de los proyectos ya iniciados, fue parte fundamental en el desembolso de los recursos de ayuda económica. Tal ampliación fue aceptada y finalmente reconocida en la carta. De los 100 mil millones de dólares a ser invertidos en 10 años, los Estados Unidos se responsabilizaron a movilizar recursos por 20 mil millones de dólares (el 20% del total de los fondos de inversión), y de estos montos cerca del 70% fueron fondos en forma de préstamos para proyectos de desarrollo74. No fueron un regalo, ni una donación, sino un préstamo a largo plazo que tarde o
temprano los países latinoamericanos tuvieron que pagar.
Una segunda ampliación se hizo al capítulo IV (ayuda externa para apoyar los programas de desarrollo). En este sentido los flujos de ayuda económica de los EE.UU u otro país exportador de capitales, se condicionó a los éxitos en materia de cumplimiento, ayuda propia, y política económica y social acordes con la Carta de Punta del Este. Fue imprescindible que se diera atención preferente a proyectos que harían uso de recursos ociosos, especialmente mano de obra, con el fin de atender las necesidades sociales más urgentes. En particular, se buscó el uso eficiente de los recursos naturales, el fortalecimiento agrícola y el mejoramiento de los servicios de mercadeo y distribución. Los planes de desarrollo jugaron un papel fundamental en reconocer las prioridades para el uso racional de fondos disponibles. En otras palabras, se anunció recursos de asistencia internacional, pero estos no podían ser empleados a discreción por los gobiernos. Se propició un uso técnico de estos recursos, aunque en la práctica, los realizadores de los planes de desarrollo fueron los mismos gobiernos, así que la los planes de desarrollo fueron sólo una expresión técnica de una prioridad política. Como decía Arturo Escobar:
73 Discurso de Kennedy frente a los diplomáticos latinoamericanos el 13 de marzo de 1961 en la Casa Blanca.
Disponible en la página del Centro de Estudios Estadounidenses. Versión original de la USIA. http://www.ceecolombia.org/ckfinder/userfiles/files/002_DiscursoKennedy_USIS.pdf consultado el 16 de agosto de 2012.
La planificación encarnó la creencia que el cambio social puede ser manipulado y dirigido, producido a voluntad. Así la idea de que los países pobres podrían moverse más o menos fácilmente a lo largo del camino del progreso mediante la planificación, ha sido siempre tenida como una verdad indudable, una creencia axiomática que no necesita demostración, por expertos del desarrollo de diferentes layas75
En esta dirección, la delegación norteamericana propuso la creación de un comité de expertos en planes de desarrollo con las siguientes funciones: recibir, discutir y evaluar los programas nacionales de desarrollo; seguir el curso y la ejecución de los planes; presentar un informe anual al CIES (Consejo Interamericano Económico y Social); ofrecer información a gobiernos y entidades financieras. Esta ampliación dio forma al capítulo V (organización y procedimientos), donde el CIES, el BID y la CEPAL tuvieron la tarea de designar una nómina de 9 expertos. Aunque la propuesta inicial norteamericana consistió en un comité integrado por el Presidente designado por el Secretario General de la OEA, y ocho miembros designados por el CIES de una lista presentada por el BID, la OEA y la CEPAL. En esta propuesta, el consejo de expertos o sabios, tendría una sobrerepresentación de la OEA, y con ello de los Estados Unidos. Sin embargo, producto de las discusiones, las delegaciones de Argentina, Chile, Brasil y México lograron reducir el peso de la OEA en este comité, y permitir al BID y a la CEPAL elegir directamente representantes en este comité sin mediación del CIES76.
Las ponencias latinoamericanas no se extendieron en las reformas sociales. De hecho aceptaron a regañadientes las reformas agrarias y las reformas tributarias, sólo porque estas estaban agrupadas con las medidas de interés para las élites económicas y políticas. Respecto a la reforma agraria se reconoció una concepción amplia del problema agrario, tal que se redactó el tema como la urgencia por:
Impulsar, dentro de las particularidades de cada país, programas de reforma agraria integral orientadas a la efectiva transformación de las estructuras e injustos sistemas de tenencia de la tierra, […] mediante el complemento del crédito oportuno y adecuado, la asistencia técnica y la comercialización y distribución de los productos. La tierra constituye para el hombre que la trabaja, base de su
75 Escobar, A. Planificación. En W. Sachs, Diccionario del desarrollo: Una guía del conocimiento como Poder
(págs. 216-234). Perú: PRATEC. 1996
76 Se impugnó duramente el comité de desarrollo, por temor a crear instituciones supranacionales. El proyecto
presentado por Argentina, Brasil, Chile, México y Perú desvirtuó la idea del comité, así que EE.UU sugirió una mayor participación de las agencias multilaterales y limitó el poder de injerencia de cualquier comité creado. Ninguno podría imponerse sobre las soberanías nacionales.
estabilidad económica, fundamento de su progresivo bienestar y garantía de su libertad y dignidad77
Mientras por el lado de la reforma tributaria se acordó:
movilizar y utilizar en forma eficaz, racional y justa, los recursos financieros, mediante la reforma de la estructura de los sistemas tributarios, que incluye impuestos adecuados y equitativos sobre los ingresos elevados y los bienes raíces, así como la aplicación estricta para mejorar la administración fiscal78
Es importante resaltar que la prioridad de las intervenciones latinoamericanas no estuvo centrada en las reformas sociales necesarias para permitir una distribución equitativa del fruto del progreso económico y social. Una de las preocupaciones más sentidas por los gobiernos latinoamericanos estaba relacionada con las fuertes variaciones de los ingresos percibidos por concepto de las exportaciones primarias, además de las limitaciones para el acceso al mercado norteamericano. El aporte, de estirpe cepalino, fue buscar los medios para que las repúblicas americanas reconocieran que el desarrollo económico de la América Latina requiere la expansión de su comercio, un aumento simultáneo y correspondiente de sus ingresos de dividas derivados de la exportación, una disminución de las fluctuaciones cíclicas o estacionales de los ingresos (y) la corrección del deterioro secular de sus términos de intercambio. Ante esta sentida urgencia, los Estados Unidos convinieron, a regañadientes, reducir las restricciones a la importación de bienes primarios, apoyar programas de estabilización de los precios, conceder ventajas a los países menos desarrollados, permitir la expansión de sus mercados con preferencia a los países del mismo hemisferio, y eliminar los subsidios a las exportaciones79.
Entre pulso y pulso, los EE.UU entregaron muchos más recursos de los presupuestados en el Acta de Bogotá de 1960, mientras los latinoamericanos se comprometieron a costosas exigencias de un comité aparentemente imparcial. Los gobiernos de Latinoamérica buscaron suavizar el sesgo social, sin sacrificar las inversiones altamente productivas, las industrias de base y los sectores prioritarios. Se ganó la incorporación del apoyo a la industrialización como objetivo80, aunque las concesiones latinoamericanas fueron en el plano organizativo, mientras
las concesiones norteamericanas fueron en el tope de recursos entregados. Estos últimos evitaron la entrega definitiva de las instituciones de la Alianza a los latinoamericanos. En síntesis, las diferencias no fueron sustanciales, justamente porque desde los cincuenta, ambas
77 International Conferences, Commissions, and Expositions, Inter-American Committee on the Alliance for
Progress (CIAP), Office of Records of the Committee 1964-1968. Box 2, ARC ID 4708990, Entry P281; RG 43; NAB.
78 Ibid.
79 ―El problema de los precios, de los términos de intercambio con los artículos manufacturados que importan, la
competencia en mercados mundiales, la exportación de ―Stocks‖, representan problemas muy sensibles para las economías latinoamericanas‖ Discurso del presidente del Comité Interamericano para la Alianza para el Progreso, Carlos Sanz de Santamaría. Ibid.
Américas venían maquinando una intervención modernizante. Ya sea para hacer frente al comunismo, o simplemente para superar el subdesarrollo. Lo extraordinario de la Alianza es que ambas tuvieron su lugar.