8. Banamex. Op. cit, cuadro 11.26 (PIBpor persona, 1970–1993), p.665.
9. Con base en el INEGI. Cuentas nacionales, Censo general de población y vivienda 2000, y Banco Mundial. World development indicators, CD–rom, Banco Mundial, Washington, 1999.
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y actores económicos en Jalisco
Planes, políticas
mentos que pueden explicar la situación. Si bien se hace referencia a la com- petitividad en general, es más recurrente la de los costos (en especial sala- riales) que la de prácticas innovadoras. Es frecuente que se mencione el desarrollo de economías de escala, no así el de economías de gama. Existe una preocupación por el avance tecnológico duro, pero parece haber menos interés por la modifi cación de las formas organizacionales.
Como un ejemplo de los problemas de competitividad por calidad se encuen- tra el de los acabados en la industria joyera, en la que existe poco involucra- miento de las empresas líderes en las cadenas productivas y hay indiferencia por el desarrollo del diseño. En la hulera se detecta un grado de integración productiva de menos de una tercera parte del promedio nacional (25% frente a 80%); en la de maquinaria y equipo, las difi cultades de las Mpyme; en la arte- sanal, el atraso tecnológico y organizacional. El entorno macroeconómico en el corto y mediano plazos se observa desfavorable, aunque no crítico, debido a los cambios políticos y la carencia de fi nanciamientos.
En cuanto a las críticas a las políticas públicas, resalta la de la confi abi- lidad de la política económica federal, los perjuicios de la política fi scal fede- ral, las altas tasas de interés, el tipo de cambio y las prácticas corruptas.
También, se destaca la insufi ciente integración productiva de varios sec- tores, en especial los líderes, el rezago de las Mpyme(con altos costos y bajas utilidades), el incipiente desarrollo tecnológico y organizacional de algunas ramas (como la artesanal) y los problemas ambientales y de ubicación (como en los casos de la artesanal y la hulera). Asimismo, se resalta la concentración geográfi ca de las actividades económicas, la dependencia de México con res- pecto a Estados Unidos, y de Jalisco con respecto a los principales polos nacionales de desarrollo, así como la crisis bancaria.
En el comportamiento concreto de los sectores, la internacionalización de la economía jalisciense se ha traducido en un fuerte crecimiento, pero también en una alta dependencia de un solo sector. La vinculación de Jalisco con el exterior se concentra en la industria electrónica que, en 1997, repre- sentaba 54% de las exportaciones del estado y al año siguiente 83%. Si bien la expansión de este rubro fue sumamente alentadora por la capacidad de generación de divisas y de empleos directos, también resultó inquietante su bajo nivel de integración, la enorme recurrencia al trabajo subcontratado y el rezago relativo de otros sectores. Además, al inicio de este nuevo milenio, su declive generó un fuerte efecto adverso sobre la producción, el empleo y las exportaciones.
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El entorno de la política económica en Jalisco Capítulo 1
des ventajas, pero también grandes obstáculos para mantenerlas y reforzar- las. Estos impedimentos han sido el resultado del contexto internacional, como de las políticas públicas (especialmente federales) y de las característi- cas estructurales de la economía jalisciense.
A diferencia de lo anterior, en términos distributivos Jalisco sí ofrece una situación un poco más favorable que el conjunto del país. El coefi ciente de Gini (que mide la concentración del ingreso monetario) en 1996 fue de 0.4450 frente a 0.4889 a nivel nacional.10 Si bien esta información no es precisa, sí es un indicativo de que existen menores tensiones distributivas entre la mayoría de la población del estado que en la mayor parte del resto del país.
En cuanto al empleo, se observa un menor nivel de subempleo que en el contexto nacional. Los trabajadores sin pago, los que obtienen menos del salario mínimo (
sm
) con cargas de más de 35 horas semanales y los que per- ciben entre uno y dossm
a pesar de que trabajan más de 48 horas representan proporciones menores en la entidad. Sin embargo, esta situación se refi ere exclusivamente al empleo masculino (véase el cuadro 1.4). Las condiciones del trabajo femenino, siempre peores que las de los hombres, son similares a las nacionales.A partir de la crisis de 1995, Jalisco ha registrado un mejor comporta- miento del empleo formal, que a nivel nacional.11 En la crisis de ese año, el
número de los trabajadores registrados ante el
imss
cayó 5.6% en el estado frente a 6.1% a escala nacional. En 1998 y 1999 se logró un crecimiento signifi cativamente mayor al promedio del país (10.1% frente a 7.8% en el primer año y 7.0% frente a 5.7%, en el segundo) y entre 2001 y 2003 el empleo jalisciense se estancó, pero no decayó, como en el conjunto de la república.Por lo que respecta al desempleo abierto, en noviembre de 2003 en Guada- lajara era de 2.1% frente a 3.8% a nivel nacional. Comparado con la evolución de las demás zonas metropolitanas del país (ciudad de México, Monterrey y Puebla), el desempleo tapatío es por lo general inferior al de Monterrey y al de la capital del país. Lo anterior puede refl ejar menores presiones de la población en busca de un empleo, pero la existencia simultánea de un subempleo de 18%
10. A menor valor del índice, el ingreso se encuentra distribuido con mayor equidad. INEGI. Encuesta