Los vertidos de agua residual doméstica no requieren ningún tipo de permiso, puesto que se ha considerado tradicionalmente que no existen en los domicilios actividades que puedan per- judicar a los procedimientos de depuración. Las reglamentaciones de vertido se han aplicado
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en zonas urbanas y en saneamiento colectivo a las industrias, que no son objeto de esta publi- cación. En determinados casos, la legislación permite con un tratamiento establecido y una calidad también marcada por la legislación, que determinadas industrias puedan verter a los sistemas de saneamiento doméstico.
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Tabla 8.2.1.Procesos en saneamiento, incluyendo la depuración (elaboración propia)
Acción/Proceso Tecnología Observaciones
Vertido Principalmente de control Permite un buen funcionamiento de
los procesos posteriores (especialmente por ausencia de tóxicos)
Transporte del Construcción de Importantes la construcción, gestión
agua residual sistemas de gestión y mantenimiento correctos:
(alcantarillado de agua residual, capacidad, materiales, tiempos de
y colectores) de lluvia, etc., bombeo retención…
Pretratamiento Varios Importante para la eliminación de
componentes perjudiciales para etapas posteriores (e.g. grasas, arena). Puede presentar problemas de malos olores
Tratamiento primario + No se emplea siempre Efluentes no reutilizables. Puede
presentar problemas de malos olores
Tratamiento físico- Varios reactivos y Con desinfección pueden emplearse
químico + usualmente decantación en ciertos tipos de reutilización.
Poco empleado para aguas residuales urbanas, más para industriales
Tratamiento secundario + Tecnologías muy variadas Básico, legalmente obligatorio, con
(siempre biológicas) desinfección pueden emplearse los
efluentes en ciertos tipos de reutilización
Eliminación de nutrientes Diversos. Suelen basarse Obligatorio en zonas declaradas
en patentes y emplean sensibles.
mucha energía adicional ** Para reutilización en riego no es
necesaria*
Pre-tratamientos en Físicos Preparan el agua para la
regeneración (terciario, Físico-químicos desinfección o eliminan
También hay que indicar que en las aguas residuales domésticas se incluyen las excretas de los portadores (sanos o enfermos) de enfermedades muy diversas, así como los vertidos de hospitales y en determinadas comunidades (especialmente pequeñas) vertidos de mataderos y de pequeñas industrias domésticas muy poco controladas (pequeños fabricantes de embu- tidos, tintorerías, talleres, etc.). Aunque poco importantes en volumen, estos vertidos pue- den causar problemas en la depuración o de toxicidad en el vertido final al medio.
Por otra parte, los avances tecnológicos en analítica han permitido constatar en los últi- mos decenios que el agua residual doméstica genera contaminantes que no son tratados por las depuradoras convencionales (Snyder et al., 2005; Oppenheimer y Stephenson, 2006; López de Alda et al., 2006; Anónimo, 2008). Estos contaminantes, que incluyen medica- mentos, hormonas, productos de uso doméstico, etc., y sus subproductos de degradación, están generando cada vez más preocupaciones por lo que respecta a su influencia ambiental, básicamente su toxicidad a largo plazo.
También se pueden encontrar otros vertidos en zona urbana, como los procedentes de la construcción (bombeos para la construcción de los cimientos de edificios cerca de la línea de costa, por ejemplo), aguas freáticas que se infiltran desde el suelo o que son bombeadas al alcantarillado desde algunas infraestructuras o edificios, agua de mar captada por los colec- tores cercanos al mar, etc.
Finalmente, hay que indicar en este apartado, que se piensa en la posibilidad de llevar a cabo un cambio de paradigma en el sanea- miento, intentado reducir todo lo que sea posible la adición de agua a las excretas (Lens et al., eds.; 2001); este concepto, así como el de la separación de excretas sólidas y liquidas se está expandiendo como teoría —aplicado realmente en algunas ocasio- nes— en algunos países del norte de Europa; que están intentando exportarlo a otros países, por ejemplo en América latina, VISIÓN GENERAL DEL SANEAMIENTO
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Acción/Proceso Tecnología Observaciones
Desinfección (terciario, Físicos Reducción/eliminación de
segunda etapa) Químicos patógenos.
Biológicos Para determinados tipos de
Combinados reutilización es importante reducir el
número total de microorganismos
Post-tratamientos Almacenaje Muy variados
Otros
* Suele considerarse parte del secundario cuando es obligatoria.
** Suelen basarse en patentes y las tecnologías intensivas emplean energía adicional. + Generación de lodos.
aprovechando el soporte al desarrollo que practican como política de solidaridad. Puede parecer a primera vista que el sistema tiene muchas ventajas, por lo menos desde el punto de vista teórico, pero en la práctica es de aplicación muy difícil, ya que los sistemas de alcanta- rillado de las ciudades están diseñados para que el agua arrastre los residuos de cualquier tipo que entren en las alcantarillas. La falta de agua en el sistema puede provocar serias disfun- ciones del mismo. Esta propuesta quizá pueda ser llevada a la práctica en pequeños núcleos habitados, o con ciertas variaciones en nuevos barrios de ciudades.
8.2.2. El alcantarillado
En principio, un sistema de alcantarillado debe ser capaz de recolectar el agua residual de todos los habitantes de una aglomeración y conducirla hacia el sistema de depuración adecuado. No obstante, uno de los grandes inconvenientes de la gestión urbana de las aguas residuales ha sido y sigue siendo la necesidad de gestionar conjuntamente con ellas las aguas de lluvia.
El problema se ha intentado solucionar desde diferentes puntos de vista, por ejemplo construyendo un sistema adicional para gestionar el agua de lluvia. La idea subyacente, es que el agua que escurre en zonas urbanas procedente de la lluvia es limpia y no hay que mezclarla con la residual. De esta
forma se puede garantizar una gestión mejor de los dos tipos de agua. Aun- que esto parezca cierto, en la realidad el agua de lluvia puede estar tan conta- minada como la residual, por lo menos en las primeras etapas de una precipi- tación.
Estos sistemas dobles, denomina- dos separativos, han sido construidos durante varios decenios del siglo XX, aunque en la actualidad ya no se con- sideran de elección por sus múltiples
inconvenientes, principalmente el económico al obligar a mantener dos sistemas parale- los de gestión de agua a eliminar (Griffin, 2003; Metcalf & Eddy, 2003).
Si no hay alcantarillado separativo, el agua de lluvia y la residual se gestionan con- juntamente; de forma que cuando se sobrepasa la capacidad del alcantarillado de trans- portar agua, se hace un vertido al medio o “bypass”. Entonces, se vierte al medio una mezcla de agua residual y de lluvia, que genera un impacto negativo que puede ser con- siderable. La alternativa actual más válida parece ser la gestión conjunta de los dos tipos de agua, construyendo sistemas de retención de aguas pluviales mezcladas con residuales, como es el caso de Barcelona, donde se está haciendo una red de grandes depósitos de
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retención del agua mezclada, que una vez pasado el episodio de lluvia se devuelve a la red de alcantarillado y puede ser tratada por la depuradora (Carbonell et al., 2006).
La gestión de los sistemas de alcantarillado no es nada sencilla, puesto que se debe com- binar la presencia de estos dos tipos de agua; la existencia de vertidos que pueden ser tóxicos; la posible fermentación de la materia orgánica; caudales bastante variables según la hora del día o la estación —especialmente en zonas de segunda residencia—; el sobredimensiona- mento en lugares como los que acabamos de indicar, lo que genera tiempos de residencia demasiado largos y hace que el agua se vuelva séptica, etc.
El agua residual debe llegar al final de la red, donde se pueden producir entradas de aguas “parásitas”, por ejemplo agua de mar; y normalmente se bombea o se conduce por gravedad —preferible económicamen- te— al sistema de depuración. Algunas veces, en sistemas asociados a ciudades de orografía compleja o en zonas muy planas o próximas al mar, el bombeo en determina- dos puntos de la red es forzoso.
Por el hecho que el gestor es una entidad local y que el alcantarillado no se aprecia a sim- ple vista, acostumbra a haber problemas con las cloacas. Su construcción debería ser planifi- cada y llevarse a cabo antes de construir las zonas urbanizadas a las que sirve, pero este no suele ser el caso. Se puede dar el caso de alcantarillas muy antiguas, incluso del tiempo de los romanos, que todavía dan servicio. Hay dos tipos principales de problemas, los derivados de las pérdidas y los de las entradas al sistema no previstas o no deseadas.
Las pérdidas se originan por el desgaste del material o por los movimientos que sufren las conducciones. Esto es especialmente grave en los casos en que se construyen las alcantarillas (o colectores) en terrenos poco estables, como arena de playa o fondos de corrientes de agua (ramblas o arroyos). En estos casos, el terreno suele ser bastante permeable, lo que puede generar vertidos indeseados de agua residual al medio.
Por las propias características del agua residual (humedad, contenido en azufre...), es fácil que el medio del alcantarillado (agua y aire) se acidifique y según qué tipo de material se des- gaste con facilidad. Finalmente, la corrosión del material puede hacer colapsar algunos pun- tos del sistema.
Hay que recordar que normalmente las alcantarillas son competencia de los Ayuntamientos, y los colectores de la entidad de cuenca. Justo es decir que a menudo los gas- tos de construcción de alcantarillas y colectores son comparables a los de la construcción de la planta depuradora. También hay que recordar que en momentos de lluvia muy intensa pre- sentan problemas de carencia de capacidad. Los aliviaderos son la solución a este caso, pero esto presenta el problema añadido de que se liberan al medio (ríos o mar) gran cantidad de residuos sólidos, que pueden ser de buen tamaño, especialmente si el colector es importante.
VISIÓN GENERAL DEL SANEAMIENTO