Application of Similarity Measures to Magnetoencephalography data
6. Discussion
Nos interesa destacar aquí cómo cada uno de nuestros actores clave operó en función de su realidad geográfica. En otras palabras, nos interesa analizar cómo intentaron aprovechar su ubicación y disponibilidades geográficas como capacidad de poder, de construcción de liderazgo, como un recurso de su propio proyecto político. Ya dijimos que Brasil es un país de dimensiones continentales y eso lo lleva a tener contacto inmediato con 9 de sus once vecinos sudamericanos: Argentina, Bolivia, Colombia, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela. Sólo escapan a esa inmediatez Ecuador y Chile. Además, es el único país latinoamericano que tiene frontera directa con un territorio de un estado de la Unión Europea, la Guyana Francesa, lo que le reporta “diálogo de vecindad” con Francia, más allá de las demás vinculaciones que puedan entablar.
Sabiendo esa realidad, Brasil sudamericanizó su política exterior a principios del nuevo milenio y comenzó a operar a partir de su propia geografía. Decidió estrechar vínculos con los estados sudamericanos y asumió esa relación como condición de su inserción internacional. Su tipo de liderazgo consensual -proponiendo a los liderados lo que supuestamente les interesaba o les convenía- le permitió comprometer a toda Sudamérica a través de un sistema de cooperación en transporte, comunicación y energía. Y así logró excluir a México, su tradicional competidor por el liderazgo regional (Giacalone, 2006:77) y generar una lógica inédita de cooperación sudamericana, que tenía a Brasil como actor principal y le permitía atemperar la presencia del hegemón.
La IIRSA es un buen ejemplo de esa utilización de la geografía como capacidad de poder a disposición de su proyecto político y de la construcción de su liderazgo. Gracias a ella consiguió implicar a todos los países de Sudamérica en un verdadero sistema de cooperación con identificación de objetivos, acuerdo sobre un plan de acción y construcción de una ingeniería financiera para implementarlo. Esta red de comunicaciones fomentaría el intercambio intra-regional gracias al abaratamiento de costos y el acortamiento de los tiempos de transporte de mercaderías. Esto benefició a todos los países involucrados, pero fundamentalmente a Brasil que encontraba en el Sudamérica a los compradores de sus productos con valor agregado. Otro beneficio para Brasil ha sido el acceso a la cuenca del Pacífico a través de los corredores bioceánicos, contribuyendo a consolidar su calidad de referente comercial de orden mundial. Además, esta integración de infraestructura generó una lógica de comunicación permanente en las fronteras, lo que importa una novedad en la historia sudamericana, como ya se señalara.
136
“inversora” de Brasil, a través del BNDES, su banca nacional de desarrollo, que contribuyó al establecimiento de empresas brasileñas en países vecinos, por ejemplo, para la realización de las grandes obras de ingeniería civil. A modo ilustrativo, podemos volver a mencionar el caso de Odebretch y las licitaciones ganadas para construir: el “Puente Continental-Carretera Interoceánica Sur”162, el “Corredor Vial Interoceánico Sur”, el proyecto “La Bocana-
Mejoramiento y Ampliación de la Boca de Entrada del Terminal Portuario del Callao” y el mejoramiento de la ruta “Eje Multimodal Amazonas Norte”, todas ellas en Perú (Odebretch Perú, 2011); el “Sistema Vial II- Puente Mixto sobre el Río Orinoco”163, el “El Sistema Vial
III Puente sobre el Río Orinoco”, el “TAEJ - Terminal de Embarque de Crudos Off Shore”, en Venezuela (Odebretch Venezuela, 2011); el “Gasoducto San Martín” y el “Gasoducto Neuba II”, la “Ampliación Gasoductos Argentina” y la “Planta de Reformado Catalítico Continuo- La Plata”, en Argentina (Odebretch Argentina, 2011).
Otro uso de la geografía como capacidad fue la convergencia entre el Mercosur y la CAN. La integración económica de México con EE.UU y Canadá, a través de la constitución del TLCAN (o NAFTA), tuvo un impacto negativo en las exportaciones de productos manufacturados brasileños a EE.UU. y de productos agrícolas argentinos y brasileños a México (Chami Batista, 2002). A modo de compensación, Brasil se propuso generar un espacio de comercialización privilegiado en América del Sur para desplazar las exportaciones manufactureras de México. Vale la pena destacar que no todos los participantes tenían el mismo entusiasmo por lograr esa convergencia, ya que los beneficios económicos no estaban distribuidos igualitariamente. Brasil en tanto productor de manufacturas, era el principal beneficiario A pesar de ello, el objetivo fue alcanzado justo antes de la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones con el ACE 59 entre el Mercosur y Colombia, Ecuador y Venezuela (Bolivia y Perú ya estaban vinculados comercialmente al Mercosur a través de los ACE 36 y 58, respectivamente). Así, con el “mercado sudamericano” Brasil consiguió hacerse de una economía de escala donde vender esos productos (principalmente automóviles, electrodomésticos y productos informáticos) sin verse afectado por su menor competitividad a nivel global.
Esta sudamericanización del subcontinente debe entenderse como una audaz política brasileña por ampliar su espacio vital a toda América del Sur, sirviéndose de la distancia del hegemón para con sus vecinos sudamericanos. Recordemos que la presencia de EE.UU. en
162 Inaugurado el 15 de Julio de 2011 < http://www.odebrecht.com.pe/es/noticias/inauguracion-del-puente-
continental-carretera-interoceanica-sur >.
137
América Latina disminuía de Norte a Sur, siendo el Cono Sur el punto de mayor margen de maniobra. La conformación de esta nueva región puso una nueva frontera a la incidencia del hegemón, elevando los costos de su permanencia del hegemón en ese espacio. Al mismo tiempo, Brasil lograba cercar su región frente a México, desvinculándolo de la competencia por el liderazgo regional. Coincidimos, en este aspecto, con quienes sostienen que la inserción mexicana con América del Norte es irreversible en el mediano y corto plazo y pensamos que el proceso sudamericano se ha vuelto una condición de la política latinoamericana de México. Ello explica el interés de México en la constitución de la CELAC, como instancia en la cual mantener un contacto con sus vecinos sudamericanos por fuera de la Unasur.
Venezuela, por su parte, también ha sabido explotar las ventajas de su ubicación geográfica privilegiada. Ello, con dos notas de novedad: la primera refiere a la modalidad en que lo hizo y, la segunda, refiere a la ampliación de su acción internacional hacia espacios que antes no pertenecían a su área de incidencia predilecta. Al decir de Romero (2004:251), Venezuela desde 1958 ha jugado en su política exterior con la idea de tener múltiples identidades, a la vez andina, caribeña, tercermundista, hemisférica, latinoamericana y amazónica. La relación con el Caribe es de particular importancia ya que ha sido el espacio donde históricamente ha proyectado su política de promoción de la democracia (representativa) y su petróleo. El Caribe ha sido una constante de su política exterior en tanto zona de influencia de Venezuela. El motivo radica en que fue una zona histórica de tensión para Venezuela por la amenaza soviético-cubana (y por la disputa del mar territorial con Colombia). Actualmente, esa zona pasó a ser un espacio de cooperación (2004: 258), donde la influencia se ejerce en función del nuevo proyecto político venezolano, como lo evidencia Petrocaribe y la misma composición del ALBA.
La segundo nota de novedad en el uso de su ubicación geográfica para su proyecto político fue su proyección hacia el Sur, hacia América del Sur, hacia Brasil, Bolivia, Argentina. Desde la prédica, la razón dada para esa nueva orientación ha sido su propia identidad latinoamericana-caribeña, que es además un mandato de la propia Constitución Nacional de 1998: el Art. 153 del texto constitucional dispone: “La república promoverá y favorecerá la integración latinoamericana y caribeña” (el subrayado es nuestro)164. Pero a la luz de sus posibilidades de acción y de sus objetivos políticos, la sociedad con países con
164 En comparación con la constitución de Brasil, reformada en 1988, el objetivo la integración refiere
únicamente a América latina, poniendo como meta la creación de una comunidad latinoamericana de naciones.
En su Título I, relativo a los “Principios Fundamentales”, textualmente reza: “La República Federativa del Brasil
buscará la integración económica, política, social y cultural de los pueblos de América Latina mirando hacia la
138
su propio proyecto. En este sentido, la apertura hacia ese nuevo ámbito de acción debe interpretarse como una actitud defensiva, de preservación, distinto al caso de la delimitación propositiva de Brasil. Los frutos de esa proyección han sido más bien magros en comparación con los esfuerzos de Venezuela por crear condiciones de adhesión. A pesar de las propuestas de crear un Anillo Energético Sudamericano, de construir el Gasoducto del Sur, de crear Petroamérica, de la compra de bonos a la Argentina, la única adhesión ha sido la de Bolivia, pero sólo cuando asumió Evo Morales la presidencia de ese país. Esto no le resta importancia a la alianza estratégica con Brasil ni a la sociedad con Argentina para contener a Brasil en su núcleo duro, el Mercosur, pero el objetivo de lograr adhesiones no fue alcanzado.
Por eso es menester considerar la importancia del Caribe para Venezuela. Tal vinculación le ha servido a Venezuela para compensar las dificultades con las que se topó en Sudamérica. La apoyatura en el Caribe también le ha sido útil para sobrellevar su retiro intempestivo de la CAN y el -por el momento malogrado- intento de ingreso al Mercosur como miembro pleno. Por complementariedad y volumen de intercambio, la asociación al Mercosur no le era conveniente165. Sin embargo, la decisión de sumarse a ese bloque se basó en la necesidad de ruptura con la CAN en un momento en que parecía que todos sus miembros lograrían TLC con EE.UU y, además, en la necesidad de participar en el núcleo duro del poder regional de Brasil, su competidor por el liderazgo. Gracias a ello, Venezuela logró posicionarse en una situación de especial convivencia y sociedad con su competidor. Sin ánimos de adelantarnos en el análisis, digamos simplemente que ambos contendientes pretenden utilizar esa convivencia para su proyecto político.
Vemos, entonces, que la geografía, además de permitirle recurrir a su proyección histórica para con el Caribe, también ha sido un condicionante del ejercicio del poder. Estar situada en un ámbito donde la presencia del hegemón era importante, vinculada en la subregión andina con países en tren de firmar TLC del tipo Norte-Sur, hizo que Venezuela ensayara una proyección hacia el Cono Sur en búsqueda de márgenes de maniobra.
165 Por los niveles de intercambio y de complementariedad, a Venezuela le hubiera sido más conveniente
139