Nacida en Aargub el 10 de abril de 1968, hija de Boia Embarec y de un soldado saharaui del Grupo Nómada del ejército español, estaba desplazada en el Campamento de Um Dreiga por la presión de las fuerzas de ocupación. Tenía la edad de ocho años cuando fue bombardeado. Tiene los recuerdos vívidos de aquel suceso:
Recuerdo que mi madre [Boia Embarec] nos despertó aquella mañana y nos envió a mí y a mis dos hermanos mayores, a buscar leña para hacer el fuego para preparar pan, porque, según nuestra madre, tenía previsto viajar pronto.
Cuando estábamos llegando a los árboles, aparecieron los aviones. Nos llamó a gritos y acudimos a nuestra jaima donde habían quedado nuestros dos hermanos más pequeños [un niño y una niña de poco más de un mes]. Estábamos llegando cayó la bomba sobre nuestra casa y toda la familia resultamos heridos. Yo sufrí una herida en la frente.
Mi madre me dijo «¡Coge a tu hermanita que está dentro!». Todo estaba ardiendo, los enseres, la tienda, incluso había cosas calcinadas ya hechas ceniza. Ella estaba arrastrando a mi hermano51 hacia fuera. Yo le pregunté «¿Qué hago con
la niña52?», «¡Llévatela!» me respondió. Comencé a correr y pude ver como el
cuerpo de mi madre tenía una hemorragia de sangre que le brotaba por el hombro
50 Cotejar testimonios de Boia Embarec Salec, víctima también del bombardeo, y madre de la entre- vistada.
51 Atman Sidati Cori, resultó fallecido casi instantáneamente.
52 Fatma Sidati Cori, falleció meses más tarde en los Campamentos, como consecuencia de los pade- cimientos pulmonares que arrastraba por efectos del bombardeo.
y la espalda y cayó al suelo. Yo creí que había muerto. Salimos huyendo en busca de dónde refugiarnos de aquel infierno, y la gente nos decía que cuando oyéramos el ruido de los aviones nos echáramos al suelo.
Como otros muchos heridos y supervivientes, señala que la gente tenía mucho miedo y que cada quien trató de refugiarse en su propio lugar, rechazando a veces el contacto con otros porque pensaban que les podría poner en peligro.
Encontramos a gente que estaba escondida debajo de los árboles, y cuando pretendíamos cubrirnos con ellos nos gritaban: ¡váyanse a otro sitio, que nos van a descubrir! Así estuve corriendo en busca de un refugio, con mi hermana pequeña en brazos, y Allah quiso que me encontrara con mi abuela debajo de un árbol, y ella se hizo cargo de nosotros. Le conté como había visto a mi madre morir con una hemorragia muy grande.
También señala el modo en cómo se reunió con su madre herida y el traslado al hospital de Tinduf con otros heridos graves.
Los heridos fuimos llevados a un dispensario que se improvisó en la zona de las montañas para ser curados. Allí encontré a mi madre herida, grave, pero viva y fue para mí una gran alegría.
Evacuaron a los heridos graves en camiones hacia Tinduf. En esos camiones fuimos llevada todos los que quedábamos vivos de la familia al hospital, y desde allí mi abuela y mi hermanita pequeña siguieron hasta Rabuni. Mis hermanos Mohamed, Cori, mi madre y yo quedamos ingresados. A mí me enviaron a Rabuni con mi abuela a la semana del bombardeo porque mis heridas ya estaban bastante bien. Mis hermanos y mi madre estuvieron muchos meses antes de reunirnos toda la familia en Rabuni desde donde nos trasladamos todos a Dajla.
Fatimetu hizo estudios de secundaria en Libia, pero por problemas de salud de la familia hubo de volver a Dajla, no acabó el grado dejándolo en el octavo curso. Casada y con tres hijos, en la actualidad trabaja para la administración como responsable de la comisión de su barrio.
No existe reparación posible pero queremos nuestra independencia y volver a nuestra tierra. Todo lo que hemos sufrido, mis hermanos y nuestra gente que han perdido la vida, es irreparable. Sólo confiamos en nuestra independencia. Nada más y nada menos.
Valoración médica Historia psicosocial previa y antecedentes médicos:
Fatimetu no presenta ningún antecedente patológico psico-social, previo al hecho investigado, y como antecedentes médicos de interés para el caso, sufrió una herida en región frontal con motivo del bombardeo de Um Dreiga, de la cual quedó sanada mediante curas locales y cierre de la herida por segunda intención.
Examen y evaluación física:
- Paciente con buen estado general, alerta y colaboradora. - Refiere dolores difusos y cefaleas ocasionales.
- Objetivamente presenta unas cicatrices en la región frontal secuelas de herida contusa en dicha región.
- El resto de la exploración es normal.
Interpretación de los hallazgos:
Desde el punto de vista pericial, el cuadro objetivo es coincidente con el mecanismo de producción descrito por efecto del bombardeo referido.
Evaluación psicológica:
Personalidad normal con gran adaptación a los problemas, ha soportado todas las vicisitudes narradas habiendo rehecho su vida, afrontando el día a día de su familia, su trabajo, y su servicio a la comunidad.
Conclusiones:
Las lesiones contrastadas, son totalmente congruentes con el mecanismo lesional por efecto de algún proyectil que impactó en la región frontal, provocando una herida contusa y posiblemente anfractuosa que curó sin sutura (cura por granulación del tejido desde la profundidad hacia la superficie de la piel).
La narración de los detalles del bombardeo y su actuación para proteger a su hermana muestra una claridad y concordancia con el resto de los testimonios y la investigación previa sobre el bombardeo.
Las lesiones que presenta, si bien son en la actualidad menores y no tuvieron la gravedad de las de sus hermanos, muestran un patrón de afectación colectiva en la familia congruente con el modus operandi de un bombardeo de población civil inesperado, en el que muchas familias fueron afectadas.