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5.4 Cross-validation experiments

5.4.2 Computational versus experimental predictions

Aún cuando el presidente afirmara en 1950 que “…nunca nos hemos alejado del campo, por lo que no volvemos y vamos a él –como se propa- la por ahí– sino que estamos dentro de la heredad campesina nuestra, auscultando sus inquietudes, esperanzas…”,11 se había iniciado desde el año anterior un deliberado aliento al sector rural. Mundo Agrario cum- plió entonces un papel transmisor de las ideas y líneas de acción del Es- tado en política agraria, en un momento en que era necesario hacer cono- cer ampliamente la consigna de incentivar la producción. La difusión de la acción de gobierno fue una de sus características esenciales, más allá de otros objetivos.

La detención del crecimiento económico a partir de 1949 y la crisis que se iniciaba impulsaron un viraje en la política económica del peronismo, que hasta ese momento había impulsado preferentemente una transferencia de ingresos del sector rural al urbano-industrial, aún cuando cabría diferenciar situaciones provinciales no siempre coincidentes con la Nación en la prime- ra etapa peronista. Se dio la situación de que “para obtener una respuesta positiva a las crecientes exigencias de aumento en los niveles de la produc- ción agropecuaria, el Estado reorienta la política económico-financiera que se inclina entonces a favorecer la mecanización agrícola, aumenta los pre- cios pagados a los productores y rescata la importancia del cooperativismo agrario, que es visto como un instrumento para reducir los costos de inter- mediación. El discurso y el crédito oficial se adecuan a los tiempos”.12

11 M.A., junio de 1950, p. 6.

12 Girbal-Blacha, Noemí, Mitos, paradojas y realidades en la Argentina peronista (1946- 1955), Bernal, Universidad Nacional de Quilmes, 2003, p. 122. Sobre el apoyo crediticio al agro en la provincia de Buenos Aires, entre otros aspectos ver Girbal-Blacha, Noemí,

El cambio de rumbo en la política económica oficial y en el discurso hacia el agro se evidenciaba particularmente en algunos aspectos como el refuerzo de la presencia pública del presidente y su esposa en cues- tiones a él relacionadas, promoviendo el accionar estatal, y en la apari- ción misma de Mundo Agrario con las características que hemos enun- ciado. Dos eran las vías seguidas en la publicación para cumplir su fun- ción difusora. Por un parte la reproducción lisa y llana del discurso ofi- cial, a través de la palabra del presidente Perón, así como del Ministro de Agricultura de la Nación (luego de Agricultura y Ganadería) , del go- bernador de Buenos Aires, Carlos Aloé desde 1952, y del Ministro de Asuntos Agrarios bonaerense. Se confirmaba una relación estrecha de la revista con el aparato estatal de esta provincia, fundamentalmente desde que asumió Aloé como gobernador, ya que Domingo Mercante estuvo ausente en la publicación. Por otra parte, las comunicaciones sobre temas específicos de asesoramiento al productor, también brin- daban la ocasión de legitimar el discurso oficial. En este período el ac- cionar del Estado “no genera dudas, se lo concibe como el organizador por excelencia y se enfatiza su función tutelar”. No sólo se explicitaban los postulados de la “revolución” a través de la transcripción de los dis- cursos de Perón, además se buscaba “legitimar sus argumentos” a tra- vés de diversos artículos.13

La alocución del ministro de Agricultura de la Nación, Carlos Emery, en el primer número de Mundo Agrario mostraba el viraje de la política económica al reafirmar los principios “de destacado privilegio que corres- ponden a las actividades rurales dentro del conjunto de la economía na- cional” y hacer una defensa de la orientación que había seguido hasta el momento la acción económica del gobierno peronista. Prometía volcar los esfuerzos en el agro, reseñando las leyes a su favor ya sancionadas y las

Historia del Banco de la provincia de Buenos Aires. Gestión del Dr. Arturo Jauretche (1946-1950, Buenos Aires, Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1993.

13 Persello, Ana, “Hechos e ideas”, en Girbal, Noemí, y Quattrochi-Woisson, Diana, Cuando opinar es actuar. Revistas argentinas del siglo XX, Buenos Aires, Academia Na- cional de la Historia, 1999, p. 287.

medidas propuestas para el futuro, tales como la ley de aparcerías y arren- damientos rurales y los planes de mecanización agrícola.14

Las palabras del presidente de la Nación ratificaban permanentemen- te esa posición, así, en un mensaje radial de 1950 que transcribía Mundo

Agrario, afirmaba que “el país necesita ahora que los agricultores siem-

bren”. La revista lo calificaba de texto “claro y alentador... que viene a ra- tificar nuevamente esa posición definida del Estado en apoyo de las fuer- zas productoras del agro”, y que, efectivamente reflejaba la política enca- rada a partir de la crisis económica en ciernes.15

Desde 1950 cada número incluía una página de “propaganda peronis- ta”, promocionando los logros del gobierno con frases características del discurso de Perón, a modo de verdaderos “slogans”. Así desfilaban entre otros “campo barato para el que lo trabaja’, “la máquina al servicio de nuestro progreso”, “la máquina en el campo es, así todo un símbolo con que el gobierno del General Perón se ha dado a la tarea de construir una Gran Argentina”, “cuando el transporte es negocio y cuando es servicio”, “cuando el ferrocarril cosecha y cuando el ferrocarril siembra”. Se acom- pañaba de una presentación gráfica sugerente y semejante a otras pro- puestas del gobierno peronista, que pretendían contraponer el antes –triste, desfavorable al pueblo trabajador– y el después –optimista, de progreso–, enfatizando los cambios positivos introducidos por el peronis- mo, que darían nacimiento a la “Nueva Argentina”. Cambios que en mu- chos casos se limitaron mayormente a lo discursivo.16

Cuando se inauguró en la Subsecretaría de Informaciones de la presi- dencia un salón para exponer los avances de la obra de gobierno, la prime- ra muestra fue titulada “Perón y el campo” y exponía fotografías y gráficos sobre la obra realizada, acompañadas por leyendas similares a las mencio-

14 M.A., junio de 1949.

15 M.A., mayo de 1950, pp. 6-7. Girbal de Blacha, Noemí, (coord.). Balsa, Javier y Zarri- lli, Gustavo, Estado, sociedad y economía en la Argentina (1930-1997), Bernal, Universi- dad Nacional de Quilmes, 2001, cap. 4.

16 Presidencia de la Nación, La Nación Argentina, justa, libre y soberana, 1950; Girbal de Blacha, Noemí, “Dichos y hechos del gobierno peronista (1946-55). Lo fáctico y lo simbólico en el análisis histórico”, en Entrepasados, Nº13, 1997, p. 64.

nadas para la revista. Con palabras de aprobación el redactor de Mundo

Agrario comentaba que “exhiben con elocuencia el progreso alcanzado

por las actividades rurales bajo el impulso del general Perón”, mientras que el subsecretario Apold afirmaba que mostraban “la realidad argenti- na con Perón, en contraste con la vergüenza del agro argentino antes de Perón”, en una formulación discursiva y gráfica repetida hasta el cansan- cio desde esos años. Exposición reflejada de modo análogo en la publica- ción del MAN con abundante reproducción de las imágenes.17

A partir de 1952-1953, se incorporaban otras categorías al discurso pe- ronista: productividad, eficiencia, menor consumo, que encontraban eco en Mundo Agrario , en la promoción del Segundo Plan Quinquenal y fun- damentalmente en 1955 con el Congreso de la Productividad, ambos pro- fusamente reflejados en la revista.

Era así que los lectores leían mensajes tales como “en los medios rura- les provocó entusiasta adhesión el plan económico presidencial”, en refe- rencia al Plan de reactivación de 1952 o “se ratificará nuestro poderío agropecuario al completarse el Segundo Plan Quinquenal”, cuando desde 1953 se promocionaba el Segundo Plan quinquenal. En La Chacra, por el contrario el Plan era transcripto pues ello se hizo prácticamente obligato- rio para todas las publicaciones, pero sin comentarios y se excluían los discursos. Significativamente la portada de ambas revistas era idéntica en enero de 1953: la imagen de una cosechadora sobre un campo de trigo, só- lo que en Mundo Agrario en su frente se inscribía el lema “Perón cumple” y en la de La Chacra el nombre de la máquina “El aguilucho”.18

Se consideraba a la Argentina adelantada a los demás países en mate- ria de legislación agraria, al punto de afirmar que “medio millón de agri- cultores de los Estados Unidos propugnan el programa agrario justicialis- ta”. Al comentar un pronunciamiento de la “Farmers Educational and Cooperative Union of America” de aquel país, notaba que ellos propicia-

17 M.A., septiembre de 1950, pp. 4-5; M.A.N. Al servicio de la riqueza argentina, mayo- agosto de 1950 (sin pag.)

ban el obtener una parte justa y equitativa de lo producido, créditos, segu- ridad en sus tierras, lo cual solo se podía lograr si los gobiernos adoptaran “como política nacional los principios básicos de la tenencia de la tierra”, resaltando que esas declaraciones eran la esencia de las leyes de arrenda- mientos y otras ya dictadas en nuestro país.19

El aumento de la producción era presentado como una cuestión de Es- tado, contando con el esfuerzo de los productores. “El gobierno y los pro- ductores contribuyeron con su esfuerzo a mejorar el campo en 1954”, se afirmaba al inaugurar el ciclo 1955 con una propuesta de mecanización de las labores del agro, orientación y colaboración de las reparticiones oficia- les especializadas, construcción de nuevas rutas camineras, e incentivo a las fábricas que industrializaban los productos del campo. Se anunciaban medidas a favor de la ganadería, “una de las principales industrias de la economía nacional”. La Argentina favorecía ese sector, apostando a una hipotética tercera guerra mundial, mientras la agricultura pampeana re- cién se recuperaba de las fuertes sequías que la afectaron entre 1951-52. Paralelamente se hacía más acuciante el énfasis en el ahorro, con una ape- lación a la economía doméstica y a la productividad.

“Todos los argentinos somos soldados de la productividad” se afirma- ba al inaugurar el “Congreso Nacional” de esa especialidad realizado en 1955, destacando la necesidad de abaratar los costos de producción, con aportes crediticios del Banco Nación y Banco de la Provincia de Buenos Aires. Se enfocaba la atención –tanto para el medio rural como el urbano– en la economía familiar, al proclamar que “pretendemos aumentar la pro- ductividad de cada hogar, y ese sería el aporte del campo al Congreso de productividad”.20Un argumento que venía reiterándose desde 1950 apro- ximadamente, pero que se hacía más urgente en las postrimerías del régi- men peronista. Mundo Agrario no solo publicaba las alternativas y los discursos de Perón y el gobernador Aloé sino que se hacía eco con una pre- sentación destacada en recuadro sobre “El hombre de campo”, enfatizan-

19 M.A., febrero de 1952, p. 6.

do sus dotes de trabajador y “productor máximo”, dedicado “en cuerpo y alma” a su labor. Por esa razón lo presentaba como un ejemplo e “imitar- lo en todos los renglones de la productividad de la Nación es seguir las di- rectivas que marcan para todos las propias necesidades de la población. Y así se ha de lograr en toda su amplitud el bienestar social, es decir, la feli- cidad del pueblo”.21

De todos modos el congreso no tuvo el éxito esperado y fue recibido ti- biamente tanto por los sectores productores industriales o agrarios como por los trabajadores. Asimismo las corporaciones de propietarios como la Sociedad Rural Argentina sin duda conservaban cuestionamientos a la po- lítica agropecuaria llevada a cabo por el peronismo que no se reflejaron por supuesto en la revista en ese momento, pero se hicieron fuertemente explícitos en los meses siguientes a la caída de Perón, cuando podemos decir que la publicación pasó de un oficialismo al otro.

Los sistemas de tenencia en Mundo Agrario: colonización