Dentro de estos factores se contemplan aspectos como el sexo de los estudiantes, edad, la frecuencia del estudio y hábitos como el leer prensa, ver noticieros y trayectoria de la vida académica.
2.2.2.2. Factores exógenos
Los estudiantes aprenden de diversas formas, por lo que es importante identificar los factores que intervienen en el rendimiento académico con la finalidad de que los docentes puedan establecer estrategias que faciliten el proceso de aprendizaje y los primeros adquieran los conocimientos, mejorando su rendimiento.
Dentro de estos factores tenemos:
Comunidad. Se relaciona con el entorno inmediato o vecindario donde vive la familia y el involucramiento de los alumnos en las actividades tanto positivas o negativas que allí se den.
Familia. Tiene que ver no sólo con el nivel de ingresos, sino con la composición de la familia, la ocupación y el nivel educativo de los padres, la vida familiar, el clima de afecto y seguridad, la infraestructura física del hogar, los recursos disponibles para el aprendizaje, el uso del
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tiempo, las prácticas de crianza, la relación de la familia con la escuela, etc.
Escuela. Opera a nivel del sistema escolar en su conjunto a nivel de cada institución y a nivel del aula. Tiene que ver no únicamente con la enseñanza, sino con todas las dimensiones del quehacer y la cultura escolar, incluyendo la infraestructura y los materiales de enseñanza, el uso del espacio y del tiempo, la organización, las rutinas y las normas, la relación entre directivos y docentes y entre estos, los alumnos, los padres de familia y la comunidad, la relación entre pares, la competencia docente, los contenidos de estudio, la pedagogía, la valoración y el uso del lenguaje en las interacciones informales y en la enseñanza, los sistemas de evaluación (premios y castigos, incentivos, estímulos, etc.).
2.2.3. Variables cognitivas
2.2.3.1. Inteligencia – Aptitudes
La estrecha vinculación entre la inteligencia y la capacidad de aprendizaje es algo evidente. Sin embargo, las cuestiones relativas a la relación entre inteligencia y aptitudes para el aprendizaje y el rendimiento académico distan mucho de estar realmente resueltas. De acuerdo a lo antes descrito existen tres planteamientos, que son el planteamiento biológico, planteamiento psicológico y el planteamiento operativo.
Planteamiento biológico. Se acentúa el poder de la inteligencia como la capacidad de adaptación al medio, entendiendo ésta como una capacidad adaptativa del organismo.
Planteamiento psicológico. La inteligencia se concibe como la capacidad de aprender, es decir, una operación psicológica situada entre la base biológica y la adaptación o resultado de la experiencia, el aprendizaje y los factores ambientales.
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Planteamiento operativo. Se describe la inteligencia como un conjunto de conductas, observables y evaluables a través de los test.
Según investigaciones se cree que la inteligencia se puede ser modificada por el ambiente y las características del contexto en el que se desarrolle el sujeto.
Por otra parte, es necesario hacer una distinción clara entre aptitudes e inteligencia general, porque dado que el término inteligencia abarca multitud de destrezas de índole cognitiva, entre ambos conceptos no existe un aspecto diferenciador esencial. Las actitudes constituyen, en cierta medida una clasificación que ayuda a la descripción y comprensión del funcionamiento intelectual, siendo éstas no sólo de naturaleza mental sino también pueden ser psicomotoras.
“Finalmente la relación entre inteligencia y aptitudes en el rendimiento académico son variables que con frecuencia son consideradas como predictoras del rendimiento académico, ya que las tareas y actividades académicas exigen la utilización de procesos cognitivos.” (Philippe Perrenaud, pág. 37)
Por lo que se puede señalar que la inteligencia es una potencialidad que puede cristalizar o no en el rendimiento, dependiendo de múltiples condiciones destacan el aprendizaje en edades tempranas, en la cual influye el medio ambiente verbal, las actitudes y el estilo de control de los padres, el clima escolar y el carácter personal, como algunos de los factores que más influencia ejercen en el desarrollo de la inteligencia y en consecuencia, en mayor o menor medida, en el rendimiento académico de los alumnos.
2.2.3.2. Estilos de aprendizaje
El aprendizaje es el proceso en virtud del cual se introducen cambios relativamente permanentes en el comportamiento mediante la experiencia o la práctica. Algunos de los tipos más sencillos de aprendizaje se llaman
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respuestas condicionadas o sea la adquisición de un patrón conductual en presencia de ciertos estímulos.
El estilo de aprendizaje, es la forma diversa y específica de captar la información y de enfrentarse a la solución de tareas. Es evidente que las personas aprendan de forma diferente, para lo cual se prefiere un determinado ambiente, un determinado método y un determinado grado de estructuración.
Los estilos educativos, indican cómo los individuos inician, investigan, absorben, sintetizan y evalúan las diferentes influencias educativas en su ambiente, cómo integran sus experiencias, cuál su rapidez de aprendizaje, etc. Los estilos educativos se aprenden en la interacción con los demás y además se confirman, modifican o adaptan. Es evidente la estrecha relación que existe entre los estilos de enseñanza y los estilos de aprendizaje en el proceso de enseñanza – aprendizaje, puesto que debe existir un ajuste entre unos y otros. Por lo que el docente debe conocer los distintos modos de enseñar y ajustar el estilo de aprendizaje de su alumno a la forma de enseñar más adecuada. El rendimiento académico es una variable muy condicionada a los estilos de aprendizaje.
2.2.3.3. Estrategias de aprendizaje
Es una regla o procedimiento que permite tomar decisiones en cualquier momento del proceso de aprendizaje. Se trata de actividades u operaciones mentales que el estudiante puede llevar a cabo para facilitar su tarea, cualquiera que sea el contenido del aprendizaje. Además, hace una distinción entre tres conceptos que en el campo educativo son muy utilizados y con diferentes interpretaciones; como procesos, estrategias y técnicas.
En el proceso se utiliza una cadena general de macro – actividades u operaciones mentales implicadas en el acto de aprender. Son actividades hipotéticas, poco visibles y difícilmente manipulables. Es el caso, por ejemplo de la atención, comprensión, adquisición, etc.
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Las técnicas, son actividades fácilmente visibles, operativas y manipulables, por ejemplo hacer un esquema o un resúmen.
“Las estrategias en cambio son visibles, por ejemplo la organización de los datos que el estudiante realiza para comprender su significado, pues no es algo tan visible como la técnica del resumen ni tan oculto como el proceso de la comprensión.” (JOHANN J. Kathry W. pág. 39)
Es decir, las estrategias están al servicio de los procesos y tienen a su servicio a las técnicas.
2.2.3.4. Conocimientos previos
Es evidente la influencia que ejercen los conocimientos previos en el rendimiento futuro, hecho que concuerda con las teorías constructivistas del aprendizaje que defienden que el aprendizaje se realiza apoyando y relacionando los conocimientos que ya se poseen con los que se pretenden aprender.
De aquí se desprenden que si un alumno tiene buenos conocimientos previos, en una materia, sus resultados académicos anteriores en dicha materia, en principio, también deben de serlo. En consecuencia, si los conocimientos previos son la base de los conocimientos futuros, el rendimiento anterior ha de influir de manera significativa en el rendimiento actual.
Es importante señalar que los conocimientos previos no sólo influyen directamente en el rendimiento sino que, las expectativas, la motivación, el interés y el autoconcepto y la autoestima, son variables que también se pueden ver afectadas por su influencia y, éstas a su vez, forman parte de la explicación del rendimiento académico.
Para aprender es necesario poder hacerlo y saber cómo hacerlo, lo cual necesita disponer de las capacidades, conocimientos, estrategias y destrezas necesarias; pero además es necesario querer hacerlo, es decir tener la disposición, intención y motivación suficiente para hacerlo.
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2.2.3.5. La motivación
La motivación constituye la condición previa para estudiar y aprender. Para aprender y mejorar el rendimiento es imprescindible saber cómo hacerlo, poder hacerlo, lo cual precisa el disponer de las capacidades, conocimientos, estrategias y destrezas necesarias, pero además, es necesario querer hacerlo, tener la disposición, intención y motivación suficiente que permitan poner en marcha los mecanismos cognitivos en la dirección de los objetivos o metas que se pretenden alcanzar. Para obtener éxito académico y óptimos resultados de aprendizaje, los alumnos necesitan tener tanto voluntad, como habilidad, lo cual refleja con claridad el grado de interrelación existente entre lo afectivo – motivacional y lo cognitivo dentro del aprendizaje escolar.
La motivación escolar es el tema que más interrogantes y demandas plantea en la práctica educativa.
La motivación se describe como un conjunto de variables en continua interacción entre sí. Es lo que pone en marcha y activa la conducta dirigiéndola hacia una meta, que el estudiante se esfuerza en conseguir persistiendo en alcanzarlas. La motivación incluye además otras variables como las atribuciones causales, las expectativas de logro, la valía personal, la autoeficacia y sobre todo, la autoestima y autoconcepto considerado como un elemento central en el estudio de la motivación y la personalidad.
Al hablar de motivación y contando con los múltiples enfoques que se establecen para su estudio, existe acuerdo en que son dos los móviles que orientan el comportamiento de las personas, la consecución del éxito y la evitación del fracaso escolar.