4.5 Evaluation
4.5.1 Landmark prediction
chistes graciosos en su momento y el chicle no ha podido ser estirado más. Solo hay que ver la carrera de los dos personajes para darse cuenta de que los altibajos y la falta de continuidad son el pan de cada día de sus vidas creativas.
Aunque una bonita sorpresa de videoclub sería Dead End: Atajo Al Infierno (2003) debut en la dirección del tándem Jean-Baptiste Andrea y Fabrice Caneda que al calor del nuevo cine de terror y gore francés (hablo de cosas como A L'Intérieur y El
Internado) nos ofrecía, con capital USA, una historia de familia en coche, camino de una
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cruzan un infierno de fantasmas y cosas raras con final sorpresa una vez más al estilo El
Sexto Sentido. Una bonita golosina de culto sin pretensiones y por ello más cautivadora.
CINE USA DE TERROR 2005-2009
Durante la segunda mitad de la década del 2000 el slasher pasó a remakear ya sin vergüenza. Así nos endiñaron el remake de Cuando Llama Un Extraño (2006), la secuela del remake La Matanza de Texas: El Origen (2006), Negra Navidad (2006), remake del mítico Black Christmas de Bob Clark (cosecha de 1974) que al menos incluía bellezas femeninas como Mary Elizabeth Winstead y sobre todo Michelle
Trachtenberg. Mientras la WWE de lucha libre nos endosaba Los Ojos del Mal (2006), slasher rutinario con la estrella del wrestling Kane matando jovencitos con distribución
de Lionsgate (pequeño estudio que acabaría convirtiéndose en una major más a efectos prácticos). Las precuelas estaban al orden del día y Hannibal: El Origen del Mal (2007) arrastraba por el fango el mito de Lecter. Reeker (2005) había mezclado el slasher con el género zombi y sólo Cry Wolf (2005) parecía querer aportar novedades (aunque fuera una película fallida con el único atractivo a día de hoy de estar protagonizada por la morbosísima pelirroja Lindy Booth, a la que ya habíamos visto en Wrong Turn).
Aullidos (The Breed) no era un remake del film de Joe Dante sino un film producido
por Wes Craven con jovencitos asediados por perros víctimas de experimentos oscuros resultando un aburrido slasher sin sangre ni sexo protagonizado por una recatada
Michelle Rodriguez.
El género de los licántropos había rejuvenecido con Ginger Snaps y
Underworld (que mezclaba hombres-
lobo con vampiros adelantándose a la saga
Crepúsculo) y regresó con Underworld
Evolution (2006) donde el tándem Len Wiseman y Kate Beckinsale imitaba al
de Paul S. W. Anderson y Milla
Jovovich en la saga Resident Evil
(romance entre actriz y director incluido). De hecho, los productores de Underworld insistieron con La Marca del Lobo (2007) dirigido por Katia Von Garnier en una serie B baratísima de hombres lobo algo más tradicionales.
La adaptación de videojuegos también era otra moda en plena fiebre con las secuelas de Resident Evil (Apocalipsis de 2004 y
Extinction de 2007), el bodrio de Alone In The Dark (2005) y Silent Hill (2006)
que curiosamente a pesar de las apariencias no había usado capital USA y era una coproducción extranjera en tierras americanas.
La etiqueta GorNo o Torture Porn (igual de idiotas ambas) empezó a ser usada a raíz del
55 Hostel 2 (2007) con una Heather Matarazzo musa del cine indie aquí desangrada
vilmente para morbo de erotómanos retorcidos y con el engendro de Turistas (2007) que realmente no puede encasillarse dentro del GorNo pero sí en la moda de occidentales en apuros en una país inferior económica y socialmente. Así Turistas parecía un Hostel en Brasil, en realidad era producto de la cultura arrogante anglosajona que cree que todo país del segundo o tercer mundo no merece si quiera que se gane la vida con el turismo (industria que no produce futuro a sus nuevas generaciones sino servidumbre). Eso sí,
Turistas nos ofrece la jugosa presencia de dos bellezones como Melissa George (muy
presente en el cine de género de la época) y Olivia Wilde (la maciza Trece de la serie
House).
El terror oriental sigue dejando su influjo en USA con mil y un remakes: El Grito 2 (2006) protagonizada por Amber Tamblyn (que ya salía en el prólogo de The Ring americana pero a la que redescubrimos muchos en la séptima temporada de la serie
House) y de nuevo dirigida por Takashi Shimizu y Pulse (2006), remake del film Kairo
(2001) y co-escrito por Wes Craven, eran tan entretenidas como banales. Algo mejor, para mi gusto, fue Dark Water (2005), el remake del film japonés con Jennifer Connelly de prota y el inesperado Walter Salles en la dirección.
Mennan Yapo dirigía Premonition: Siete Días (2007) ahondando en el género de moda
de la narración no lineal (iniciada por el Memento de Nolan) y nos regalaba a una angustiada Sandra Bullock en un film tan disfrutable como Identidad (clásico de culto a estas alturas). Joel Schumacher seguía arrastrándose por el lodo con El Número 23 (2007), film que también juega al despiste con el espectador y al servicio de un Jim
Carrey que más o menos siempre tiene el mismo corte de pelo (como le pasa a Matt Damon) y que protagoniza uno de los peores bodrios de la década. Lo Que No Se Ve
(Invisible) de 2007 es un remake de un film sueco ejecutado por David S. Goyer sobre un chico que tras una paliza queda en coma y su espíritu busca ayuda para que encuentren su cuerpo y lo salven...no solo de remakes orientales vive la industria USA.
Cocodrilo, Un Asesino en Serie (2007) ahondaba en el subgénero de los animales-
psicópatas (o slasher zoológico) con Michael Katleman a los mandos y Carretera al
Infierno (2007) era otro remake totalmente anodino e innecesario. Tarantino y Robert
Rodriguez unen sus megalómanos cerebros con la Dimension Films e "inventan" el proyecto GrindHouse con sus dos pelis unidas (Planet Terror-Death Proof) más un puñado de trailers falsos de sus colegas (ya sabéis, Eli Roth y demás mamporreros) e intentan vendernos la moto. Resultado: muchos fans (y críticos aburridos) del cine de género quedan embobados, literalmente, con la propuesta y durante un tiempo debemos asumir que la moda "grindhouse" nos va a dar un tiempo la lata (sobre todo en el mercado DVD con recopilaciones de trailers reales de pelis de serie B y Z).
Pero sigamos con los remakes que es sin duda la moda que más furor hace, sobre todo entre las mentes creativas de la industria USA (usease, Hollywood). Así nos llegan
Terror En La Niebla, el remake de La Niebla de Carpenter con Debra Hill en la
producción, Las Colinas Tienen Ojos (2006), remake del clásico de Wes Craven producido por él mismo y con Alexandre Aja en la dirección (un film infumable solo alegrado por la juvenil presencia de Emilie de Ravin, la post-adolescente preñada de la serie Perdidos), el remake de La Profecía (2006) protagonizada por una Julia Stiles que perdía a marchas forzadas la frescura de su deliciosa juventud (uno de esos casos en que una actriz envejece a velocidad de vértigo), Invasión (2007) remake innecesario (y film
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con mil y un problemas de producción) de La Invasión de los Ultracuerpos pero que a mí por lo menos me encantó (Nicole Kidman estaba magnífica) por más que el final feliz fuera harto decepcionante. Wicker Man (2006) era otro remake de film de culto de los 70's perpetrado por sorpresa por Neil LaBute (aunque no era tanta sorpresa si tenemos en cuenta el tufillo machista del cine de este hombre) protagonizado por un Nicolas Cage cada día más perdido en el mundo del cine (y sobre todo de eso que se llama la interpretación) pero con agradecidas presencias de Kate Beahan (bellezón muy desaprovechado en el cine actual) y Leelee Sobieski.
La Dark Castle seguía dando guerra con La Cosecha (2006), decepcionante film protagonizado por la siempre fascinante Hilary Swank, dirigido por el veterano y entrañable Stephen Kopkins y con la presencia de AnnaSophia Robb, actriz infantil de moda, como niña inquietante. Pero la peli fue otra de esas decepciones monumentales. La Ghost House de Sam Raimi nos regalaba el terror clásico en The Messengers (2006) con Kristen Stewart como morbosa prota y aunque el film fue fusilado en su momento a mí me parece un mini-clásico de la época y hasta dio para una secuela aún superior (!). La Dimension Films alcanzaría la gloria de nuevo con 1408 (2007), adaptación de un relato de Stephen King con John Cusack y Samuel L. Jackson de protas en papeles ya casi habituales en ellos, y con Scary Movie 4, nueva entrega de sus parodias sobre el cine de género.
Maleficio (2005) era una peli de
fantasmas del siglo XIX con buenas intenciones y resultados aburridos. Serpientes en el Avión (2006) un éxito sorpresa dirigido por David R. Ellis (el mismo que insufló nueva vida a la saga
Destino Final), y las primeras entregas
de Piratas del Caribe también podrían encuadrarse en el género de terror y adelantaban el furor por las franquicias (anunciado por El Señor de los Anillos de Peter Jackson) que toda major quería.
Stay Alive (2006) era un film sobre
videojuegos malditos y uno de los peores bodrios del momento. Roland Joffé se perdía en una producción USA-Rusia titulada Captivity (2007) con algunas pretensiones y burdos resultados, Kevin
Costner daba la sorpresa con Mr. Brooks (2007) protagonizando una de
las mejores pelis sobre psicópatas de toda la historia del cine (!!) y con un William
Hurt impagable (como amigo imaginario del psycho) y la deliciosa presencia de Danielle Panabaker (pronto chica solicitada en pelis de género como el remake de The Crazies). Disturbia (2007) llevaba aún más lejos el tema de los remakes (es una versión extendida
57 Allá (2005) daba hasta para una secuela aún más aburrida: White Noise 2: La Luz
(2007). Renny Harlin seguía destruyendo el poco prestigio (si es que aún le quedaba) que tenía con otro bodrio como La Alianza del Mal (2006) sobre un brujo muy malote mientras pelis como El Hijo del Mal (2007) con una Vera Farmiga estupenda como madre agobiada por su hijo anormal sentenciaba en el género del horror doméstico e infantil (pocas pelis tan desasosegantes como este ejercicio de derribo y demolición de la felicidad familiar).
La Caverna Maldita (2005) no era más que un refrito de The Descent de Neil Marshal. Destino Final 3 (2006) nos ofrecía a la prota más guapa de la saga, la entonces muy
solicitada Mary Elizabeth Winstead, Hard Candy (2005) apabullaba con la historia de una adolescente que torturaba a un supuesto pederasta y Tránsito (2005) nos traían a los guapetones Ryan Gosling y Naomi Watts en una rareza sobre el tránsito o paso de la vida a la muerte, de nuevo dentro del género de narración no lineal. El Retorno de los
Malditos (2007) era el absurdo título español a la secuela del remake de Las Colinas Tienen Ojos, de nuevo con Wes Craven en la producción. Mientras Saw III (2006) nos
traía a Shawnee Smith (popular mucho antes por la mítica telecomedia "Becker" de Ted
Danson y cantante además de un grupo pseudopunk) con melena corta y camiseta
ajustada (que casi no podía ocultar un par de dones que la naturaleza le dio).
En la recta final de la década aparecería el fenómeno de las cámaras de vídeo caseras (Paranormal Activity, la anti-cinematográfica Monstruoso de Matt Reeves... incluso
Romero se apuntó a la moda) que a mí personalmente me pareció insufrible. Paranormal
Activity (y algunas de sus secuelas) la verdad es que me entretuvieron sorprendentemente (supongo que me atraía el morbo voyeurístico del asunto) pero Monstruoso (2008) y demás fenómenos de feria me aburrieron soberanamente. Por supuesto hubo imitaciones y refritos y esa ¿nueva? etiqueta del "found footage" que en realidad se remontaba a
Holocausto Caníbal (1978) de Deodato y si hablamos de cámaras y morbo a La Muerte En Directo (1979). Siguiendo el linaje del cine sobre cámaras subjetivas y/o de vídeo ahí
teníamos Henry, Retrato de un Asesino (1986), Ocurrió Cerca de Su Casa (1992),
Asesinos Natos (1994), nuestra Tesis (1996) y finalmente El Proyecto de la Bruja De Blair (1999).
Por lo demás la Ghost House crecía con algo como 30 Días de Oscuridad (2007) con la guapa Melissa George de por medio y una escena final magnífica (aunque en realidad la Ghost House nos traería un film mucho mejor, de culto instantáneo, como era The
Children de 2008 dirigido por Tom Shanklan y que nos sorprendía con su ambiente e
inquietante historia plagada de niños extraños...), Melissa George seguiría en el género con WAZ (2007) dirigida por el mismo tipo de The Children, y era un curioso y fallido
slasher con ecuaciones matemáticas de por medio y Rise: Cazadora de Sangre (2007)
aprovecharía el resurgir de los vampiros para una historia con más morbo sexual que otra cosa (Lucy Liu y Carla Gugino animaban al personal en un film por otra parte mediocre). Parking 2 (2007) daba la sorpresa en taquilla (yo la disfruté en su momento pero jamás me sometería de nuevo a este film con dos personajes que no parecen querer salir de un parking) mientras Rob Zombie (mimado por la crítica, no sé por qué) destrozaba la magia oscura de un personaje mítico con el remake de La Noche de
Halloween, aquí titulada Halloween: El Origen (2007) que resultaba un remake con
precuela incluida y todo apadrinada por la Dimension y con un Malcom McDowell que daba pena. Un film aupado por crítica y público y que a mí como fan añejo del slasher de
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la era dorada solo me provocaba dolor de estómago ante la insufrible cool-tura cinéfaga de Zombie.
Alien Vs. Predator 2 (2007) destruía también la magia de ambas sagas de la Fox mientras
que los Weinstein, vendida la Miramax de sus amores, resurgían con The Weinstein
Company y nos regalaban un film tan curioso como Despierto (2007) donde Hayden Christensen (camino del olvido como le pasó a Mark Hamill) es un chico que cuando
debería estar anestesiado sigue despierto y consciente pero no puede hacer nada (al estilo
Johnny Cogió su Fusil) mientras los demás parecen querer joder su vida, incluida una
perversa y buenorra Jessica Alba. Y la Alba también protagonizaría el remake americano de The Eye (2008) dirigido por los franceses David Moreau y Xavier Palaus (oh, vil metal!) y resultando un aburrimiento (por ahí también estaba una desconocida aún Chloë
Grace Moretz, futura Hit-Girl, como niña cancerosa y pelona) sólo soportable por la
belleza de Jessica Alba. Llamada Perdida (2008) también era otro remake aburrido más (esta vez de un film de Takeshi Miike, tan prolífico como sobrevalorado) y Retratos del
Más Allá (2008) hacía lo propio con Shutter (2004) protagonizado por el insufrible Joshua Jackson...
Mientras, Al Pacino protagonizaba un raro slasher policial como 88 Minutos (2007) dirigido por Jon Avnet y con scream-queens de la época como Alicia Witt o Leelee
Sobieski, por no hablar de la guapísima Amy Brenneman (que desde que la echaron de
la mítica serie Policías de Nueva York aún trata de encontrar su sitio en el mundo de los vivos). Las Ruinas (2008) parecía la nueva sorpresa de género...que acabó aburriendo a las ovejas y Frank Darabont se arrastraba con La Niebla (2007) adaptación de otra historia de su adorado Stephen King y financiado por la Dimension que consiguió un apoyo crítico inexplicable para ser a día de hoy olvidada por la humanidad.
Y los remakes no cesaban: el peor de todos el de Prom Night que no se aclaraba si era remake o secuela (o ambas cosas) y que aquí llegó con el título de Una Noche Para
Morir (2008) resultando uno de los más aburridos slashers de la historia del cine, no sólo
por su ausencia de sangre o sexo sino porque al asesino lo conocemos enseguida y en fin, no hay un solo minuto de entretenimiento...y eso que estaba protagonizada por la guapa
Brittany Snow que tras la mala impresión que me dio aquí sí demostró en otras pelis su
talento (Hairspray y Dando La Nota demuestra lo bien que canta y actúa esta chica)
Shyamalan iba cuesta abajo y sin frenos (las comparaciones con nuestro Amenábar eran
inevitables) y lo reafirmó con El Incidente (2008) pastel ecologista-inquietante que robando ideas ajenas y con un plantel actoral de pena (hasta Zooey Deschanel aburre!) nos quería endosar un misterio a lo Perdidos pero para pre-escolares. En fin, una pena penita pena que Shyamalan sentenciara su carrera con este film patrocinado por
Greenpeace...es una broma, claro.
Las pelis hechas al calor de Hostel tampoco cesaban. La única que me digné ver era Train (2008), dirigida y escrita por un tal Gideon Raff que ahondaba en que Europa del Este era sencillamente el paraíso de los indeseables más retorcidos y en el que un equipo de jovencitos dedicados a la lucha libre perecen de la forma más horrible. Este subproducto infrahumano sólo tuvo algo de repercusión por estar protagonizado por toda una Thora
Birch (la tetuda de American Beauty y única razón personal para visionarla) que tenía
claro que su carrera iba ya directa a la cloaca (igual que la gravedad tiraba de sus enormes glándulas mamarias).
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El muy británico Neil Marshal, el director de films de culto como Dog Soldier (2000) y
The Descent (2002) se aventuraba con Doomsday: El Día del Juicio Final (2008) en el
mercado americano de verdad y a pesar de las ganas de su protagonista, Rhona Mitra, el tortazo fue de aúpa. Aún se está recuperando Marshall de la imagen que dio dirigiendo ese bodrio. Pero no más vergonzoso era el remake de Haneke (niño mimado de la prensa europea, al estilo de Von Trier) de su propia
Funny Games (2007). Lo único
destacable de su versión USA era la presencia de la siempre fascinante Naomi Watts. Pero para delirio X-FILES: Creer es
la Clave (2008) y sí, mucho hay
que tirar de la fe para tragarse que este engendro era responsabilidad de los mismos de la mítica serie televisiva.
Hellion, El Ángel Caído (2007)
ahondaba en el ya saturado tema de niños diabólicos y Los
Extraños (2008) ponía de moda
de nuevo el subgénero de "invasiones del hogar" con una
propuesta tan aburrida y sosa (igual que Liv Tyler, que aún me pregunto que tiene esta actriz cuya carrera es tan inexplicable como la de nuestra Penélope Cruz) que al final de la proyección intentabas recuperar tu dinero ante el evidente fraude que habías sufrido.
Surveillance (2008) era una curiosa golosina a la que se le perdonaba sus defectos por
sus deliciosos aciertos (una peli que ni es buena ni mala sino todo lo contrario) segunda película en la dirección de Jennifer Lynch, hija de otro mito sobrevalorado e idiotizado por la cultura como David Lynch. Alexander Aja nos decepcionaba con Reflejos (2008) protagonizado por el de nuevo de moda Kiefer Sutherland y saqueando momentos inquietantes con los espejos de un film olvidado y despreciado (pero por mi admirado) como Fenómenos Extraños III (o sea, la tercera entrega de la saga Poltergeist, donde los espejos daban, y mucho, la lata de forma harto imaginativa).