3.3 Conceptual framework
3.3.1 Concepts from Actor-Network theory (ANT)
Desde que descubrí mi pasión por el orden de los asentamientos humanos no he dejado de pensar en otra cosa. Cientos de horas de viaje en transporte urbano me han generado tantas preguntas sobre la ciudad, sus recorridos, sus edificios, en otras palabras, los escenarios de esta vida humanae ¿Que condiciona su organización y estética?, ¿habrá otras maneras de entenderlos?, ¿tendrá esto algo que ver con las Artes? han sido solo algunas de ellas. Luego cuando empecé a asistir a la Universidad, al regresar a casa me sentaba en la buseta comparando la idea de “hogar” descrita en las fachadas de Bogotá con las remotas domus e insulaes griegas que había visto en clase de Historia del Arte. ¿Por qué no he
visto en la universidad la arquitectura popular bogotana como si veo la eurocentrada?, me preguntaba.
Algunas respuestas llegaron de a poco con los años, pero fue solo cuando me especialicé en Urbanismo que entendí que lo que más motivaba mis recorridos por la ciudad, era la descripción en vivo de una cultura del hábitat desarrollada en la estética de su infraestructura. Cierta idea de cinta de fachadas corría a prisa a través de las ventanas y yo estaba fascinada. Seguramente un esbozo sencillo como los que llenan mi libreta había iniciado cualquier proyección constructiva, un dibujo hacia un diseño doméstico capaz de extender el cuerpo y protegerlo no solo del clima sino de la propia psicología; un trazo para asumir y apropiarse de un espacio a través de las posibilidades creadoras de un cuerpo sensible.
La poética del Espacio, de Gaston Bachelard Cuando estaba en primer semestre de Artes Visuales en la Universidad, me acerqué al libro La poética del
Espacio de 1958 del filósofo francés Gaston Bachelard
para desarrollar una entrega basada en la idea de “casa” dentro del marco de la asignatura Introducción a la Tridimensionalidad. Por primera vez mi deleite por el espacio habitado encontraba un respaldo a partir de un estudio fenomenológico e incluso poético. La poética del
Espacio sustentó mi fascinación por la habitación y el
hábitat humano, y en mi caso, sus palabras se me develaron por medio de las paredes, ventanas y puertas de los edificios domésticos que veía a diario en Bogotá. “…con la imagen de la casa tenemos un verdadero principio de integración examinada desde los horizontes
teóricos más diversos, pareciera que la imagen de la casa fuese la topografía de nuestro ser intimo…” escribe Bachelard (2000. p.28). Todo esto, orientó mi investigación plástica desde un principio hacia la pregunta por “el albergue” y a la manera como las personas nos organizamos para vivir en un espacio determinado bajo la sensación de protección e intimidad.
El albergue puede verse como el eje determinante del hábitat humano pues condiciona los puntos de la línea que trazamos con nuestros trayectos a diario. Cientos de cofres contenedores de nuestros elementos más valiosos, configuran las calles desde el sentido del habitar un refugio que ofrece confort y protección, "cuando el refugio es seguro la tempestad es buena" afirma Bachelard. Desde aquí es donde construimos una casa para hacer un lugar cálido para vivir y para responder a un sentido significativo. En Bogotá, tal sentido casi siempre es el miedo por el otro; un sentir tan presente en la construcción medieval, como en las urbanizaciones residenciales de la capital en donde a partir de una muralla, una reja o una portería se habita el ensueño y se protege al soñador.
Todas estas ideas suscitadas al leer La Poética del
espacio fueron un importante punto de partida en la
maduración de la pregunta de investigación de este proyecto. Sin embargo, su observación situada en Francia –un contexto disímil al local–, está lejos de tener en cuenta ciertas especificidades de la vivienda popular bogotana, por lo cual busqué otros autores más centrados en las practicas del espacio cotidiano. Paradójicamente, en la biblioteca sólo encontré junto a Bachelard otra oleada de investigadores franceses que
en los años setentas también se aproximaron a la reflexión del espacio pero ahora haciendo un mayor énfasis en la cotidianeidad. Michel de Certeau y George Perec desarrollaron un grato itinerario poético sobre el espacio desde el relato de la vida ordinaria. Por eso, La
invención de lo cotidiano y Especies de espacios también
fueron libros fundamentales para situar esta investigación.
La invención de lo cotidiano,de Michel De Certeau La práctica del hombre común y sus astucias para gestionar su cotidianeidad, son las exploraciones que emprende Michel De Certeau en esta obra de 1974. Aunque su investigación nace en una pregunta muy distinta a la que hoy emprendo –pues se centra en el discurrir de un habitante condenado a la pasividad y a la disciplina de la sistematización francesa– el reconocimiento que hace a las maneras de hacer cotidianas, exponen temas interesantes como el uso del material constructivo y la creatividad en las prácticas cotidianas. Por otra parte, la veracidad implícita en la vivienda popular de autoconstrucción en Bogotá no puede pasar por alto el fenómeno del consumismo tan resaltado por De Certeau pues es un lineamiento determinante en la escritura de los espacios cotidianos concebidos a partir de la segunda mitad del siglo XX. La producción racionalizada, expansionista, ruidosa y espectacular que trajo el capitalismo promovió una producción paralela casi nunca mencionada y astuta que opera no con los productos propios sino con las maneras de emplearlos. Pienso con esto en el acto creativo del maestro de obra o el albañil que con los materiales que
consigue en el mercado, redacta a su manera espacios arquitectónicos.
Tales modos de usar y apropiar lo ofrecido por el mercado, ha constituido una fuerza estética creciente en el desarrollo de la vivienda popular de autoconstrucción en Bogotá hasta la actualidad. Sin embargo, tal fenómeno no suele leerse ni pensarse desde una escritura autónoma, poética o plural del territorio a pesar de que para De Certeau podría ser la expresión más propia de una comunidad. Por eso es interesante la reflexión que hace el autor sobre el consumo como una práctica de lectura del hombre común, siendo su escritura la manera como emplea lo que consigue en el mercado. La lectura que hace quien construye su propia casa en Bogotá implica encontrar lugares, leer materiales, practicar espacios y escribir con cemento, puertas y ventanas, aventuras propias. El acto lecto-escritor que plantea el autor está lejos de condenar a los habitantes a una pasividad y sistematización absoluta – como era su inicial preocupación– pues el hacedor o maestro de obra en Bogotá, es un agente activo y antisistémico por excelencia. Comparto su visión.
Especies de espacios, de George Perec
En el libro Especies de espacios de 1974 George Perec, asume el espacio desde la motivación por lograr identificar, definir o describir su realidad y su estructura; sin embargo, el asunto no es tan fácil pues como él mismo lo dice: “no se puede concebir el espacio como una totalidad sino como un fragmento” (2007. p. 12). Desde tal punto de partida se hace pertinente redactar una
indagación por medio de cierta formalidad que metaforice tal fragmentación y desafíe la linealidad reguladora de la narración tradicional. Para ello Perec no deja de lado la formalidad espontánea de sus apuntes en su diario de campo. Listas topográficas capaces de asociar palabras y números con el espacio mismo de la página describen los ambientes cotidianos y los entornos a los que se enfrenta. En asociación con Bachelard y De Certeau, Georges Perec también muestra la casa como un elemento protagonista, sin embargo él la sitúa desde una visión más volátil, “…los espacios se han multiplicado, fragmentado y diversificado. Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse” afirma el autor.
Con Perec se legitima la posibilidad de describir los espacios desde anotaciones, citas, clasificaciones, recopilaciones bibliográficas o referenciales. Existen pocos sucesos que no dejen huellas dibujadas o escritas “(…) así comienza el espacio, solamente con palabras, con signos trazados sobre la página blanca. Describir el espacio: nombrarlo, trazarlo. Espacio inventario, espacio inventado.” escribe (Perec. 2007. p. 32).
No es de extrañar con todo esto que la pregunta por la manera como los arquitectos y urbanistas imaginan las vidas de los ciudadanos, esté de algún modo implícita tanto en la propuesta de Perec como en la de sus coterráneos De Certeau y Bachelard. Su encantadora manera de focalizar y categorizar sus estudios en términos de tipos espaciales desde la cama, el apartamento, el aeropuerto y hasta la calle, realzan la particularización de todo territorio humano y en especial
el de la casa como unidad semiótica y estructural del hábitat urbano.
¿Por qué introducir la vivienda popular en Bogotá desde autores franceses?
Puesto que esta investigación asume una mirada crítica frente a los discursos hegemónicos y eurocéntricos sobre los modos de apropiar el territorio y activar un “buen habitar” en Bogotá, podría parecer contradictorio partir de autores europeos para situar la pregunta de investigación. Sin embargo, el acercamiento que genera Bachelard, De Certeau y Perec además de parecer aplicable al ser humano en general, es una aproximación concordante con la manera común como los bogotanos nos acercamos al saber. Las bibliotecas y recursos investigativos que provee la educación formal en Colombia aún se sustenta mayormente en modelos del conocimiento eurocéntrico que legitiman discursos, aprueban saberes y estimulan investigaciones competentes al ojo occidental. De cualquier forma, conforme avance la investigación iré confrontando todo tipo de miradas frente a la vivienda popular de autoconstrucción en Bogotá como las de académicos nacionales, maestros de obra, habitantes, arquitectos, albañiles e ingenieros. En tiempos en los que la hegemonía del discurso sobre el buen vivir empieza a revisar su dirección tras la crisis mundial que ha traído el capitalismo, conviene iniciar este camino desde aquí, activando la voz de hacedores y habitantes quienes desde sus saberes y sensibilidades pueden aportar mucho a las nuevas proyecciones territoriales de Bogotá.
Cabe aclarar que no es que desconozca la existencia de investigaciones importantes frente a los modos locales como se gestan las ciudades desde la vivienda popular. Sin embargo, su enfoque pocas va más allá de un panorama apocado y pocas veces detalla y valora los posibles saberes y sensibilidades presentes en tales formas de territorialización. La siguiente pregunta de investigación asume el espacio como un contenedor y protector del ensueño -desde Bachelard-, como un escrito con materiales -desde De Certeau-, y como un fenómeno vivo y singular -desde Perec-, enrrutando así su desarrollo desde una línea constituida por la escritura de sabedores locales, habitantes, investigadores colombianos, exploraciones sensibles y técnicas propias de la práctica de la autoconstrucción en Bogotá.
Pregunta de Investigación: