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5.2 Background

5.2.2 Genetic interactions

Dentro de las secciones fijas, la denominada Bibliográficas resulta un índice importantísimo de qué margen de pluralidad tenía la publicación, al poder testearse en la misma los autores publicitados.

En ella era significativa la aparición de un elemento constante: el apo- yo tanto a las obras de autores de las provincias argentinas –por sobre las de la ciudad de Buenos Aires–, como a las que recurrían a tópicos ruralis- tas, tal los casos del premiado Abelardo Arias y de Guillermo House –seu- dónimo del teniente coronel y miembro de la ADEA Guillermo Casá, ami- go de Perón–, entre otros. La importancia que se le otorgaba al interior del

22 G.Q., Año III N°38/39, febrero-marzo de 1949. 23 Ibídem.

país se correspondía con el intento de federalización del gobierno peronis- ta. Lugar privilegiado para rescatar la tradición, lo propio y la herencia hispánica, la Comisión contaba con sedes en todas las regiones con varia- da programación de actividades culturales. En virtud de esa medida la Co- misión enfatizaba la intención de “descentralizar la alta cultura de la ciu- dad de Buenos Aires y despojar a la acción oficial del carácter excluyente que tenía en detrimento de las manifestaciones de índole regional”.24

Por ejemplo, el premio nacional Abelardo Arias tiene su reseña sobre

La vara de fuego. Aun cuando la novela por la que se hizo famoso, Ala- mos talados, situaba la acción en una apacible zona del oeste argentino,

se recalca que en ésta la acción es trasladada al medio urbano, tumultuo- so y agitado de Buenos Aires. Para resolver la cuestión porteña, el redac- tor señala la originalidad del provinciano en que “Otros novelistas argen- tinos han abordado el tema del hombre acuciado por inquietudes y pro- blemas propios del medio ciudadano, mas no por ello la novela de este au- tor carece de novedad, y no puede carecer de este atributo puesto que su capacidad narrativa se ejercita en relatar aquí un cúmulo de experiencias personales, un trozo viviente de la realidad íntima y circundante de la que participa con todo el ímpetu de su edad ese joven, casi adolescente, que con el nombre de Alberto Aldecua anima la trama de los minúsculos suce- sos que se entrelazan a su vida de estudiante”.25

Guillermo House también era rescatado, no por su amistad con Perón, sino por su estilo campestre en El paisaje en la sangre (1938), La tierra

de todos (1944) y El último perro (1948). Aquí también “continuando una

modalidad que le es característica, el autor imprime a esta obra un mar-

24 G.Q., Año I N°12, 1° Quincena de octubre de 1947. Además de la presencia de inte- grantes de la Comisión de origen provinciano el salteño Carlos Ibarguren, el cordobés Arturo Capdevila, como vicepresidente del Instituto Popular de Conferencias de 1947 a 1951; el pintor entrerriano Cesáreo Bernaldo de Quirós, quien había realizado la deco- ración del edificio del Ministerio de Guerra en 1944 –donde desempeñaba sus funcio- nes el coronel Perón como Ministro– se destaca que el propio Presidente de la misma de 1947 a 1950, el entrerriano Antonio P. Castro, fuera requerido en Buenos Aires por el propio Perón para formar parte de su gobierno.

cado acento vernáculo que se traduce no solo en el ambiente y el carácter de sus personajes, sino también en los matices del lenguaje con que expre- san sus ideas y sentimientos. House pinta la naturaleza bravía, a menudo inhóspita de nuestra pampa mediterránea, donde la vida de los campesi- nos asume por momentos contornos heroicos con la valentía y abnegación con que afrontan los sufrimientos y la soledad”.26

Asimismo gozaban de publicidad en esta sección los allegados al Go- bierno: la Guía fue una de las pocas publicaciones que dedicó varios cen- tímetros a alabar la aparición de Adán Buenosayres de Leopoldo Mare- chal. Es cierto que la recepción del Adán… fue heteróclita, tal como lo se- ñala Sebastián Hernáiz,27al referirse, entre otros comentarios, a la biográ- fica sobre Marechal aparecida en el número 61 de la Guía, de marzo de 1950. En ella, el redactor anónimo comete el delito de cerrar el artículo con una mención al “Galván Buenoaires” (sic). Sin embargo, este error no puede ser objeto de inferencias acerca de la calidad de participantes en la redacción de la Guía, ni tampoco puede constituirse en una muestra para afirmar el poco interés del oficialismo por la literatura, pues mucho antes de esta biográfica, en octubre de 1948, la revista editó un comentario so- bre la aparición del Adán Buenosayres en la sección “Bibliográficas” –un mes antes de que Eduardo González Lanuza publicara su reseña en el nú- mero 169 de Sur. El autor de la reseña del “oficialismo” menciona el exi- toso intento de Marechal de “dar, en el plano novelesco, fisonomía litera- ria a un trozo palpitante de la vida argentina”. Sin desmerecer su tono ur- bano, evocando las relaciones tejidas entre los personajes de la novela y los miembros de la generación martinfierrista, y evitando la necedad de asociar lo popular con lo realista, el redactor señala que “…(de) substan- cia entrañablemente popular y de una temática que no excluye de sí lo anecdótico ni lo pintoresco, no es, empero, lo que suele caracterizarse co- mo novela realista –género que ha tenido y tiene aquí sedicientes y casi

26 G.Q., Año I N°12, 1° Quincena de octubre de 1947.

27 Ver Hernáiz, Sebastián, “Adán Buenosayres: la armonización tutelada”, en Korn, Guillermo (compilador), El peronismo clásico (1945-1955), Literatura Argentina siglo XX, tomo 4, Buenos Aires, Paradiso, 2007.

siempre retrasados cultores […] hay en ella, pues, una trasposición de la realidad externa y cotidiana a una realidad estética superior, objetivo esencial de su experiencia literaria”.28

También Ernesto L. Castro tuvo su comentario al aparecer Desde el

fondo de la tierra. Regularmente se hacía mención del Boletín Bibliográ-

fico de la Comisión Nacional de Cooperación Intelectual y muy especial- mente del volumen –editado por la Agrupación de Intelectuales del Parti- do Peronista– Hacia una vida mejor, que intentaba interpretar el Plan Quinquenal en sus tesis y estructura científica.

En ocasiones los textos reseñados eran verdaderas muestras de los in- tentos de difusión de la política peronista en marcos ficcionales.

Dentro de la categoría de allegados al peronismo se encontraban aquellos simpatizantes nacionalistas que aportaban la visión revisionis- ta de la historia. Entre ellos, se destaca en la guía la aparición de la Vi-

da de Don Juan Manuel de Rosas a través de su correspondencia, de

Julio Irazusta. Algunos de estos libros fueron publicados por miembros de ADEA, la Asociación de Escritores Argentinos formada por escritores adscriptos al gobierno peronista.29Siguiendo las rutinas del calendario oficial, en octubre de 1947 la Asociación ofreció una comida celebrato- ria por el Día de la Lealtad. En ese momento el secretario general de la Asociación era Arturo Cancela y en ella estuvieron presentes miembros de la Comisión Nacional de Cultura, la Comisión Nacional de Coopera- ción Intelectual, funcionarios oficiales como el subsecretario de Infor- maciones Emilio Cipolleti y el director general de Espectáculos Públi- cos, Claudio Martínez Payva. La reseña de este encuentro es una clara muestra de que sus intereses se veían bien representados en la guía, da- da la aparición de los libros de estos miembros reseñados. Entre ellos se cuentan Guillermo House, Juan Sailor (seudónimo de Horacio F. Rodrí- guez, miembro de la Comisión desde su fundación y presidente del Re- gistro de la Propiedad Intelectual) y Manuel Gálvez. También algunos

28 G.Q., Año II N°30, 2° Quincena de octubre de 1948. 29 Ver “Adea, la otra SADE”, en Korn, G., op. cit..

de sus miembros habían sido premiados por el Gobierno, como Carlos Obligado y Julio Ellena De la Sota.30