A.2 Figures
3.6 Conclusion
Dentro del sistema vocálico, una de las alteraciones que encontramos son las variaciones existentes en el timbre de las vocales átonas, que provocan que algunas palabras sufran la sustitución de un timbre vocálico por otro.
Menéndez Pidal (1940) en su Manual de gramática histórica española trata el tema de los cambios de timbre de las vocales y lo centra todo en el vocalismo átono porque las alternancias encontradas en este tipo de vocalismo no las tenemos entre las vocales acentuadas. Para él, la vocal a es la más resistente a la variación y al cambio; de las demás vocales señala (1940: 16) “la suerte de las otras vocales átonas está determinada por la resultante de dos condiciones: primera, su colocación respecto del acento; segunda, su colocación en el comienzo, medio o fin de la palabra. La posición inicial es la más firme, la que da más resistencia a las vocales, la que más las asemeja a la acentuada; sigue luego la final; la vocal menos resistente es la medial, que se pierde frecuentemente, lo cual se explica por su cualidad de relajada”.
Otros investigadores, como V. García de Diego, R. Cano, M. Ariza, estudian también este tipo de cambios y proponen como explicación los procesos de influencia entre los sonidos, es decir, la asimilación o la disimilación. Lapesa estudia el tema de la variación vocálica desde los primeros ejemplos hasta la actualidad y señala que (1981: 466) “en la fonética vulgar perviven las antiguas indecisiones respecto al timbre de las vocales inacentuadas (sigún, tiniente, josticia, etc.), al margen de la fijación operada desde fines del período clásico; asimilación y disimilación actúan con plena libertad”.
Estas palabras demuestran que en la Edad Media y todavía en los siglos XVI y XVII, las
alternancias vocálicas se daban sobre todo en la lengua escrita y culta; por el contrario, en la actualidad sólo las encontramos en la lengua hablada y en muchas ocasiones, se consideran casos de la lengua hablada “vulgar”.
Las palabras que presentan variación vocálica muestran, según Clavería Nadal (2000: 115) los comportamientos siguientes: “en algunos términos, la forma antigua es
59 Este nombre aparece entre otros documentos en:
AHN, Clero, Oviedo, Carpeta 1574, nº 18 (Oviedo, año 1259); AHN, Clero, Oviedo, Carpeta 1579, nº 3 (Asturias, año 1313).
sustituida por una variante nueva que entraña un cambio en el timbre de la vocal, de ahí la aparición de la alternancia. En otros términos, se registran variantes alternantes de manera más o menos esporádica, pero en ningún caso se produce un cambio en la forma estándar”.
Las alternancias vocálicas las encontramos en palabras de cualquier procedencia, pues afecta a todos los componentes del léxico: términos patrimoniales, préstamos de variada procedencia, voces creadas con la aplicación de reglas de formación de palabras, etc. En esta ocasión, nos centramos en las variaciones que se dan en los nombres propios de persona y apellidos.
a) Alternancias con a
En este apartado estudiaremos los casos de alternancia entre a y e. Sánchez- Prieto (2007) señala que el estudio de la variación entre [a] y [e] no ha merecido suficiente atención entre los estudiosos. De hecho, muchos manuales de gramática histórica ni siquiera la mencionan, a pesar de que la documentación sobre la misma no es escasa.
Los documentos estudiados revelan que la vocal a alterna con la e. Hemos encontrado numerosos ejemplos que muestran dicha alternancia. Por ejemplo: en una carta de venta de la provincia de Salamanca fechada en 1259 tenemos la forma Bertolomé al lado de Bartolomé60 documentada en un privilegio rodado fechado en 1277 también contamos con Diago localizada en el mismo privilegio rodado frente a Diego que lo encontramos en una carta plomada de 1383 de la provincia de Valladolid. En este caso cabría señalar que la vocal a de la primera forma es heredera del étimo, mientras que la e es la forma evolucionada, por tanto no convendría hablar de variación entre vocales, además es probable que dicho cambio no se refleje en el nivel fonético. En una carta de donación de la provincia de Valladolid fechada en 1151 encontramos la alternancia entre Ramundus y Remundus. Otros nombres que presentan variación entre la vocal a y e son: Remón / Ramón, Savastián / Sebastián, Taresa / Teresa, Álvira / Elvira, etc. Sánchez-Prieto (2007) señala la presencia en el CODEA de nombres que no
60 Este nombre de pila presenta en algunas ocasiones variaciones consonánticas pues en nuestro
corpus documental encontramos ejemplos de Martolomé por Bartolomé. En este caso, la alternancia se da en las consonantes iniciales. Ver apartado 1 del consonantismo.
presentan alternancia entre dos formas, pero sí muestran variación a/e. Es el caso de los
nombres Ágada, Alías y Álvira61.
Dentro de los apellidos encontramos también variaciones entre ambas vocales, por ejemplo en un privilegio rodado de 1260 tenemos el apellido Díaz que alterna con la forma Díez localizada en una carta plomada de Guadalajara fechada en 1436; esta misma variación la tenemos en el apellido Anríquez encontrado en una carta de donación de 1363 de la provincia de Sevilla que alterna con la forma Enríquez
localizada en una carta del rey de Valladolid de 129862.
b) Alternancia entre e - i
Algunos nombres de pila presentan alternancia entre las vocales e-i. Esta variación se reflejaba tanto en el terreno fonético como en el de la escritura y además se da tanto en nombres de pila femeninos como masculinos. Por ejemplo Lionor / Leonor, Domenga / Dominga, Esidro / Isidro, Grigorio / Gregorio, Elario / Ilario. Estos nombres de pila conviene separarlos entre formas primarias y secundarias. Desde nuestro punto de vista, Domenga, Esidro, Grigorio y Elario serían formas secundarias y además son formas populares, mientras que Dominga, Isidro, Gregorio e Ilario serían formas primarias.
Algo similar tenemos en el apellido Xeménez encontrado en una carta de avenencia de 1272 de Logroño y que alterna con la forma Ximénez localizada en una
carta de venta de Teruel fechada en 127463.
61 Ejemplos localizados en:
AHN, Clero, Valladolid, Monasterio de la Vega, Carpeta 3428, nº 12 (año 1226); AHN, Clero, Valladolid, Carpeta 3428, nº 16 (Valladolid, año 1237); AHN, Clero, León, Carpeta 862, nº 1.
62 Los ejemplos que hemos señalado en este punto se encuentran en los siguientes documentos:
AHN, Clero, Salamanca, Carpeta 1885, nº 18 (Salamanca, año 1259); AMGU, 1.h. 1.4 (1260); AMGU, 1.h.1.8 (1383); AHN, Clero, Valladolid Carpeta 3427, nº 12 (Valladolid, año 1150); AHN, Carpeta 1885, nº 15; AHN, Clero, Teruel, Carpeta 2934, nº 2 (Teruel, año 1404); AHN, Clero, Ávila, Carpeta 25, nº 8 (Salamanca, año 1301); AHN, Clero, Palencia, Carpeta 1653, nº 6 (Palencia, año 1214); AHN, Clero, Palencia, Carpeta 1653, nº 5 (Palencia, año 1213); AHN, Clero, Cáceres, Carpeta 394, nº 11 (Cáceres, año 1363); AMGU 1.h.1.44 (1260); AMGU 1h34 (1436); AHN, Clero Cáceres, Carpeta 394, nº 5 (Sevilla, año 1363); AHN, Clero, Valladolid, Carpeta 3431, nº 10 (Valladolid, año 1298).
63 Ejemplos localizados en los documentos:
AHN, Clero, Salamanca, Carpeta 1876, nº 3 (Zamora, año 1424); AHN, Clero, Ávila, Carpeta 24, nº 18 (Ávila, año 1301); AHN, Clero, Salamanca, Carpeta 1880, nº 11 (Salamanca, año 1301); AHN, Clero, Salamanca, Carpeta 1883, nº 14 (Salamanca, año 1256); AHN, Clero, Valladolid, Carpeta 3431, nº 10 (Valladolid, año 1298); AHN, Clero, Salamanca, Carpeta 1875 bis, nº 1 (Salamanca, año 1377); AHN, Carpeta 286, nº 4 (Burgos, año 1274); AHN, Clero, Palencia, Carpeta 1655, nº 6 (Palencia, año 1229); AHN, Clero, Logroño, Carpeta 1032, nº 7 (Logroño, año 1277); AHN, Órdenes Militares, Cajón 213, nº 6 (Sevilla, año 1274).
c) Alternancia entre o – u
Son varios los nombres de pila que localizamos en nuestros documentos con esta vacilación. Por ejemplo, Loís / Luis, Agostín / Agustín, esta alternancia también se da en la forma latina del nombre de pila Gonzalo, Gondissalvo / Gundissalvo.
Igualmente tenemos apellidos que presentan la variación entre estas grafías, en una carta real de 1285 de Guadalajara tenemos el apellido Jofre que alterna con Jufre, localizado en una carta de donación de Valladolid fechada en 1408; otros dos ejemplos de esta alternancia la presentan los apellidos Ruiz y Ortiz, muy frecuentes en la Edad Media y que alternan con las formas Roiz y Ortiz. Por ejemplo, en una carta de venta de 1301 tenemos la forma Roiz que alterna con Ruiz, forma encontrada en otra carta de venta de la misma fecha; por otro lado, en una carta del rey de 1330 tenemos la forma Urtiz que alterna con Ortiz localizada en una carta de arrendamiento de 125464.