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BIOLOX ® Delta

3.3.3.1 Generation of ceramic wear particles using hip simulation

3.3.3.1.2 Component pre-test preparation

Las páginas anteriores han permitido cuantificar el rol que las Universidades que realizan investigación han jugado en los desarrollos científicos-tecnológicos en Iberoamérica durante la década 1998-2007. Los informes individuales de cada país, por su parte, agregan más elementos descriptivos de esta realidad.

Como fue anticipado en el Informe sobre Educación Superior (cinda 2007), las Universidades concentran entre el 47 y el 50% de los investigadores activos. En los últimos años ha habido una disminución del porcentaje de investigadores trabajando en Universidades, por aumento del número de investigadores en las em- presas. Pero dicha reducción es sólo en porcentajes, no en números totales de inves- tigadores. Siendo los científicos y tecnólogos el personal capacitado para introducir conocimientos, así como desarrollos científicos y tecnológicos externos, una parte importante del desarrollo social en todos los países depende de este conjunto de tra- bajadores universitarios activos en investigación.

Este conjunto de investigadores universitarios ejecuta cada año entre el 30 y el 35% del presupuesto de investigación y desarrollo de Iberoamérica, inversión que significa desarrollo de nuevos proyectos, formación de capital humano avanzado, mejoramiento de infraestructura que a menudo se comparte con las necesidades do- centes y producción de publicaciones y patentes.

La formación de capital humano avanzado es una actividad restringida ex- clusivamente a las Universidades. Así, este conjunto de científicos y tecnólogos uni- versitarios gradúa anualmente unos 14 mil doctores, científicos jóvenes que even- tualmente ampliaran las actividades y líneas de investigación actualmente existentes y también servirá como generaciones de reemplazo de los científicos actualmente activos. En países donde existe un sector empresarial activo en investigación, la en- señanza de nuevas generaciones de doctores se está viendo reforzada con investiga- dores provenientes de la industria. Ello conlleva el beneficio de incorporar nuevas perspectivas a la formación de los estudiantes y un acercamiento de la enseñanza de los programas doctorales a la industria. Sin embargo, la responsabilidad de los programas, sus avances, desarrollos y calidad sigue estando radicada fuertemente en las Universidades.

Siendo las Universidades instituciones que concentran cercano al 50% del personal activo en ciencia y tecnología, su contribución en publicaciones y patentes es desproporcionada porque ella sobrepasa el 50%. En el caso de publicaciones, el sector universitario produce entre el 65 y el 75% de las publicaciones producidas en Iberoamérica. La contribución relativa de la Universidad es mayor en países con menor desarrollo relativo de los componentes empresarial y gubernamental, los que con mayor desarrollo generan un número mayor de contribuciones científicas. Sin embargo, incluso en esas sociedades, las Universidades son responsables de 65-66% de las publicaciones.

El patrón de producción de patentes es similar al de publicaciones, pero más extremo. En países con mayor desarrollo relativo de actividades de investiga- ción en empresas, éstas y las instituciones de gobierno pueden contribuir hasta un 60% de las patentes producidas por un país dado. En otras sociedades con menor desarrollo relativo de actividades de innovación e investigación tecnológica en las empresas, el trabajo universitario es el único que genera patentes. Cuando se ini- cian los procesos de innovación en esos países, es esperable que las Universidades sean las primeras en patentar innovaciones, como parece estar ocurriendo en va- rios países de Iberoamérica.

Mirado en su conjunto, la cuantificación de procesos realizada en los capítu- los precedentes sugiere que las Universidades de investigación de la región han sido la base de los desarrollos e incrementos actualmente en ejecución. Estos resultados indican muy fuertemente la necesidad de reforzar las actividades de las universidades de investigación en la región, renovando y expandiendo el número de sus investiga- dores, incrementando y diversificando sus programas de formación de capital huma- no avanzado y reforzando sus relaciones con la industria, especialmente con el tipo de empresas intensivas en el uso de conocimiento. Así como el desarrollo de políticas de innovación pone fuerte énfasis en la creación de empresas, capaces de usar tecno- logía y conocimiento, incrementando la competitividad económica de las naciones, los estados de Iberoamérica debieran considerar muy seriamente la creación de más y mejores Universidades de investigación en la región, que puedan desarrollar la ciencia, la tecnología y la innovación.

En aquellos países en que el desarrollo técnico-empresarial está recién em- pezando, un número mayor de Universidades de investigación permitiría incre- mentar la formación de capital humano, incursionar en un número mayor y más diverso de áreas de desarrollo científico-tecnológico, así como aumentar la capa- cidad de estas sociedades para incorporar y utilizar conocimientos obtenidos en otras partes del mundo.

En países con un mayor desarrollo técnico-empresarial, un número mayor de Universidades de investigación podría acompañar en forma más eficiente el desa- rrollo de la innovación y el tránsito hacia la sociedad del conocimiento, aportando hallazgos y descubrimientos propios a las empresas y al desarrollo económico del país. Basta recordar que hoy las naciones con mayor grado de desarrollo económico no sólo cuentan con empresas altamente tecnificadas e intensivas en el uso de co- nocimiento. También cuentan con una capacidad científico-tecnológica altamente especializada y diversificada, una parte de la cual está radicada en un número alto de Universidades de Investigación.

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científico-tecnológico en Iberoamérica (1998-2007) y el

rol de las universidades

Francisco Javier Sardina

Catedrático de Química Orgánica de la Universidad de Santiago de Compostela

Sonia Martínez Arca

Directora de Recursos de Apoyo a la Investigación y Proyección Exterior de la Universidad de Santiago de Compostela

Senén Barro

Rector de la Universidad de Santiago de Compostela

El papel de la universidad en la investigación se ha entendido, tradicional- mente, como el descubrimiento y la generación de nuevo conocimiento, y la solución de problemas teóricos y prácticos, con intervención de los métodos provistos por las diferentes disciplinas académicas integradas en la institución universitaria. Más recientemente, la función de las universidades en el campo de la investigación ha experimentado tres evoluciones importantes:

1. La investigación académica, realizada principalmente en las universidades, ha empezado a convivir con la investigación que llevan a cabo las empresas, produciéndose una creciente, y no siempre fácil, interacción entre ambas. 2. Nuevas formas de producir conocimiento han entrado en escena, cuya lógica,

comunicación y control no residen exclusiva, ni siquiera principalmente, en las universidades.

3. La investigación propiamente académica se ha visto sometida a un régimen cada vez más intenso de medición y evaluación externas, en la misma medida que han aumentado los recursos públicos destinados a ella y que su impor- tancia para la promoción profesional y su trascendencia para las sociedades se ha visto incrementada.

Ante estas presiones los sistemas de educación superior se han visto forza- dos a reconocer que sólo unas pocas instituciones de cada país pueden operar, ple- namente, como Universidades de Investigación en la frontera del conocimiento, lo cual no es privativo del área iberoamericana, sino que se extiende a todo el mun- do desarrollado.

A diferencia de lo que ocurre en los países más desarrollados, el centro de gravedad de las actividades de i+d reside en Iberoamérica en ese pequeño núcleo de universidades de investigación. En general, los recursos humanos ocupados en labo- res de producción de ciencia y tecnología son escasos y se hallan concentrados, pre- cisamente, en este grupo de universidades. Asimismo, la producción de conocimiento académico originado en la región, aunque reducido en volumen de publicaciones internacionalmente registradas, sin embargo es el único y más activo vínculo con la comunidad científica mundial, y ofrece la base para el desarrollo de los programas de enseñanza más avanzada, a nivel de doctorado.

Como en otras partes del mundo, la cuestión de la financiación de las activi- dades universitarias de i+d constituye también un asunto de particular preocupación en Iberoamérica. La baja inversión en ciencia y tecnología es un problema, y es invo- cada como la principal causa del atraso que se observa en los países de la región en el frente de la producción de conocimiento. Sin duda, es un elemento negativo, pero hay además problemas de organización de las labores de i+d en las universidades, escasa vinculación con las empresas y el sector productivo, ausencia de prioridades gubernamentales, sistemas nacionales de innovación desarticulados, baja produc- tividad del trabajo académico de investigación y un desarrollo todavía frágil, en la mayoría de los sistemas de educación superior, de los programas de formación de nuevos investigadores.

1.

Marco socioeconómico de referencia de los sistemas de