CAUTION Do not strip the trigger group.
218 CONDUCT OF THE LESSON
La muestra de Cristianía (tabla 23) estuvo conformado por 488 personas con una mayor proporción de mujeres (65,6%) con respecto a los hombres (34,4%), que en conjunto se declararon, en su mayoría, como pertenecientes a la etnia indígena embera (93,4%). La mediana de la edad decimal fue de 40 años y la media de 37 años (sd: 18); el rango intercuartílico estuvo entre 25 y 52 años, y las edades fluctuaron entre 14 a 87 años. La proporción de personas de la muestra menores de 44 años fue del 63,5% y de mayores fue de 36,5%.
El grueso de los individuos de la muestra tenía un nivel de escolaridad de primaria (52,7%), el promedio de años de estudio aprobados fue 3 y un 75% presentaba 5 o menos años de estudio. El rango de variación de hijos por mujer osciló entre 0 y 16 con promedio de dos por cada madre, aunque el 40,3% reportó haber concebido más de tres hijos (tabla 23). En los hábitos de salud (tabla 24) se encontró que un 15% eran fumadores, la mayoría (85%) pasaba más de 5 horas de pie y un 75% de las personas afirmó permanecer entre 1 y 4 horas sentado.
En cuanto a factores biológicos de riesgo (tabla 25) se observó que un 34,4% tenía antecedentes familiares de varices y un 7% tenían o tuvieron en alguno momento de su vida hiperlipidemias. En las variables de diagnóstico clínico la prevalencia de diabetes fue del 0,7%, la hipercolesterolemia ascendió al 21,4%, la hipertrigliceridemia a 33% y las dislipidemias se reportaron en 56,2% de las personas valoradas. Los indicadores de obesidad central y total mostraron un índice cintura/cadera aumentado en el 38,1% de los casos, 8% de los individuos eran obesos, 40,2% tenían sobrepeso y el 32,5% tenían obesidad abdominal.
72
La tabla 26 contiene la mediana, la desviación estándar y los valores mínimo y máximo para los resultados de las pruebas bioquímicas en sangre y los indicadores de obesidad. Para la glicemia y el colesterol total los valores se encontraron en el rango de la normalidad; sin embargo la media de los triglicéridos resulta en el punto de corte que define la hipertrigliceridemia. La media del índice cintura/cadera, el índice de masa corporal (IMC) y el perímetro de la cintura están en el límite que define valores aumentados en mujeres, sobrepeso en ambos sexos y obesidad abdominal en varones, respectivamente.
La caracterización de otros factores biológicos potenciales de riesgo que se consideraron en este estudio puede contemplarse en la tabla 27, donde se presenta por sexo, los valores mínimo, máximo, la media y la desviación estándar de las variables antropométricas y de composición corporal a nivel de la pierna. En el estudio del efecto del sexo y la edad sobre las variables de la morfología corporal (tabla 27) se encontró poco dimorfismo sexual (p > 0,05) para la grasa abdominal (cintura), los perímetros de la pantorrilla (CMx y CMi), el área total (AT) de la pantorrilla y el cociente mínimo/máximo de la pierna; en cambio, la estatura, el peso, el IMC, las altura iliospinal y de la rodilla, el perímetro del muslo, el pliegue de la pantorrilla, el área muscular (AM), el área grasa (AG) de la pantorrilla, el porcentaje de grasa, el perímetro de la cadera, el índice cintura/cadera y el pliegue del muslo, se diferenciaron significativamente por sexo. Todas las variables mostraron diferencias significativas con la edad exceptuando el IMC, la altura de la rodilla, el CMi, y el área muscular (AM). El modelo LMS corrigió de forma eficiente el efecto del sexo y la edad sobre las variables de la morfología corporal que de este modo quedaron estandarizadas (tabla 28).
6.2.2. Prevalencias de los DVC (diagnóstico anatómico) y su asociación con los FR clásicos y potenciales
Considerando las categorías CEAP para localización anatómica de lesiones venosas en cualquiera de los miembros inferiores y sin distinguir sexos (tabla 29), se encontró que cerca de la mitad (49,4%) de los individuos de la muestra tenían algún DVC localizado. Las lesiones venosas en cualquier localización fueron más prevalentes en mujeres (34,8%) que
73
en varones (14,6%) [Chi–cuadrado= 5,201; p = 0,023], con riesgo cercano a 1,5 veces mayor [OR = 1,548; IC 95%= 1,062–2,257]. La edad influyó significativamente en la prevalencia de los DVC en cualquier localización [Chi–cuadrado = 11,584; p = 0,001] resultando con mayor riesgo los individuos mayores de 44 años [OR = 1,908; IC 95% = 1,313 – 2,724].
El 30,3% de las personas de la muestra presentaron algún compromiso de segmentos venosos superficiales (As2–5) en safenas y no safenas, el 25,4% en telangiectasias (As1), el 8,0% en perforantes (Ap16–18) y, finalmente, el 2,3% afectación en venas profundas (Ad6– 16). Se presentaron otros problemas venosos sin telangiectasias (23,9%), sin superficiales safenas y no safenas (19,0%), o sin profundas (47,1%) y perforantes (41,4%), ya que solo 247 (50,6%) individuos estaban libres de cualquier DVC localizado anatómicamente (tabla 28). Comparando con la muestra de Jardín, los valores de las prevalencias para todas las categorías de clasificación fueron significativamente menores en Karmata Rúa (p=0,000), con excepción de las lesiones venas profundas perforantes que presentaron mayor prevalencia en la muestra del resguardo, aunque las diferencias no fueron significativas entre ambas localidades (p=0,686).
Al segmentarse por sexos el diagnóstico de DVC en la población de Karmata Rúa, el porcentaje de afectación en cualquier localización anatómica fue de 53,1% en mujeres y de 42,3% en hombres. Para los varones las superficiales safenas y no safenas fueron las que presentaron mayor afectación (30,4%) respecto a las telangiectasias (16,1%) las profundas (1,8%) y las perforantes (7,1%); mientras que en las mujeres, las telangiectasias y las superficiales safenas presentaron las prevalencias más altas con un idéntico porcentaje de afectación (30,3%), mientras que las profundas (2,5%) y perforantes (8,4%) evidenciaron las prevalencia más bajas (tabla 28).
Una vez obtenida la prevalencia de DVC se procedió a explorar mediante la prueba de Chi cuadrado (tabla 30), la asociación con los ya descritos factores sociales y biológicos que se consideraron como posibles moduladores de la frecuencia de la enfermedad venosa en la población. En este sentido, se encontró riesgo significativo de Ag con la edad en el sexo
74
femenino [Chi–cuadrado (1 gl)= 12,952; p= 0,002] y con el número de hijos por mujer o paridad [Chi–cuadrado (3 gl)= 10,089; p= 0,018]. Asimismo, se encontró asociación de Ag con el hábito de fumar [Chi–cuadrado (1 gl)= 4,524; p= 0,033 en el sexo femenino], y las horas que se mantienen sentadas las mujeres durante el día [Chi–cuadrado (3 gl)= 10,124; p= 0,018].
Con relación a los indicadores de obesidad (tabla 30), hubo asociación significativa con el índice cintura/cadera [Chi–cuadrado (1 gl)= 4,163; p= 0,041] y la obesidad abdominal [Chi–cuadrado (1 gl)= 8,052; p= 0,050 en la muestra] y el IMC [Chi–cuadrado (2 gl)= 7,797; p= 0,020 en la muestra]. Las telangiectasias (As1) se asociaron significativamente con el sexo [Chi–cuadrado (1 gl)= 11,7880; p= 0,001] y la paridad [Chi–cuadrado (3 gl)= 7,912; p= 0,048]. Igualmente se encontró asociación de As1 con la cintura IDF [Chi– cuadrado (gl1) = 6,740; p= 0,009] y el IMC [Chi–cuadrado (2 g) = 9,311; p= 0,001] en la totalidad de la muestra.
Las venas superficiales safenas y no safenas (As2–5) se asociaron con la edad [Chi– cuadrado (1 gl)= 20,508; p= 0,000 en el sexo femenino y Chi–cuadrado (1 gl)= 13,585; p= 0,000 en la muestra]. Igual asociación se obtuvo con el hábito de fumar en las mujeres [Chi–cuadrado (1 gl)= 5,193; p= 0,023]. El índice cintura/cadera y la cintura IDF tuvieron diferencias significativas entre cuartiles con relación a la prevalencia de DVC en venas superficiales, ya que el primero tuvo una Chi cuadrado significativa [Chi–cuadrado (1 gl)= 5,633; p= 0,017 en las mujeres] al igual que sucedió con la obesidad abdominal [Chi– cuadrado (1 gl)= 8,196; p= 0,040 en las mujeres y Chi–cuadrado (1 gl)= 6,254; p= 0,012 en la muestra]. Finalmente, las lesiones en venas profundas y perforantes (Adp6–18) se asociaron con el tabaquismo [Chi–cuadrado (1 gl)= 11,665; p= 0,003] y los antecedentes de varices en la familia [Chi–cuadrado (2 gl)= 5,377; p= 0,020] en la totalidad de la muestra.
Como se planteó líneas arriba, las medidas e índices antropométricos, ya fueran ajustadas o no ajustadas para el sexo y la edad, tuvieron un tratamiento independiente en el estudio de asociación con DVC (tabla 31) En este procedimiento se encontraron valores
75
estadísticamente significativos entre Ag y la distribución por cuartiles de la talla [Ch– cuadrado (3 gl)= 7,878; p= 0,049 en los varones]. En las variables morfológicas relacionadas con el sobrepeso y/o la obesidad se encontró asociación con las siguientes variables: IMC [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,692; p= 0,034 en la muestra], perímetro de la cintura [Chi–cuadrado (3 gl)= 12,360; p= 0,006 en las mujeres, Chi–cuadrado (3 gl)= 10,246; p= 0,017 en los varones y Chi–cuadrado (3 gl)= 15,026; p= 0,002 en la muestra], e índice cintura/cadera [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,758; p=0,033 en las mujeres y Chi–cuadrado (3 gl)= 11,366; p= 0,01 en la muestra]. A nivel de la pantorrilla hubo asociación con el área muscular [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,163; p= 0,043 en la muestra] y con la circunferencia mínima de la pierna [Chi–cuadrado (3 gl)= 7,794; p= 0,05 en la muestra].
Las telangiectasias (tabla 31) se asociaron significativamente al perímetro de la cadera [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,573; p= 0,036 en las mujeres y Chi–cuadrado (3 gl)= 8,249; p= 0,041 en la muestra] y al pliegue del muslo [Chi–cuadrado (3 gl)= 10,936; p= 0,012 en el sexo femenino y Chi–cuadrado (3 gl)= 8,369; p= 0,039 en la muestra]. En las variables relacionadas con la composición corporal de la pantorrilla hubo asociación de As1 con el perímetro, con AT, con AM y con AG, de modo que para el perímetro de la pantorrilla se encontró una Chi significativa [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,970; p= 0,030 en el sexo femenino], que igualmente arroja el área total [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,489; p= 0,037 en el sexo femenino], el área muscular [Chi–cuadrado (3 gl)= 12,600; p= 0,006 en el sexo femenino y Chi–cuadrado (3 gl)= 8,043; p= 0,045 en la muestra], y el área grasa [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,964; p= 0,030 en el sexo femenino].
Los DVC en superficiales safenas y no safenas (tabla 31) se asociaron significativamente con la talla [Chi–cuadrado (3 gl)= 9,288; p= 0,026 en el sexo masculino y Chi–cuadrado (3 gl)= 8,089; p= 0,044 en la muestra]. Entre las variables relacionadas la obesidad hubo asociación con el perímetro de la cintura y el índice cintura/cadera, encontrándose significancias tanto en la primera variable [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,579; p= 0,035 en las mujeres] como en la segunda [Chi–cuadrado (3 gl)= 19,034; p= 0,000 en las mujeres y Chi–cuadrado (3 gl)= 10,107; p= 0,018 en la muestra]. En las extremidades inferiores, hubo asociación con las siguientes variables relacionadas con la acumulación de grasa: pliegue
76
del muslo [Chi–cuadrado (3 gl)= 10,580; p= 0,014 en las mujeres], pliegue de la pantorrilla [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,029; p= 0,045 en las mujeres] y el área grasa [Chi–cuadrado (3 gl)= 7,858; p=0,049 en las mujeres]. Realizado el ajuste por el sexo y la edad en las variables crudas solo se mantuvo la asociación con el pliegue del muslo–z [Chi–cuadrado (3 gl)= 11,002; p= 0,012 en el sexo femenino y Chi–cuadrado (3 gl)= 8,037; p= 0,045, en la muestra]. Por último, la enfermedad venosa en profundas y perforantes estuvo asociada a la circunferencia mínima de la pantorrilla tanto en la variable sin ajustar [Chi–cuadrado (3 gl)= 17,270; p= 0,001 en los varones y Chi–cuadrado (3 gl)= 11,533; p= 0,009 en la muestra] como en la variable ajustada para el sexo y la edad [Chi–cuadrado (3 gl)= 7,992; p= 0,046 en los varones].
6.2.3. Modelo de regresión logística binaria múltiple para los FR asociados a DVC con diagnóstico anatómico. Estimación de Odds Ratio (OR)
Tal como se ha venido haciendo a lo largo del trabajo, el último paso del procedimiento analítico consistió en realizar el análisis de regresión logística binaria múltiple para estudiar el efecto que las variables independientes tenían sobre la localización anatómica de los DVC. La tabla 32 presenta las variables introducidas inicialmente para obtener el modelo de regresión logística binaria según las categorías de diagnóstico clínico de los DVC y la muestra considerada (masculina, femenina o total). Con los DVC según la categoría general de clasificación (Ag) se construyeron 5 modelos explicativos diferentes nominados como: A1, A2, A3, A4 y A5. Con las telangiectasias diagnosticadas por localización anatómica se generaron 4 modelos diferentes: T1, T2, T3 y T4. Con la categoría para venas superficiales safenas y no safenas se obtuvieron 4 modelos explicativos: S1, S2, S3 y S4. Finalmente con la categoría de venas profundas y perforantes se obtuvieron 4 modelos explicativos que se denominaron de la siguiente manera: DP1, DP2, DP3 y DP4. Todos los modelos suponen riesgo disminuido para el primer cuartil Q1=1 de las variables morfológicas exceptuando la talla en los modelos A2, A3, DP1 y DP3 y el pliegue del muslo en los modelos T1, T3, S1, S3.
La probabilidad de presentar DVC en cualquier localización para el sexo femenino (tabla 33, modelo A1) se incrementa en las personas mayores de 44 años (OR= 2,464; IC 95%=
77
1,296 – 4,685). En los varones, en el modelo A2 se observa que el riesgo significativo estuvo ligado a los antecedentes de várices en la familia (OR= 2,240; IC 95%= 1,057 – 4,747) a los perímetros de cinturas ubicados en los cuartiles medio–bajos (25<P°>50) y medio–altos (50<P°>75) (OR= 3,493; IC 95%= 1,274 – 9,572 y OR= 4,548; IC 95%= 1,691 – 12,232, respectivamente), y los cuartiles para la talla medio–bajos (OR=4,941; IC 95%=1,762–13,851). En el modelo A3 solo la talla dicotómica mantuvo la significancia y el riesgo (OR= 2,258; IC 95% 1,178–4,318).
En la muestra (tabla 33; modelo A4), pertenecer al sexo femenino (OR= 2,421; IC 95% 1,380 – 4,246) y superar los 44 años (OR= 2,086; IC 95% 1,301 – 3,346) aumentaban la oportunidad de que se presentaran lesiones venosas en cualquier localización. El IMC en los cuartiles medio–bajos (25<P°>50) y medio–altos (50<P°>75), se expresó como factor de riesgo (OR= 2,099; IC 95%= 1,108 – 3,976 y OR= 3,083; IC 95%= 1,040 – 9,142, para el P° 50–75, respectivamente). En el modelo A5, el IMC distribuido según la mediana, no mantuvo la asociación significativa y el riesgo.
En el modelo T1 (tabla 33), se observa que en el sexo femenino el percentil medio–alto del pliegue del muslo aparece como FR, con relación a los pliegues más altos (OR= 3,005; IC 95%= 1,303– 6,931). El pliegue del muslo dicotómico en el modelo T2, manifestó el riesgo para los pliegues que se encontraban por encima de la mediana (OR=2,160; IC 95%= 1,119–4,167).
Para la totalidad de la muestra (tabla 33; modelo T3), la telangiectasias tuvieron más probabilidad de presentación en el sexo femenino (OR= 2,928; IC 95%= 1,554 – 5,517) y en los percentiles medio–altos (50<P°>75) del perímetro de la cintura (OR= 3,055; IC 95%= 1,201 – 7,769) y del pliegue del muslo (OR= 2,019; IC 95%= 1,049 – 3,886). En el modelo T4, tanto el perímetro de la cintura como el pliegue del muslo dicotómicos, mantuvieron su asociación con el riesgo para los valores por encima de la mediana (OR=2,249; IC 95%= 1,064 – 4,750 en la cintura y OR= 1,853; IC95%= 1,099 – 3,126 en el pliegue del mulso).
78
En el modelo S1 (tabla 33), para el sexo femenino, el riesgo de presentar lesiones venosas en profundas y perforantes se daba con mayor oportunidad cuando se superaba las 44 años de edad (OR= 2,252; IC%= 1,109 – 4,570) y se tenía un índice cintura/cadera ubicado en el cuartil medio–bajo (OR= 2,798; IC 95%= 1,154 – 6,782); igual sucede con los cuartiles medio–altos del pliegue del muslo ajustado para el sexo y la edad (OR=3,154; IC95% =1,362 – 7,304). En el modelo S2, el índice cintura cadera y el pliegue del muslo–z dicotómicos, no arrojaron riesgo significativo.
El modelo S3 (tabla 33), en la totalidad de la muestra, el riesgo de lesiones en superficiales safenas y no safenas se asocia con la edad (OR= 2,156; IC 95%= 1,329 – 3,498) y los cuartiles medio–bajos (25<P°>50) y medio–altos (50<P°>75) del pliegue del muslo ajustado por el sexo y la edad (OR= 2,172; IC 95%= 1,082 – 4,362 y OR= 2,478; IC 95%= 1,321 – 4,648, respectivamente). En el modelo S4, el pliegue del muslo–z en su forma dicotómica, no mostró significancia y riesgo con respecto a esta localización.
En el modelo DP1 (tabla 33), en el sexo femenino, el riesgo de afectación en los lechos venosos de profundas y perforantes se encontró asociado con el hábito de fumar (OR= 3,506; IC 95%= 1,112 – 11,055), y los cuartiles bajos (P°>25) y medio–bajos (25>P°<50) para la talla (OR=4,959; IC 95%= 1,024 – 24,019 y OR= 5,549; IC95%= 1,143 – 26,943 respectivamente). Al repetir el modelo con la talla dicotómica desaparece el riesgo significativo que tenía la variable por cuartiles (modelo DP2).
En el modelo DP3 (tabla 33) en toda la muestra, las lesiones en profundas y perforantes tuvieron riesgo significativos con los cuartiles medio–altos de la circunferencia mínima de la pantorrilla (50<P°>75) (OR= 2,818; IC 95%= 1,168– 6,800) y con los cuartiles bajos (P°<25) y medio–bajos (25<P°>50) para la talla (OR=3,934; IC 95%=1,310–11,820 y OR=3,009; IC 95%=1,011–8,957, respectivamente). En el modelo DP4, solo la talla dicotómica mantiene la asociación y el riesgo para los valores por debajo de la mediana (OR=2,475; IC95% 1,268 – 4,831).
79
6.2.4. Estudio de asociación de los factores de riesgo clásicos y potenciales con los