-Una de las grandes rarezas del film es que no se añadieron FX en el período de post- producción. Por ejemplo, el efecto de las cabezas que tiemblan se hizo rodando a los actores girando al cabeza filmándolos a 4fps para luego proyectarlo en los 24fps standard. -La peli se inspiraba en la leyenda urbana (o no tan urbana) de que el ejército USA usó una droga sintética llamada BZ en algunas unidades en combate durante la guerra de Vietnam. La droga existe pero se ha negado, por supuesto, su uso en unidades del ejército USA.
-Lyne rechazó dirigir La Hoguera de las Vanidades para dedicarse a La Escalera de Jacob.
-Rubin, el guionista, se inspiró para su guion en numerosas fuentes desde El Libro de los
Muertos Tibetano hasta relatos de Ambrose Bierce..
-El film era un proyecto de la Paramount (Ridley Scott fue uno de los directores que estuvo a punto de hacerse con él) pero un cambio de ejecutivos dio al traste con el proyecto, entre otras cosas porque Lyne y su guionista se negaron a cambiar el final del film. Mientras el proyecto se pudría abandonado acudieron al rescate Mario Kassar y Andrew Vajna inyectando 25 millones de presupuesto al proyecto y convirtiendo al film en una producción de la entrañable, mítica y desaparecida Carolco.
-Julia Roberts, Demi Moore, Madonna y Jennifer López hicieron una audición para el papel de Jezabel pero al final se lo quedó la primera actriz que hizo una audición para el papel: Elizabeth Peña.
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-El guion original de Rubin fue muy cambiado por Lyne que eliminó muchas de las referencias bíblicas que inundaban la historia y dio, por ejemplo, un toque más realista a los "demonios" que Rubin había imaginado con cuernos y otros detalles estéticos trillados.
-Después de las pruebas con la audiencia Lyne (que tenía el control creativo absoluto del film) eliminó más de 20 minutos de metraje. Es una pena que a España jamás llegara las ediciones especiales del film en DVD con todo el metraje eliminado que incluía escenas realmente interesantes (algunas con sexo y gore que finalmente no vimos). La mayoría de ese material pertenecía al tercio final del film.
-Lyne utilizó material pictórico de William Blake, H.R. Giger y Francis Bacon para inspirarse en la estética del film.
-La canción My Thang de James Brown (que oímos en la escena del baile cuando Elizabeth Peña es empalada por un monstruo amorfo) estaba incluida en un disco suyo de 1974 titulado precisamente "Hell".
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CINE DE TERROR U.S.A.
(2000-2009)
A mediados de los años 90's resucitó el cine de terror juvenil. La culpa la tuvieron básicamente dos films estrenados el mismo año: Jóvenes y
Brujas (1996) y Scream (1996), ambas
con Neve Campbell de protagonista (más curioso es ver como una actriz con tan explosivo comienzo en el cine, antes prácticamente solo había hecho televisión, a día de hoy casi esté olvidada). Y en concreto Scream no sólo volvió a llevar a los chavales al cine en masa sino que reavivó un género más que muerto como era el slasher (que desde los tiempos dorados de Freddy
Krueger, o sea, más o menos hasta la
quinta entrega de sus andanzas, había ido arrastrándose por la taquilla, no digamos ya si hablamos de resultados artísticos), resucitando a su vez a Wes Craven y descubriéndonos a Kevin Williamson como refrescante prometedora estrella, en su oficio de guionista, que al final, como casi siempre, se quedó en poca cosa (un par de pelis y la serie Dawson Crece en concreto). El cine de terror USA a finales de los 90's, pues, estaría impregnado y empapado de cine de "terror teen", una nueva oleada de slasher de todos los colores (y en realidad el de toda la vida), con docenas de nuevas y jóvenes estrellas propias (Neve Campbell, Jennifer Love Hewitt, Sarah Michelle Gellar) y la resaca de la moda por el thriller policíaco con psicópata intelectual-histriónico-retorcido (algo así como si Oscar
Wilde se hubiera metido a asesino en serie) que iniciaron pelis como El Cabo del Miedo
(1991) y El Silencio de los Corderos (1991) y consolidaron obras de arte minucioso y obsesivo como Seven (1995) hasta degenerar en bodrios tipo El Coleccionista de Huesos (1999). Así el panorama para el Nuevo Milenio pintaba bastante aburrido con secuelas y refritos de los éxitos de los 90's, slashers que se amontonaban en las estanterías de los videoclubs con psychos cada vez más surrealistas y policías también cada vez más pintorescos (en realidad un panorama muy parecido al saturado final de los 80's con enésimas secuelas de Viernes 13, Pesadilla en Elm Street o Aullidos). Pero sin embargo ya se habían plantado las semillas para que germinaran nuevas modas en la primera década del 2000.
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1999: EL AÑO CLAVE
El Sexto Sentido (1999) y El Proyecto de la Bruja de Blair (1999) supusieron no sólo
un soplo de aire fresco sino toda una revolución en temáticas, estéticas y hasta en forma de creación, promoción y distribución de un
film. Si a eso le añadimos el éxito sorpresa en occidente del film japonés The Ring (1998), que entonces no podíamos predecir su impacto a largo plazo, tenemos las raíces de lo que se nos vendría encima en el periodo entre 2000 y 2009, una década marcada por las pelis de found footage, cámara en mano, finales
sorpresa brutales y horror oriental remakeado
por no hablar del revival de subgéneros clásicos que creíamos enterrados para siempre como los vampiros, los hombres-lobo y los zombis. Se imponía el terror para adolescentes y jovenzuelos y sólo teníamos a Shyamalan y su megalomanía a lo Spielberg como referente de un cine más adulto (El Sexto
Sentido, El Protegido, El Bosque) y el intento
de James Wan con Saw (que al final también acabó por ser una saga para jovencitos palomiteros) de ser el nuevo Fincher del género (no existiría Saw sin el Seven de
Fincher por mucho que la compararan con
Cube de Vincenzo Natali). Ya que tanto Cronenberg (tras su decepcionante Existenz
de 1999 dejó aparcado el género fantástico) como Kubrick (Eyes Wide Shut sigue teniendo algunos de los momentos más inquietantes del final del milenio pasado) estaban fuera de juego (Kubrick definitivamente, claro), y ellos eran los máximos representantes del cine adulto mundial (sólo ellos podrían haber filmado cosas como Videodrome, El
Resplandor, Inseparables o La Chaqueta Metálica desde un punto de vista tan adulto
e intelectual). El cine, para quien no lo sepa, es mayoritariamente un producto para la juventud, y así se nos fabrica y vende. No están las taquillas para reventar con productos adultos y maduros.
También en géneros hermanos como la Sci-Fi y la Fantasía varias pelis influirían en el mercado general del cine. Así Matrix (1999) o X-Men (2000) revolucionarían a su manera esos géneros y su influencia aún la estamos sufriendo y alguien tan poco sospechoso como Gus Van Sant predecía el delirio por los remakes americanos con su fotocopia morbosa y en color del clásico de Hitchcock, ahora titulada en nuestro país
Psycho (1998)...y que conste que a mí me mola el remake más vilipendiado de la historia!
Si a finales de los 80's la New Line era la productora estrella hecha a sí misma desde la más profunda y sabrosa Serie B (para luego ser vendida al mejor postor, claro) ahora le tocaba el turno a la Dimension Films (Mimic, Halloween H20, The Faculty... por no hablar de la saga Scream), filial de Miramax, el mini-imperio de los hermanos
Weinstein. Los videoclubs se llenaron de sus productos (estrenados en cine o directos a
las cloacas del vídeo, incluso con subsellos como Dimension Extreme para sus pelis más brutales, al más puro estilo de nuestra Manga Films y sus filiales) y las secuelas llenaron
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de nuevo las estanterías del consumidor. Si en los 90's no habíamos tenido bastante ahora no sólo tendríamos secuelas de los éxitos sino también secuelas de las parodias de los éxitos (Scary Movie, 2000, y Scary Movie 2, 2001, también eran idea de la Dimension Films en un alarde de cómo exprimir al máximo la gallina de los huevos de oro de la saga
Scream y sus productos de referencia como Sé Lo Que Hicisteis El Último Verano o
Leyenda Urbana). Otras productoras-distribuidoras se la unirían pronto (Lionsgate,
Millenium Films).
Pero el nuevo milenio empezó tranquilamente. El slasher juvenil seguía mandando con films como Cherry Falls (2000), Leyenda Urbana 2 (2000), protagonizada por Jennifer
Morrison y con la presencia de una jovencita y desconocida Eva Mendes, Corten (2001),
con la presencia legendaria de Molly Ringwald (la mítica pelirroja prota de las mejores pelis de John Hughes en los 80's) o Un San Valentín de Muerte (2001), además de secuelas absurdas como Jason X (2001), El Cuervo: Salvación (2000), Abierto Hasta
El Amanecer 3 (2000) o El Libro De Las Sombras (2001, o sea, la secuela innecesaria
pero hasta entretenida de El Proyecto de la Bruja de Blair). Mientras que el thriller policiaco de psicópatas también seguía dando guerra con La Hora de la Araña (2001) y la esperada secuela de El Silencio de los Corderos, titulada Hannibal (2001). Mientras que Lo que la Verdad Esconde (2000) de Robert Zemeckis (qué lejos sus tiempos de gloria!) no sólo era un cúmulo de plagios de Hitchcock sino de las primeras consecuencias del éxito de El Sexto Sentido (otra consecuencia sería Los Otros de Amenábar, que por mucho que se empeñe el director español de que su guion era anterior al estreno del film de Shyamalan no por ello dejó de parecernos una exploitation descomunal de una moda).
Jeepers Creepers (2001) fue el mini-Scream del Nuevo Milenio (se exageró mucho el
impacto de este film en su momento así como sus presuntas cualidades cinematográficas, algunos sólo nos llamaba la atención la vida personal de Victor Salva, su director, al que le gustaba bastante la carne pre-adolescente y que sin embargo Coppola le dio esta oportunidad para sacarlo de su ostracismo tras el escándalo sexual de su primer film protagonizado por un niño que acabó siendo "molestado" por su director) mientras que
Ed Gein (2000) de Chuck Parello quería dar otro aire (más serio y crudo, se supone) al
cine de psicópatas casi en paralelo a American Psycho (2000) de Mary Harron (que ya tenía en su haber una obra maestra como Yo Disparé a Andy Warhol) que adaptaba la impactante novela que tantos ríos de tinta hizo correr (por desgracia la peli era casi un producto de la Disney comparado con el libro pero al menos nos alegraba la vista con guapas actrices que luego hicieron mucho ruido como Chloe Sevigny y Reese
Witherspoon). El Hombre Sin Sombra (2000) mezclaría Sci-Fi y Terror a partes iguales
(una de las pocas pelis con algo que decir dentro del género fantástico, ni que decir que gracias a Paul Verhoeven que estaba a los mandos) y Poseídos (2000), del magnífico director de fotografía Janusz Kaminski, intentaba revivir el género satánico con un film tan estético como aburrido (pobrecita la prota Winona Ryder en el inicio de su bajada a los infiernos de verdad en la vida real). Claro que también teníamos que aguantar a mamporreros del slasher como Joe Charbanic con su Juego Asesino (2000) que incluía al omnipresente Marco Beltrami en la banda sonora y la agradecida presencia de Marisa
Tomei (menos da un piedra), Wes Craven ejerciendo de nefasto padrino de Drácula 2001 (2000) cuyo título era Drácula 2000 pero el retraso de la producción por diferentes
problemas hizo tambalear el nombre numérico del producto. La Bendición (2000) de
Chuck Russell era un film sobre una niña con poderes que era asediada por una secta que
quería hacerse con los mismos...un punto de partida que sólo hizo degenerar la cosa en un film aburrido, cobarde y tedioso que ni la inquietante presencia de Angela Bettis (actriz de culto del momento) podía mejorar. Carpenter seguía su amorfa filmografía
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con Fantasmas de Marte (demostrando que ya se había prejubilado hacía tiempo) y sólo
Ginger Snaps (2000) nos regalaba una deliciosa sorpresa en el muy sobado subgénero
de los licántropos (esta co-producción entre USA y Canadá protagonizada por dos hermanas adolescentes en la que una de ellas se ve infectada por un licántropo sorprendió a propios y extraños por su originalidad y calidad, los títulos de crédito iniciales del film aún no han sido superados: puro morbo inquietante por los aficionados al suicidio! No perderse tampoco la delirante y refrescante secuela!). Y para pasar el rato llegaban a los videoclubs bazofias como Los Malditos. Vampiros del Desierto (2001).
Caso aparte es una delicia como May (2000) inquietante, sangriento y sórdido film de culto dirigido por Lucky McKee y protagonizado por una Angela Bettis en estado de gracia interpretando a una chica fea y solitaria, inadaptada a todos los niveles, que busca a toda costa el amor (o la amistad o lo que sea) ya sea en algún chico que acabe idolatrando (y aprovechándose de ella) o en una compañera de trabajo de inclinaciones lésbicas (morbosísima en este papel de lesbiana oscura la sorprendente Anna Faris que deja a una lado su bis cómica y rubia para hacer de morena y atrevida pareja sexual de la Bettis) Y no olvidemos que, como suele pasar muchas veces, la reciente década del 2000 ya había empezado antes con pelis como Destino Final (1999) de James Wong o House On The
Haunted Hill (1999) de la recién estrenada Dark Castle de Robert Zemeckis y Joel Silver.
CINE DE TERROR USA (2000-2005)
En la primera mitad de la década del 2000 seguíamos soportando la onda expansiva del
slasher noventero ya fuera con delirantes secuelas influidas por los reality shows y llenas
de cámaras de vídeo (mucho antes de Paranormal Activity) como Halloween:
Resurrection (2002) o crossovers imposibles como la divertida pero quizá algo espesa Freddy Vs. Jason (2003) de Ronny Yu, aunque la tónica general empezaba a ser los
remakes, desde la exitosa La Matanza de Texas (2004) producida por Michael Bay para su recién bautizada productora Platinum Dunes hasta serie B apetitosa como La
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la setentera The Toolbox Murders, de un
Tobe Hooper intentando recuperarse de
una vez por todas y protagonizada por
Angela Bettis (la prota de May y toda
una figura de culto a estas alturas como ya he mencionado antes). Pero el slasher estaba ya de capa caída. La Semilla de
Chucky (2004), con guion y dirección
del creador de la saga Don Mancini, o D-
Tox (2002), bodrio supino con el bueno
de Stallone demostraban que había fórmulas que ya no daban más de sí. Mientras que Ted Bundy (2002) de
Mathew Bright insistía en la senda
iluminada por el film Ed Gein, y Rob
Zombie conseguía increíbles buenas
críticas con su refrito de La Matanza de
Texas; la desquiciada La Casa de los
1000 Cadaveres (2003). Sólo Victor Salva, quién lo diría, conseguía estrenar
un divertimento de toda la vida simpático y sin grandes pretensiones como Jeepers