CHAPTER 4 THE NAMIBIAN CONSTITUTION
4.2 The Influence of Namibian Groups in the Development of a Constitution The role of the foreign stakeholders is extremely important in
4.2.1 The Constitution and the 1982 Principles
Ante la aproximación inminente de un cambio en todo el planeta Tierra, un cambio que abarca a todo lo que en él existe, se mueve y vive, el hombre, su máxima expresión en cuanto a desarrollo tanto físico como astral y de individualidad, está sujeto en máxima medida a este cambio. Siendo su sensibilidad mayor, y habiendo llegado a alcanzar una comprensión, aunque pobre, de su realidad en el Cosmos y de su relación con el Creador, está sujeto a sentir en su trinidad con mayor efecto la armonía o desarmonía de su vibración con estas transformaciones en el planeta.
En todo cuanto existe y vibra está efectuándose una mutación, una lenta pero inexorable transformación básica hacia una nueva frecuencia vibratoria. Todo en el planeta está cambiando por efecto de su madurez, y de haber llegado al final de un ciclo en su evolución.
El ser humano, en cuanto participa de la vida del planeta, está sufriendo una serie de transformaciones en su estructura molecular, en su cuerpo físico. Está en un período de cambio en todo su ciclo biológico, aunque, siendo este cambio lento, sólo se percibe como un acontecer de diferencia generacional.
Ese cambio que siempre se le atribuye a costumbres, moda, etcétera, marca en sí la influencia del cambio vibratorio en el planeta. Si miráis a la ligera superficialmente, veréis que la humanidad ha ido cambiando su contextura física; la diferencia en contextura ósea es bien visible, pues, la gente instintivamente tiende a ser delgada. Por ejemplo, la moda: la usanza de hoy, como diréis vosotros; pero, ¿cómo surge la moda? ¿No es una idea implantada en una mente? ¿No tiene seguidores? Los cambios que se generan por estas ideas son, en realidad, captaciones de campos vibratorios más altos, de planos más elevados, de donde surgen y se esparcen para ser asimilados por los seres que en el plano inferior pueden asimilar, conectarse y permitir así su aplicación en el medio en que se desenvuelven. Esas ideas son campos vibratorios generadores de transformaciones a nivel de materia pensante, de seres evolucionados. Toda idea que se lanza, y es acogida, es porque está en el ambiente. El que la lanza es el activador de ella, es el impulsor; pero, el encontrar campo propicio y al haber muchos que la aceptan; esto indica que hay una motivación superior, una fuerza mayor que la mueve, y que está latente en ese momento presta para ser cogida.
Todo este cambio físico que salta a la vista exteriormente como moda, estilo, etcétera, obedece a un cambio en la disposición molecular, en la distribución interna de célula a célula. Todas las células están tratando de adecuarse a la variación lenta, pero inexorable, de la frecuencia vibratoria del planeta. El planeta está acelerando lentamente su ritmo, y todos los cuerpos están variando su accionar en relación con el planeta. Todas las células deben de elevar su frecuencia, deben de sutilizarse: perder peso y aumentar su esencia; esto es necesario en todos los niveles, para armonizarse y no salir del planeta por estar acondicionados para otra frecuencia más densa. Cada uno de los seres existentes en el planeta debe de cambiar su estructura molecular; desde el mineral, que se hará más complejo y bello; el vegetal, que está cada vez más sensible y es el que a simple vista está sufriendo más con la desarmonía del planeta; los animales, que por la depredación del hombre se han desajustado con la frecuencia de las entidades colectivas que los controlan; hasta el hombre, que en su desarrollo emotivo ha torcido el rumbo de su propósito en la Tierra, ¡Que es el de ser el transmisor del Amor del PADRE en su armonía con todas las demás formas que conjuntamente con él van en pos de su evolución!
Para adecuarse a la diferencia vibratoria que conlleva este nuevo ciclo de evolución del planeta, el ser humano está sufriendo en su organismo un cambio en cuanto a la diferencia que experimentará el cuerpo físico como estructura molecular, como campo de energía física o etérica y como espíritu de la materia. El cuerpo físico, el cuerpo denso o la materia en su parte densa y sólida, está perdiendo peso; sus células están cambiando de
estructura molecular y están disgregándose más en la lacerada superficie del planeta. La parte etérica ha cobrado mayor fuerza en esos cuerpos más livianos. La materia está cargada o sobrecargada de una energía que no sabe como descargar. Esto es lo que está generando en la humanidad civilizada, que es donde generalmente
se congregan los núcleos de entidades más
evolucionadas, esa serie de dolencias o enfermedades tan actuales como la gastritis, úlceras, neuritis y la enorme cantidad de consecuencias que éstas generan. Al perder peso la parte sólida de la materia, esa diferencia en cuanto a la cantidad de materia que el cuerpo físico utiliza, es indicativo de que mayor es el bagaje que queda con el espíritu de la materia o cuerpo astral de la materia. Su evolución es tal como desarrollo integral que puede completar su cuerpo físico con un bagaje menor, haciéndolo, con menos cantidad de materia, más perfecta y compleja. A menor cantidad de materia que utiliza, mayor cantidad permanece como esencia del espíritu de la materia; en consecuencia, ese cuerpo será más flexible cuanto más sutil, y mayor será la esencia que lo ayudará a desenvolverse.
Como veis, los tres cuerpos de la materia van cambiando también en cantidades proporcionales. A mayor espíritu de la materia, menor la densidad de la materia y mayor la energía vital que la mueve. Entonces, da por resultante un cuerpo más sensible, más activo y con un accionar entre sus moléculas más suave, más compenetrado y más completo.
Cada uno de los cuerpos que componen el ser humano tiene que pasar por ese proceso. Al tenerlos todos ínter penetrados, éstos necesitan desarrollar el cambio en interacción mutua cada uno en su medio, con la amplitud que el ser humano necesite.
La entidad, siendo la expresión más alta del desarrollo del ser, siendo el Yo, el Ego, la que dirige a sus cuerpos, es la que da inicio a la cadena de reacciones que necesitan los otros cuerpos para efectuar los cambios en sus materias, que los ponga en condiciones para sobrevivir en el planeta. La entidad es la que, en comunicación con su Chispa Divina, conoce y comprende las alternativas que se le presentan en este grado de su evolución. Dado el grado de adelanto de la entidad, puede ésta comprender la importancia de este momento, de este tiempo de tránsito de un grado a otro. Decimos que dado el grado de adelanto, por lo que si una entidad no ha llegado al punto en que se le pueda hacer claro el panorama es, entonces, una entidad que automáticamente pasará a otro planeta; pues su estado de adelanto, su frecuencia vibratoria, no estará adecuada para este planeta en su próximo grado. El no comprender indica que la entidad está en un adelanto menor; es decir, todavía necesita las lecciones que recibirá en otro planeta de un nivel menor al grado en que llegará el planeta Tierra próximamente.
También hay entidades que habiendo evolucionado hasta cierto punto pueden llegar a la comprensión; digamos que están en un punto que con un esfuerzo un salto pueden ver el panorama. A estas entidades se les ha presentado la alternativa de irse o quedarse.
Actualmente, hay infinidad de vidas en este grado encarnadas en la Tierra. Si dan el salto, aún tienen tiempo de prepararse; si no lo dan, ellas libremente han escogido su destino. Esto último indica que las entidades aún no están maduras, aún no han llegado al punto en que deseen cambiar sus perspectivas, aún están sujetas a múltiples deseos y pasiones que las encadenan a vidas acondicionadas para satisfacerlas.
Es la entidad la que, habiendo llegado en su evolución a la clara comprensión y al deseo consciente de pasar a otro grado, a otra clase, a un desenvolvimiento mayor de sus cuerpos, dirige el desarrollo de éstos para que puedan acomodarse en la forma más cabal a la Nueva Era. El cambio comienza con la comprensión de la entidad, que luego lo trasmite al cuerpo astral y, éste, lentamente va irradiando ese cambio en la materia. Este cambio, que genera en principio la entidad, lo puede ésta hacer estando en el astral: programando su nuevo cuerpo físico para que tenga la flexibilidad de ir acondicionándose al planeta. Casi todos los niños que están encarnando ahora vienen en estas condiciones. Ya con esa ventaja, de entidades que conscientemente se prepararon para el cambio, tendrán que desarrollar en la materia el plan que se trazaron para llegar a completar este acondicionamiento. Otras entidades que aún no estaban capacitadas en el astral para programarse así por karma o por atraso, y encarnadas en esta época del cambio, están siendo estimuladas: sienten la necesidad del esfuerzo, de transmutar sus materias. Si responden a este estímulo, si oyen el llamado y lo aceptan, darán el salto y estarán aún encarnadas programando ese
cambio. Con el despertar de su entidad a la realidad, que están viviendo, habrán dado el paso que los conecta con el momento actual; condicionándose, entonces, con disciplina mental a aprovechar al máximo la oportunidad que se les presenta.
¿En qué forma particular el cuerpo astral produce este cambio, y hasta qué punto lo afecta? El cuerpo astral, siendo el nexo entre la entidad y el cuerpo físico, es el elemento indispensable para que este cambio tenga lugar. Al albergar en sí mismo toda la gama de emociones, sensaciones y sentimientos generados en la entidad, y manifestados vía el cuerpo físico, es el primero de los instrumentos de la entidad en tener que adecuarse al cambio. En el cuerpo astral comienza el trabajo de la entidad consistente en preparar su vehículo emocional para que solamente albergue la gama de éstos adecuada a su nueva dimensión, a su nueva perspectiva, a su desarrollo. Si la entidad, por muy evolucionada que esté en su comprensión en su desarrollo intelectual, no ha logrado en este proceso de desarrollo limpiar su cuerpo astral de toda la gama de emociones, sensaciones y sentimientos de baja vibración, éstos la arrastrarán y la envolverán en su frecuencia, y no podrá dejarlos de lado. Al no poder la entidad deshacerse de tales emociones, sensaciones y sentimientos, emocionalmente quedará atada a la vibración que éstos generen y, por ende, también, el cuerpo físico, que es el que refleja todo ese cúmulo de vivencias y deseos. Luego, la entidad debe de haber controlado y evolucionado su cuerpo astral, y éste ya limpio, con su modificación o cambio realizado, podrá pasar a reflejarlo en el cuerpo físico, generando el
cambio que cual circuito cerrado reverterá en beneficio de los tres cuerpos.
El cambio que la entidad genera en el cuerpo astral es lo que podría decirse en forma de ejemplo como el de revisión y limpieza de archivos. Al haber almacenado tantas emociones, sensaciones y sentimientos, desde el comienzo de su existir como tal, ha llegado el momento de darles a cada uno su justo valor. Los de más alta frecuencia son trasmutaciones de otros de baja; luego, los residuales de baja frecuencia deben de ser desechados, deben salir de allí, deben dar paso a otros de mayor graduación. Pero para poder desecharlos tienen que haber sido superados; no debe la entidad de quererlos, ni sentirse ligada a ellos. Sólo si la entidad se libera de estas emociones, sensaciones y sentimientos de baja frecuencia, o negativos, podrá tener su cuerpo astral listo para comenzar el cambio que consistirá en perfeccionar y ampliar esa gama de vivencias positivas que ya ha logrado adquirir. Ampliar significa transformar; por ejemplo, el amor que ha aprendido a sentir por los suyos, se transforma en un sentimiento que abarque a mayor número de sus semejantes, a toda la Creación de
ser posible; la generosidad pequeña, en una
comprensión mayor de las necesidades de los semejantes, con un desprendimiento generoso. Y así ir haciendo crecer estas emociones, sensaciones y sentimientos en una forma que se irradien en el ser y reflejen en su derredor la correspondencia que susciten; formando un archivo nuevo, más amplio, más adecuado a ese nuevo ser que estará con el cambio, ya listo para las nuevas adquisiciones de la entidad.
Así, con el cuerpo astral limpio y ordenado, la entidad podrá comenzar a desarrollar, por intermedio de éste, un nuevo campo de emociones, sensaciones y sentimientos superiores, y con esta nueva gama estimular al cuerpo físico en su desarrollo. Cuando el cuerpo astral ya está debidamente acondicionado para este cambio, en la persona como encarnada se refleja un gran cambio: todas sus actuaciones se vuelven positivas, por cuanto su campo sensitivo está poblado sólo por frecuencias elevadas, emanaciones superiores de amor, paz, comprensión, perdón, etcétera, todas amplias, bien desarrolladas, y con ellas va irradiando a su alrededor y creando nuevos campos positivos a su contacto. Cada persona que pasa a esta transformación es un generador de Paz y Amor, para todo el que está a su derredor. Con esta explicación os daréis cuenta de la importancia que tiene ese cambio en todos ustedes.
A la entidad le compete el dirigir este cambio, si ha llegado al nivel de desarrollo en que puede darse cuenta de él y lo que significa. Así, comprendiendo ella la trascendencia del paso que debe de dar, se prepara para llevarlo a cabo consciente y plenamente, analizando sus alternativas, su cálculo de probabilidad, su cercanía o lejanía de la meta; y se aboca a conquistarla, programando con sus cuerpos la labor, el esfuerzo, que deben de realizar juntos. La entidad es la que voluntariamente, plenamente consciente, debe de realizar el cambio, debe de desearlo, debe de programarlo.
Todos los que llegáis a estos pórticos, a estas escuelas esotéricas, sois entidades que ya estáis en edad como
entidades para dar ese paso decisivo en vuestra evolución. Unos necesitan más esfuerzo que otros para alcanzarlo, pero todos habéis llegado al grado de madurez para daros cuenta de la realidad, del momento que vivís, de la alternativa que se les presenta.
Con el Amor que nos trae a dejaros estas enseñanzas, les decimos que no es el momento de indecisiones, no es el momento ya de incertidumbres; debéis decidiros ya, que el tiempo apremia y es ya muy corto, cortico. Analizad vuestra vida; juzgadla desapasionadamente. Meditad sobre el futuro, abrid vuestra mente al cambio, dejad entrar más luz a ella. Todos vosotros sois aptos para dar el salto en la evolución, para pasar a la Nueva Era. Sólo debéis proponéroslo y lo lograréis. Con constancia, día a día, iréis hollando paso a paso el sendero que os acercará al momento en que, sin daros cuenta, traspaséis la barrera de vuestras actuales limitaciones y entréis como triunfadores en este nuevo camino de evolución que vosotros, con vuestro cambio, lo haréis posible.