3: Methodology
4.2 Competition Implementation
Porque con nuestro cuerpo también transmitimos. Como ya hemos visto, la comunicación no verbal también se percibe como un factor importante en nuestra comunicación general.
En este caso, no sólo hablamos de nuestra postura, sino también de nuestra fisiología, la ropa que usamos, los gestos, las miradas… Es imposible no comunicar, ya que aunque no hablemos con nuestra voz, sí lo hacemos con nuestra presencia. Es por eso que debemos ser conscientes de qué estamos transmitiendo con nuestro cuerpo.
Un comunicador de 10 también conoce cómo funciona la comunicación en el cerebro, cómo la recibe y cómo la clasifica. Por eso, en el siguiente capítulo voy a desvelarte el funcionamiento de nuestro ordenador central: el cerebro.
Presta atención y no te saltes el siguiente capítulo, porque así entenderás a la perfección cuando te hable de cómo aplicar estos conocimientos en tus conversaciones a partir de ahora.
LA COMUNICACIÓN Y EL CEREBRO
El cerebro es un órgano constituido por más de un billón de neuronas que entre sus muchas funciones tiene la de interpretar los estímulos que provienen de nuestro entorno y de responder a ellos.
Podríamos decir que el cerebro lo forman tres cerebros independientes y que cada uno de ellos posee su propia inteligencia, su propio sentido del tiempo y del espacio, su propia memoria, además de otras funciones.
Estos tres cerebros son, en orden de evolución, el cerebro reptiliano, el límbico y el neocórtex. Los tres están conectados a nivel neuronal y bioquímico y cada uno controla distintas funciones del cuerpo.
Lo primero y más importante para el ser humano es sobrevivir. Por este motivo, el que primero recibe la información del entorno es el cerebro reptiliano. Este cerebro regula las funciones fisiológicas involuntarias de nuestro cuerpo, como el latido del corazón, la digestión, la presión sanguínea, la respiración y la circulación entre otras. Es el responsable de la parte más primitiva de reflejo-‐respuesta. No piensa ni siente emociones, sólo actúa cuando nuestro cuerpo
se lo pide, ya sea porque haga frío y tengamos que regular la temperatura, o el hambre, o la sed…
Por encima del cerebro reptiliano, encontraríamos el cerebro límbico, al que podríamos denominar el almacén de nuestras emociones y recuerdos. Entre las funciones del límbico están el miedo, la rabia, las relaciones sociales, los celos…
Y por último, nos encontramos con el neocórtex o cerebro racional, que es quien permite tener conciencia y controla las emociones a la vez que desarrolla las capacidades cognitivas como la memorización, la concentración, resolución de problemas, elección del comportamiento adecuado. Es la parte consciente de la persona.
El reptiliano es el primero en recibir la información del entorno y está preparado para responder antes siguiera de que pienses. Tiene la tarea de clasificar la inmensa cantidad de datos que se recogen del entorno pasándolo por unos filtros que pueden descartar la información porque no interesa o enviándolas a los otros dos cerebros si procede.
La capacidad de procesamiento del neocortex y del cerebro límbico es más limitada. Por tanto, si el reptiliano dejara pasar mucha información, estos cerebros podrían colapsarse. Te sorprendería saber que el 99% de nuestras decisiones no las toma nuestra razón, sino el instinto.
Los filtros del cerebro reptiliano se rigen por 4 reglas:
1.-‐ Si no es peligroso, lo ignora.
2.-‐ Si no es nuevo y excitante, lo ignora.
3.-‐ Si es nuevo, resume y olvida los detalles lo más rápido posible.
4.-‐ Si es peligroso o complicado o lo percibe como un ataque, segrega una neurotoxina que se asocia con tu mensaje o con tu persona.
¿Cómo podemos aplicar todo esto a la hipnosis conversacional?
Si quieres empezar a tratar con ese cerebro reptiliano, debes conocer los 5 disparadores ante los que reacciona:
1. El contraste. Porque para el cerebro reptil es un factor de decisión, ya que es lo que le permite tomar decisiones rápidas. Por eso puedes usar contrates en tu conversación. Si haces esto, o si haces lo otro. Si lo haces rápido o lento. Si lo haces ahora o luego.
2. Lo concreto y conocido. Porque este cerebro explora lo que reconoce o le resulta familiar y
amigable. Si algo lo explicas de forma complicada o compleja, el reptiliano rápidamente se
3. El principio y el final. Está comprobado que el repitiliano resume la información quedándose
principalmente con el principio y el final. Si ves una película, los que recuerdan son los otros dos
cerebros. Por eso es importante en un discurso que empieces con el contenido importante al principio y lo repitas al final.
4. El visual. Porque el reptiliano está rastreando continuamente el entorno y lo hace por medios visuales. Por eso es tan importante cuidar tu lenguaje no verbal, tus gestos y movimientos.
5. Las emociones. El cerebro reptil reacciona a las emociones creando respuestas químicas,
favoreciendo o no la toma de decisiones, los recuerdos o la acción.
Y ahora que sabes cómo funciona la comunicación en el cerebro, voy a explicarte un sistema para aplicar todos estos conocimientos y poder hacer hipnosis en una conversación.
EL SISTEMA EN 5 PASOS
Como ya hemos visto anteriormente, durante una intervención de Hipnosis Conversacional debemos tener presentes las 4 claves de la influencia.
No debemos nunca perder de vista:
1. el Estado, tanto el nuestro como el de la persona con quien estamos hablando.
2. el Objetivo de la conversación, que irá cambiando a medida que avanzamos.
3. el Control del Marco, para que dirijas tú la conversación
4. Rapport, para estar en sintonía todo el rato.
Ahora lo que vamos a aprender es una guía para hacer una intervención de Hipnosis Conversacional paso a paso. Las 5 fases de una conversación hipnótica son:
1. Interrumpir el patrón 2. Evocar el Estado
3. Intensificación y Anclaje 4. Siembra de Memoria Futura 5. Cierre, Compromiso y Acción