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Combining Detectors for Robust Head Detection

Brasil, es un país de dimensiones continentales, con 8.514.877 km2 y con una población estimada de 190 millones de habitantes, según los primeros resultados del censo 2010 elaborado por el Instituto Brasileiro de Geografía e Estatística (IBGE, 2010). Tanto en extensión geográfica como en población, Brasil se posiciona en el puesto 5° mundial. En superficie, sólo es superado por Rusia, Canadá, Estados Unidos y China. Y en población, los cuatro países que superan a Brasil son: China, India, Estados Unidos e Indonesia (BM-World Databank, 2010; CIA, 2010). Sin embargo, en el contexto sudamericano Brasil representa la mitad de la población de la región.

En perspectiva histórica, Brasil en el año 1990 tenía una población de 146 millones de personas, en el año 2000 ya contaba con 171 millones y en el 2010 alcanzó los 190 millones. Según las proyecciones del Instituto de Estadística de Brasil, en el año 2020 ese país contaría con 207 millones de habitantes (IBGE, 2008). En términos de tasa de crecimiento, eso se traduce en un coeficiente de 1.93 durante la década del 90 y de 1,64 durante el primer decenio del 2000 (IBGE, 2004). Ese crecimiento poblacional en función de la superficie del territorio, importa un crecimiento de la densidad poblacional de 17,26 habitantes por km2 en 1991, a 19.94 habitantes por km2 en el año 2000, y a 22,31 habitantes por km2 en 2010. Además, parte de esa alza en la densidad poblacional ha sido orientado a la ocupación efectiva, a través de la colonización, de zonas con baja o nula presencia humana, en especial ciertas zonas de fronteras.

Por otra parte, lo destacable del crecimiento señalado es que ha estado acompañado de políticas sociales inclusivas y de un mejoramiento de distintos indicadores de desarrollo

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humano. Así, la esperanza de vida que en 1990 se ubicaba en los 66,57 años, en el año 2000 era de 70,43 años y para el 2010 ya alcanzaba los 73 años. En proyección, para el 2020 se calcula que llegue a los 76 años promedio (IBGE, 2008). Lógicamente esto es una consecuencia de una serie de medidas sociales como haber logrado que mayor cantidad de gente pueda servirse de una fuente mejorada de agua potable: en 1990, el 88% de la población era beneficiara de ese servicio (96% en zonas urbanas y sólo el 65% zonas rurales). En 2008 ese índice pasó a ser del 97% (99% en zonas urbanas y sólo el 84% zonas rurales) según el monitoreo conjunto realizado por la OMS y la UNICEF (2010).

En ese mismo orden de ideas, el porcentaje de viviendas habitadas por sus propios dueños aumentó de 19 millones en 1981 (IBGE, 1999), a 31 millones en 2001 y finalmente a 40 millones en 2009 (IBGE, 2009b). Esto revela un incremento de las posibilidades de acceso a la vivienda propia, lo que a su vez prueba el mejoramiento de una multiplicidad de condiciones sociales, económicas y laborales. Es oportuno señalar también el crecimiento en paralelo de la cantidad de viviendas con energía eléctrica, alcanzando una tasa de cobertura del 98% en 2008 (en 1990 era del % 88,6). Aunque si sólo se tomaran las zonas urbanas, la tasa sube al 99,6% (CEPALSTAT, 2009a).

En términos de analfabetización, en el período 2001-2009, la no alfabetización (total) de la población bajo de 14,6% a 11,14%. En términos nominales totales, esos porcentajes representan un universo de 22 millones de personas y de 19 millones de personas respectivamente (IBEG, 2009). Esa disminución, que pareciera ser nimia en valores nominales, resulta considerable si se tiene en cuenta que en ese mismo período la población creció en 18 millones de personas. Más aún si, en lugar de tomar el total de la población no alfabetizada, reducimos el universo de análisis a los niños de 5 y 6 años: en 1991, sólo el 53,91% de los niños de entre 5 y 6 años estaba escolarizado; en el año 2001 el porcentaje alcanzaba un 76,23%; y en 2007, el 86,41% (IBEG, 2007).

118 Brasil Año Población (en millones) Esperanza de vida (años)

Población con acceso a fuente mejorada de

agua

Población con acceso a energía eléctrica

Tasa de alfabetización

(niños de 5 y 6 años) Total Urbana Rural Total Urbana Rural

1990 146 66,57 88% 96% 65% 88.6% 96.8% 53% 53,9%

2000 171 70,43 93% 97% 75% 94.6% 1,0 75.3% 72.2% 2008 193* 73* 97% 99% 84% 98.3% 99.6% 91.4% 86.4% **

Elaboración propia. Fuente: IBEG (2007; 2008), OMS-UNICEF (2010), CEPALSTAT (2009a) * refiere a datos del 2010

** datos del 2007

El logro en el área de alfabetización fue sólo una de las medidas parte de un conjunto de acciones del estado brasileño para el mejoramiento de la calidad y de las condiciones de enseñanza. Otras medidas han completado aquel aspecto, conformando en su conjunto una verdadera política estatal. Por ejemplo el crecimiento de la cantidad de profesores con títulos superiores en todos los niveles de la educación y particularmente en el nivel elemental –según los números del IBEG (2007) en 1999 sólo el 44% de los docentes de la educación pública poseía formación superior; en 2006, ese porcentaje ascendió al 70,7%-. La reducción del número de alumnos por curso: de 34 en 1999, a 27 en 2006 (IBEG, 2006), es otro buen ejemplo. En el plano de la educación superior, desde 2003 se crearon 30 nuevas escuelas técnicas, se construyeron 25 nuevas extensiones universitarias y se fundaron 14 nuevas universidades, lo que eleva el número a un total 59. En términos de porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI), el gasto público en educación supera desde el año 2000 el 4% y en 2007 trepó al 5,1%. Esto evidencia que Brasil apostó seriamente a la formación y cualificación de su sociedad y en particular a alta capacitación de sus profesionales.

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Esta línea de acción estatal de educación de la sociedad se orienta a proveer al mercado local de la mano de obra cada vez más calificada que demandaba el propio proceso de industrialización. Y así lo indica la estadística: en 2001 el porcentaje de la población económicamente activa con menos de un año de instrucción o sin instrucción alguna era de 6,7%, en 2009 se redujo a 4, 63%. Lo mismo vale para el segmento que le sigue, aquellos que tienen entre 1 y 3 años de formación: del 8,17% en 2001 bajó al 5,48 en 2009%. Correlativamente aumentaron los porcentajes de la población económicamente activa con más de 11 años de estudios formales: de 13,23% en 2001 a 20,5% en 2009. También creció el porcentaje relativo al sector de mayor cualificación, con más de 15 años de formación: de 4,04% a 6,3%, para el mismo período de tiempo (IGBE, 2009c) 160.

Elaboración propia. Fuente: IBEG (2009b).

Este gráfico representa una mirada desde el punto de vista educativo de las capacidades de producción de Brasil. El crecimiento de sus exportaciones, la internacionalización exitosa de empresas brasileñas, así como el crecimiento del comercio intra-regional, donde Brasil tenía el rol de exportador de productos con valor agregado, necesitaba una mano de obra cualificada para atender a esas nuevas realidades. Lo interesante de ello es, además, considerar que ello se hizo sin descuidar al mercado interno brasileño, principal destino de la producción nacional y principal atractivo del sector exportador de países vecinos y también de países de fuera de la región (esta cuestión será analizada con mayor profundidad en el punto siguiente relativo a las capacidades económicas). El Índice de Gini, que mide cuán igualitaria es la sociedad en una escala posible de 0 a 1 –donde el

160 El grupo de la población económicamente activa definido por tener entre 8 y 10 años de formación se

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primero representa el grado ideal de igualdad y el segundo, lo más inequitativo posible-, refleja ese celo por el mercado interno. La mejora del índice en cuestión en el decenio 1998- 2008 (de 0.584 pasó a 0.531) muestra que el crecimiento también fue interno, reforzando la capacidad de consumo de sectores más relegados.

Venezuela, por su lado, es un país con un tamaño mucho menor al de Brasil. Cuenta con una superficie de 916.445 km2, siendo el país número 33 en tamaño161 (CIA, 2010) y con una población de 28 millones de habitantes según estimaciones del Instituto de Estadística Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela (INE, 2001)162, de lo cual surge que ocuparía el puesto 45° (BM-WORLD DATABANK, 2010; CIA, 2010). Si bien se trata de un país de dimensiones considerables, está lejos de ser quien secunda a Brasil en la región. De hecho, en términos de superficie se ubica en el 5° lugar sudamericano, luego de Brasil, Argentina, Colombia y Bolivia; y en población ocurre algo similar, siendo superado por Brasil, Colombia, Argentina y Perú, en ese orden. Así las cosas, se puede inferir que la razón de su posicionamiento y su poder no radica en sus capacidades demográficas, sino en otra razón: su proyecto alternativo.

A pesar de ello, el proceso bolivariano parece haber repercutido de manera favorable en los indicadores sociales de Venezuela. Sobre todo en lo que refiere al mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores más relegados. Donde más claro se nota esta influencia es en la educación y la alfabetización. En pocos años Venezuela logró que prácticamente la totalidad de los niños que comenzaban el primer grado terminaran el último grado de la escuela primaria. En números:en 2002 sólo el 80,4% de los niños concluía la primaria, pero para el 2007 lo hacía el 97,2% (CEPALSTAT, 2010a). En términos de cantidad de maestros en los distintos niveles de enseñanza también es notorio el incremento durante el período bolivariano. En 2004, a nivel primario había 172.322 maestros y en 2008 el número era de 212.425; a nivel secundario, en 2004 había 174.739 y en 2008, 217.516 maestros. Finalmente, a nivel superior, de 81.884 en 2004 se pasó a 122.525 profesores en 2008. Cabe aclarar que la educación (junto con la salud) es una de las áreas prioritarias donde el proceso bolivariano manifestó mayor preocupación por mejorar las condiciones de la población. De allí las denominadas Misiones Robinson I y II, inspiradas en las experiencias cubanas, que lograron que Venezuela fuera declarada libre del analfabetismo por la UNESCO en 2005 (Unesco,

161 Sin incluir los 159.542 km² en disputa territorial con Guyana (Guayana Esequiba).

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2005). Sin perjuicio de este logro, el porcentaje del presupuesto nacional destinado a educación en el período que nos interesa no pasó del 3,7% (CEPALSTAT, 2009b).

Las Misiones dan cuenta de la particularidad del proceso bolivariano que supo inventar nuevas fórmulas que permitieran tender lazos directos con la población. Así, encontramos distintos tipos de campañas o misiones. La Misión principal era la denominada “Vuelvan Caras”, que buscaba transformar el modelo económico en un modelo de economía social, incorporando a los ciudadanos. Ella comprendía todas las otras Misiones, que se dividían en 3 grupos: las educativas, las de contenido social y un tercer grupo con destinos varios. Las Misiones Educativas se subdividían según su fin: las que buscaban instruir a personas analfabetas fueron las denominadas Misión Robinson I y II; luego estaban las dirigidas a garantizar la educación básica, denominadas “Misiones Ribas”; y finalmente estaban las consagradas a preparar a los beneficiarios de la educación universitaria, a través de la Misión Sucre. El segundo grupo de Misiones estaban destinadas a la alimentación y a los servicios sociales, como la Misión Barrio Adentro, creada para dotar a las zonas pobres de servicios ambulatorios y de asistencia médica; o la Misión Mercal, que tenía por objetivo permitir una mejor distribución de alimentos a mejores precios a través de mercados locales. Otra Misión importante era la de Habitat, organizada para construir viviendas a la gente necesitada. La Misión Bolivar 2000 tuvo por fin embellecer el espacio público. Finalmente, el tercer grupo de Misiones incluía la Misión Miscelánea para mejorar las condiciones de vida de las etnias minoritarias y marginadas, la Misión Identidad que está destinada a acelerar el trámite de documentación de los ciudadanos o la Misión Vuelta al Campo por la que se promueve la vida agraria (D‟Elia, 2006).

En sintonía con la prédica de reivindicación de los sectores más relegados de la sociedad, se puede constatar un alza en la cantidad de hogares que cuentan con los servicios básicos de agua, electricidad y cloacas. En la década del 1990 la tasa de cobertura de esos servicios varió levemente: el servicio de agua potable pasó de 91,8% al 92.4%, el servicio de electricidad subió del 96,9% al 98.8% y el de cloacas del 86,5% al 88.2%. Sin embargo, para el 2007, las tasas de cobertura se habían elevado al 94.5%, 99.5% y 90.6% respectivamente (CEPALSTAT, 2009a). El alza de la expectativa de vida y la baja del desempleo también aportan evidencias de la repercusión positiva del bolivarianismo en la generalidad de la sociedad venezolana: si de 1990 a 1999 la esperanza de vida sólo se incrementó de 71,2 a 72,9, para 2009 trepó a 75 años de edad (OMS, 2009; CELADE, 2009).En lo que respecta al desempleo, el proceso bolivariano impactó fuertemente en esta cuestión revirtiendo la

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tendencia hacia el deterioro de la tasa de ocupación que durante toda la década del 90 superó los 10 puntos. En 2000, el desempleo era de 13,9% y en 2008, de 7,3%.163

Venezuela Año Población (en millones) Esperanza de vida (años) Población con acceso a fuente mejorada de agua Población con acceso a energía eléctrica Porcentaje de alumnos que empiezan y terminan el primario Tasa de de desempleo 1990 19 71,5 91,8% 96,9% -- 10,4% 2000 24 72,2 92,4% 98,8% 88,1% 13,9% 2008 28 75* 94,5% 99,5% 97,2% * 7,3% Elaboración propia.

Fuente: INE (2001), BM-WORLD DATABANK (2010), CEPALSTAT (2010a, 2009a), CELADE (2009), OMS (2009) * datos del 2006

Probamos con esto, que el bolivarianismo, en consonancia con su propia prédica, mejoró de manera general las condiciones de vida de la sociedad venezolana, especialmente las de los sectores más postergados. Pero ese cambio de tendencia no parece haberse traducido –al menos por el momento- en un cambio estructural. Esto nos lleva a identificar a ese fenómeno complejo con algo más bien coyuntural. Esto no le quita mérito ni lógica dentro del propio proceso bolivariano ya que, mientras logre seguir satisfaciendo las demandas de los sectores populares, el proyecto político bolivariano seguirá teniendo el respaldo de la población.

De lo dicho hasta aquí podemos afirmar que la capacidad demográfica de Brasil se tradujeron en fuerza productiva y mayor consumo en el mercado interno y que, en el caso de Venezuela, la capacidad demográfica residió en el apoyo al proyecto alternativo –por las propias perspectivas de mejoramiento que éste implica- aunque no necesariamente en capacidad de producción y consumo de su población.

163 Sin perjuicio de ello, el proceso bolivariano no parece haber tenido ese grado éxito en otras cuestiones

sociales, como por ejemplo el acceso a la propiedad de la vivienda. En la década del 90 la tasa de propietario creció cerca de 4 puntos (del 75,3% al 79,1%), fenómeno que se desaceleró en la primera década del milenio estancándose en el 81,4%.

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3.2.- UN PROYECTO AL SERVICIO DE LA ECONOMÍA Y UNA ECONOMÍA AL