105 4.4 Mix design
4.5 Compressive strength results
La compulsión de los TRES consiste en evitar el fracaso. Los TRES crecen pensando que su valor personal se centra simplemente en el éxito de sus logros. En consecuencia, tienden a poner su identidad como personas en el papel que desempeñan. A lo largo de la vida pueden cambiar sus roles, pero valoran su vida según el éxito obtenido en el papel que desempeñan en cada momento concreto. Desde su punto de vista, el fracaso es intolerable. Ponen toda su energía en conseguir éxitos en la tarea o rol que hayan emprendido, si bien suelen hacerse cargo sólo de aquello que ofrece bastantes posibilidades de tener éxito y no aceptan lo arriesgado.
Para ellos, el éxito incluye la eficiencia. Se preocupan de hacer las cosas de la mejor manera posible. Creen que el éxito depende de una buena organización y de una adecuada planificación. Insisten en poner por escrito los fines y objetivos y son minuciosos en la evaluación de la ejecución. Como el éxito en lo que emprenden tiene la máxima importancia, no sólo sacrifican su vida por él, sino que esperan de los demás que estén dispuestos a hacer sacrificios personales semejantes. Exigen un trabajo bien hecho y no comprenden la ineficiencia ni la aparente pérdida de tiempo en la ejecución. Tienden a ser intolerantes ante cualquier incompetencia de otros.
La imagen proyectada en la opinión pública es decisiva para el éxito, tal y como ellos lo interpretan. Como vendedores, creen a pies juntillas en el producto que venden. Pueden incluso no darse cuenta de que la sinceridad que proyectan quizá no concuerde con la verdad que conocen en lo profundo de sus corazones. A su modo de ver, son sinceros, porque sus corazones crecen al proyectar una imagen que venderá el producto. Casi
inconscientemente manifiestan en público sentimientos que consideran apropiados para lograr el éxito. En consecuencia, sacrifican sus sentimientos innatos en beneficio de la creación de una imagen cara al público. Tienden a carecer de vida privada y personal, pero se dejan avasallar por su rol y por lo que tratan de lograr. Tienen fuertes sentimientos personales, pero los dejan de lado para tenerlos en cuenta en otros momentos. Después de todo, no quieren que sus sentimientos personales tiren por la borda el éxito por el que trabajan. En consecuencia, resulta típico en ellos llevar una máscara, la persona jungiana, que pone en evidencia su rol, pero impide que los demás lo conozcan personalmente. Llevan la máscara de su rol sin darse cuenta.
A los TRES les gusta escoger una profesión en la que puedan montar su propia exhibición. Se hacen vendedores, ejecutivos de negocios, incluso médicos. Cualquiera que sea su rol, constituye su vida real. Se
identifican tanto con su empresa que tienden a pasar por alto las contribuciones que hacen los demás a favor de su éxito. A veces, manipulan a los demás para conseguir la realización de un trabajo o el éxito. Pueden ser muy fríos en las cuestiones que consideran claves de su éxito, y necesitan acumular éxitos, uno tras otro, de manera que no se satisfacen nunca.
Muchos de los valores que resultan importantes a los TRES son también admirados y necesarios para los demás. El gran esfuerzo que hacen para organizarlo todo constituye un auténtico beneficio. Su insistencia en una definición clara de objetivos, descripciones de trabajo y normas para la evaluación del éxito o el fracaso lleva a que la gente trabaje unida y tenga un espíritu común. No se preocupan demasiado por los detalles, pero recuerdan continuamente a los demás los objetivos del trabajo y una visión de futuro. Su gran determinación para conseguir el éxito genera energía para ampliar el trabajo e involucrar a más personas para que trabajen en la empresa.
Generalmente exhiben una fuerte tendencia a la acción. Aún cuando no tengan presente ningún objetivo claro o no sepan qué hacer a continuación, siguen moviéndose aunque sólo sea para resolver papeles o
deambular. Como su impulso hacia la actividad es tan fuerte, les resulta muy incómodo decidir no hacer nada, independientemente de las razones.
Los TRES son buenos componentes de un equipo. La imagen que irradian arrastra a los demás a la actividad y crea un sentido de satisfacción por el trabajo en algo verdaderamente digno de esfuerzo. Su
entusiasmo es muy contagioso. Estimulan a los demás a poner más cuidado en las apariencias externas y en la
acción cooperativa sin altibajos. Su fuerte motivación mantiene alerta a los demás y aviva para hacer mayores esfuerzos a favor de la empresa común.
Suelen ser grandes conversadores. Parece que nunca se les acaban las palabras. Su presencia anima y entretiene. Pueden hacer que una verdad resuene al máximo. Como llaman la atención, su apariencia es agradable en todos los sentidos, incluso en su forma de vestir.
Trabajar para un TRES puede ser magnífico. Los TRES no andan pendientes del reloj, esperando que todos fichen a la entrada y a la salida en el momento justo. No se meten con la falta de puntualidad ni con alguien que necesite irse a casa antes de la hora, siempre que se haga el trabajo. Su dedicación al éxito asegura a quien entre en su organización que pasa a formar parte de un equipo ganador.
Son también buenos consejeros o directores espirituales. Son muy objetivos y pueden ayudar a los demás a organizar sus vidas de acuerdo con fines que merezcan la pena. Estimulan a los demás a plantearse para qué viven y a dar los pasos adecuados según sus esperanzas y convicciones.