Chapter 4: Materials and methods
4.3 Composite manufacturing
Hasta ahora hemos observado que el establecimiento de ciertos parámetros puede ayudar a determinar el grado de neologicidad de las unidades de manera más o menos objetiva. En este apartado abordamos un aspecto más discursivo relacionado con el uso de algunas marcas que a veces acompañan a los neologismos para indicar el carácter neológico de éstos: las marcas tipográficas y las marcas metadiscursivas.
2.1.3.2.1 Marcas tipográficas
Muchas veces, en los textos, los neologismos van acompañados de algunas marcas tipográficas como señal de neologicidad. Según Freixa (2010a), estas marcas, que pueden ser el uso de cursiva, comillas, negrita, paréntesis o guiones, se utilizan para indicar que se trata de un neologismo o de una particularidad de uso de una palabra ya existente; sin embargo, no indican neologicidad de manera sistemática y excluyente, ya que, por
significante o el significado no es nuevo en la lengua, la innovación es la nueva relación que se produce entre significante y significado, y, en estos casos, al observarse un solo hecho de novedad (ya sea la forma, ya sea el contenido), se observa una innovación menor que en el caso anterior. A partir de este planteamiento, la autora señala que se debe valorar la novedad que presentan las unidades neológicas en función de que supongan novedad formal, novedad en la denotación y novedad en la relación entre forma y significado, lo que depende de la predecibilidad semántica de la voz, y posteriormente entrega una propuesta de valoración del grado de novedad de un neologismo combinando los tres factores: a) Los neologismos que suponen una mayor novedad son los que presentan una gran innovación formal, semántica y no predecibilidad semántica, es decir, voces formadas con elementos no preexistentes en la lengua, cuyo significado, por tanto, no se deduce de la forma, y denotativas de una realidad nueva en la sociedad. Sería el caso de los préstamos de motivación referencial y de las creaciones ex nihilo. b) Los neologismos con un grado medio de novedad son los que no suponen novedad en alguna de las tres vertientes, bien en la forma, bien en la denotación, bien en la predecibilidad semántica, o bien en dos de ellas. c) Los neologismos menos novedosos serían los que no introducen una novedad formal y tampoco semántica, porque el significante no es nuevo y el mismo significado ya es expresado por otra unidad léxica, y además su sentido resulta fácilmente interpretable debido a la clara asociación entre el significado literal de la palabra y el significado adquirido en el nuevo contexto. Éste sería el caso de los neologismos semánticos que significan algo no nuevo sino ya denotado por otra unidad, y dicho significado se aprecia fácilmente gracias a la información contextual.
ejemplo, un mismo neologismo puede aparecer con marcas en una oportunidad y sin marcas en otras, o una unidad con un grado alto de neologicidad o con un carácter más transgresor puede aparecer sin marca en el texto. Por lo tanto, creemos que el uso de este tipo de marcas dependerá de la intención del autor y de lo que quiera transmitir con el uso de un neologismo.
Alvar Ezquerra (1998) señala que en el ámbito periodístico, por ejemplo, la inseguridad de los periodistas con respecto a si existe o no una palabra se pone de manifiesto cuando en el texto marcan algunas con comillas o cursiva para señalarnos que se trata de un uso nuevo, de un valor no consignado en el diccionario, o de una palabra “inexistente” (tomada de otra lengua, creada para la ocasión, o con un valor que no es el habitual). Según este autor, si se adoptara una postura rígida, habría que exigir un esfuerzo para encontrar la forma adecuada; sin embargo, eso no siempre es posible debido a la rapidez, a la inmediatez, con que se produce el trabajo del periodista, que no le deja un tiempo de reacción adecuado. De esta manera, como señala Mortureux (2011), la intuición del locutor, que generalmente es sensible a la novedad de una palabra es, según el caso, más o menos guiado en primer lugar por las marcas tipográficas.
Ahora bien, además de los motivos que presenta Alvar Ezquerra, a través del uso de marcas tipográficas el emisor podría querer indicar, también, la cualidad transgresora de una nueva palabra, es decir, advertir al lector que se ha transgredido una regla de formación de palabras; sin embargo, Bastuji (1974) señala que esta supuesta "transgresión" no encuentra reflejo en la marcación gráfica en el discurso periodístico.
Por otra parte, dentro de los recursos que utiliza el productor del texto como marca de neologicidad cabe destacar el uso de la cursiva, la negrita, las comillas y el subrayado. De acuerdo con Solé (2002), la cursiva predomina mayoritariamente en préstamos tomados directamente de otra lengua sin que hayan sufrido ninguna modificación; en neologismos semánticos prestados a un área temática diferente, usos metafóricos; en neologismos relacionados con el argot (independientemente del recurso de formación de la unidad), unidades que corresponden a grados de formalidad más bajos que los que demanda el texto; mientras que los neologismos formales (derivados y compuestos) normalmente se marcan en menor grado. Lo anterior, según la autora, no quiere decir que el emisor considere cualquier unidad léxica marcada
como un neologismo, muchas veces sólo puede ser un recurso para facilitar la comprensión o destacar aspectos relevantes. Por lo tanto, de acuerdo con lo que plantean los distintos autores, podemos concluir que no existe un motivo preciso por el que el emisor marque un neologismo, sino que va a depender de la intención de éste y de lo que quiera transmitir al momento de utilizarlo. En lo que sí coinciden algunos autores es en que la mayoría de los neologismos no lleva marca tipográfica, aspecto que comprueba Cabré (1990) en un estudio neológico de la prensa en catalán en el que llega a la conclusión de que el porcentaje de neologismos no marcados es más alto que el de neologismos marcados, y que, con respecto a estos últimos, sólo la cursiva tiene un papel significativo de denotación de nuevas unidades, mientras que ni la negrita ni el uso de comillas representan recursos productivos. En nuestra investigación veremos si esta tendencia se mantiene o si el uso de marcas tipográficas en nuestro corpus muestra tendencias distintas, principalmente desde el punto de vista del género social y el género textual.
2.1.3.2.2 Marcas metadiscursivas
Además de las marcas tipográficas mencionadas anteriormente, también existen algunas marcas metadiscursivas que acompañan a los neologismos. En su tesis doctoral sobre innovación léxica en crónicas y retransmisiones futbolísticas, Faura (1998) aborda este aspecto. Según la autora, el metadiscurso se manifiesta a través de distintas marcas con las que el emisor acompaña un neologismo para expresar el sentimiento de novedad o la consciencia de inestabilidad morfológica, conceptual, semántica o pragmática de la nueva unidad léxica en el discurso. En la lengua escrita (que corresponde a nuestro caso) esto se expresa a través de marcas tipográficas, como vimos anteriormente, pero también a través de otros recursos como el soporte gramatical, la glosa, la perífrasis y las enumeraciones o series sinonímicas, recursos que la autora explica de la siguiente manera:
a) Soporte gramatical: con expresiones del tipo “como se dice”, “hablando en términos de”, “por decirlo de alguna manera”, etc., las palabras son atribuidas a otro espacio enunciativo que el emisor no quiere asumir.
b) Glosa: consiste en una explicación que aclara el significado de una palabra o expresión que, según el emisor, puede no resultar clara para el receptor.
c) Perífrasis: es una frase o un sintagma equivalente a una palabra y que también intenta aclarar su significado.
d) Enumeraciones: las enumeraciones o series sinonímicas se pueden presentar precediendo una palabra, y en este caso su función es prevenir, preparar al receptor para la aparición de esta palabra, y también a continuación de ella, en cuyo caso su función es explicativa.
Así pues, a través de estas marcas podemos observar el funcionamiento discursivo de las unidades neológicas y las características que les otorga la situación discursiva. De acuerdo con la autora, estas marcas, además, permiten superar obstáculos de comunicación a partir de la idea que el emisor se ha hecho sobre la capacidad intelectual de los receptores o del saber compartido entre ellos.
De esta manera, como señala Faura (op. cit.: 45), la perspectiva del discurso nos lleva a considerar el fenómeno de la innovación léxica desde dos puntos de vista necesarios y complementarios: el lingüístico, porque son las reglas de la gramática las que hacen posible la formación de palabras, que tiene lugar en el discurso; y el pragmático, porque son las circunstancias del discurso las que llenan de significado las nuevas unidades y permiten su correcta interpretación.
Este último aspecto es el que cobrará gran importancia en nuestra investigación, ya que, además de los distintos análisis sobre la cantidad de neologismos de mujeres y hombres, el grado de neologicidad de sus unidades o el uso de marcas discursivas, el análisis de los neologismos en contexto nos permitirá identificar la función de éstos en el discurso y la intención del autor al utilizarlos en sus textos y, de esta manera, observar posibles diferencias en el comportamiento de mujeres y hombres. Nos referiremos a las funciones de los neologismos en el apartado siguiente.