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A.2 Comparison of computational complexities

A.2.3 Comparison

DEFINITIVA

Después de la decepción de Psicosis III (tanto en la taquilla como entre la crítica) hubo un capítulo más en la historia de Norman Bates y si eres un fan adicto y has llegado hasta aquí no te quedaba más remedio que ver Psicosis IV. Aunque esta vez se trataba de un producto exclusivo para la televisión por cable, y aun así la Universal no reparó en toda clase de lujos para el acontecimiento (hasta la mismísima Janet Leigh acabaría presentando el film en la pequeña pantalla, e informándonos de que se habían rodado varios finales para el film con la intención de ocultar el verdadero y que fuera una verdadera sorpresa!), empezando porque fue el primer film que se rodó en sus nuevos estudios situados en Florida.

Psicosis IV, esta vez sin ninguna duda, si es un film fallido y decepcionante, y aun así

nos ofrece detalles que se pueden disfrutar plenamente. Para empezar Joseph Stefano (el guionista original del clásico de Hitchcock!) retomaba la historia y firmaba esta secuela- precuela (porque nos cuenta tanto nuevas aventuras de Norman como, y esto es lo más morboso, sus años de infancia y adolescencia con su madre). Stefano no sería lo único que nos recordaría al film de Hitchcock puesto que al contrarío que anteriores secuelas se recupera el tema central musical original de Bernard Herrman para el Psicosis de

Hitchcock que podemos escuchar en los títulos de crédito iniciales y finales de este Psycho IV (aunque luego, claro, el score esté firmando por un tal Graeme Revell que

entonces no era nadie pero que luego fue haciéndose un nombre en pelis como El Cuervo,

Jóvenes y Brujas o Abierto Hasta El Amanecer).

Esta vez Perkins se limitaría a la actuación y la dirección correría a cargo de Mick Garris (mediocre director procedente de la televisión y que se especializaría en adaptaciones de su colega Stephen King), lo cual unido a un casting erróneo (¿Henry Thomas, el que fuera niño protagonista de E.T., como Norman de joven?) y un guión desastroso (¿Por qué Norman anda en libertad condicional solo cuatro años después de sus últimos crímenes? ¿Qué clase de mujer se casa y quiere tener un hijo de un psicópata?...por no hablar de esa recta final amorfa) dio como resultado un lamentable producto televisivo. Y para los más fans de la saga además se comete una especie de sacrilegio cuando en el diseño de decorados se altera el dormitorio de la madre de Norman Bates añadiendo un cuarto de baño y un armario empotrado que no estaban en anteriores películas (de hecho el cuarto de baño está situado en un espacio que corresponde a la fachada lateral y por lo tanto…nunca podría haber estado ahí…en medio del vacío), es más dicho armario empotrado se usa a lo largo del metraje porque allí guarda el famoso cuchillo de cocina nuestro querido Norman escondido bajo una tabla del suelo. Tanto en Psicosis II como en Psicosis III este armario y el baño no estaban, con lo cual suponemos que es un invento arbitrario de Joseph Stefano…el cual no participó en ninguna de las anteriores secuelas.

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Pero sin duda es una traición al mimo con el que se hicieron las anteriores películas de la saga.

Pero bueno, vayamos a lo positivo: los flashbacks contando la historia del joven Norman y cómo llegó al extremo de asesinar a su madre y su amante tendrá su interés para los fans que lo quieran saber todo y como buen film de la saga está lleno de detalles para los más observadores. Por ejemplo aquí Norman cuando habla por la radio se hace llamar

Ed (algunos lo ven como guiño al mítico psychokiller Ed Gein, que inspiró la novela de

Robert Bloch en la que se basó el film de Hitchcock), el psiquiatra de la radio se apellida Richmond (el mismo apellido que tenía el psiquiatra que acompañaba a Bates en Psicosis II, interpretado por Robert Loggia), la acción se sitúa en el cumpleaños de Norman

(aunque no sabemos cuántos cumple) y ya si nos ponemos frívolos descubrimos que la madre de Norman tiene unas tetas impresionantes (Si, la señora Bates sale en pelotas!). Añado además la sorpresa de que uno de los papeles secundarios está interpretado por un torpe e inesperado John Landis.

En esta cuarta parte todo gira en torno a que Norman tiene de nuevo ganas de matar, matar a su esposa por la razón de que se ha quedado embarazada a pesar de que él no quería hijos porque piensa que su locura es genética y estarían engendrando a un monstruo (¿?). A lo largo del metraje, mientras Norman llama a un programa de radio para contar su vida y sus nuevas inquietudes, asistimos a la nueva locura de Norman que sin embargo se curará por arte de magia cuando acabe por pegarle fuego a su vieja mansión matriarcal (todo eso justo después de desistir en su intención de asesinar a su esposa preñada!) y exclame eso de “Soy libre” que ya nos sonaba del final de Psicosis III. Aunque cuando llega el fundido en negro final escuchamos el llanto de un bebé recién nacido (justo antes de los créditos finales) que evidentemente deja la puerta abierta a una futura película protagonizada por…¿El hijo de Norman Bates…que ha heredado su locura?

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el SIDA) se cerraba definitivamente la posibilidad de continuar la historia de Norman, en teoría, tampoco, desde entonces, ha habido más intentos de continuar la saga familiar contando la historia de ese hijo cinematográfico de Bates.

Solo concluir, para dejarlo claro, que aunque Robert Bloch llegó a escribir dos continuaciones en forma de novela de las andanzas de Norman Bates (publicadas en 1982 y 1990, respectivamente) ninguna de ellas tuvo nada que ver con las secuelas cinematográficas.

Epílogo:

Si de verdad queremos ser completistas con la saga de Norman Bates deberíamos hablar del remake de Psicosis rodado por Gus Vant Sant en 1998 (de nuevo otro film masacrado por la crítica que, de nuevo, esperaba con los cuchillos afilados, aunque a mí, como fan de la saga, me hizo disfrutar de lo lindo) o del telefilm Bates Motel rodado en 1987 (y escrito y dirigido por Richard Rothstein) que curiosamente se ambientaba en el famoso

Motel Bates después de la muerte de Norman y donde llega un compañero de manicomio

obsesionado con el propio Bates. Motel Bates era un primer paso para crear una serie televisiva pero los pobres resultados de audiencia en su estreno cancelaron definitivamente los planes de Universal TV. Lo curioso es que el telefilm usa la misma mansión y el motel de las pelis oficiales (aunque en realidad no tenga nada que ver con ellas en cuanto a la línea argumental), incluso aparece Norman Bates en el prólogo (interpretado por un desconocido Kurt Paul). Pero eso ya será en otra ocasión, amigos.

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OriGENES Y

EVOLUCioN DEL CINE