da, tratamiento que se denomina regeneración y se obtiene en consecuencia agua regenera- da, la que normalmente se reutiliza.
El tratamiento adicional puede ser de diversos tipos, y la decisión de la tecnología a emplear depende de varios condicionantes, como los volúmenes a tratar, la disponibilidad de espacio, la calidad final deseada y la economía del sistema. Existen diversas herramien- tas para ayudar a la toma de decisiones, como son los SSD (Sistemas de Soporte a la Decisión) que permiten calcular objetivamente cual es la mejor tecnología disponible para un caso determinado, o incluso la elección entre diversa tecnologías adecuadas (Alemany et al., 2005).
REUTILIZACIÓN DE AGUAS RESIDUALES
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Hasta el momento actual se emplean dos tipos de tecnologías, las intensivas y las extensivas (Tablas 9.1.1 y 9.1.2). Las tecnologías intensivas tienen la ventaja de ocupar un espacio reducido en relación con el volumen de agua que tratan, y diversos inconve- nientes como el consumo de energía, el impacto visual y una cierta incapacidad de tra- tar moléculas orgánicas complejas. Los sistemas extensivos ocupan más espacio, aunque su impacto paisajístico es menor y tienen una mayor capacidad de tratar compuestos recalcitrantes.
En general, se trabaja con dos tipos de tratamiento: uno destinado a preparar el agua para la desinfección y el otro de desinfección.
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Tabla 9.1.1. Comparación de tecnologías de depuración intensivas y extensivas
Tecnologías intensivas Tecnologías extensivas
Energía eléctrica para mezcla y aporte de Energía natural (solar y
gases /aireación en cantidad importante ocasionalmente eólica)
Obra civil importante (cemento, sistemas de Movimiento de tierras e
agitación, digestores…) impermeabilización
Superficie comparativamente reducida Superficie comparativamente
grande
Mano de obra muy especializada El operario debe conocer los
(electricistas, mecánicos…) procesos naturales
Se puede influir (modificar) rápidamente Procesos de depuración con mucha
en el proceso inercia
Aspecto muy tecnológico Integración en el medio natural
Procesos artificializados Uso de matrices o componentes
Los tratamientos previos suelen estar dedicados a eliminar casi total- mente los sólidos en suspensión, aun- que en algunos casos también tratan los nutrientes o posibles tóxicos. Se puede considerar que algunos tratamientos de depuración convencional (lagunajes, zonas húmedas, sistemas de membrana) pueden generar efluentes de calidad suficiente para ser reutilizados en usos determinados.
Los tratamientos de desinfección se centran en eliminar los indicadores de patógenos, aunque lo lógico sería que tratasen los patógenos. No obstante, como ya se indica, es muy difícil determinar todos los patógenos presentes en el agua residual y se debe recurrir a los organismos indi- cadores.
Los tratamientos más comunes se indican en la Tabla 9.1.2. Una de las discusiones en el momento de la desinfección se centra en el empleo o no de hipoclorito sódico. En principio no se recomienda debido a su potencial para formar subproductos de desinfección, aunque REUTILIZACIÓN DE AGUAS RESIDUALES
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Tabla 9.1.2. Tratamientos empleados en regeneración de aguas residuales (algunas tecnologías aparecen en más de una columna debido a que pueden ser utilizadas para fines diversos)
Secundarios Pretratamiento Desinfección Tecnologías de membrana*
Zonas húmedas Coagulación-floculación Radiación ultravioleta Ultrafiltración
Infiltración-percolación Filtros de anillas Osmosis inversa Osmosis inversa
Lagunajes (si incluye Microfiltración Dióxido de cloro Electrodiálisis
maduración) reversible
Tecnologías de membrana Ultrafiltración* Hipoclorito sódico
(bioreactores de membrana)
Filtración en carga Cloraminas
Lagunas de almacenaje Ácido peracético
Lagunas facultativas Ozono
Lagunas de maduración Infiltración-percolación
Infiltración-percolación Lagunas de maduración
Zonas húmedas * Algunas de ellas desalinizan al mismo tiempo.
a veces se defiende su uso para mantener en un estado aceptable las redes de dis- tribución y limitar la formación de bio- película en las tuberías.
Otro de los puntos de discusión sobre la regeneración es la centralización o descentralización del tratamiento avanzado de regeneración. Los sistemas centralizados se destinan a tratar gran- des cantidades de agua en una única ins- talación y generando una única calidad,
mientras que los descentralizados tienden a tratar el agua en función del uso final, es decir, con una calidad adaptada al uso a que se destina. En el primer caso se obtienen beneficios de la economía de escala, aunque se trata el agua hasta la calidad más exigente. En el segundo se pierde economía de escala, aunque la calidad se adapte mucho mejor a los casos específi- cos y el sistema es más flexible.
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a procedencia del agua regenerada crea ciertas suspicacias, y en algunos casos un rechazo frontal si no se dispone de una buena política de comunicación que explique a todos los interesados cuales son en realidad los peligros asociados a la reutilización y los riesgos acep- tables.La seguridad en relación con la reutilización se ha basado tradicionalmente en el uso de estándares de comparación: es decir, en tablas que fijan una calidad teórica del agua con la que se debe comparar el agua que se quiere reutilizar. Este método, que define calidades para los distintos tipos de uso, se comenzó a emplear en la primera mitad del siglo XX, y tenía en cuenta la “peligrosidad” de los distintos usos para fijar calidades del agua regenerada. Obviamente, se daban unas consideraciones adicionales y se fijaban algunos parámetros de comparación. La discusión se ha centrado tradicionalmente en lo estrictos o no estrictos que eran los diversos modelos de estándar. Los propugnados por el estado de California en USA (Title 22, State of California, 1978) se han venido considerando como los más duros por lo que respecta a la calidad, mientras que las recomendaciones de la OMS (1989) han sido cri- ticadas por demasiado laxas. Sin entrar en el fondo de la discusión, sí podemos afirmar que los costes de aplicar los estándares de California son bastante superiores a los resultantes de las recomendaciones de la OMS.
En el año 2005, la OMS propugnó un nuevo tipo de recomendación, teniendo en cuenta los diversos riesgos asociados a la práctica. En este nuevo método (OMS 2005 y 2006) los cál- culos se basan en los riesgos asociados a las diferentes calidades, las barreras empleadas y las decisiones de cada país sobre lo que es un riesgo acepta- ble por parte de la administración y los interesados. Es evidente que deter- minados usos, por ejemplo el riego de
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verduras de consumo en crudo, pre- sentan riesgos mayores que otros (por ejemplo, el riego de bosques). Los cálculos permiten determinar el grado de riesgo, pero también las prioridades de inversión y el grado de reducción de este riesgo que se puede conseguir en cada caso.
En resumen, la base de la nueva aproximación de la OMS es la idea de garantizar preventivamente la segu- ridad del agua a reutilizar (a veces denominada agua reciclada).