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José Manuel Gamarra Ramos publicó dos poemarios: Lagarto de Humo114 (1984) y Gracias Poesía115 (1985); a los que habría que añadir sus poemas

publicados en diferentes medios (separatas, revistas, y periódicos),

generalmente de carácter local. El poemario Gracias Poesía, a diferencia del otro poemario, Lagarto de humo, no recoge poemas publicados previamente, aunque si tópicos y figuras que iremos a analizar más adelante. Los diez poemas, de Gracias Poesía

A los dos primeros poemas (“Abrazará su túnica” y “Barco color violeta”

, que lo integran constituyen una especie de “relato autobiográfico” de la relación, casi conyugal, entre el yo poético y la poesía. Como poemario, es mucho más integrado y cohesionado, tanto en lo formal como en el contenido.

116) que

se publican de José Gamarra Ramos en 1979, en el primer número de la revista del grupo poético “Para Cantar o Morir”, se irán sumando muchos otros poemas publicados en diferentes revistas y plaquetas poéticas, durante la primera mitad de la década del ochenta; tanto en Huancayo como en Lima y Trujillo, hasta la publicación de su poemario Lagarto de humo

Debemos advertir que, con todos los poemas que hemos podido hallar, hemos elaborado una antología que la podemos consultar en el primer anexo de esta

, produciendo un total de 27 poemas. A los que se sumaran 20 poemas más, publicados en la segunda mitad de dicha década. Sumando un total de 47 poemas publicados. Tenemos conocimiento de la existencia de otros poemas más, muchos de ellos inéditos, pero no los hemos podido localizar.

114 Gamarra Ramos, César Lagarto de humo. (1984).

115 Gamarra Ramos, César Gracias Poesía. Huancayo: ediciones trébol y retama, 1985. 116

investigación (“Poesía de José Gamarra Ramos”), donde consignamos la información bibliográfica y hemerográfica de cada uno de los mismos,

asimismo señalamos las modificaciones realizadas tanto por el mismo poeta como por los que las editaron o reeditaron luego de la detención y desaparición del poeta en 1989. Las correcciones, añadidos y supresiones hechas por el poeta evidencian su preocupación por dominar el lenguaje, para que no le sea un bien esquivo.

Luego de una primera lectura del total de sus poemas advertimos ciertas similitudes y correspondencias entre algunos de sus poemas, por lo que creemos que su producción poética debiera subdividirse en tres etapas cronológicas117

De otro lado la división que hemos hecho es arbitraria pues no hemos hallado, por su naturaleza efímera, todos los medios (revistas, folletos, hojas de poesía, entre otros) en los que el poeta colaboró y sus poemas fueron publicados. De

. La primera correspondería a su poesía escrita y publicada entre 1979 y agosto de 1981 con un total de 10 poemas. La segunda etapa agruparía a sus poemas aparecidos entre octubre de 1981 y noviembre de 1984, con un total de veinte poemas; y una tercera y última etapa que

abarcaría de abril de 1985 hasta mediados de 1988, con un total de diecisiete poemas. No obstante esta subdivisión de la producción poética de José Gamarra no debiera de ser una demarcación rígida, pues existen ciertos significantes y temas que permanecerán a lo largo de toda su producción; como el interés por los colores, el tiempo auroral y la poesía como tema poético.

117

A diferencia de Chavarria y Rosas, para quienes el quehacer poético de José Gamarra se divide en dos etapas: la primera de carácter simbólico, que abarcaría principalmente sus dos primeros poemas

publicados: “Abrazará su túnica” y “Barco color violeta”; y la segunda y última etapa estaría constituída por su “producción universitaria” (pág. 47) en la que José Gamarra elaborara poemas entendibles por el pueblo al que pretender dar voz.

modo que esta distribución hecha, tenga más un propósito didáctico,

sustentado en ciertas señales que el mismo José Gamarra ha ido dejando a lo largo de su producción poética, que nos permitirá realizar el análisis literario, como lo haremos líneas abajo.

Desde el trino hacia el ruido

En la primera etapa de la producción poética tendríamos los siguientes poemas publicados cronológicamente: "Abrazará su túnica”, “Barco color violeta”118,

“Ligera variación de mariposas”119, “Malograste su caparazón”120, “Soledad de frutas y de hombres”121, “Salvaje/Otoño/Agua/Viento”122, “Sobre las hierbas taciturnas”, “Alberca de semillas”, “Voces de fiesta” 123 y “Melodías

metálicas”124

Si bien es cierto que la aparición del poema “Melodías metálicas” en el poemario

.

Lagarto de humo

Sobre los títulos de los diez poemas, sólo uno de ellos ha sido modificado para posteriores ediciones por el mismo José Gamarra: “Salvaje/Otoño/Agua/Viento”

, en abril de 1984 no coincide con los límites temporales que hemos establecido para esta primera etapa, no obstante, no descartamos, por la semejanza temática con el resto del conjunto, que su escritura y publicación se haya dado con anterioridad y dentro de las fechas establecidas para esta primera etapa, en algún medio efímero que no aún no ha sido hallado.

118 Ambos en Para Cantar o Morir 1. [1, Huancayo, Agosto 1979.] 119 En Para Cantar o Morir. 2. [2], Huancayo, [Enero] 1980. 120

En Para escribir o morir. Insurgentes de poesía clasista 2. [1] Huancayo, diciembre de 1980.

121 En Para escribir o morir. Insurgentes del arte y la poesía 1. [2] Huancayo, Enero de 1981 122 Aparecido en la [Plaqueta de poesía] 2. Huancayo: Para Cantar o Morir, 1981.

123 Los tres en Para Cantar o Morir. 3. [3]. Huancayo, agosto de 1981. 124

pasó a titularse “Poesía” 125. Poema que junto a “Melodías metálicas” fueron a formar parte de los dieciséis poemas de Lagarto de Humo

En “Poesía” las modificaciones principalmente son de carácter tipográfico; hay un mayor uso de las letras mayúsculas. Del primer al último verso, son cinco versos totalmente en mayúscula frente a uno sólo en

“Salvaje/Otoño/Agua/Viento”. Además los versos han sido redistribuidos, tendiendo a la brevedad de los mismos. Brevedad que será la principal

característica en la tercera etapa de la poesía de Gamarra Ramos. Finalmente, en el verso “de los peldaños de la nueva vida” ‘peldaños’ ha sido singularizado y complementado con un adjetivo: ‘pertinaz’.

.

Con cuatro de los poemas de esta primera etapa, José Gamarra, antes de publicar Lagarto de humo, tenía pensado establecer un poemario bajo el título de uno de los poemas que pensaba agrupar: “Ligera variación de mariposas”, al que se sumarían “Sobre las hierbas taciturnas”, “Alberca de semillas” y “Voces de fiesta”. Proyecto que al parecer, hasta la publicación, en 1984 de Lagarto de humo

En ese sentido tendríamos los siguientes datos numéricos: de los diez poemas de esta primera etapa, dos fueron recogidos en

, se mantuvo en pie toda vez que ninguno de los cuatro poemas fue a formar parte de su primer poemario que recogía parte de su producción anterior.

Lagarto de Humo, en 1984. Con cuatro se tuvo la intención de editar lo que hubiese sido el primer poemario del autor; de estos, dos (“Ligera variación de mariposas” y “Voces de fiesta”) fueron a formar parte de la primera publicación individual, bajo el título de Poemas

125

En Lagarto de humo. op cit.

poesía’ que editara y publicara Antonio Escobar en Guadalupe, La Libertad, promocionando a noveles escritores de todo el Perú. Sus dos primeros poemas no fueron reeditados nuevamente por José Gamarra en ningún otro medio. De los dos poemas publicados a través de la revista Para Escribir o Morir, entre diciembre de 1980 y enero de 1981, uno fue a formar parte de la décima separata Poemas de la revista Runakay

Las estrofas de los poemas de esta primera etapa están estructuradas con versos libres, no obstante es evidente la preferencia por los versos de arte mayor. Pero, como se dijo, con el objetivo de alejarse de la propuesta poética, en lo referido a la extensión métrica de los versos, no alcanzan las extremadas dimensiones de los versos horazerianos; sólo algunos alcanzan a llegar a las catorce sílabas métricas; generalmente son endecasílabos como los tres primeros versos de “Ligera variación de mariposas”:

. Este poema fue “Soledad de frutas y de hombres”, y curiosamente, es uno de los más modificados, por el mismo José Gamarra y constituye el puente entre la primera y segunda etapa de su poesía.

Ligera variación de mariposas 9 grados amados en su vuelo coloratura insomne de las rosas

Esta preferencia por versos de mediana extensión, combinados con versos de arte menor o cuya extensión es igual o menor a la de ocho sílabas métricas le da a los poemas fluidez, sin que por ello dejen de tener un tono grandilocuente y grave. Alcanzando así; expresar un claro compromiso con la problemática que se expone, denuncia, o vindica.

Si localizamos los acentos prosódicos de los tres versos citados, nos damos cuenta que estos, están colocados coincidentemente en la sexta y décima sílaba métrica, lo cual evidencia la búsqueda del poeta por musicalizar sus versos. Un ejemplo similar lo encontramos del décimo al décimo segundo versos del poema “Voces de fiesta” donde los acentos prosódicos coinciden entre la segunda y cuarta sílaba métrica:

Tenemos que hallar

los vegetales transparentes con voz de fiesta

Otra peculiaridad tanto del primer como del segundo bloque de los versos citados es la coincidencia en el uso de vocablos graves al final de cada verso. Y esta será una constante en gran parte de la poesía de José Gamarra, salvo para la mayoría de los verbos. El uso preferente del acento grave refuerza el carácter comprometido del poeta, y que en algunos casos otorga un rasgo no concluyente a la acción. La voz del poeta se encuentra en el umbral de aquello que esta por venir, por suceder; en tal sentido es una voz de la esperanza. De ahí que el poeta parafraseando a Javier Heraud, diga: “y yo te espero todavía/ con mi relámpago de metal/ y mi esperanza.”126

Decíamos que en el caso de los verbos, el tono es más bien agudo; pues de éste modo el mensaje del poeta se aviva y la voz de la esperanza,

parafraseando el segundo verso de “Soledad de frutas y de hombres”,

enciende hogueras: impele al lector, lo provoca a creer en aquello que está por venir, lo ilumina. En tal sentido el propósito que se persigue es mucho más

126 vv. 107-109 de “Ligera variación de mariposas”. Javier Heraud en su “Arte Poética” de Poemas de

Rodrigo Machado dice: “Y la poesía es/ un relámpago maravilloso,/ una lluvia de palabras silenciosas/ un bosque de latidos y esperanzas,” (vv. 21-24)

claro: concienciar al lector en una nueva fe. Por ejemplo, en “Sobre las hierbas taciturnas”, a través de un conjunto de infinitivos nos compartirá su esperanza al volver a su pueblo y “nuevamente volver a desgranar/ el delicioso canto de los manantiales”127

La otra peculiaridad de los diez poemas de esta primera etapa lo notamos en el tímido manejo de los efectos que produce en el lector la distribución del verso en el blanco de la página, que como veremos, en la tercera etapa tendrá mayor vuelo. El único poema que busca crear un efecto visual a través de la

separación de los versos del márgen izquierdo al que usualmente estan fijados, es “Ligera variación de mariposas”.

. No es una esperanza pasiva, sino demandante.

En su segunda estrofa, dicho poema interpone al texto principal, que tiene un sustrato narrativo, los pensamientos que tiene el yo poético. La peculiaridad de la emisión de dichos pensamientos es el lugar desde donde son enunciados: “el foso seco de tu sien”; valdría decirse, desde las fibras cerebrales de su amada, con la que se han separado y a la que, hasta el final del poema, el yo poético esperará, comparando su espera como “una catarata sin

revoluciones”128

y ella y él

. El yo poético se localiza dentro de su amada, que en el verso es designado con el pronombre de la segunda persona gramatical: ‘tu’. Y desde allí ficcionaliza el encuentro de una pareja (‘ellos’), aparentemente, de pastores.

crearon simples notas y hojas desatadas ellos se bañaron con el viento

y la tarde anunciaba con parlantes espejos en el mar

127 vv. 18-19 de “Sobre las hierbas taciturnas”. 128

destellos en la sombra y la pastora hilaba su vida

con lanas toscas y ruecas tristes estaban lejos los destellos el ángel de cristal el arco sintético

y yo te extrañaba amada con gotas de cemento matizaba mi soledad.129

La manera particular del como el yo poético nos presenta esta sucesión de imágenes, es coherente con el lugar desde donde los enuncia, y coherente también con la forma, entre diseminada y escalinada, como se transmite en el poema en sí. Y justifica en ese sentido la aparentemente arbitaria distribución de los versos lejos del márgen del papel. No obstante es importante se note la irrupción del yo poético dentro de las mismas imágenes de ensueño que él esta creando desde la mente de su amada, o valdría decirse esta viendo – o

recordando – desde dentro de la pantalla de algún medio de comunicación, pudiendo ser del cine o la televisión. Décimos lo último por la recurrencia del término ‘destello’, así como por la presencia del lexema ‘parlantes’; además del verso ochenta y tres del poema que explicita el medio con el que se comparan las caricias de la amada: “es el cine abierto de tus caricias/ que recuerdo”. Siendo así, las imágenes que ha visto el yo poético y que los ha retransmitido, al lector, en aquellos desequilibrantes versos, son sus mismos

129

recuerdos. Pero no son recuerdos puros, como si los hubiera, sino que están contaminados por el medio que los transmite: medios masivos de

comunicación. Una razón más que guarda relación con la forma de distribución de los versos en la página y dentro de todo el poema.

Finalmente, un elemento más sobre la forma de los poemas, en esta primera etapa, es la extensión de sus estrofas, siendo “Ligera variación de mariposas” el poema más extenso, que contiene asimismo una de las estrofas (su primer estrofa) más extensas del total de poemas del autor con un total de treinta y seis versos. Los otros poemas que contienen igual número de versos en una sóla estrofa son: “Abrazará su túnica” y “Sobre las hierbas taciturnas”. En su segunda y tercera etapa se optará por estrofas que no superarán los treinta versos, salvo la tercera estrofa del poema “A Melby” que es la más grande de todas, con 39 versos.

En esta primera etapa, la poesía de José Gamarra tiene un aire de hermetismo, de disonancia. En palabras del estudioso alemán Hugo Friedrich, diríamos, que sigue la “tendencia a alejarse cuanto sea posible del empleo de

expresiones unívocas”130

Pero esta etapa, de reflexión por asumir una poética, también se encuentra en proceso de experimentación y definición que no va más allá de la exposición de

. Pero su propósito no es ser un poeta oscuro. Por el contrario, su principal preocupación es encausar su escritura poética, hacía un compromiso concreto: “despertar a mis hermanos”, lo dirá en “Poesía”, uno de los cuatro poemas que reflexionan sobre la naturaleza y fines del quehacer poético. Los otros tres poemas son: “Barco color violeta”, “voces de fiesta” y “Malograste su caparazón”.

130 Friedrich, Hugo. La Estructura de la lírica moderna de Baudelaire hasta nuestros días. Trad. Joan Petit.

principios y declaraciones grandilocuentes. De ahí que en el quinto verso del poema “Binomio” de Gracias Poesía

En la propuesta de Gonzalo Aguilar, de las cuatro actitudes del poeta frente a la función social de la poesía: elitista, de vanguardia, visionaria y populista; las dos primeras están signadas por la imagen de “la torre de marfil”, entendida en una primera instancia, a través de la metáfora del escapismo del poeta ante la realidad que lo agobia; para luego ser concebida como aquella actitud política del poeta, que se encuentra mediada por la forma literaria. Así, la vanguardia, es entendida como un juego literario que tiende a la incomprensibilidad. Contrariamente, las otras dos actitudes, la visionaria y la populista, tenderán hacia la comprensibilidad, teniendo como objetivo “hacer libros comprensibles y de transformar la sociedad para hacerlos accesibles”

, se refiera a esta etapa como aquella en la que “Buscando consignas llegaba al panfleto”. De los cuatro poemas señalados líneas arriba, “Malograste su caparazón” es el poema más ambiguo.

131

La voz de José Gamarra transitará entre estas dos últimas actitudes. Por ejemplo en el poema “Poesía”; desde los primeros hasta los últimos versos la voz poética exige el compromiso de su interlocutor; en este caso la

personificada ‘Poesía’. Pero al final del poema el yo poético se mimetiza con su interpelada y dice: “Unidos abriremos/ los pétalos/ de nuestra/ T I E R R A” (El espacio y empleo de mayúsculas en los caracteres son propios del poema).

. Éstas dos actitudes se diferenciarán por la voz lírica, que en la actitud visionaria será asumida por un poeta mediador; mientras que en la populista la voz lírica se mimetizará con el pueblo.

131 Aguilar, Gonzalo. Poesía concreta brasileña: las vanguardias en la encrucijada modernista. Rosario:

Beatriz Viterbo, 2003. pág. 107. En el apartado “Poesía en tiempos de agitación”, definiendo así los años sesenta inmediatos a la Revolución Cubana y sus repercusiones en toda América Latina.

Si hay algo adicional que debemos de notar en los versos citados es el uso abundante de un léxico propio de la naturaleza. No se trata de una poesía de la tierra, sino más bien de un caudal léxico que pone en primer plano lo natural. Y este será un rasgo más de lo que venimos denominando como primera etapa. La naturaleza es presentada límpida y vivificadora, pero que ha sido

entenebrecida por el paso del hombre sobre ella. De ahí que la voz del poeta, procure ser productiva, abrigadora, alegre, primaveral. La vida natural es vista como un bien perdido por lo que el poeta nos convoque, en “Voces de fiesta” para “[…] hallar/ el sendero de trinos”. Búsqueda que legitima la voz del poeta, porque finalmente es él quien siente que, a través de la poesía, puede ser capaz de devolvernos el canto, “la música del aire”132

El poeta, en “Voces de fiesta”, nos habla de una posible causa, de aquella pérdida traumática, cuando nos dice: “y volver a palpar/ nuestras propias

brisas/ que perdimos/ en la soledad de hogueras/ y luciérnagas inventadas”. En primer lugar que el bien natural perdido: ‘brisas’ era un bien constitutivo que definía nuestra identidad con lo natural, y que ha sido sustituido por ‘brisas ajenas’ que no son nuestras, pero que igual nos recorren. En segundo lugar, el poeta acusa la actitud ensimismada e individual (‘soledad’) del hombre

productor de ‘hogueras’, de aquel hombre que en su torre de marfil es capaz de crear o inventar lo natural: ‘luciérnagas’.

.

De ahí la convocatoria colectiva que hace el poeta en el primer y décimo verso donde dice: “Tenemos que hallar”. Es evidente el populismo del poeta, quien aunque hable desde un ‘nosotros’ es conciente que su tarea de escritura surge desde un yo concreto; quien también enciende hogueras e inventa

132

‘luciérnagas’. En cierto sentido el poeta se acusa así mismo. Como lo hará en “Soledad de frutas y de hombres”, cuando al definir la ‘luz’ de aquella que lo