Corrosion protection afforded by rare earth (RE) compounds on AZNd alloy
5.3 Results and discussion
5.3.2 Conversion coating
Establecíamos que el saber, nacido de la experiencia y la purificación, capacita al hombre para obtener la plena disposición de dos poderes inmortales: el Ánimo y la palabra. Al respecto, en el versículo 41 del libro decimotercero, Hermes afirma:
En este sentido, todo ser vivo es inmortal. Pero, el mayor de todos es el hombre, capaz de recibir a Dios y ser uno con El. Únicamente con este ser vivo se relaciona la divinidad. Por la noche mediante los sueños y por el día mediante presagios, le predice de diversas formas el futuro: por las aves, por las entrañas, por el aire, por el roble; por ello, al hombre le es dado conocer el pasado, el presente y el futuro.
Dios es omnipresente. Él es la acción y la fuerza. Es muy fácil entenderle. Quizá le resulten muy extrañas estas palabras de la enseñanza hermética que aquí citamos; intentemos entenderlas. Primero repetiremos brevemente lo que hemos analizado ya. El proceso de la mónada, nacido de Dios, tiene tres aspectos principales. En primer lugar, el descenso del espíritu, o intervención divina. En segundo lugar, el Ánimo, esto es, el núcleo monádico que, unido al espíritu, singulariza una radiación que, en tercer lugar, anima el santuario del corazón de la personalidad cuádruple. Cuando esta animación se ha vuelto un hecho en el hombre natural, el hombre que se ha abierto completamente al proceso del nuevo alumbramiento, de nuevo se pone a su disposición una fuerza absolutamente inmortal y divina.
El hombre físico, en su forma nacida de la naturaleza, básicamente no es más que un portador de imagen de Dios, una imagen de la idea de Dios. Porque el errar en la dialéctica, las consecuencias de los muchos conflictos y la larga búsqueda del Santo Grial, le han ocasionado mucho daño a la forma nacida de la naturaleza. Pero, con la entrada del Ánimo en el alma, el hombre ha recibido la fuerza para volverse otra vez, en sentido absoluto, un hijo de Dios, de volverse otra vez, plenamente, la imagen de la idea. En ese momento, el proceso monádico está fundamentalmente recuperado. Entonces, a continuación, se desarrolla la gran transfiguración. Se debe hacer todo, absolutamente todo, para que, sobre la base de la forma del orden de emergencia, se vuelva a vivificar la forma original, siendo guiado en ello por el espíritu y por el alma; por el rey y la reina de Las bodas alquímicas de Cristian Rosacruz.
Sin embargo, comprenderá que de ninguna manera este formidable proceso podrá llevarse a cabo automáticamente. Cada concernido debe colaborar en él con muchísimo interés, de forma sumamente inteligente y muy personalmente. Paso a paso, él mismo debe explorar el camino. Si por la entrada del Ánimo en el alma se presenta, en un momento dado, la posibilidad básica, entonces se desarrolla un segundo poder, tambien de naturaleza inmortal, llamado por Hermes, como usted sabe, la palabra o el habla. Con ayuda de este segundo poder se desarrolla lo que la Biblia llama «la íntima comunión con Dios». Pues la radiación nuclear con la que está unido el espíritu se manifiesta de formas muy diversas en el ser físico. Por ello, en absoluto resulta difícil comprender a Dios en un momento dado.
Quizá haya supuesto que «la íntima comunión con Dios» es una especie de alusión mística a la vida devota. Eso sería, en tal caso, una equivocación. Todo conocimiento superior, todo discernimiento profundo, todas las orientaciones que conducen al candidato fuera de la casa de servidumbre del engaño de la dialéctica, se efectúan con ayuda de este segundo poder.
manifiesta por medio de este segundo poder inmortal, la palabra creadora viva. En efecto, el inicio del verdadero camino liberador se encuentra en «el Verbo que era en el principio». Con este prólogo, con la determinación de este hecho, el Evangelio de Juan se evidencia como el evangelio más importante. De hecho, siempre fue muy querido por las Fraternidades gnósticas de todas las épocas. Su prólogo demuestra que es el evangelio hermético por excelencia.
Si el ser corpóreo está afinado, en cierta medida, con arreglo a esta poderosa vibración y el hombre físico comienza a prestar algo de atención a la afluencia de la Gnosis en el corazón, entonces cuando la radiación nuclear haya irrumpido en el santuario del corazón y colmado todo el ser, también entrará en el santuario de la cabeza en un momento dado. Para lo cual, el sistema de los Chakras como conjunto y los tres Chakras de la cabeza, en particular, se constituyen como intermediarios. El Chakra de la pineal es el Chakra de entrada de la kundalini monádica, que efectúa el descenso del Espíritu Séptuple. El Chakra de la frente está centralizado en el espacio abierto que se encuentra detrás del hueso frontal, de donde tiene que ser expulsado el yo nacido de la naturaleza, y donde nuevamente tiene que ser colocada en su trono, como factor dominante, el alma nueva. El tercer Chakra es el Chakra de la laringe, con ayuda del cual es liberado el poder creador superior y liberador que capacita al candidato para que también llegue a hacer, del segundo elemento de la inmortalidad, un factor completamente activo en la vida.
Se puede comprobar si posee un yo muy pronunciado por el resplandor de su frente. Un resplandor muy particular, un fuego muy especial parte de ahí y también se transmite a ambos ojos. Este yo debe apartarse, desaparecer en el proceso aquí referido. En realidad, en el proceso de la nueva concienciación gnóstica, se desliza simplemente por el sistema de los Chakras hacia abajo, hasta que finalmente desaparece totalmente por el plexo sacro. Tan pronto como el yo nacido de la naturaleza ha desaparecido, el alma renacida ocupa la sede que le corresponde desde el principio. A partir de entonces, el factor de conciencia director de la vida ya no será el yo nacido de la naturaleza, sino el alma.
El primer poder inmortal, el del corazón, puede ser designado como el escudo del caballero del Grial; el segundo poder inmortal, la palabra, como la espada del Santo Grial.
La entrada del espíritu —El Novio o Rey, tal como se le llama en Las bodas alquímicas
de Cristian Rosacruz— en el centro de la pineal, puede ser señalada como una corriente positiva de fuerza. La entrada del alma —la Novia o Reina— en el centro de la frente, se relaciona con un polo negativo de fuerza. Estas dos corrientes forman en la parte superior de la faringe un foco, un centelleo, un resplandor y, por ello, un poder creador activo, capaz de liberar del nadir al candidato y elevarle fuera del país fronterizo de la dialéctica.
Probablemente ya haya experimentado, o estará experimentando, que la dialéctica es, en términos absolutos, un país fronterizo. Usted no puede atravesar esa materia, esa frontera, ya que todas las cosas en la dialéctica cambian a su opuesto. Mientras está ocupado con lo uno, se encuentra lo otro frente a sí. Lo intenta de otro modo y de nuevo aparece ante usted, en un momento dado, el adversario, la contranaturaleza. Por eso no puede atravesar la dialéctica. Nunca acaba con la dialéctica, pues es un país fronterizo. Pues bien, el segundo nuevo poder es capaz de liberarle de este país fronterizo, de elevarle a la vida liberadora. Es la prodigiosa espada del Santo Grial. Despojada de sus envolturas legendarias, despojada de su simbolismo, se ha vuelto un factor activo en la vida. Todo el que restaure el vínculo entre la mónada y el hombre físico recibe esta espada para penetrar en la transfiguración. Para indicar de alguna forma la actividad y el
poder de esta arma, Hermes dice:
Únicamente con este ser vivo se relaciona la divinidad. Por la noche mediante los sueños y por el día mediante presagios, le predice de diversas formas el futuro: por las aves, por las entrañas, por el aire, por el roble; por ello, al hombre le es dado conocer el pasado, el presente y el futuro.
Naturalmente, tenemos que profundizar más en estas revelaciones, ya que sin alguna aclaración tal vez se equivoque. Estas palabras de Hermes, y eso se ha evidenciado en el pasado, no se han comprendido lo más mínimo. Suenan muy mediúmnicas, muy negativo-ocultas y, por consiguiente, han puesto más de una pluma en movimiento, y han llevado a que muchos vean el hermetismo como maldito paganismo, remitiendo con ello a infinidad de advertencias en las Sagradas Escrituras que conocemos como, por ejemplo, no ser agoreros ni adivinos y similares. Pero no se trata en absoluto de que Hermes fuese a querer llamar la atención sobre algo semejante. Sino que se trata de una indicación velada para alumnos serios, por lo tanto, no para profanos. En consecuencia, queremos aclararle sucesivamente a qué se refiere Hermes con sueños, presagios, predicciones, aves, entrañas y robles.
Ya se le explicó que todos los procesos que guardan relación con las transformaciones en el santuario de la cabeza y en el santuario del corazón, están estrechísimamente unidos a nuevas corrientes, radiaciones y desarrollos en la atmósfera astral. Cuando recorre el camino y busca el vínculo con la mónada, la atmósfera astral pura viene a su encuentro para entrar en relación con usted. En un momento dado, todo su cuerpo astral es influido por ello. La sustancia pura de naturaleza astral y los éteres puros, los llamados alimentos santos, se unen a usted. Si piensa ahora en el triple proceso, expuesto hace un momento en relación con el centro de la pineal, el centro de la frente y el de la laringe, en el último de los cuales lo positivo y lo negativo del nuevo toque se encuentran y originan una chispa, un nuevo poder, entonces podrá imaginarse que la nueva sustancia atmosférica, que le toca a través del nuevo principio centelleante en el santuario de la cabeza, también entra en relación con el éter nervioso.
El éter nervioso, el fluido nervioso, experimentará todos los reflejos, todas las influencias del nuevo desarrollo. En un momento dado, estos nuevos impulsos en el éter nervioso, empiezan a dirigirse a determinados órganos vitales, ya que su proceso mental y todos sus órganos sensoriales operan, viven, arden y funcionan con ayuda del éter nervioso. La calidad de su éter nervioso determina también su mentalidad, sus diversos comportamientos sensoriales, etcétera.
Por eso, podrá imaginarse que cuando la nueva fuerza es derramada sobre usted y, tras todos los preparativos esbozados, penetra en usted, ésta se le dará a conocer totalmente, con sus efectos y estímulos, a través del éter nervioso. Cuando los nuevos impulsos empiecen a actuar y a expresarse en el éter nervioso, el candidato empezará a entenderlos con ayuda del nuevo poder creador.
En ese momento, el candidato entra, tal como intenta decirnos Hermes, en la verdadera, positiva y viva relación con el Logos. La nueva luz astral, la pura sustancia astral y todos sus efectos, se reflejarán en el éter nervioso. En relación con esto, piense, por ejemplo, en la Cabeza de Oro en la que se concentran muchos valores astrales puros, en tanto que cúspide del Cuerpo Vivo. De esta forma, el candidato ennoblecido para este estado de ser, que ha penetrado hasta este punto, entrará en una relación viva, verdadera e interior, con la Cabeza de Oro. Pues, como se ha dicho, tales impulsos pueden ser absorbidos y comprendidos por medio del segundo nuevo poder que controla todos los órganos del santuario de la cabeza.
Hermes Trismegistos se refiere a estos sueños. No son otra cosa que impulsos visionarios, visiones, impresiones, que se corresponden plenamente, por ejemplo, con
aquello a lo que Pedro se refería en su discurso de Pentecostés cuando, citando las palabras del profeta, dijo: «En los postreros días —dice Dios— [...] vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños». Con ello se apunta a una intuición visionaria, un nuevo estado sensorial. Los sueños a los que Hermes se refiere son, pues, algo completamente distinto a lo que, en general, se entiende con esta palabra y se experimenta como «yo», egocéntricamente. Se trata de que entienda ahora que de esta manera se transmiten, a cada candidato ennoblecido para ello, sugestiones e impulsos de naturaleza gnóstico-filosófica que se desarrollan en toda la Cadena Universal, a través de las siete Escuelas.
Así se desarrolla la relación viva entre todos los hijos de Dios, sin que se produzca ningún error, ni exista ningún obstáculo causado por el tiempo o la distancia. Por medio del nuevo poder está usted conectado con todos. Las indicaciones para recorrer el camino únicamente pueden ser transmitidas a su conciencia por medio de esta proyección nerviosa. Se trata aquí, por tanto, de una relación íntima con lo Invisible. Así comienza. Y comprenderá que este comienzo no es espectacular en lo más mínimo, ya que es el comienzo de «la íntima comunión con Dios» de las almas que han entrado en la paz de Belén. Quienes han entrado en esta íntima relación con el Logos no hablan sobre ello, sino que recorren silenciosos su camino y realizan su tarea. Y ahora comprenderá que esto guarda relación con el derramamiento del Espíritu Santo, el gran milagro de Pentecostés. La nueva lengua que fue hablada por los Apóstoles, implicaba el uso de este nuevo poder creador, de este segundo poder inmortal, en el fuego llameante de la renovación astral.
En verdad, esto es lo que dijo Hermes y también, imitándole, el profeta Joel: «Después de esto derramaré mi espíritu sobre todo ser humano, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes verán visiones». Si usted, verdaderamente, es un hijo, una hija, de la Joven Fraternidad Gnóstica, en el sentido serio y pleno de la palabra, entonces éste es su futuro, siempre que quiera recorrer el auténtico camino. Vuelva a leer, de nuevo, en los Hechos de los Apóstoles cómo el Espíritu Santificante, es decir, la segunda actividad del poder creador, fue derramado, en aquel entonces, al mismo tiempo sobre miles.
Consideramos un privilegio poder hablarle sobre todas estas cosas y esperamos firmemente que no hará mal uso de estas revelaciones. ¡Consérvelas en su corazón!