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L a e je c u c ió n de Luis XVI en ia gui­ llotina abría un c a ­ mino de radicalis­ mo y de aislam ien­ to p a r a la R e p ú ­ blica.

Los girondinos plantearon entonces un último recur­ so: convocar al pueblo apelando a su ancestral venera­ ción por la procedencia «divina» de la autoridad del m o­ narca. Los montañeses hicieron fracasar esta maniobra, acusando a los girondinos de proteger al rey para evitar que salieran a la Iu e s u s compromisos con el monarca,

revelados por algunos de los documentos incautados que habían desaparecido oportunamente antes del in­ ventario oficial.

Tras largos debates, la Convención se pronunció por la culpabilidad del rey y Luis X V I fue guillotinado el 21 de enero de 1793.

La sublevación de la Vendée

La ejecución de Luis X V I provocó una oleada de estu­ por en toda Europa y a la coalición contra Francia se sumaron nuevos aliados: España, el reino de Ñapóles, los príncipes alemanes y, sobre todo. Inglaterra, que se sentía además amenazada por la anexión francesa de Bélgica. En abril de 1793, el comandante en jefe de los ejércitos del Norte, el general girondino Dumouriez, d e­ sertó de su mando y se pasó a los austriacos. El curso de la guerra com enzó a cambiar y los franceses acumu­ laron derrota tras derrota.

Los descalabros bélicos se agravaron al abrirse un fren­ te interno de guerra civil, provocado por la insurrección de la Vendée contra el gobierno revolucionario, a c o ­ mienzos de marzo de 1793. La Vendée es una región de la Francia occidental, de agricultura pobre, apenas capaz de asegurar la subsistencia de los campesinos. El paisaje dominante es el b o c a g e : pequeños campos cua­ drados cercados por vallas de arbustos y en los que la población se agrupa en aldeas formadas por algunas ca­ sas o caseríos en torno a la pequeña iglesia parroquial. El relativo aislamiento de la Vendée pemitió que se conservase prácticamente intacto el antiguo régimen se­ ñorial: los campesinos continuaban vinculados a sus tra­ dicionales formas de vida y a su clero, en la medida que

La

Vendée

A causa de los nu­ m erosos frentes de c o m b a t e en l a s fronteras, surgieron problem as para el abastecimiento de los productos más necesarios, lo que a p ro v e c h a ro n los monárquicos y el c le ro tr a d ic io n a l para alentar revuel­ tas contra la Repú­ blica. La Vendée fue una auténtica gu e­ rra civil en esta re­ g ió n de F ra n c ia . A q u í, a s e d i o de Lyon.

La

Vcndée

L os m o tivos del motín de la Vendée eran ju stific a d o s, pero el aprovech a­ miento político que de ellos hicieron sus instigadores nacio­ nales y extranjeros dio lugar a una fe­ roz represión que c u b rió de s a n g re c a lle s y c a m p o s de la región suble­ vada.

éste asumía correctamente sus tareas religiosas, de asis­ tencia y de encuadramiento en una región de hábitat tan disperso. En este medio, la Revolución suponía para los campesinos vendeanos la destrucción de sus formas de vida ancestrales, impuesta por un poder exterior y eje ­ cutada por la burguesía de las ciudades.

El anuncio del reclutamiento forzoso decretado por la Convención el 24 de febrero de 1793 provocó el esta­ llido de la insurrección, que se extendió rápidamente. Dadas las características de la región, la contrarrevolu­ ción vendeana fue en su origen esencialmente antibur­ guesa. Las connotaciones monárquicas, clericales y n o­ biliarias surgieron posteriormente, a medida que los campesinos fueron siendo incitados por los sacerdotes antirrevolucionarios, los agentes británicos y los partida­ rios monárquicos del conde de Artois.

C o m o toda guerra civil, el enfrentamiento adquirió caracteres fanáticos, produciéndose actos de inusitada crueldad. A los jefes de columna se les ordenó incen­ diar los poblados y...

«exterminar sin reservas a todos los individuos de cualquier edad y sin discriminación de sexo convictos de haber partici­ pado en la guerra de la Vendée».

La caída de los girondinos

Mientras los enemigos de la Revolución se entusiasma­ ban ante los avances de los ejércitos coaligados, entre las tropas revolucionarias cundían los rumores de que «estaban siendo traicionados».

Por otro lado, la insurrección de la Vendée y los reve­ ses de la guerra agravaron las tensiones entre girondinos y montañeses, mientras los s a n s - c u lo tte s iban adquirien­ do cada vez mayor protagonismo, exigiendo medidas ra­ dicales contra la escasez y la carestía (control de precios, racionamiento, legislación contra los acaparadores de ali­ mentos y requisa de los mismos para su obligada circu­ lación).

Los girondinos, debilitados políticamente en la Asam ­ blea, intentaron tomar la ofensiva contra los montañe­ ses, acusando a sus líderes de incurrir en la ilegalidad constitucional y de aspirar a la dictadura si accedían a las demandas de los s a n s - c u lo tte s .

Frente a estas acusaciones girondinas, los argumentos políticos de Robespierre se impusieron y situaron el d e ­ bate ante el problema de fondo que enfrentaba a ambas tendencias: según sus propias palabras, todas estas c o ­ sas eran ilegales, tan ilegales com o la Revolución, la caí-

El papel de Robespierre

El papel político del club de los girondi­ nos (a b a jo ) se h a ­ bía debilitado fren­ te a sus enemigos jacobinos, y su es­ trategia para reto­ mar el poder pasó de la oposición par- l a m e n t a r i a a la a b ie rt a c o n s p ir a ­ ción golpista para parar lo que enten­ dían com o dictadu­ ra jacobina.

El papel de Robespierre

El clim a de entu­ siasm o y de abierta lucha política con­ trastaba con estas fiestas «lú d ico -p o - líticas» (co m o la Fiesta de la Razón), en las que el pueblo participaba con un fervor propio de los actos religiosos del Antiguo Régim en.

da del trono y la Bastilla; tan ilegales com o la propia liber­ tad. N o se puede querer una revolución sin revolución. Robespierre, apoyado por los montañeses, salió for­ talecido del debate.

Los girondinos iban perdiendo su hegem onía en la Convención, pero seguían controlando los municipios de las grandes ciudades com o Lyon, Marsella, Nantes o Burdeos. Esta influencia les m ovió a recuperar su ini­ ciativa política en la Asamblea, dirigiendo ahora sus ata­ ques contra la Com una de París. Un diputado girondi­ no, Isnard, amenazó con una fuerte represión a los representantes de la Comuna si se llegaba a atentar con­ tra la legalidad constitucional. Las secciones parisienses respondieron violentamente, reclamando la depuración inmediata de la Asamblea: los diputados girondinos, so­ bre todo aquellos que intentaron «salvar al rey», debían ser expulsados.

El 2 de junio de 1793. una gran manifestación se di­ rigió a la Convención y tras un dramático debate desa­ rrollado bajo el control de las milicias urbanas, fueron arrestados 29 diputados girondinos. Esta jornada puso en evidencia la creciente influencia de los s a n s - c u lo tte s que, de este modo, parecían controlar a la Asamblea a través de los montañeses.

Por primera vez una insurrección popular desplazaba del poder a un partido, pero los propios montañeses ex­ perimentaban sentimientos contradictorios: por una par­ te. les movía el deseo de imponerse a los girondinos; por otra, no podían evitar sentirse indignados ante la fuerte coacción de que estaba siendo objeto la Asam blea: además, no dejaba de inquietarles que la dirección política de la Revolución pasara a manos de los s a n s -

c u lo tte s . El papel de Robespierre Comité de investi­ gación popular. La proliferación de es­ tos organism os en 1793 resaltaba el cada vez más evi­ dente conflicto de clases sociales que iba im pregnando el p r o c e s o p o lít ic o revolucionario.

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Un sospechoso de favorecer a la «revo­ lución» com parece ante un comité de in v e s tig a c ió n . La hegem onía de los

sa n s-culo ttes en los

comités pronto d e­ rivó en abusos in­ discriminados que hicieron florecer el miedo y el odio h a ­ cia el pueblo bajo entre la burguesía y la clase media.

La Convención montañesa