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3.6 Algorithm and data structure

3.6.4 Compression

Con el rápido cambio técnico, la creciente divergencia de oportunidades tecnológicas entre las distintas actividades lleva a aumentar las diferencias en las actividades innovado- ras entre industrias. Un buen indicador de la innovación es el gasto en investigación y desarrollo18. En 1994 las industrias de alta tecnología de los países que integran la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) gastaron casi 25 veces más de su valor añadido en investigación y desa- rrollo que las industrias con escasa utilización de tecnología

(figura 1.1). En los países industrializados, casi tres cuartas partes de las actividades de investigación y desarrollo corren por cuenta de las industrias de alta tecnología y de tecnología mediana y alta.

Las actividades innovadoras introducen nuevos productos, crean nueva demanda y sustituyen los productos viejos más rápidamente que las actividades estables. Como resultado de ello, las actividades de producción y exportación con alta den- sidad de investigación y desarrollo crecen más rápido que otras actividades industriales19. Entre 1980 y 1997, las expor- taciones de tecnología mediana y alta crecieron más rápido que otras exportaciones de manufacturas. En la actualidad estos productos complejos representan dos tercios de las exportaciones dinámicas del mundo, y están ganándole terreno a las actividades basadas en escasa utilización de tec- nología y en los recursos (figura 1.2).

Figura 1.2 Participación de los productos de mediana y alta tecnología en las exportaciones dinámicas mundiales, 1980-1997

Fuente: Cálculos de la ONUDI basados en la base de datos Comtrade.

Porcentaje 55 60 65 70 1997 1995 1985 1980

Figura 1.1 Gasto en inversión y desarrollo por industrias en los países de la OCDE 1994

Fuente: Baxter, Perkin y Mulligan (2001, documento de antecedentes).

Porcentaje de valor añadido

0 10 20 30 Escasa tecnología Mediana y escasa tecnología Mediana y alta tecnología Alta tecnología

Los productos de más alta tecnología —electrónica avanzada, productos aeroespaciales, instrumentos de precisión, produc- tos farmacéuticos— han crecido mucho más rápido que todos los demás grupos20. Los cinco productos de más rápida expansión en el comercio mundial entre 1980 y 1997 perte- necían al ámbito de las altas tecnologías de la información y las comunicaciones, impulsadas por una corriente de produc- tos nuevos y por su aplicación creciente en otras actividades. Pero la industria de la alta tecnología es fundamentalmente cíclica. Como muchos bienes de inversión, asume el papel principal tanto en los ciclos económicos descendentes como en los ascendentes. Y con la desaceleración de la economía mundial está siguiendo una dirección descendente.

Las empresas siempre han sido los principales inversionistas en nuevas tecnologías, particularmente en los países indus- trializados. En los países de la OCDE, las empresas realizaron un 69% del total de investigación y desarrollo en 1997, que representa un aumento con respecto al 66% de 1981. La par- ticipación de los institutos de enseñanza superior en esta esfera permaneció constante en el 17%, mientras que la gubernamental disminuyó del 15% al 11%. El porcentaje res- tante correspondió a instituciones privadas sin fines de lucro21. En el ámbito de las empresas, el sector manufactu- rero sigue siendo la principal fuente de investigación y desa- rrollo. Pero la participación del sector de servicios, impulsada por los programas informáticos, está aumentando, y repre- sentó el 15% del total en los países de la OCDE en 199722. Sin embargo, las distinciones entre la fabricación y los servi- cios son un tanto arbitrarias, ya que la separación entre ambos no siempre está claramente definida y las empresas indus- triales contratan funciones con empresas independientes. Para hacer frente a la competencia mundial y a la creciente complejidad de los conocimientos, las empresas se están especializando en sus competencias básicas. Como conse- cuencia, la innovación de las grandes empresas ya no procede únicamente de las mismas, sino que cada vez se adquiere más de otras empresas. Diversos canales, examinados más ade- lante en el informe, facilitan acceso a los conocimientos nece- sarios. De los estudios sobre la innovación se desprende que la colaboración entre empresas es de la máxima importancia23. Las empresas comparten innovación de dos maneras. La pri- mera es con empresas de la misma cadena de valor, como la de automóviles. Los principales fabricantes trabajan con pro- veedores de primera línea para elaborar nuevos modelos, y esperan que éstos diseñen y elaboren nuevos componentes y subconjuntos24. Este proceso origina una innovación más rápida, más arriesgada y más cara. También acrecienta la dis- tancia tecnológica entre los proveedores de primera línea, generalmente con gran capacidad de investigación y desa- rrollo, y los proveedores que carecen de esa capacidad; esto

puede tener repercusiones para las empresas de los países en desarrollo que son proveedoras (o tienen la esperanza de llegar a serlo) de las cadenas mundiales de valor. El creciente uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones para las relaciones entre empresas hace que sea más fácil para esas empresas integrarse a las cadenas de suministro. Pero los vínculos tecnológicos cada vez más estrechos entre las empre- sas rectoras y los proveedores de primera línea amenazan con excluirlas de los escalones superiores de la jerarquía de proveedores.

La segunda forma en que las empresas comparten la innova- ción es entre competidores en los países y entre países. Esta tendencia viene impulsada por el aumento de los costos y los riesgos de la innovación (particularmente en las etapas básicas y precomerciales), que lleva a recurrir más frecuente- mente a las alianzas estratégicas y a los consorcios de inves- tigación. Entre 1990 y 1998 se constituyeron unas 5.100 alianzas estratégicas, principalmente por empresas de los Estados Unidos, que forman parte del 80% de los acuerdos conocidos (la mitad con una entidad de fuera de los Estados Unidos). En un 42% de esas alianzas participaron empresas europeas y en un 15% empresas japonesas, junto con empresas de otros lugares25. Gobiernos que, en otras cir- cunstancias, se habrían opuesto a esa colaboración alegando motivos antimonopolísticos, ahora suelen permitirla o apo- yarla, aun cuando mantengan estrictas medidas antimono- polísticas26.

La aceleración del cambio tecnológico, los crecientes vínculos entre la industria y la ciencia, los múltiples nódulos de inno- vación y el descenso de los costos de transmisión de la infor- mación aumentan la importancia de las redes de innova- ción27. Estas redes se están extendiendo por amplias zonas. La aglomeración geográfica sigue siendo importante para algunas tecnologías y tipos de interacción que requieren un contacto directo —Silicon Valley constituye un excelente ejemplo de ello—, pero está dejando de serlo para otros. Algunas redes se extienden por ciudades, otras por regiones y otras por el mundo. La incorporación a la red o a la serie concéntrica de redes correspondientes es decisiva para el desarrollo de una tecnología competitiva28.

Dados los riesgos y las economías de escala, la investigación y desarrollo tienden a concentrarse en las empresas. En los Estados Unidos, las 100 empresas principales desde el punto de vista del volumen de negocios, realizaron casi los dos ter- cios de la investigación y desarrollo en 1995, y en 1997 las 20 principales realizaron un tercio de esa labor. En el 1% de las 35.000 empresas que llevan a cabo actividades de investiga- ción y desarrollo se concentra casi el 70% del rendimiento total29. No es de extrañar que la investigación y el desarrollo

estén aún más concentrados en los pequeños países indus- trializados. En Suiza tres empresas realizaron el 81% de la investigación y el desarrollo en el decenio de 1980, y en los Países Bajos cuatro realizaron casi el 70%. No obstante, el cambio técnico está reduciendo la concentración30. Además, la lista de empresas rectoras en investigación y desarrollo está cambiando rápidamente: en los Estados Unidos aproximada- mente el 40% de las empresas con los mejores rendimientos en 1994 no figuraban en la lista 10 años antes.

Las interacciones entre los innovadores industriales y los agen- tes externos —como los laboratorios de investigación y las uni- versidades— también están cambiando. Las nuevas tecno- logías necesitan de vínculos más estrechos con las ciencias básicas, incluso para la innovación comercial, siendo la bio- tecnología un buen ejemplo de ello. Las agrupaciones tecnoló- gicas cercanas a los centros de divulgación de conocimientos con significativas concentraciones de universidades y centros de investigación constituyen una importante ventaja competi- tiva. En consecuencia, las empresas industriales están gastando más en patrocinar la investigación y el desarrollo en esos centros y en aprovechar sus conocimientos especializados. En muchas industrias, las relaciones con las instituciones tec- nológicas —tales como los órganos de normalización y metro- logía y los organismos de apoyo a las empresas pequeñas y medianas— también resultan importantes para la actividad tecnológica de la empresa. La mayoría de los países indus- trializados cuentan con una serie de instituciones que pro- porcionan insumos técnicos especializados a la industria. Teniendo en cuenta que producen bienes públicos, muchas dependen de subvenciones oficiales, como el Instituto Fraunhofer de Alemania (recuadro 1.5). Las asociaciones industriales, las agencias de exportación y similares también pueden prestar apoyo y asistencia técnica. Juntas, estas insti- tuciones constituyen un entorno rico en diversos tipos de información que es esencial para fomentar el crecimiento sos- tenido de la innovación y el aprendizaje en la esfera de la industria (capítulo 8).

Nuevas formas de organizar y gestionar