En el mes de abril, la editorial “Pilchas nuevas” –firmada, como siem- pre por Juvencio Sintintura– anunciaba estrepitosamente que la revista había alcanzado los cien mil ejemplares (sic) razón por la que agradecían a las “familias de descamisados”, que con su apoyo hacían posible que “de- jaran la ropita de trabajo, el mono sucio con aceites minerales” para salir con nuevas ropas, “con traje dominguero”.23En una publicidad a página completa, el staff prometía más páginas y más colores manteniendo el precio a veinte centavos.24Un mes más tarde, la redacción dirige una car- ta a los lectores donde se disculpa y explica los motivos por los cuales no cumplieron con la lámina en colores que habían prometido cada semana. Aún con el alto costo de intercalar una página doble de papel de mejor ca- lidad, corrieron el riesgo y, crédito mediante, entregaron la lámina ilustra- da por Rechaín para la Semana de Mayo, pero tal fue el límite de la finan- ciación. Solamente los sacaría del brete “la fortuna personal de sus direc- tores, la publicidad comercial, la publicidad oficial o las subvenciones” –apuntan con ironía– y no contaban con ninguna de ellas. O al menos por el momento. De todos modos, lo que resulta llamativo es cómo pudo pa- sarse de una situación floreciente que permitía mejorar la publicación, a otra donde no se pudo afrontar el compromiso. ¿Un error en la estimación de los costos quizás? Al parecer, la recaudación por ventas era insuficien- te para sostener la revista y sin publicidad comercial –ni oficial– se hacía muy difícil mantenerse en la calle. Temporariamente, lograron una exten-
23 Descamisada, Nº 11, 01/04/1946.
24 “Motivo de orgullo para los descamisados! Otra vez nos superamos!”, Descamisada, Año I, Nº 17, 15/05/1946.
sión del crédito y siguieron adelante aunque reduciendo la cantidad de ejemplares.25
A partir de entonces se verificaron algunos cambios en la revista, cuan- do comienzaron a publicarse notas difamantes sobre algunas personali- dades del espectáculo, alineados con la Unión Democrática. Libertad La- marque –en una foto agraviante que la muestra con los ojos bizcos– An- gel Magaña, Ulyses Petit de Murat, Oscar Villa (Villita) son algunos de los nombres que fueron atacados en estas páginas “de denuncia”.26
Poco des- pués, se publicó en página doble la adhesión del Coronel Mercante, con fo- tos y reproducción de la tarjeta donde felicita a los realizadores de la re- vista: “Descamisada es una valiente expresión periodística que en las ho- ras difíciles dio el tono de buen humor que tomó la calle”.27
Las notas re- lativas al gobierno fueron cada vez más frecuentes. Descamisada transita- ba el camino que iba de aquella publicación de simpatizantes del peronis- mo, independiente y autogestionada, a un órgano íntegramente oficialis- ta, que en clave humorística, operó a lo largo de 1947 como una usina más de reproducción de latiguillos vacuos. La “protección” oficial había llega- do finalmente, concretándose en forma de subsidios de la Subsecretaría de Informaciones, un trato aparentemente cerrado entre el titular del or- ganismo, Raúl Apold, y Juan Carlos Gianella, uno de los directores de
Descamisada, que motivó el alejamiento del padre de la criatura, Germi-
nal Lubrano.28Ciertamente, la afluencia de fondos permitió que la revis- ta siguiera publicándose, –sin la frescura original, claro está–, aún cuan- do las ventas habían caído estrepitosamente, situación que al parecer ni la introducción de una historieta de aventuras pudieron revertir.
Hacia 1948 y cuando el escenario político era ya bien diferente, la re- vista decide incursionar en uno de los géneros más populares y masivos,
25 “Tregua”, Descamisada, Año I, Nº 22, 17/06/1946.
26 Descamisada, Año I, Nº 22, 17/06/1946; Descamisada, Año I, Nº 28, 22/08/1946. A Li- bertad Lamarque le dedicaron varias notas de este tipo, publicando siempre la misma foto.
27 La tarjeta está firmada por el gobernador y fechada el 22 de julio de 1946. Descami- sada, Año I, Nº 24, 23/07/1946.
que transitaba por entonces su edad dorada: la historieta. En el número 41, del 11 de enero de 1948, se anuncia a página completa la próxima apa- rición de “José Julián…Otra historieta revolucionaria!!!”.29El “descamisa- do” comenzaba a transformarse en leyenda.
En el clima de optimismo generalizado que reinaba en 1948 y simultá- neamente con la gran producción gráfica oficial, aparece la historieta de “José Julián, el heroico descamisado”, en la que, al amparo de una ficción de aventuras, se inmortaliza al verdadero héroe del movimiento, el facto-
tum del triunfo, el trabajador leal e incorruptible.
La decisión del comité de redacción de Descamisada de publicar una historieta de estas características pudo haberse debido a varias razones, y quizás entre las más evidentes, el interés por renovar sus contenidos y da- da la gran expansión del género, intentar ponerse a tono con lo que el mercado ofrecía.
¿Qué resortes impulsaron a editar la tira, entonces, como no fuera la voluntad de poner pie en el terreno de uno de los géneros massmediáticos más exitosos como la historieta, cuando se disponía ya de la totalidad de los canales de emisión? ¿No fue acaso una ocurrente estrategia del tán-
dem Subsecretaría de Informaciones-Descamisada la de deslizar al “des-
camisado” de la hierática figura del afiche conmemorativo o la publicidad estatal al ámbito dinámico de la revista semanal, donde cobraba vida en su constante accionar?