• No results found

2.2 Open Access

2.2.2 Challenges of Open Access

El presente documento se centra en la defensa del medio ambien- te por parte de mujeres adolescentes a través de sus narrativas, de modo que es importante definir de manera general, qué es el género femenino y en específico, la importancia del concepto de ecofemi- nismo en la reflexión de la labor que estas adolescentes realizan en defensa de la naturaleza.

Ha existido un profundo debate sobre el significado del térmi- no género una vez que la acepción de éste puede realizada a partir de distintas clasificaciones, incluso incurre esta problemática en términos de traducción del vocablo:

Género es un término derivado del inglés (gender) y su re- cepción entre las personas hispanoparlantes crea confusiones. En castellano, género es un concepto taxonómico para clasificar a qué especie, tipo o clase pertenece alguien o algo; como conjunto de personas con un sexo común, se habla de las mujeres como género femenino y de los hombres como género masculino. (…) En cambio la significación anglosajona de gender está únicamente referida a la diferencia entre los sexos. En inglés el género es “natural”, o sea, res- ponde al sexo de los seres vivos, mientras que los objetos no tienen gender, son “neutros”. En lenguas como el castellano, el género es “gramatical” cuando a los objetos (sin sexo) se los nombra como si fueran femeninos o masculinos. Dentro de la academia feminista se ha reformulado el sentido de gender para aludir a lo cultural y dis- tinguirlo de lo biológico. Esta nueva significación está entrando en uso en las ciencias sociales, aunque se topa con varias dificultades (Lamas, 2012: pp. 132-133).

Acerca del género femenino, indica Marta Lamas: “El género se conceptualizó como el conjunto de ideas, prácticas y prescripciones sociales que una cultura desarrolla, desde la diferencia anatómica entre mujeres y hombres, para simbolizar y construir socialmente lo que es “propio” de los (lo masculino) y lo que es “propio” de las mujeres (lo femenino) (Lamas, 2012: 131-132).

Desde muy temprana edad, incluso en el proceso de gestación, se asignan en función del factor biológico una serie de ideales que deben ser cumplidos por “pertenecer” a determinado sexo, lo que

representa una gran limitación en las posibilidades y elecciones de vida, incluso al excluir la amplia gama de diversidad sexual y gené- rica existentes.

En este sentido, el género femenino históricamente ha sido ex- cluido o ha tenido menos oportunidades de participación en ciertos ámbitos de la vida, especialmente en lo que se refiere a lo público, como por ejemplo, en lo político y en lo laboral. No obstante, desde la década de los setenta con el movimiento feminista, se ha iniciado una importante lucha en defensa de los derechos de la mujer y de oportunidades igualitarias en los distintos ámbitos de la vida.

En razón de que el presente trabajo se centra en la experiencia de mujeres adolescentes en defensa del medio ambiente, se consi- dera necesario retomar el concepto de ecofeminismo:

El ecofeminismo es una corriente surgida a partir del feminis- mo radical y socialista de Occidente durante la década de 1970. A pesar de la gran heterogeneidad presente en este movimiento, se pueden señalar algunos aspectos comunes a todo el pensamiento ecofeminista: en primer lugar, la aplicación de la perspectiva de gé- nero al problema de la crisis ecológica; en segundo lugar, y como consecuencia de este enfoque, el ecofeminismo sostiene como tesis central la conexión entre la dominación de las mujeres y la domina- ción de la naturaleza no humana. Uno de los aspectos más relevan- tes del ecofeminismo es la revisión crítica del proceso de desarrollo de la ciencia y tecnología occidentales, interpretado aquí como camino hacia la desacralización de la naturaleza y el deterioro del medio ambiente (Fernández, 2010: 243-244).

El planteamiento del pensamiento ecofeminista es paralelo a la situación de la mujer dentro de la sociedad: de la misma manera que el opresor busca apoderarse y subyugar a la naturaleza, esta si- tuación se ha caracterizado en torno a la mujer, tanto sobre su cuer- po como en sus posibilidades y realización de vida:

Ambas son consideradas el “otro”, el no yo pasivo. La actividad, la productividad y la creatividad que van asociadas al principio feme- nino, han sido expropiadas como cualidades de la naturaleza y la mujer y transformadas en cualidades exclusivas del hombre. (…). De creadoras y sustentadoras de la vida, la naturaleza y la mujer están reducidas a ser “recursos” en el modelo de mal desarrollo,

fragmentado y contrario a la vida (Shiva, 1995; citado en Hernán- dez, 2012: 334).

Profundizar en el pensamiento ecofeminista y en las propues- tas de Vandana Shiva posibilita una reflexión acerca de la defensa del medio ambiente por las mujeres, en este caso también adoles- centes, proceso en el cual se integran ambas luchas por un único objetivo, la construcción de un mundo más libre y respetuoso ante la vida:

El paradigma de la ciencia moderna, pues, convierte a la naturale- za piezas desmontables, sustituibles e intercambiables, en suma, manipulables y explotables. Para dar respuesta al estado de cosas generado por esta visión del mundo es necesario, infiere Shiva, otra forma de pensamiento, forma de pensamiento que encuentra en movimientos populares como los de las mujeres chipko. La au- tora explora la alternativa que supone esta forma de pensamiento y afirma que las luchas cotidianas de las mujeres por la protección de la naturaleza en las comunidades rurales de la India se realizan en el contexto epistemológico y ético de las categorías de la antigua concepción india del mundo en la cual la naturaleza es Prakriti, un proceso vivo y creativo, “principio femenino” del cual surge toda la vida (Hernández, 2012: 335).

Metodología de las Ciencias Sociales aplicadas