7. Evaluation
7.1.1. ISP Core Networks
• La celebración hace justicia a los esfuerzos desempeñados para conseguir el éxito. La celebración que sea pública para incentivar a todos.
A continuación veremos con mayor detenimiento que existen diferentes tipos de motivación dentro del ámbito empresarial. Es importante señalar que ninguna es excluyente y que pueden estar perfectamente simultaneadas dentro de la organización. Igualmente es necesario añadir que no existen diferencias en cuanto a su valor y sus resultados puesto que unas funcionarán mejor que otras en función del contexto en que se desarrollen y en función de las persona objeto de la motivación.
ACTIVIDAD
Elabora una lista/resumen con las 10 reglas básicas para motivar empleados y pon algún ejemplo que hayas vivido tú en el trabajo que esté incluido en alguno de las reglas anteriores.
Individual
Lamentablemente, no es posible ver directamente una personalidad; aprendemos sobre ésta observando el comportamiento del individuo y escuchando lo que dice. Observar y escuchar son dos recursos importantes que el directivo debe manejar para profundizar en las distintas personalidades de los miembros de su equipo.
Pero no todo es cuestión de “ensayo y error”. Hay varias formas de interpretar el comportamiento que ayudan a determinar la personalidad y a averiguar lo que motiva al individuo.
Un principio importante del comportamiento es que está animado o se mueve por objetivos. En otras palabras, la gente siempre hace las cosas por alguna razón; es su medio de conseguir algo.
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Motivos. Son internos a las personas y pueden considerarse como un conjunto de valores o necesidades que actúan como fuerzas motrices del comportamiento de las personas.
Los motivos son las cosas que tratamos de satisfacer a lo largo de nuestras vidas. En general, se acepta que cuando un motivo se ha satisfecho en cierta medida, disminuye su intensidad y otro empieza a ocupar su lugar. Por supuesto, esto es aplicable a las personas ante el trabajo. Inmediatamente después de un ascenso, la motivación por “mejorar”, que había actuado hasta entonces empieza a ser suplantada por la motivación por “controlar”.
Objetivos. Son externos a la persona y consisten en las cosas que trata de adquirir para satisfacer sus motivos.
En general, los objetivos que la persona trata de alcanzar están vinculados a sus motivaciones y se obtienen por medio del comportamiento. En el ejemplo anterior, el individuo perseguirá el objetivo externo de ascender para satisfacer la motivación interna de mejorar.
Todo el mundo tiene motivos, y todos nos movemos con el fin de satisfacerlos tratando de alcanzar objetivos en nuestro medio.
Los motivos que mueven a las personas son distintos y cambiantes, y lo que atrae a una persona puede ser indiferente para otra. Por ello los directivos descubren, a veces con sorpresa, que algunas de las personas a su cargo no están interesadas en ascender, en abarcar nuevas responsabilidades, en disponer de autonomía para resolver los asuntos a su aire o en incorporarse a un equipo. Por tanto para presentarles los objetivos idóneos con el fin de sacar el máximo partido de ellos, es necesario estudiar sus motivaciones, o expresado en lenguaje cotidiano, conocerles más a fondo.
Colectiva
La motivación puede reforzarse con incentivos o estímulos externos de los cuales los más corrientes son las alabanzas y las represiones. La motivación en estos casos consiste en elevar la predisposición de los empleados para luchar por las metas fijadas.
Si la cultura de la organización se orienta exclusivamente a castigar el mal comportamiento, el empleado se limitará a tratar de no cometer fallos. Si por el contrario, dicha cultura se orienta a premiar el buen comportamiento, el empleado tratará de dar lo mejor de si mismo.
Nadie trabaja por amor al arte. Detrás del esfuerzo de las personas hay una expectativa de conseguir algo a cambio (dinero, reconocimiento, realización profesional, formación, etc.). El líder debe utilizar diversos mecanismos de motivación.
Aunque el dinero es importante no es el único medio de motivación, además en ciertas circunstancias no es el más efectivo. Muchas personas consideran más importante, una vez cubiertas sus necesidades económicas básicas, su desarrollo profesional, el sentirse valorado, el considerarse parte del grupo, el trabajar en un ambiente agradable, el disponer de autonomía, el poder tomar decisiones, etc.
Resulta tremendamente motivador dar a los empleados la oportunidad de liberar todo su talento, su creatividad, darles la oportunidad de aportar, de dar lo mejor de si mismo.
Una organización donde no se cuide la motivación terminará con una plantilla poco entusiasmada, con un nivel de compromiso muy reducido.
La motivación se tiene que cuidar en todos los niveles de la empresa y no únicamente en los niveles altos de la organización.
Hay que evitar el agravio comparativo que supone una diferencia desmesurada entre los premios que reciben los altos ejecutivos y las pequeñas gratificaciones de los niveles inferiores.
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Cuando aumenta el beneficio de la empresa y sube su valor en bolsa, el líder debe procurar que esto beneficie no sólo a los accionistas, sino también a la plantilla (es la que en definitiva ha hecho posible la obtención de estos resultados)
Las personas actúan por diferentes motivaciones. Si sabemos cuáles son y se asignan tareas en función a estas, aprovecharemos mejor los potenciales del personal en las compañías y aumentaremos su productividad.
Una necesidad satisfactoria no es motivadora de conducta.
Este axioma tan evidente tiene una profunda significación; a pesar de su aplastante lógica, es habitualmente ignorado por determinados directivos en la empresa. La necesidad de aire, por ejemplo, es de primera necesidad.
Y sin embargo, no tiene un efecto motivador apreciable sobre la conducta, a no ser que falte. Cuando se habla de satisfacer necesidades como forma de evitar conflictos, muchos dirigentes llegan a pensar que el trabajador no puede estar nunca satisfecho con las condiciones de su empleo. Creen que siempre surgirán nuevas y nuevas necesidades, como una cascada. Pero no parece que sea así.
Los jefes deben ser adiestrados para comprender la motivación humana, los factores fundamentales de la misma y las habilidades personales y grupales que necesitarán para enfrentarse con ella, porque es también cierto que el desarrollo de la motivación del empleado no surge por azar, sino que es algo predecible, con tal de que tenga un mínimo de sensibilidad con respecto a las necesidades de los empleados, y estar capacitado para desarrollar equipos, gestionar el tiempo y mantener una comunicación interpersonal.