2 The Friction Ridge Identification Process
2.3 EVALUATION
2.3.2 C URRENT V IEWS AND P RACTICES
Al detener la mirada en la contemplación de los planos, aparece en primer lugar la figura de Jesús resucitado vencedor de la muerte, que en un blanco impecable llena toda la obra, transformando toda realidad de muerte presente en el mural y fuera de él.
En un segundo plano, de igual forma en el centro del mural se confronta la anterior imagen con la figura del crucificado. Un crucificado no sólo está sujeto a un madero por medio de clavos, sino atado a él por fuertes lazos. La cruz se enraíza en las profundidades de la tierra, una cruz que deja ver sus fuertes raíces. Es una figura que quiere recordar la imagen del árbol de la vida y de la muerte que se presenta en el relato del génesis.
Para el artista es importante mostrar la continuidad entre el crucificado y el resucitado, por ello, en la yuxtaposición de estos planos hace coincidir el pie izquierdo del resucitado con el piederecho del crucificado. El resucitado es el crucificado.
En este mismo segundo plano, a manera de tiniebla y en medio de la sombra que produce la cruz, en medio de la oscuridad y protegidos por la cruz de la cual cuelga Jesús, se abren camino tres fusiles que apuntan y disparan sobre tres personas.
En un tercer plano el artista amplía la realidad de drama que enfrenta Cristo en la realidad del pueblo latinoamericano. Hacia el lado izquierdo del mural mostrará cómo la cruz de Jesús se prolonga en la realidad de muerte del pueblo latinoamericano, y hacia el lado derecho los efectos que de igual forma tiene la resurrección en la realidad latinoamericana.
Allí aparecen las figuras de tres personas: un obrero que yace en el piso, y dos campesinos que cuelgan de dos maderos semejando las nuevas cruces. Estas tres personas prolongan en su muerte violenta la cruz de Jesús. Son ahora pueblos crucificados. Dichas personas están crucificadas en nuevas cruces, sus manos son atadas y sus ojos vendados y sobre ello caen las ráfagas de los fusiles que se protegen en la sombra de la cruz. Sobre estos tres personajes cae la sombra de la cruz de Jesús.
Hacia la derecha, en este mismo tercer plano, aparecen cuatro figuras de personas: un obrero que es levantado por un campesino afro. El intento del artista ha sido también el de colocar el acento, junto a las evidentes denuncias de los abusos, un elemento positivo, fuente de esperanza, que consiste en el fuerte espíritu de solidaridad, que agrupa muchos hombres y mujeres suramericanos, en relación no sólo con los pobres sino en general con todo el ser humano121.
De igual forma una mujer y un hombre con rasgos indígenas que se desplazan caminando y levantan sus manos al cielo, pareciera que se dirigen hacia el lugar al cual va el resucitado. Maximino pinta cuerpos enfatizados en primer plano, con el uso de colores fuertes y pocos detalles esenciales, cuyo fin es darle fuerza a los mensajes implícitos sobre los sujetos pintados. Las temáticas elegidas para pintar estos cuerpos denuncian las condiciones de los trabajadores y de las situaciones de marginación de los pobres, como de la realidad política y social de las comunidades122. La finalidad de la obra de Cerezo Barredo como de otros artistas latinoamericanos, es denunciar la persistencia de los hechos del pasado en el presente, poniendo de manifiesto la existencia de un círculo vicioso de violencia y abusos contra el ser humano y la naturaleza. En lo específico de Cerezo, retomando el pensamiento de Gustavo Gutierrez123, quien había hablado de una “Violencia cíclica”, iniciada con la
búsqueda de ‘El Dorado’, y seguida con la fiebre del oro, de la plata y de las especies anteriormente y luego con la ansiedad de los propietarios de monocultivos y la sed de petróleo. Una ansiedad despiadada que generó y sigue generando “cadenas de sufrimiento, sin soluciones, que obligan a la permanencia de una prisión”124.
En la obra objeto del presente análisis, las figuras humanas son sólidas y parecen estar esculpidas por la luz. Están caracterizadas por el gigantismo de las manos y los pies. Las líneas que los determinan son nítidas, a trazos o insinuadas; hay simplicidad de las gráficas y de la composición, resultado de la armonía de las líneas, de las formas y de los colores; se presenta equilibrio entre los elementos figurativos del primer plano y el componente abstracto del fondo. Son estos elementos que, se convierten en la característica propia su estilo125.
122 Ibíd. 58.
123 Cfr. Gutiérrez G. Beber en su propio pozo. 155
124 Favre, S. Un viaggio latinoamericano, Maximino Cerezo Barredo. 105. 125 Ibíd., 56.
Las manos y los pies grandes hacen referencia a la cercanía del pueblo latinoamericano con la tierra.
Estos elementos iconográficos, unidos con la tarea de reforzar la denuncia de las condiciones de trabajo subdesarrollado de los campesinos latinoamericanos126, donde los protagonistas son los trabajadores de los monocultivos: hombres y mujeres retratados en sus faenas cotidianas, constituyen un espacio indefinido que evoca una realidad latinoamericana en general.
En esta obra en especial aparecen los siguientes personajes que reúnen estas características: el ser campesinos mestizos, afro-descendientes, indígenas, obreros, líderes comunitarios y mujeres.