CAUTION Do not strip the trigger group.
221 CONDUCT OF THE LESSON
La distribución de prevalencias para DVC según diagnóstico clínico (tabla 34), mostró que la proporción de individuos sanos en la muestra de Cristianía fue del 62,3% y los afectados en cualquier categoría clínica fueron el 37,7%. En total, el 28,7% presentó telangiectasias, las venas varicosas tuvieron una prevalencia del 26% y las lesiones asociadas a insuficiencia venosa crónica aparecieron en un 1,2% de los casos. Estos valores mostraron ser significativamente menores en todas las categorías de diagnóstico clínico con respecto a la población de Jardín (p=0,000).
Al evaluarse las frecuencia discriminando por sexo, en las mujeres las telangiectasias (33,4%) tuvieron una mayor frecuencia relativa de aparición que las venas varicosas (25,4%) y la insuficiencia venosa crónica (1,3%); por el contrario, los hombres presentaron mayor prevalencia de venas varicosas (27,4%), seguida de las telangiectasias (19,6%) y de la insuficiencia venosa crónica (1,2%). Tomando como referencia el criterio general de clasificación (Cg) se notaron diferencias estadísticamente significativas en la prevalencia de la enfermedad con relación al sexo [Chi–cuadrado (1 gl)= 4,135; p= 0,042], siendo las mujeres las que proporcionalmente tuvieron mayor riesgo [OR = 1,504; IC 95% = 1,014 – 2,231]. Al considerar la mediana de la edad para ambas muestras (44,44 años) se repite la asociación significativa con CG (Chi cuadrado (1 gl)= 9,501; p= 0,002), especificándose el riesgo en el grupo etario de mayor edad (OR = 1,808; IC 95% = 1,238 – 2,639).
La exploración de la posible asociación del diagnóstico clínico con las características sociodemográficas, hábitos comportamentales y factores biológicos, se presenta en la tabla 35. Se observó que la categoría clínica general además estuvo asociada a la edad en el sexo femenino [Chi–cuadrado (1 gl)=7, 280; p=0,007] y al número de partos [Chi–cuadrado (3 gl)= 16,589; p= 0,001]. Los años de escolaridad [Chi–cuadrado (2 gl)= 7,353; p= 0,025, en el sexo masculino] y las horas de pie [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,184; p= 0,042, en los varones] resultan asimismo significativos. La obesidad abdominal denotó asociación tanto en el sexo femenino [Chi–cuadrado (1 gl)= 4,744; p = 0,029] como en la muestra [Chi–
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El análisis bivariado para explorar la asociación entre las categorías de diagnóstico clínico y los factores de riesgo se hizo mediante la prueba de Chi–cuadrado. La prevalencia de telangiectasias como categoría clínica (tabla 35) se asoció con el sexo y con el número de partos, siendo muy significativa para el sexo [Chi–cuadrado (1 gl)= 10,247; p= 0,001] y significativa para la paridad [Chi–cuadrado (3 gl) = 8,559; p= 0,036]. Las horas que se mantenían de pie tanto los varones [Chi–cuadrado (2 gl)= 15,564; p= 0,001] como los individuos de la muestra [Chi–cuadrado (2 gl)= 8,248; p= 0,041] y el IMC (OMS) en la muestra [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,101; p= 0,044], estuvieron igualmente asociados a C1.
Las venas varicosas (tabla 35) se asociaron con los grupos de edad en el sexo femenino [Chi–cuadrado (1 gl)= 16,327; p= 0,000] y en la muestra [Chi–cuadrado (1 gl)= 14,197; p= 0,000]. El tabaquismo en el sexo femenino [Chi–cuadrado (1 gl)= 15,590; p= 0,000] y en la muestra [Chi–cuadrado (1 gl)= 6,563; p = 0,010], estuvieron asociados con la prevalencia de C2. Así mismo la significancia se hizo presente para el índice cintura cadera OMS [Chi– cuadrado (1 gl)=9,401; p=0,002 para las mujeres y Chi–cuadrado (1 gl)=6,293; p=0,012 para la muestra]. Apareció también la obesidad abdominal con asociación estadísticamente significativa para C2, tanto en las mujeres [Chi–cuadrado (1 gl)=5,405; p=0,020] como en la muestra [Chi–cuadrado (1 gl)=4,765; p=0,029]
La categoría de insuficiencia venosa crónica (tabla 35) se encontró asociada a las horas que se permanece sentado en el día [Chi–cuadrado (3 gl) = 11,985; p = 0,007 en el sexo femenino] y los antecedentes de várices en la familia [Chi–cuadrado (1 gl)= 14,479; p= 0,001 en el sexo femenino y Chi–cuadrado (1 gl)= 11,970; p = 0,003 en la muestra].
De otra parte, al estudiar las variables de la morfología corporal con posible asociación con enfermedad venosa se encontró que el índice cintura/cadera [Chi–cuadrado (1 gl)= 9,885; p= 0,020, en el sexo femenino y Chi–cuadrado (1 gl)= 13,817; p= 0,003, en la muestra] estuvo relacionado con la categoría general de clasificación (tabla 36). Sin embargo, la significancia se pierde cuando el procedimiento analítico se realiza con la variable corregida para el sexo y la edad.
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Las telangiectasias como categoría clínica se asociaron con el peso (tabla 36) tanto en el sexo femenino [Chi–cuadrado (3 gl)=10,308; p= 0,016] como en la muestra [Chi–cuadrado (3 gl)= 8,317; p= 0,040. La significancia se pierde en la variable ajustada (peso–z), pero se manifiesta de manera emergente en el perímetro del muslo–z [Chi–cuadrado (3 gl)= 11,080; p= 0,011], en los varones] y el cociente Mín. /Máx. de la pantorrilla–z [Chi– cuadrado (3 gl)=8,856; p= 0,031, en los varones].
Las venas varicosas se asociaron (tabla 36) con la talla [Chi–cuadrado (3 gl)=11,079; p= 0,011, en el sexo femenino y Chi–cuadrado (3 gl)= 10,644; p= 0,014, en la muestra]. En variables de la morfología relacionadas con la distribución de la grasa corporal, se halló asociación de C2 con el pliegue del muslo, el pliegue de la pantorrilla, el área grasa, el porcentaje de grasa y el índice cintura/cadera. La asociación fue significativa para el pliegue del muslo [Chi–cuadrado (3 gl) = 15,026; p= 0,002, en las mujeres y Chi–cuadrado (3 gl)= 9,995; p= 0,019, en la muestra total], y el pliegue de la pantorrilla [Chi–cuadrado (3 gl)=15,845; p= 0,001, en el sexo femenino y Chi–cuadrado (3 gl)= 8,122; p= 0,044, en la muestra total]. Igualmente la Chi–cuadrado fue estadísticamente significativa con AG [Chi–cuadrado (3 gl)=11,869; p= 0,008, en las mujeres], con el porcentaje de grasa [Chi– cuadrado (3 gl)= 10,893; p= 0,012, en los varones], y con el índice cintura/cadera [Chi– cuadrado (3 gl)= 17,250; p= 0,001, en las mujeres y Chi–cuadrado (3 gl)= 9,916; p= 0,019, en la muestra total].
En las variables ajustadas (tabla 37), la asociación que había con la talla desaparece, pero surge otra medida de longitud específica para la pierna: la altura de la rodilla ajustada para el sexo y la edad [Chi–cuadrado (3 gl)= 9,216 p= 0,027, en la muestra]. Las variables indicadoras del componente graso en la pierna se mantuvieron en su mayoría, es decir: el pliegue del muslo–z [Chi–cuadrado (3 gl)= 12,053; p= 0,007, en las mujeres y Chi– cuadrado (3 gl)= 9,618; p= 0,022, en la muestra], el pliegue de la pantorrilla–z [Chi– cuadrado (3 gl)= 13,200; p= 0,004 en las mujeres y Chi–cuadrado (3 gl)= 8,941; p= 0,030, en la muestra], AG–z [Chi–cuadrado (3 gl)= 12,313; p= 0,006, en las mujeres y Chi–
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(3 gl)= 11,478; p= 0,009, en el sexo femenino]. Al ajustar, solamente desaparece la asociación con el índice cintura/cadera que se había manifestado en la variable sin ajustar. La categoría de IVC solo se encontró asociada con el índice/cintura cadera en la muestra total [Chi–cuadrado (3 gl)= 9,938; p= 0,019].
6.2.5 Modelo de regresión logística binaria múltiple de los factores de riesgo asociados a las categorías de clasificación clínica. Estimación de Odds Ratio (OR)
La tabla 38 muestra las variables que se introdujeron en la función de regresión logística múltiple por cada categoría clínica, muestra y modelo generado. Las categorías de enfermedad venosa por diagnóstico clínico generaron para Cg, 3 modelos explicativos diferentes: C1, C2 y C3. Las telangiectasias por diagnóstico clínico arrojaron 4 modelos diferentes: TC1, TC2, TC3 y TC4. Por su parte, para la categoría de venas varicosas se construyeron 5 modelos explicativos: V1, V2, V3, V4 y V5. Los resultados de la regresión logística obtenida para cada modelo se muestran en la tabla 39. El único modelo que supuso un riesgo disminuido para el primer cuartil Q1=1 de las medidas antropométricas fue el V4 para el pliegue del muslo–z.
En el modelo C1 (tabla 39), la categoría general de diagnóstico clínico de enfermedad (CG) estuvo asociada y denotó más riesgo en mujeres que habían tenido entre tres y cuatro hijos con relación a las nulíparas [OR= 2,850; IC 95%= 1,342 – 6,053]. En el modelo C2 (tabla 37) los cuartiles medio–bajos (25>P°<50) para el porcentaje de grasa ajustado para el sexo y la edad se manifestaron como factor de riesgo para Cg (OR= 2,095; IC 95% 1,079 – 4,069). El modelo C3 el porcentaje de grasa en su forma dicotómica no arrojó el riesgo que se evidenciaba cuando se manejó por cuartiles.
En el modelo TC1 (tabla 39) el riesgo de telangiectasias se incrementó en las mujeres que habían tenido entre 3 a 4 hijos con respecto a las nulíparas [OR= 2,411; IC 95%= 1,168 – 4,975) y en los cuartiles medio–altos para el peso [OR= 2,042; IC 95%= 1,067 – 3,911]. En el modelo TC2, el peso expresado en forma dicotómica mantiene su asociación con el riesgo de telangiectasias. El modelo TC3 (tabla 39), para la muestra, arrojó riesgo significativo de telangiectasias para el sexo femenino [OR= 2,572; IC 95%= 1,527 – 4,333]
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y los cuartiles medio–bajos (25>P°<50) del porcentaje de grasa–z [OR= 1,714; IC 95%= 1,028 – 2,856, con respecto a los percentiles bajos]. En el modelo TC4 el porcentaje de grasa–z dicotómico ya no expresó riesgo significativo.
En el modelo V1 (tabla 39) para el sexo femenino, se observó una mayor oportunidad de presentación de venas varicosas en aquellas que fumaban [OR= 4,665; IC 95%= 1,790 – 12,163]. En el modelo V2 (tabla 39) para los varones el riesgo de venas varicosas se asoció con los cuartiles medio–bajos para el área grasa y el área total ajustada para el sexo y la edad (OR= 3,767; IC 95%= 1,495 – 9,493, para AG y OR= 3,358; IC 95%= 1,340 – 8,415 para AT-z). En el modelo V3, ambas variables antropométricas expresadas de forma dicotómica no arrojan asociación significativa. Para la totalidad de la muestra (tabla 39, modelo V4), se observó mayor riesgo de C2 en los fumadores [OR= 2,085; IC 95%= 1,160 – 3,746] con obesidad abdominal [OR= 2,027; IC 95%= 1,121 – 3,665] y cuyo pliegue del muslo se ubicaba en el cuartil medio–bajo (25>P°<50) [OR= 3,705; 1,042–3,168]. Por último, en el modelo V5, el pliegue del muslo–z dicotómico no arroja riesgo significativo.