5.5 Collecting data in the field
5.5.3 Implementing the CARG database scheme into the geodatabase model
Muchos autores definen al empresario como aquél que toma las
decisiones en la empresa y, sin duda, la dirección empresarial supone una toma de decisiones casi constante, hasta el punto de que también son muchos los que consideran como sinónimos los términos 'decisión' y 'dirección'.
En sí, la experiencia en la toma de decisiones conlleva la potenciación de la capacidad de análisis y de diagnóstico de las situaciones para resolver los problemas.
En el transcurso de la historia, el hombre ha tomado las decisiones
basándose en la experiencia, en la intuición, en el sentido común, y en la repetición de fórmulas que tuvieron éxito en el pasado. Hoy, dado el creciente ritmo de cambio del entorno empresarial, son escasas las ocasiones en las que existen precedentes útiles para la toma de decisiones y, en muchas ocasiones, los problemas son tan complejos que escapan a la intuición y al análisis subjetivo, siendo necesario completarlos con el empleo de un método científico basado en instrumentos objetivos de investigación y medida.
En muchos casos la realidad es tan compleja que, para comprenderla, hay que simplificarla, tomando de ella aquellos aspectos que resultan más relevantes para el análisis de que se trate y relegando los que resultan accesorios. De este modo se modeliza una situación real, para describirla con mayor simplicidad, o bien para, además, tomar
decisiones. El principal objetivo de un modelo es permitir una mejor
comprensión y descripción de la parte de la realidad que represente. Esa mejor comprensión de la realidad permite tomar decisiones.
Los modelos se pueden clasificar atendiendo a multitud de criterios:
- Modelos objetivos y subjetivos. Son muy frecuentes las ocasiones en las que intervienen sucesos no experimentables objetivamente, y en las que no existen métodos formales, por lo que los modelos han de ser informales (en ocasiones, no se reflejan en un documento ni adquieren entidad física), subjetivos, y basarse en la intuición.
- Modelos analíticos y de simulación. Los modelos analíticos han de ser resueltos: son aquellos que sirven para obtener soluciones. Entre los modelos analíticos se encuentran aquellos que permiten determinar los valores que ha de darse a las variables de modo que se maximice o minimice otra variable que se tiene como objetivo. Los modelos de
simulación son representaciones simplificadas de la realidad sobre las que se opera para estudiar los efectos de las distintas alternativas de actuación. En lugar de actuar sobre la realidad (lo que, en algunos casos, tiene consecuencias definitivas), se opera sobre el modelo de simulación, para posteriormente, a la vista de los efectos de las distintas alternativas de decisión, seleccionar lo más conveniente. A diferencia de los modelos de optimización, que generan la decisión (la solución óptima), los
modelos de simulación permiten obtener información sobre los efectos de las posibles decisiones, pero luego el decidor ha de elegir la alternativa que le resulte más conveniente.
- Modelos estáticos y dinámicos. Los modelos estáticos son aquellos que no utilizan la variable tiempo, en tanto que los dinámicos son
aquellos que incorporan el tiempo como variable o como parámetro fundamental.
- Modelos deterministas y probabilísticos. En los modelos
deterministas se suponen conocidos con certeza todos los datos de la realidad que representan. Si uno o varios datos se conocen sólo en términos de probabilidades, el modelo se denomina probabilístico, aleatorio o estocástico.
Tomar decisiones es tanto más sencillo cuanto mayor es la información de la que se dispone. En ese sentido, los estados de la naturaleza son los sucesos de los que depende la decisión y en
los que no puede influir apenas el decisor.
El nivel de información determina el tipo de ambiente de la decisión. Se distinguen los siguientes ambientes de decisión:
Certeza. El ambiente de certeza es aquél en el que el decidor conoce con absoluta seguridad los estados de la naturaleza que van a presentarse.
Riesgo. Se denomina ambiente de riesgo a aquel en el que el decidor no sabe qué estados de la naturaleza se presentarán, pero sí conoce cuales pueden presentarse y la probabilidad que tiene cada uno de ellos.
- La toma de decisiones habrá de basarse en el cálculo de probabilidades.
Incertidumbre estructurada. El ambiente de incertidumbre estructurada es aquel en el que se conocen los estados de la naturaleza, pero no la probabilidad de cada uno de ellos. - La toma de decisiones habrá de llevarse a cabo en base a los siguientes criterios:
- Criterio racionalista. Si no se conocen las probabilidades asociadas a cada uno de los estados de la naturaleza, no hay razón para pensar que uno tenga más probabilidad que otros. Por ello, se calcula la media aritmética de los resultados que se pueden derivar de cada una de las decisiones y se elige aquella a la que le corresponda el resultado medio más elevado, si tales resultados son favorables, o la que tenga el
resultado medio más bajo, si los resultados son desfavorables.
- Criterio optimista. Es el criterio que seguiría una persona que pensara que, cualquiera que fuera la estrategia que eligiera, el estado que se presentaría sería el más favorable para ella. Por ello, cuando los
resultados son favorables, se determina cuál es el resultado más elevado que puede alcanzarse con esa estrategia y, posteriormente, se elige aquella a la que le corresponda el máximo entre esos máximos. Cuando los resultados son desfavorables, se determina cuál es el mejor resultado que puede obtenerse con cada estrategia (el menor) y se elige aquella a la que le corresponda el mínimo entre esos mínimos.
- Criterio pesimista. Es el que seguiría una persona que pensara que cualquiera que fuera la estrategia que eligiera, el estado que se presentaría sería el menos favorable para ella.
- Criterio de optimismo parcial. Constituye un compromiso entre los criterios optimista y pesimista. El mejor de los resultados de cada estrategia se pondera con un coeficiente de optimismo (comprendido entre 0 y 1), en tanto que el peor de los resultados se pondera con el de pesimismo.
- Criterio del mínimo pesar. Este criterio de decisión es el que siguen quienes tienen aversión a arrepentirse por equivocarse.
Incertidumbre no estructurada. El ambiente de incertidumbre no estructurada es aquel en el que ni siquiera se conocen los posibles estados de la naturaleza.
- La toma de decisiones habrá de basarse en la mera intuición.
Para pasar de un tipo de ambiente a otro anterior es necesario obtener cierto grado de información: cuanto mayor sea la información, menor será la incertidumbre.
En muchas ocasiones, el resultado obtenido no sólo depende de la alternativa seleccionada por un solo decisor, sino también de las decisiones tomadas por otro y otros decidores. Así, en los casos
considerados anteriormente, el decidor 'jugaba' contra la naturaleza; se trataba de un 'juego' de azar, en el que el resultado final dependía de la suerte del decidor.
Los 'juegos' de estrategia, donde toman parte en la decisión distintos participantes, se pueden clasificar de acuerdo a diversos criterios. - Según el número de participantes: de uno, dos, ...n jugadores. - Según sea la ganancia total obtenida por el conjunto de todos los
participantes: pueden ser de suma nula, cuando el importe total de lo que unos ganan coincide con el total de lo que otros pierden, y el saldo neto es igual a cero, o de suma no nula.
- Según el número de jugadas: una jugada, varias jugadas o infinitas jugadas.
- Según la información de la que disponen los participantes en el
momento de jugar: los juegos pueden ser de información completa y de información incompleta.
- Según los elementos que intervengan en las decisiones: juegos de estrategia pura, si en las decisiones de los jugadores sólo interviene su actuación, que se supone racional, y juegos de estrategia mixta, cuando, además, interviene algún elemento aleatorio introducido por los propios jugadores.