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En los años que hemos estudiado, la falta de higiene en las calles era un tema muy recurrente en la prensa de Castellón, pues el cólera amenazaba desde las vecinas playas africanas, y la población no cumplía con las disposiciones vigentes.

Ya desde principios del siglo XIX los periódicos critican las costumbres antiguas de lanzar aguas sucias de fregar a la calle y basura por las puertas y ventanas, o también la costumbre de usar la calle para hacer la matanza del cerdo o para realizar los trabajos de los artesanos.234

En 1857, el alcalde Antonio Vera publica un edicto de buen gobierno donde da una serie de instrucciones para que las calles de Castellón adquieran la categoría de ciudad. Entre éstas figuran que las caballerías o los carruajes cargados de paja, de leña o con cargas voluminosas han de transitar por calles amplias. Los vecinos han de barrer la parte de calle de delante de su casa y regarla en verano dos veces al día. Queda prohibido cortar leña en la calle y lanzar por los balcones basura y agua. Se prohíbe a los artesanos: tintoreros, silleros y peleteros que pusieran a secar en la calle sus artefactos de manera que interceptasen el paso a los peatones. Además se prohíben los juegos de pelota, de cartas y de chapas en las calles. Y no se ha de dejar en la calle materiales de las obras.235

Las zonas más conflictivas en cuanto a la higiene, eran la calle de las monjas Claras, donde la prensa afirmaba se había convertido en una «letrina» y la calle Esquiladores, que parecía un «sumidero». Muchos vecinos de la calle de Enmedio tenían la costumbre de arrojar inmundicias y aguas sucias por las puertas «escuseras» de sus respectivas casas.236

234 Ya, en 1785, según el Título XVI de las Ordenanzas para el Régimen y Gobierno de la villa de

Castellón de la Plana aprobado por S. M., se prohibía echar, animales muertos, aguas sucias, inmundicias que causaran putrefacción y mal olor, ni hacer montones de estiércol. La Ordenanza LXIV del Régimen de

Gobierno de la villa de Castellón de 1785, manda que cada vecino riegue su casa, « sin charcos, ni lodos, procurando la frescura tan conveniente a la salud pública». En la Ordenanza LXV, del mismo Régimen de Gobierno, se prohibe que los obradores amontonen sus herramientas en la calle, impidiendo el tránsito de los vecinos. Asimismo en el Reglamento de Higiene Municipal de Castellón de 1908 y en las Prescripciones Sanitarias acordadas por la Junta Provincial de Sanidad y aprobadas por el Ayuntamiento de Castellón en 1911, se prohibía verter aguas sucias de fábricas y talleres, las aguas procedentes de los servicios domésticos de las casas y los residuos de cualquier clase.

235MONLLEÓ PERIS,Rosa (1992): «1822. Castelló, capital de provincia» en ORTELLS CABRERA, Vicente

(Coord.): La ciudad de Castellón de la Plana. Excmo. Ayuntamiento de Castellón de la Plana. pp. 302.

La prensa hace referencia también al pestilente olor que despedía el sumidero que existía en las calles contiguas a la plaza de la pescadería, y añade que no se explica con facilidad el abandono de ciertos servicios de los cuales depende la salud pública. El Clamor se lamenta de este hecho y dice: «Tenga en consideración el señor Alcalde que el cargo que ejerce lleva en sí deberes muy sagrados que cumplir, no se reduce todo a lucir la vara en las solemnidades religiosas»237

En el cuartel de San Francisco había un foso sobre el que se arrojaban aguas sucias, sobras de rancho e inmundicias que contribuían a la insalubridad del cuartel. La prensa llamaba la atención de la autoridad local para que tomara cartas en el asunto.238

Los vecinos tomaban el fresco invadiendo las aceras, y los artesanos las ocupaban ejerciendo sus trabajos cotidianos, pero lo que más preocupaba eran las basuras y estercoleros que se hacinaban en las viviendas y después eran arrastradas en pleno día por las calles «infestando la atmosfera hasta producir nauseas a los más fuertes, ni mucho menos que al ser avisados los infractores por sus vecinos se mofen los primeros haciendo alarde de su impunidad».239

El Clamor publica una crónica del periódico La Defensa sobre la falta de higiene pública, dirigida al Alcalde de Castellón. En ella denuncia los focos de inmundicias de los alrededores de la ciudad, la suciedad de las calles, los estercoleros, las aguas para el consumo y la falta de condiciones higiénicas de los mercados:

Señor Alcalde: La cuestión de la limpieza pública que tanto interés reclama, la tiene usía abandonada. No importa para usía que todos los días le denunciemos abusos y concretemos. No le importa a usía que varios vecinos le supliquen que aparte de sus alrededores los focos de inmundicia que les infeccionan. No le importa a usía nada que persistan y aumenten todas aquellas causas que alteran la salud pública, porque las calles siguen tan sucias como siempre; los estercoleros en sus sitios, las aguas para el consumo en iguales o peores condiciones, los lavaderos despidiendo pestes, los corrales fabricando estiércol, algunas casas

237 El Clamor, 23/05/1880. 238 La Provincia, 7/05/1882.

239 El Clamor, 8/07/1883. Las Prescripciones sanitarias acordadas por la Junta Provincial de Sanidad y

aprobadas por el Ayuntamiento de la capital de 1911, ordenaba la extracción de estiercol de las cuadras, antes de las siete de la mañana en invierno y antes de las cinco de la mañana en verano, prohibiendo depositarlo en la vía pública y, además, debía conducirse en carros con lonas impermeables. Se prohibía tener el estiércol en las casas más de tiempo de cuatro días, ni depositarlo en el interior de la población más tiempo que el designado por las autoridades. Estas prescripciones ya se recogen en el Reglamento de Higiene Municipal de 1908.

convertidas en depósitos de eventraciones de reses, los mercados sin condiciones de ninguna clase y en una palabra, los abusos a la orden del día, y, en otra palabra, las medidas sanitarias durmiendo el sueño del olvido […].240

Cuando llovía se formaba barro y grandes charcos en las calles que impedían el tránsito por la vía pública y además se consideraba que era un peligro para la salud, por los «miasmas» que desprendían y que eran origen de las fiebres tercianas.241 Ver foto anterior de la calle Moyano, esquina con la calle Herrero.

En las calles se almacenaba la basura hasta bien entrada la mañana. Se unía a todo esto los malos olores que desprendían algunas calles enclavadas en distintos barrios de la ciudad. 242

El Heraldo de Castellón recoge las quejas del público por las múltiples infracciones al bando de buen gobierno que se registraban en la capital. Se llama la atención a la alcaldía sobre los montones de basura que se extraían en pleno día de las casas de las calles más céntricas de la capital y sobre el escandaloso abuso de la mendicidad.243

También denuncia que por un boquete de la acequia Mayor contiguo a la casa de la Misericordia, las vecinas se lavaban «con más desahogo que si lo hicieran en sus casas»244

Las aceras de las calles estaban por lo general en mal estado provocando accidentes a los transeúntes que, «fiados en lo que debían ser aquellas, no miran donde colocan los pies». Cuando llovía, el agua quedaba estancada o se formaba un barro pegajoso en las aceras, que «hace besar el santo suelo a más de un pobre transeúnte».

Asimismo estaban continuamente interceptadas por carros en construcción y montones de alfalfa, haciendo caso omiso al bando de buen gobierno.245

En 1884 se están construyendo aún las aceras de la calle Trinidad. Asimismo el Ayuntamiento estaba en trámites de derribar el portal de San Francisco, que por ser el punto por donde pasaban numerosos coches y carruajes y por donde se comunicaba la 240 El Clamor, 2/09/1883. 241 La Provincia, 30/03/1884. 242 El Heraldo de Castellón, 12/03/1896. 243 El Heraldo de Castellón, 30/07/1896. 244 Ibídem. 245 El Clamor, 15/07/1883; La Provincia, 21/02/1884 y 9/03/1884.

ciudad con «los importante pueblos de La Plana, era necesario para el mejor servicio público.»246

Después de la epidemia de cólera, la Junta Local de Sanidad, acordó redactar una memoria relativa a las mejoras que debían adoptarse en la salubridad pública, para que el ayuntamiento las tuviera presentes al confeccionar los nuevos presupuestos. Fue designado como ponente el doctor José Clará.247

Existían en Castellón algunos ganados vacunos que durante el día pacían por el término municipal y por la noche los encerraban en el centro y arrabales de la población. Algunas de esas agrupaciones padecían la viruela, con lo que la Junta de Sanidad provincial acordó obligar a cerrar los ganados fuera de la ciudad, para evitar el roce continuado que los habitantes de la población pudieran tener con estos focos de infección.248

Normalmente los pastores no cumplían con los acuerdos de la Junta de Sanidad encerrando sus ganados donde mejor les parecía.249

La prensa denuncia que el alcalde de Castellón con el fin de «recoger votos», permitió pese a la prohibición de la Junta de Sanidad, que los ganados pernoctaran dentro de los muros de la capital:

El Sr alcalde de esta capital, con el noble propósito, al parecer, de recoger media docena de votos, permitió a los pastores de ganados de reses destinados al consumo de leche y carnes de la ciudad la intromisión de los animalitos que pacen en nuestros campos. Y como las casas donde albergan los pastores y ganados medio confundidos y expuestos a asfixiarse no reúnen condiciones higiénicas, amén de la prohibición absoluta que las leyes y Junta de Sanidad reclamaron de la alcaldía privando la existencia de reses dentro de los muros de la capital, y como ya tenemos en casa la tempestad epidémica siendo muchísimas las personas atacadas por la viruela, nos ocurre preguntar: ¿Hasta cuándo, Sr alcalde ha de durar su capricho rebelde a las leyes y hasta el instinto de conservación? Si V. no nos da el ejemplo de

246 La Provincia, 10/02/1884, 21/02/1884 y 6/03/1884. 247 La Provincia, 10/01/1886.

248 El Clamor, 11/11/1883.

249En la Ordenanza LXXV del Régimen de Gobierno de la villa de Castellón de 1875, ya se prohíbia los

ejecutar lo que sus superiores le piden con sujeción a las leyes, ¿con que principio de autoridad cuenta su señoría para que todos los castellonenses le respetemos?250