4 Fingerprint Detection Techniques
4.3 OPTICAL DETECTION TECHNIQUES
Debido a que la teoría de la hegemonía de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe es netamente filosófica y no ofrece ninguna propuesta metodológica para su aplicación, les ha correspondido a los investigadores, muchos de ellos discípulos de Laclau, diseñar el método de análisis para operacionalizar la teoría. Esto se ha traducido en una enorme diversidad de trabajos desde abordajes distintos. Se considerarán inicialmente aquellos dedicados en exclusiva a lo metodológico.
El texto Logic of critical explanation in social and political theory de los profesores de la Universidad de Essex, Jason Glynos y David Howart propone una reflexión de corte ético- epistemológico sobre lo que implica adentrarse en una investigación desde esta teoría. Destacan los autores la importancia del concepto de dislocación entendido como la aparición en el discurso de aquello que no se puede decir, desde allí es posible el
puede abordar el postestructuralismo en la medida en que concibe los sistemas de sentido como inestables. Sin dar indicaciones sobre la forma como se pueden trabajar los textos en un análisis desde esta teoría, proponen un método retroductivo que partiendo de lo extraño que aparece en el discurso, se lance a la postulación de una hipótesis para cuya prueba se acuda en algún momento a los testimonios de los actores sociales. Los autores destacan la necesidad de que el análisis no se quede en lo textual e insisten en el potencial crítico de la teoría que permite denunciar la relación entre el poder y el discurso (Glynos, Jason y Howart 2007).
Pensado como un manual para apoyar la investigación, el texto Discourse analysis as theory Method de las profesoras Mariannne Jorgensen y Louise Phillips le dedica un apartado que fue discutido con Laclau y Mouffe a la teoría del discurso político. Las autoras proponen como puntos de entrada para aplicar la teoría los conceptos punto nodal, cadenas de equivalencia, las categorías relativas a las identidades sociales como identidad y representación, así como las referidas al conflicto político, a saber, significantes flotantes, hegemonía y antagonismo. Los ejemplos que incluyen en el texto privilegian el concepto de punto nodal, entendido éste como el signo privilegiado alrededor del cual se reúnen otros signos y el concepto de cadena de equivalencias que se articulan y se reúnen en el punto nodal. No obstante, el texto no explica cómo se produce la articulación de las cadenas aunque parece, por los ejemplos que incluye, que ella se produce porque los términos aparecen cercanos en las oraciones, es decir, por contigüidad sintagmática (Balsa, Aspectos discursivos de la construcción de la hegemonía 2011).
Justamente para salirle al paso a estos vacíos, Javier Balsa y Hernán Fair explican las distintas formas en que se puede producir la articulación en las cadenas de equivalencias. A la contigüidad sintagmática, Balsa añade el establecimiento explícito y directo de igualdad; los lugares comunes; las relaciones explícitas de equivalencias, las implicaduras argumentales y las figuras retóricas (Balsa, Aspectos discursivos de la construcción de la hegemonía 2011). Fair, por su parte distingue la articulación por causalidad (cuando se dice que A es causa de B); la articulación por adjetivación (cuando se dice que A es B); la articulación por extensión (cuando se dice que A quiere B) y la articulación por contrastación (cuando se dice, por ejemplo A no obstante B) (Fair, Propuesta interdisciplinaria para una operacionalización de la teoría del discurso de Ernesto Laclau s.f.). En la misma línea de estos trabajos que buscan
el sentido de que la articulación se puede producir a través de figuras retóricas y propone que en el relato que se asemeja a la metáfora, se produce una articulación que genera tanto la unidad de los sujetos que se incluyen en el relato, como la unidad de los objetos que buscan esos sujetos. Pero el aporte de este trabajo a la operacionalización de la teoría va aún más lejos pues como se mostrará en el apartado metodológico, el método que usamos, a saber, el análisis estructural de contenidos (AEC) que aún no ha sido aplicado a los análisis desde la teoría del discurso político, permite hacer emerger las estructuras de sentido que subyacen al discurso y con ellas articulaciones menos evidentes que las que aparecen en la superficie de un texto como son la contigüidad sintagmática, las relaciones explícitas de equivalencias o las de igualdad (Fair, Propuesta interdisciplinaria para una operacionalización de la teoría del discurso de Ernesto Laclau s.f.) (Balsa, Aspectos discursivos de la construcción de la hegemonía 2011). Estas articulaciones que emergen son las articulaciones antonímicas: aquellas existen entre dos lexemas que se oponen en la construcción de sentido, como ocurre con
el lexema “bajo” cuyo sentido se construye por oposición a “alto” sobre el eje semántico de verticalidad; las articulaciones hiponímicas que son las que se dan entre el lexema y el eje semántico, por ejemplo entre alto y el eje verticalidad. Finalmente en la medida en que el método permite ordenar los contenidos en un modelo actancial también salen a la luz las articulaciones que se dan entre sujeto- objeto- ayudante- oponente- destinatario y destinador. En conclusión, el método enriquece la teoría del discurso político porque permite ver distintas articulaciones en las cadenas de significación. La potencia de este método se debe a que el método de análisis estructural de contenidos se construye desde la semántica estructural de Algirdas J. Greimas que a su vez se apoya en la teoría del signo lingüístico de Ferdinand De Saussure que tiene como base el concepto de articulación. Como se verá en el marco teórico, sobre este mismo principio saussureano trabajan Laclau y Mouffe.
Para considerar los principales trabajos realizados sobre la hegemonía desde la teoría del discurso político, se procederá a dividirlos en aquellos que incluyen lo extradiscursivo, es decir, una dimensión por fuera del lenguaje y aquellos que sólo se centran en lo discursivo. Entre los primeros se encuentran los trabajos que abordan el eje político y social de la hegemonía, considerando bien sea la coalición en el poder que articula las demandas o las demandas mismas. Entre estos se destacan la investigación de Javier Balsa que analiza la forma como el discurso de Menem articula, rearticula o
neoliberales, siendo el peronismo de tradición populista. Metodológicamente el trabajo reconstruye las cadenas de equivalencias en los discursos del partido y muestra cómo Menem articula ciertos significantes vacíos en otras cadenas de equivalencias. Lo extralingüístico se incorpora en el análisis porque el autor señala que estas operaciones lingüísticas son posibles, dado que hay una tradición de verticalismo y pragmatismo en el peronismo y también porque señala que todo esto ocurre en un contexto de crisis. (Fair, El juego dialógico de Menem con la estructura partidaria del peronismo durante la etapa de la sedimentación de la hegemonía neoliberal 2-22).
Una metodología similar de trabajo adopta Sebastián Barros en un estudio de caso sobre la forma como el gobierno procesa un conjunto de demandas de la Federación Nacional argentina en 1997. El autor muestra que la hegemonía se logra porque la cadena de equivalencias entre las demandas de los miembros de la Federación termina siendo contaminada por el discurso gerencialista propio del neoliberalismo. Es decir, que el gobierno logró imponer su sentido sobre lo social (Barros, Dislocación y política. Un estudio de caso. Ponencia presentada en el VI Congreso de la Sociedad Argentina de Análisis Político 2003).
Otros trabajos se concentran en el eje político- cultural centrándose en la forma como la hegemonía se sedimenta en la ideología de los sujetos sociales, sus prácticas y su sentido común, lo que también supone un abordaje extradiscursivo. En este plano se destacan los trabajos de Gerardo Aboy Carlés sobre las identidades sociales y el populismo. El autor plantea que la operación hegemónica que construye la comunidad no opera como un demiurgo que puede construir cualquier identidad, sino que hay
“unas matrices sedimentadas”, existen unas “prácticas sedimentadas configuradoras de
sentido que definen orientaciones gregarias de acción” (Aboy, Las dos fronteras de la democracia argentina: la reformulación de las identidades políticas de Alfonsin a Menem 64). A la luz de este planteamiento la posibilidad de construir las identidades populistas desde los años 40 en Argentina, debe buscarse en la existencia de una matriz dual civilización-barbarie que se remonta al siglo XIX (Aboy, Las dos fronteras de la democracia argentina: la reformulación de las identidades políticas de Alfonsin a Menem 2001). Igual debe hacerse con las identidades radicales y peronistas en 1983 que sólo son posibles por una sedimentación del irigoyenismo desde los años 1920 y del peronismo desde los años 40 (Aboy, Populismo y democracia en la Argentina contemporánea 125-137).
Existen muchos trabajos que se ubican en el eje lingüístico, microdiscursivo o semiótico. La entrada más sencilla a lo discursivo es la que proponen Jorgensen y Phillips desde la determinación de las cadenas de equivalencias, los puntos nodales y los significantes vacíos. Así trabaja Robin Klickmecki en su tesis doctoral para analizar el mercado sobre las hipotecas en Inglaterra. El autor muestra que el paso de políticas proteccionistas a políticas neoliberales fue posible, entre otras razones, porque el significante libertad se articuló en el neoliberalismo al mercado. Por su parte, Dorottya Borgnar estudia las luchas contra hegemónicas que se dan entre las visiones de cooperación americanas e inglesas a partir del análisis de la forma como un mismo significante se articula en cadenas distintas en distintos discursos (Bognar 2012). Este trabajo asumirá este mismo punto de entrada, se analizarán las luchas contra hegemónicas desde esos significantes que se articulan de manera distinta en los distintos relatos, pero como ya fue señalado, el método de análisis estructural de contenido permite poner de manifiesto más articulaciones y articulaciones menos evidentes que las que pueden aparecer en un texto analizado sin el uso del método.
Dentro de los trabajos que abordan las luchas contra hegemónicas se destaca la tesis doctoral de Arturo Laguado Duca publicada con el título La construcción de la cuestión social, único trabajo que se conoce que cruza la teoría del discurso político de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe con el concepto de narrativa, en particular desde el enfoque de Margaret Somers16. El sociólogo argentino analiza la forma como se construyó el sentido sobre la cuestión social tras la salida del poder de Perón en 1955 y hasta 1970, cuando abandona el poder Juan Carlos Onganía. Su análisis reconstruye la forma como se elaboran las cadenas de equivalencias relevantes para la construcción de la cuestión social, tras la eliminación en todos los discursos del significante “justicia social” usado por el peronismo. A partir del análisis de los discursos de los gobernantes, de la prensa
16 Somers define la narrativa como constelaciones de relaciones entre eventos o conceptos en el marco de un espacio y de tiempo unidos por una trama causal. Distinto del intento de producir el sentido cuando se pone el evento en una determinada categoría, la narratividad obliga al sujeto a discernir el sentido según la relación temporal y espacial en que se ponga el evento. Somers distingue cuatro dimensiones de la narrativa: las narrativas ontológicas, aquellas que producen los actores sociales para darle sentido al mundo que los rodea; la narrativas públicas, que son las sociales como aquellas sobre la pobreza y la nación; las metanarrativas que son las que han producido los teóricos y que aunque pretenden mostrarse como no narrativas, entienden el mundo en términos de lucha entre Estado-mercado; capitalismo- comunismo; civilización y barbarie; y finalmente las narrativas conceptuales que son las que deben producir los teóricos desde la aceptación de que la identidad de los sujetos y el mundo está atravesada por narrativas (Somers, The narrative constitution of identity: a relational network approach 605-649).
y de documentos publicados por centrales obreras, empresarios y centros de pensamiento, el autor muestra que la cuestión social se construyó articulándola al significante desarrollo durante el gobierno de Eugenio Frondizi, al significante democracia social durante el gobierno de Arturo Illia y durante el gobierno de Onganía a desarrollo y seguridad. Demuestra también que ninguno de estos gobiernos logró construir hegemonía frente a la cuestión social, pues varios actores sociales disputaron esos discursos desde la narrativa liberal que articulaba de manera negativa la cuestión social asociándola a inflación, estatismo y no libertad. En términos de Somers el liberalismo funcionó en Argentina como una metanarrativa, es decir, una narrativa maestra en la que se encuentran imbuidos los teóricos sociales y que en el caso particular del liberalismo entiende la historia como una lucha entre el Estado y el mercado. A diferencia del trabajo que se propone, Laguado no hace análisis de las narrativas usando sus elementos distintivos, por ejemplo los elementos del relato (actores y episodios) sino que usa el concepto para explicar la persistencia del liberalismo, el hecho de que incorporar un concepto de esta metanarrativa arrastre consigo otros conceptos de esa red que es la narrativa y para explicar la fuerza explicativa y predictiva del liberalismo que, en tanto vincula pasado y futuro en una trama, puede explicar eventos y predecir los sucesos futuros (Laguado 2011).
También desde el análisis de las cadenas de equivalencias algunos trabajos se han enfocado en analizar los cambios de un discurso de un momento a otro, para ello se usa el concepto de irrupción de lo que antes era irrepresentable (Barros, Espectralidad e inestabilidad institucional. Ponencia presentada en el VII Congreso de la Sociedad argentina de análisis político 2005) y el concepto de dislocación del discurso por cuenta de esa irrupción. En esta línea de trabajo se encuentra la tesis doctoral de Noé Hernández Cortés sobre el discurso ideológico de la política social en Venezuela. Sostiene que el Caracazo fue una irrupción de nuevos actores sociales que dislocaron el discurso sobre los derechos en el puntofijismo que de ser concebidos como derechos sociales pasaron a articularse como derechos humanos. Sobre esta base se construye la política social de la revolución bolivariana (N. Hernández, El discurso ideológico de la política social en Venezuela. 1989-2010: un enfoque postestructuralista 2011).
Sebastián Barros por su parte, trabaja el concepto de irrupción desde una crítica a los planteamientos de Laclau en La Razón Populista donde sostiene que el populismo es una forma de construir lo político a través de la lógica de las diferencias que crea una
es populista, sino sólo aquella que lo hace en nombre de “los de abajo”. Propone entonces entender el populismo como la práctica de hacer aparecer lo que antes no existía, como lo hizo el peronismo con los descamisados. Eso que antes no existía se nombra como espectralidad, concepto que toma de Rancière (Barros, Espectralidad e inestabilidad institucional. Ponencia presentada en el VII Congreso de la Sociedad argentina de análisis político 2005) (Barros, Inclusión radical y conflicto en la constitución del pueblo populista 2006).
Alejandro Groppo también parte del concepto de irrupción y en su tesis doctoral analiza las distintas formas en que se procesó la dislocación en los populismos de Juan Domingo Perón y el de Getulio Vargas. En el primer caso se privilegió la lógica del antagonismo en la construcción de las equivalencias y de las demandas sociales, en el segundo, una lógica de las diferencias o de la conciliación. (Groppo, Discurso político e instituciones. Un estudio bidimensional sobre la emergencia del populismo en Córdoba 2010b) (Groppo, Los dos príncipes: Juan Domingo Perón y Getulio Vargas. Un estudio comparado del populismo latinoamericano 2009) (Groppo, Heterogeneidad y política en Batailles y Laclau 2010).
En un artículo dedicado a las izquierdas latinoamericanas el propio Laclau se refiere al caso de Chávez señalando que su discurso surge en un contexto de ruptura en el que se dio una dislocación del espacio social. En este marco Chávez construyó un pueblo en oposición a las oligarquías y un símbolo, el bolivarianismo, en el que se reúnen las demandas sociales y un líder cuya palabra lleva a cabo esta articulación (Laclau, La deriva populista y la centroizquierda latinoamericana 56-61).